La Tierra: Una Utopía convocante
 
 
Enrique Carfagnini
Psicólogo Social
 
 
Lo hicieron posible:
 
Barrio 3 ojos de agua:
Victor Ancavil, Julia Cañupan, Carlos Garcia, Raquel Aranda
Barrio 3 de Julio:
Julia del Carmen Ojeda, Maria Anjel, Roque Reucan
Barrio Bella Vista:
Jose Garcia, Victor Levicoy
Remanente Quimey Hue:
Sebastian Mesa
Barrio Austral:
Minelva Cabero, Humberto Vera, Gladys Sierpe
Barrio Union:
Martín Huenchulao, Teodoro Mendez, Alicia San Martin, Blanca Santana, Miguel Llanquinao
Mis Compañeros:
Luis Poli, Alfredo Pichunleo, Laura Sanchez, Marcela Cano, Leo Basanta
Agradezco especialmente a:
Dr. Jorge Pellegrini, por su aliento y apoyo
Ana Gerón, por su tiempo de escucha.
Luis Poli, por sus horas de computadora.
Oscar Di Marco, por la impresión final.
 
Un recuerdo especial para Martín Jara, quien con su muerte violenta me conmovió hasta las entrañas.
 
 
INTRODUCCIÓN
PRIMER AÑO DE TRABAJO.
 
 
Hablar de los barrios pobres de San Carlos de Bariloche, es conectarse con una concentración numerosa de población que vive día tras día una situación de empobrecimiento que la lleva a enfrentar carencias de todo tipo en un medio hostil y en condiciones de vida francamente infrahumanas. Esta población esta compuesta por un gran porcentaje de migrantes provenientes de la zona rural de nuestra provincia y que son en su mayoría descendientes de los mapuches, raza originaria de ambos lados de la cordillera que pobló la Patagonia antes de la llegada del hombre blanco. Otro gran porcentaje, corresponde a migrantes chilenos, provenientes de la zona de Osorno, Pto. Montt, Calbuco y Chiloé, con predominio de población rural campesina. Ambas corrientes migratorias, llegan a Bariloche, ubicándose en la zona periférica, por ser la única que le ofrece soluciones precarias y muy rudimentarias de asentamiento y contacto con el medio urbano.
 
Esta característica de origen se nos ocurre muy importante, dado que contrasta con el resto de la población de Bariloche, visible desde su organización geográfica y social. Intentando una esquematización grosera pero facilitadora en su comprensión podríamos decir que situándonos desde la periferia al centro, nos encontramos primero con el sector descripto, luego encontraríamos a los sectores de más antigua data de esta ciudad, provenientes de zonas cercanas y a aquellos provenientes de los centros urbanos pero con no muchos recursos y luego un microcentro turístico poblado por migrantes europeos de vieja data y por migrantes provenientes de los centros poblados importantes de nuestro país, los que poseen capital propio.
 
El turismo es hasta el momento la actividad por medio de la cual todos estos sectores interactúan, relacionándose de manera distinta con los medios de producción. Haciendo un recorrido inverso al anterior, del centro a la periferia, nos encontramos con los dueños de los medios de prestación de servicios turísticos, representantes, operadores, gerentes, empleados, obreros, mano de obra sin calificación, además de los que sin estar involucrados directamente en la prestación de servicios turísticos, dependen colateralmente de esta actividad reguladora de la economía local.
 
Si acordamos que los sujetos se configuran en una trama social, en el que las relaciones productivas son fundamentales, ya que sostienen la estructura social y que hay formas dominantes en esas relaciones, formas de propiedad y todo un sistema de representaciones que las hace legítimas, podemos entonces entender la interpenetración que se da en todas las instituciones sociales, reproduciéndose en cada una de ellas con modalidades específicas.
Nos animamos a decir que toda experiencia de los sujetos en su cotidianeidad está ligada a las formas de producción y determinada en última instancia por ellas.
 
Con esta concepción ideológica del sujeto, con esta caracterización social y económica de los distintos actores de la sociedad barilochense, NOS DECIDIMOS A ACOMPAÑAR EN UN PROCESO MUTUAMENTE MODIFICANTE A UNA PORCION DE ESTOS BARRIOS POBRES, EMPOBRECIDOS DE TODA JUSTICIA, DE TODA DIGNIDAD, DE TODA VOZ, RELEGADOS A SU FUNCION DE MANO DE OBRA SOBRANTE, NO CALIFICADA Y BARATA, SIN EXPRESION POLITICA Y LIBRADOS A SU PROPIO DESTINO DE SUFRIMIENTO Y EXILIO.
EL COMIENZO
 
Después de trabajar 10 años en la Oficina del Servicio al Migrante dependiente del Obispado de Viedma y ver desfilar por allí muchas caras de sufrimiento producido por el desarraigo forzoso de muchos exiliados económicos y políticos, los que, luego de lograr, tras no pocas penurias su legalidad para con posterioridad comenzar su integración en una ciudad por demás hostil, pudimos comprobar que no era en cualquier lugar adonde podían ir a vivir, sino adonde el conjunto social tenía ya determinado donde debe insertarse aquél que proviene de un medio rural o de los sectores periféricos del país vecino.
 
Viendo entonces esta conformación social e investigando sus procedencias se nos ocurrió como hipótesis de trabajo que la reivindicación de la tierra, podría constituírse en un eje aglutinante en estas poblaciones periféricas, puesto que su historia social y religiosa estaba muy ligada a ella, y hoy es causa de enorme nostalgia y despojo para todos ellos. Se nos ocurrió que este sería el primer paso para comenzar a construir un arraigo en un lugar en el que todo lo ofrecido es temporal y precario, hasta la propia vida.
 
Solicitamos por medio de dos concejales que manifestaron inquietud por el tema, el salón del Concejo Municipal, para comenzar a reunirnos en torno a esta problemática. Empezamos tomando algunos casos que los concejales conocían y tenían por lo tanto algún contacto. También nosotros habíamos participado en una experiencia de organización barrial, posteriormente convertida en cooperativa y donde finalmente habían comprado la tierra.
 
Esta experiencia fue la del barrio QUIMEY- HUE un conjunto poblacional periférico del tipo descripto y que incialmente pretendió una organización pequeña como para mejorar el servicio de agua y luz. Luego apareció con mucha fuerza el tema de la tierra. La constitución de la cooperativa fue de gran importancia y de repercusión en los otros barrios periféricos. Pareció como una luz esperanzadora para todos. En otros barrios, enfrente, se forma otra cooperativa, la 3 de Julio, con el mismo propósito. Casi tres años duró todo este proceso y cuando se llega al final quienes compran la tierra son en su mayoría gente que no pertenecía al barrio, ya que sus pobladores originales no habían podido afrontar el costo que la compra imponía. Es así que se forma un barrio de "intrusos" dentro de otro barrio recién constituído, muchos de ellos originales fundadores de la cooperativa.
 
La otra cooperativa, la 3 de Julio, que aún no compró la tierra, aglutinó al principio a todo un barrio. Luego de conocerse los resultados de la otra experiencia y al ir transitando ellos mismos por el camino parecido, queda relegada a pocos socios dando origen a otro barrio frustrado en sus esperanzas, desarticulado y cargado de recelos.
En medio de todo esto, con ambas cooperativas en funcionamiento, aparece una orden de desalojo en la que entran estos barrios mas otro llamado 3 Ojos de Agua, caracterizado este último por ser en su mayoría de muy precarios recursos y provenientes casi todos de la zona rural.
 
A raíz de esto y de la repercusión que toma, estamos hablando del mes de abril de 1988, se constituye todo un movimiento con apoyo de los partidos políticos, de organizaciones intermedias y de la propia municipalidad, que busca parar el desalojo e ir visualizando algún tipo de solución definitiva.
 
En el año 1989, se promulga la Ordenanza Municipal 187-C-89, la que determina la creación de una comisión formada por la junta del barrio, un concejal de cada bloque político, un miembro del Centro Mapuche, el ejecutivo municipal y la secretaría de desarrollo social. Su finalidad será encontrar una solución al tema de la tierra (1). La comisión funciona durante un tiempo, se intenta un proyecto de compra de tierra por parte del municipio, la que se frustra por la negativa de tomar la decisión política correspondiente y todo comienza a enfriarse hasta que la comisión deja de reunirse. Solo estos dos concejales, uno del P.J. y otro de la D.C. son los que continúan acompañando a la gente.
 
En medio de todo esto es que empezamos a funcionar en el concejo. Había un fuerte enfrentamiento entre las cooperativas y los que depositaban en la Municipalidad la responsabilidad por la compra de la tierra. Ambos grupos ponían en el afuera la bronca y la impotencia que los consumía por dentro. El descrédito del oficialismo, sus escandalosos manoseos, el dolor de haber creído y de haberse ilusionado y el discurso quejoso y descreído de toda nueva posibilidad era un dato a leer de toda esta realidad.
 
Muchas preguntas nos acosaban. Es posible restituir la confianza y la credibilidad, cuando se ha manoseado tanto? Querrán darnos a nosotros una posibilidad? Será posible construir algo sólido, cuando toda su vida ha transitado por la precariedad? Cuanta de toda esta miseria tendrá solución? A pesar de todas estas preguntas, o mejor dicho, con todas a cuestas comenzamos la experiencia.
 
Después de las primeras aproximaciones al terreno y luego de juntar la mayor cantidad de antecedentes de como trabajaban, vimos que la desorganización, la desunión, la desconexión entre cada barrio era muy grande. Los tres barrios estaban incluidos en una sola comisión, la que en su momento impulsada por el Centro Mapuche, dio las primeras respuestas frente al desalojo. Ahora veíamos que ya no respondía a las necesidades del conjunto. Se necesitaba llegar a mucha más gente. Era fundamental que cada barrio tuviese su propia junta. Esto no solo fortalecería la organización, sino que ayudaría a darle una identidad propia a cada barrio, ahora absorbida por quienes asumían toda la representación.
 
Fue todo un desafío. La directiva del barrio 3 Ojos de Agua, se nos opuso en pleno, creyendo que nuestro propósito era dividirlos. No fue fácil explicar que sí, que en realidad era dividir para poder sumar con mucha más fuerza. Muchas reuniones fueron necesarias para esto. La sospecha se había instalado sobre nosotros. Deberíamos movernos con mucho tacto para evitar que el diálogo se cortara. Avanzábamos y retrocedíamos con la misma intensidad. Consensuábamos la creación de la junta del 3 de Julio y a la vez siguiente se nos acusaba de dividir. Otras veces la cosa pasaba por el enfrentamiento entre argentinos y chilenos, donde la reunión terminaba sin que tan siquiera se saludaran al retirarse. Por suerte al miércoles siguiente volvían.
 
Esto hacía que por lo menos pudiésemos seguir trabajando la diferencia. Aún hoy tenemos retrocesos importantes frente a alguna discusión, por lo que el tema de la diferencia es un camino largo de trabajo. Pudimos de todas formas dar algunos pasos. Se constituyó la junta del barrio 3 de Julio y otra en forma más precaria en QUIMEY-HUE. Lograr que estos tres barrios crezcan con su propia historia, su propia identidad, pero a su vez en una dinámica de interrelación permanente y cada vez en forma más coordinada es todavía hoy toda una tarea.
 
Poco después se acercó el barrio Bella Vista acosado por el desalojo. Conseguimos pararlo abriendo una instancia de negociación. El barrio ofrecía comprar la tierra en conjunto y la otra parte pidió una oferta. Llegar con esto a lograr que el tiempo transcurra, era nuestra estrategia, ya que no veíamos posible acordar cifra alguna. La oferta "posible" no se arrimaba a la "deseable".
 
También se acerca otro barrio, la Costa del Ñireco, la que ocupa tierra particular de distintos dueños. Uno de ellos, había ofrecido venderles la tierra a un precio razonable. El otro dueño, poseedor de una manzana, se acercó con la pretensión de hacer un negocio. Fracasó de punta a punta. Tratamos entonces, primero de hablar con la gente y sostener el apriete de quien solo pretendía hacer un negocio inmobiliario y usaba el miedo, del fantasma del juicio, de la policía, para lograr la venta. Tuvimos buena respuesta de los vecinos y eso nos sirvió de entrada al barrio.
 
Una vez calmada la situación, decidimos en conjunto con la Junta ya en funcionamiento, encarar a la que había ofrecido vender a precio justo. Llevamos a un agrimensor y a un arquitecto los que nos prepararon un buen trabajo sobre la tierra disponible. Grande fue la sorpresa cuando vimos que no había lugar más que para seis lotes.
 
Otro barrio que busca un acercamiento es la Barda del Ñireco. Ellos quieren comprar en el lugar que ocupan, es tierra municipal, pero existe toda una serie de ordenanzas que prohiben la construcción en dicha barda por considerarla zona de derrumbe. Lo primero que encaramos fue conseguir que se los reconociera legalmente como barrio, ya que hasta el momento dependían de otra Junta Vecinal, que por tener realidades muy distintas no se ocupaban, ni les interesaba hacerlo. Mas bien, los atacaba diciendo que en la Barda se refugiaban todos los delincuentes. Con no poca dificultad, conseguimos que fuesen reconocidos como barrio Austral.(2)
 
Todas estas situaciones de los distintos barrios las íbamos tratando en forma simultánea y discutida con cada uno, los miércoles frente al resto. Esto nos fue muy útil, pues cada barrio se iba enterando de los avances y retrocesos del otro, se iban conociendo y tomándose confianza. Alguna vez, se animaban a opinar o recomendar caminos recorridos por el otro. En definitiva, sin decirlo muy concientemente, ni discursearlo teóricamente, íbamos construyendo esto de que el destino de uno estaba ligado al destino del otro. Los éxitos y los fracasos se compartían. Esto hacía ya la cosa distinta, pues el marco de contención frente a los fracasos era otro. No desmoralizaba tanto.
 
Cosas duras estaban sucediendo. A la Barda no le vendían en ese lugar, a la Costa no le quedaba tierra para comprar y el Bella Vista no podía armar una propuesta atractiva. Para peor a los otros barrios tampoco les iba mejor, ya que la comisión no se reunía, y el tema de la tierra no lo quería agarrar nadie. Trabajamos entonces como espacio de contención, de interpelación, de encuentro de necesidades que iban apareciendo y de lo posible. Lo posible de hacer, lo posible de sentir, lo posible de pensar, en un encuadre grupal donde la palabra comenzó a circular muy tímidamente, más con la esperanza que en la realidad, para que la verdad no se depositara en uno solo, sino que fuese una construcción común; pero bueno, en esto también nos tuvimos que acostumbrar que entre lo ideal y lo posible hay un largo camino a recorrer donde la omnipotencia es la gran compañera a abandonar.
 
INTERMEDIO
 
Vale la pena detenerse aquí a evaluar el trabajo realizado. Han pasado alrededor de seis meses. Cuáles son los logros? Se nos ocurre tal vez como el más importante haber creado un espacio de encuentro. Nadie fue rechazado. Algunos encontraron algo y se quedaron, otros pasaron, otros solos como referencia, pero el lugar está creado. Existe. Tiene vida, una dinámica y una respuesta a una determinada necesidad, la repercusión es buena.
 
Subsiste aún mucha desconfianza, mucho ruido en la comunicación, muchos fantasmas circulando. Esto no es aún un espacio confiable. Las estructuras se mantienen rígidas y nadie está dispuesto a ceder nada. Nos habíamos propuesto para recuperar la confianza proponernos metas pequeñas y logrables, como ser el reconocimiento de las juntas provisorias. Cada junta reconocida reforzaba la confianza de todo el conjunto. Cada desalojo postergado, daba más fuerza. Cada miércoles era una vuelta de espiral en alegrías y disgustos, en éxitos y fracasos, en temores y corajes, en avances y retrocesos.
 
Los roles son bastantes fijos. En general ellos hablan y opinan poco, cuando lo hacen es con mucho miedo. El peligro de construir una organización vertical está latente.
 
Tendremos que trabajar mucho en la horizontalidad. La manera de hacerlo será revalorizar sus conocimientos, que no son pocos, demostrarles a ellos mismos que también pueden enseñar, que tienen cosas para transmitir.
 
 
LA INTERBARRIAL
 
Nuestras reuniones en el Concejo, las presiones realizadas por los concejales y una situación de derrumbe en la Barda, coadyuvan para que comience a hablarse nuevamente del tema tierra en el Concejo Municipal. Se arma una licitación para ver disponibilidades, oferentes y precios. En el oficialismo va tomando cuerpo la idea de que la Barda debe ser erradicada con prontitud.
 
Aparecen así las 34 Ha., las que por precio, ubicación y características del terreno hacen que sean las elegidas por el Concejo Municipal para comprar. Esto impacta con fuerza en los barrios en los que estamos. Hay situaciones de euforia seguidas de grandes crisis. Cada uno quiere ocupar el primer lugar en la adjudicación. Al mismo tiempo hay una gran desconfianza a creer en la compra, no vaya a ser cosa de un nuevo espejismo. Nuestra estrategia es asentarnos sobre la duda, pero trabajar para superarla. La única posibilidad de creer es que la tierra este comprada y que exista ordenanza de adjudicación. El proyecto inicial pone el acento en la Barda, en su erradicación, por el peligro latente y su costo en vidas humanas. También menciona como generalidad que existen otros barrios en búsqueda de solución al tema tierra.
 
Mientras tanto, en el barrio Austral ( ex barda) las cosas no iban bien. Una vez logrado el reconocimiento de la Junta, dejaron de venir. Cuando sale la noticia de la posible erradicación de la barda, surgen una serie de peleas dentro de la junta. Esto es aprovechado por algunos pícaros funcionarios que pretenden sacar un rédito político y aprovechando las discusiones logran meter una cuña y romper la junta en dos, ambas atribuyéndose la representación mayoritaria. Resolvemos no intervenir, mantenernos al margen, ya que ellos sabían de nuestra existencia y si consideraban que de algo servía nuestro espacio, solos acudirían.
Teníamos que darles tiempo, aún cuando los acontecimientos hicieran que mucho por esperar no había.
 
La tierra se compra. Vamos tomando conocimiento de esto y en cada reunión las discusiones se centran en este tema. En principio tratamos de asegurar la tierra para los barrios 3 Ojos de Agua, 3 de Julio y Quimey-hue. Además la Barda que venía por decreto. Cada miércoles sin definición hacía que la tensión creciese y los roces también. Retrocedíamos a todas las desconfianzas iniciales. El 3 Ojos de Agua pretendía nuevamente convertirse en el único interlocutor válido, desconociendo a las organizaciones de los otros barrios. Deberíamos poner mucho cuidado en cada paso dado en cada palabra, en cada movimiento. Sentíamos que todo lo construido hasta allí era muy precario, que no se podían sostener muchas presiones, nosotros mismos nos sentíamos inseguros y con no pocas dificultades a encarar.
 
 
Resolvimos entonces, intentar sumar más barrios a la lista de estos cuatro que ya aparecían como seguros. Primero el Bella Vista, basado en un desalojo inminente, solicita ser incluido en el proyecto de compra de tierra con interés social. Luego, la Costa del Ñireco, que venía con constancia a las reuniones, era el último que quedaba afuera. Se lo propusimos en una reunión delante de todos los otros y con mucha emoción y humildad el presidente dijo que lo iba a tratar en su barrio, pero que de ninguna manera él iba a sacarle el lugar a los que venían peleando de antes.
 
En todo este proceso los concejales fueron de suma ayuda, ya que eran ellos los que tramitaban los acuerdos dentro del concejo. Tuvimos el boleto de compraventa en nuestra manos de la tierra a nombre de la municipalidad. Luego la escritura. La tierra estaba comprada. Era un hecho que hasta ahora solo habían sido promesas. Costaba creerlo. Ahora había que asegurarse que sería para estos barrios. Se comenzaba a dar forma a la Ordenanza Municipal. Cada reunión era discutida, en algunas había aplausos, en otras discusiones, mucha esperanza, mucha tensión.
 
Se nos ocurría que la próxima batalla a dar era no solamente la inclusión de todos los barrios en la ordenanza, sino también la ampliación de la comisión creada por Ordenanza 187/89, aquella formada por la comisión del barrio, los concejales , desarrollo social y el ejecutivo. Ahora impulsábamos la ampliación de esa comisión al resto de los barrios incluidos en la adjudicación y lograr así el control de gestión de toda la obra.
 
Este, creemos, fue un momento de mucha importancia, pues podemos decir que nace formalmente LA INTERBARRIAL. El día antes de que el Concejo tratase en sesión la adjudicación de la tierra a estos barrios, hacemos la reunión y analizamos como están las cosas. Hay dos proyectos a discutir al día siguiente. Uno, impulsado por el oficialismo, concede la tierra a estos barrios, pero deroga la Ordenanza 187/89 y crea otra comisión de seguimiento desplazando la participación de la gente de todo control de gestión. El otro era el nuestro, buscando la mayor participación. Contamos los votos y perdemos por uno, de un concejal del P.J. que por cuestiones de enfrentamiento político decide votar junto a los concejales radicales.
 
Discutimos que hacer, y se resuelve en conjunto terminar la reunión e ir a los barrios a realizar asambleas con el fin de traer al día siguiente la mayor cantidad de gente posible a la sesión y ver si la presión alcanza para torcer la componenda ya arreglada.
 
Esto fue muy lindo, pues todos trabajaron para el logro de la reunión en forma muy cooperativa, Incluso hubo quien fue al barrio del otro para reforzar la asamblea. Era tarde cuando terminamos con la sensación de gran inseguridad en el día siguiente. Vale la pena señalar, que no había costumbre de reuniones, ninguna organización asentada, gran desconfianza en la gente, indiferencia y muy pocas ganas de participar en nada.
 
Nos dividimos los barrios con tres vehículos y a la mañana siguiente comenzamos a movilizarnos. Logramos que fueran al consejo alrededor de cincuenta personas, lo que nos representaba todo un éxito. La sala estaba llena y los concejales comenzaban a ponerse nerviosos a medida que la gente iba ingresando. La presión se hizo sentir. En un momento dado, el presidente del Concejo propone modificar el temario, pasando a tratamiento inmediato el tema de las tierras en mérito a que había mujeres con chicos y no muchos asientos. Todos asintieron. Nuestra presencia no pasaba desapercibida. Algo para señalar es que muchos de los que estaban conocían la sala del concejo, no les era extraño, pues concurrían allí todos los miércoles; esto hacía que se sintieran muy cómodos en ese lugar. Caminaban, iban y venían al baño sin preguntarle a nadie y sabían exactamente que hacer. Nadie podía hablar con los concejales, solo escuchar. Esto lo sabían. Comenzamos a aplaudir cada intervención que nos favorecía y a un espeso silencio cada vez que tomaba la palabra algún concejal contrario. La gente fue escuchando e identificando. Notábamos con gran alegría que no había confusión. Sabían exactamente que querían e identificaban a quienes no estaban dispuestos a concedérselos.
 
Llegó la votación y perdimos 6 a 5. La impotencia y la bronca recorrió a todos. Algunos gritos, reproches, el concejo entra en un receso y quienes intentan justificarse son abucheados. No hay confusión posible. Emprendemos la vuelta. Mucho será lo que hay que conversar. Nuevas estrategias, pero más allá de todo habíamos logrado en la Ordenanza que todos lo barrios estuvieran incluidos. Otra etapa estaba por comenzar.(3)
 
Algunas reuniones después la Barda del Ñireco-Barrio Austral- se hacía presente para sumarse a la lucha dentro de la interbarrial.
 
La propuesta desde el poder era clara. Nosotros les compramos la tierra. Sabemos de sus necesidades. Tenemos las soluciones. Quédense tranquilos. sigan haciendo la misma vida que hasta ahora. Y sobre todo no se organicen. Hay muchos que intentarán engañarlos, pero nosotros, padres buenos, los protegeremos.
 
La interbarrial estaba recién nacida. Resistiría el embate que se preparaba o esto que se había logrado era una nueva experiencia de precariedad y frustración?
El barrio Austral fue el elegido por el poder para empezar. La estructura municipal creada para llevar adelante este traslado se iba a reunir con el barrio para trabajar la propuesta y la forma de llevarla adelante. No se hablaba de los otros barrios, ni tampoco de reconocer esta historia de caminar juntos.
 
El Austral a su vez, todavía tenía el problema de la existencia de dos juntas, de las cuales solo una estaba dispuesta a sumarse, dado que la otra sólo había sido impulsada por la Dirección de Juntas Vecinales, para destruir toda organización recién construida.
 
Discutimos en nuestro miércoles que hacer frente a la convocatoria de la reunión por parte de la Municipalidad. Había distintas posturas. Ir y ver que decían. No ir y boicotearles la reunión. Ir y negarse al traslado exigiendo que se les venda allí mismo. Se nos ocurrió plantear la posibilidad de que a la convocatoria fuésemos todos los barrios. Dudas, rechazos, curiosidad, silencios.
 
Era un momento de mucha desestructuración. Muchas veces habían pasado por experiencias de frustración y fracaso, pocas, muy pocas experiencias de lucha y victoria. Muchas matrices de sumisión, aceptación de una inferioridad impuesta a sangre y fuego, sometimiento, resignación. Pero también orgullo de raza, un tanto desvencijado tal vez, pero orgullo al fin que había que traer a la memoria. Una adaptación pasiva aprehendida a fuerza de mandatos sociales y relaciones de producción de robo y despojo continuo y prolongado. Roles impuestos adjudicados y asumidos sin posibilidad de crítica alguna. Muchas cosas había ese miércoles arriba de la mesa. Muchos más, en ese juego dialéctico entre sometedor-sometido, al que seguramente nosotros mismos no éramos ajenos. Querrámoslo o no, éramos el poder en esa mesa, porque se suponía que teníamos el saber. Eramos los cultos frente a la "chusma ignorante". Si caíamos en la fantasía de creer que con nuestro discurso de "todas las opiniones son importantes", "las decisiones se toman en conjunto", "aquí todos somos iguales", podíamos caer en la ilusión grupal del útero que a todos nos alberga sin discriminación alguna e igualados para siempre.
 
Resuenan las palabras de Frantz Fanon : "la ciudad del colonizado es una ciudad agachada, es una ciudad de rodillas, una ciudad revolcada en el fango...La mirada que el colonizado lanza sobre la ciudad del colono es una mirada de lujuria, una mirada de deseo, sueños de posesión: sentarse a la mesa del colono, acostarse en la cama del colono, si es posible con su mujer. El colonizado es un envidioso. El colono no lo ignora cuando, sorprendiendo su mirada a la deriva, comprueba amargamente, pero siempre alerta, QUIEREN OCUPAR NUESTRO LUGAR. Es verdad, no hay un colonizado que no sueñe cuando menos una vez al día en instalarse en el lugar del colono".
Transcurridas algunas horas de discusión, les propusimos hacer la experiencia de ir a la reunión todos y ver luego sus resultados. Hubo consenso para hacerlo y entonces planeamos nuestra estrategia. Iríamos todos los que allí nos juntábamos, nuestra presencia sería silenciosa, tal cual lo habíamos experimentado en la reunión del concejo. Solo hablarían los del barrio Austral y el estar nosotros allí serviría para darles fuerza y respaldo a esta junta y a sus demandas.
 
Llegamos a la reunión y ya estaban hablando los funcionarios. Arrancaron con un total desconocimiento del clima grupal. La reunión era en una escuela primaria. Todos los vecinos sentados en los bancos, los que sobraban de pie, al fondo del aula. Ellos, todos sentados en el lugar del maestro con el pizarrón atrás. Nuestra presencia los alteró, sin lugar a dudas. Invadimos el espacio, la intimidad, transgredimos sus reglas. Irrumpimos en la reunión haciendo ruido, mostrándonos y denunciando nuestra presencia como invitados de piedra.
La reunión transcurrió en un diálogo de sordos. Dos posturas claramente enfrentadas, dos discursos, sin la más mínima posibilidad de problematizar la discusión, era una pulseada de poder. Nadie dispuesto a ceder nada. Desde esta estrategia, la gran perdedora sería la parte oficial, ya que ellos tenían que convencer a la gente para que aceptaran sus propuestas, lograr manipularlos nuevamente, poder conducirlos pasivamente por una serie de "como si participaran". Al término de la reunión, nosotros habíamos ganado con coraje, empuje y presencia el reconocimiento oficial de que ésta era la junta del barrio. Ya nunca más volvieron a insistir en su división, buscarán lógicamente otras formas, pero ésta había fracasado. Por su parte ellos intentaron avanzar con su propuesta citando a otra reunión, quince días después. La gente salía con bronca, pero con mucha fuerza en continuar juntos.
 
Al miércoles siguiente llegamos con mucho entusiasmo. Evaluamos la experiencia y armamos una nueva estrategia. Nos organizamos para ir todos a visitar la tierra comprada, caminarla juntos y compartir una tarde.
También se resolvió que a la próxima reunión iríamos otra vez todos. Retrabajamos algunas cosas que se habían dicho en la reunión. Una era que ya desde la siguiente vez se iba a trabajar por grupos pequeños, para poder participar mejor y otra era que el barrio tendría que elegir dos delegados que los representen, que no fueran de la junta vecinal, para que estuviera garantizada la participación de todos los vecinos.
La propuesta era clara, en los grupitos pequeños la manipulación era más fácil. Si tomamos en cuenta que en los barrios hay muy poca participación, los pensamientos muy rígidos, no hay ejercicio de diálogo y búsquedas de acuerdos, divididos en grupos era mucho más fácil descubrir su vulnerabilidad, crear fisuras y lograr el doblegamiento al poder. La elección de nuevos representantes, era otro intento de desconocer lo existente, la historia, la organización propia.
Resolvimos ir nuevamente todos, elaborar un documento que sería leído por uno de la junta del barrio donde sosteníamos el derecho a ser reconocidos como interbarrial, reconocimiento de nuestros dirigentes y reconocimiento de sus asesores, o sea, de los dos organismos que ayudan en esto: el Centro Mapuche y la Comisión Diocesana de Migraciones.(4)
 
Transcurrida la reunión, se los vio irse muy preocupados a los funcionarios, con la clara sensación de que no avanzaban nada. Un sociólogo contratado por ellos,se había unido a nosotros. Era un lugar muy difícil de sostener. Tomamos los recaudos para cuidarlo mucho, darle un ámbito donde podamos revisar permanentemente su lugar, su propuesta y su postura en la que estaba integrada la nuestra y en la que debería poner cosas de la Municipalidad, si es que aceptábamos que él siguiese cumpliendo ese rol. La gente por otro lado, al salir de la reunión, se iba con la sensación de haber perdido el tiempo, de que esto nada servía. Estaba lejos de las disputas de poder, no le interesaban, sus problemas, sus necesidades eran otras y de éstas nadie se ocupaba. Esta pulseada era desgastante, si no se producían algunos cambios pronto, corríamos el riesgo de que la lucha por el poder fuese entre la municipalidad y el grupo de apoyo, quedando la gente de los barrios como la mortadela del sandwich.
 
Por suerte, la tarea del sociólogo fue clave. A través de él, pudimos flexibilizar posturas y lograr que la municipalidad confeccione un itinerario de reuniones incluyendo a los otros barrios, cosa de que todo el peso no recayese sobre la Barda.
y propusimos consensuar a través de reuniones en cada barrio, qué cosas se nos hacían imprescindibles exigir para el traslado. Surgen así cinco puntos reivindicatorios que serán nuestra bandera unificada en todas las reuniones de todos los barrios. Nadie se moverá de donde está si en las 34 has. no hay AGUA, LUZ, CALLES ABIERTAS, BOLETO DE COMPRAVENTAS Y REPOSICION DE LAS ROTURAS QUE OCASIONA EL TRASLADO. También logramos cierta iniciativa. En la Barda la próxima reunión, no sería en la escuela fuera del barrio sino en el propio barrio y conducida por la junta. Esto marcó el quiebre. Cuando llegamos los dos asesores que íbamos a esas reuniones, ya estaban los de la municipalidad y mucha gente del barrio.La reunión fue en un templo evangélico, en medio de las casas de los vecinos, quienes ocupaban los asientos, en el frente se ubicó la junta y allí nos invitaron a nosotros y en el fondo, junto a la puerta, quedaron los funcionarios municipales. Al comenzar la reunión, la presidenta aclara que siendo invitados de ellos, tenemos derecho a la palabra. La reglas del juego son otras, la ofensiva municipal fue frenada. Para poder avanzar deben reconocer a un interlocutor por momentos inorgánico, incoherente, torpe para expresarse con palabras, pero con una convicción y fortaleza que ellos jamás hubiesen imaginado.
 
A partir de aquí nada fue igual. En todas las otras reuniones, que contaban con la presencia de la Interbarrial, tuvieron que acomodar el discurso, unificarlo, ceder prácticamente a todas nuestras demandas, reconocer a las juntas como sus interlocutores y hasta llamar interbarrial a la comisión formada para trabajar con ellos; solo los asesores quedamos en discusión y no era evidentemente lo más importante.
 
La interbarrial no solo había nacido, sino que ahora tenía carta de ciudadanía. Llego para quedarse y aunque esto no es definitivo, pues queda aún mucho camino por recorrer, la experiencia es válida.
 
Ha concluido un año de trabajo. La experiencia continua, pero es un momento oportuno para realizar un recorte y ver de evaluar hasta aquí. Se consiguió la tierra, 34 ha. municipales, con todo por hacer, pero compradas. Se consiguió también la inclusión de estos 6 barrios en la prioridad de compra. Logramos una mínima organización, recorrer con un grupo de vecinos todo este proceso. Tener la constancia durante un año con una frecuencia semanal y con personas estables, de soñar, enojarse, pensar, sobretodo comunicarse.
 
Estamos apenas en el comienzo, la tierra pudo ser un buen punto de partida, pero si no se modifican las condiciones de producción, lo demás será una ilusión. Será una nueva villa de pobreza, despojo, de sometimiento. Más prolija, eso sí, con calles y una urbanización planeada, pero que poco a poco irá perdiendo su fisonomía y se reciclará en otro espacio clamante de justicia.
 
Cuando recorremos los barrios, vemos que muchos ya están entregados, toda su forma de vivir es en función de la entrega. Vida cotidiana que transcurre entre el alcohol y el sueño, sin alcanzar en el medio acto humano conciente y dignificante.
 
Este grupo impactante por lo doloroso de su presencia no es el más abundante, pero sí son los portavoces del conjunto. Han sido sin lugar a dudas, los más débiles, los que no han podido soportar el monto de angustia que les ocasiona tantas necesidades frustradas o reprimidas.
 
Veamos entonces al conjunto. La mayoría no tiene trabajo fijo, tampoco son de oficio. Hoy trabajan en la construcción, mañana son lavaplatos, ayudantes de cocina o jardineros, cortadores de leña o simplementes changas. Los oficios como " reciclador de basura" son negados, ocultados, por ser éstos desde los mandatos sociales caratulados como vergonzantes.
Si las condiciones de producción son determinantes en la constitución de los sujetos, aquí vemos que está establecido que el rol que cumplen es el de ser mano de obra sobrante, solo para ser usada en caso de necesidad y de escasa valoración por quienes solo recurren a ellos en forma intermitente o como oportunidad de remate. Es indignante verlos en algunas esquinas de nuestra ciudad, parados, esperando que pase alguno a quien vender su fuerza de trabajo y compasión. He visto llegar a sus contratantes y con las manos indicar cuantos necesita. Corren, se empujan, sonríen, cordialmente muestran su predisposición al trabajo. La mirada del ocasional patrón los recorre, eligiendo los mejores machos, los de más rinde. Y luego, el regateo. Piden tanto, ofrecen menos, al final todo se arregla y parten felices porque ese día habrá comida en casa.
 
Esta es la gente de estos barrios, de ellos estamos hablando cuando nos referimos a comprar un lote, a armar un barrio. Y con qué? Y esta pregunta no abarca solo lo material. Cuál es el mundo interno de toda esta gente que arrastra desde generaciones anteriores el mandato social de ser los seres sobrantes, los de uso estacional, los que no tienen derecho a vivir diariamente, porque no están considerados en ninguna estructura de producción?
¿Cómo hacer para descubrir sus reales necesidades? En que lugares han debido esconder, reprimir, negar permanentemente para seguir viviendo? cuáles son las matrices que tienen frente al poder, el dinero, el placer, a la solidaridad, etc? Los hemos visto mostrarse durísimos con sus compañeros más débiles y es porque no pueden permitirse el lujo de tener compasión, simplemente no pueden mostrarse sintiendo. Y sin embargo, Cuánto sentimiento tienen, cuánta compasión! Pero es tan fuerte el rol asignado.
 
Su rol social es el de afear, para que otros brillen. El de dar compasión para que otros puedan lavar sus conciencias. El de ser vagos, para que otros valoricen el trabajo. El de ser pobres para que otros sean ricos. Es el juego dialéctico, pero congelado, sin movimiento, hecho estereotipo y enfermedad social. Son el bronce del antiprócer que emerge mostrando la otra cara de la hazaña, la del conquistado que engrandece al conquistador.
Otra de las cosas que marca su vida cotidiana, es la relación con el fuego. Sin él no hay calor ni alimentos cocidos. Tan vital como para nosotros, pero el costo para tenerlo es muy distinto. El combustible más usual es la leña. Comprarla sale alrededor de 25 dólares el metro. Esto, con mucho cuidado alcanza para una semana. Pocos son los que pueden comprarla. Algunos, los que han logrado cierto status, merced a un trabajo estable o a algún oficio, tienen cocina a garrafa y estufa a leña. Los más, tienen un tacho con una puerta hecha en casa y otra abertura para los caños del tiraje. En él se cocina y se calienta. Generalmente son precarios, por lo que el tiraje no funciona bien. El humo entonces, invade las paredes, se instala en el techo tiñendo de negro e impregnando todo, ropa, piel, cabellos, con un olor característico, familiar y fácilmente reconocible cuando viajamos en colectivo, estamos en una cola o una sala de espera. Es marca y denuncia de quienes son y como viven.
El conseguir leña, es entonces una tarea diaria. Hacha al hombro con dos bolsas de arpillera atadas en el mango, parten en forma indistinta mujeres, hombres o niños a conseguirla. A veces vuelven con algún tronco, otras con ramas gruesas y otras solamente con neneos. Si hay lluvias o nieve, la tarea se ve interrumpida hasta que mejore, entonces la vida se vuelve más dura aún. Es factible que estén acostados todo el día aduciendo sentirse mal, cuando en realidad lo que sucede es que no hay que comer ni con que calentarse.
 
No podemos dejar de señalar algunas cosas que hemos visto de su religiosidad. Hay un sincretismo muy vivido, mezcla de dios europeo traído por los conquistadores españoles con el dios de sus padres, NGENECHEN. Además, está el más moderno de todos, es el dios del reino del norte, del nuevo imperio, el dios de las sectas, el electrónico, el de las curaciones milagrosas.
 
Para aquellos descendientes de mapuches, la pérdida de la tierra, es el desarraigo clave de su historia. Para el chileno, añorar su tierra se convierte muchas veces en un dolor insoportable. Las sectas, con su promesa en el más allá, donde todo se restaurará, con la exigencia de que aquí hay que pagar las culpas, de que el sufrimiento es la responsabilidad adquirida por nuestro comportamiento y que vanos son los esfuerzos por modificar nada, hacen que la angustia por la pérdida se convierta en alienación que calma. El templo evangélico se convierte entonces, en el lugar donde grupalmente se construye en forma de canto y rezo, esa estructura melancólica en la que asume todo lo malo como propio, cargándolo de culpa, desvalorización y autoreproche.
Por su parte, la iglesia católica tampoco da estructuralmente respuestas positivas. Nuestro desafío consiste en mostrarles a un dios comprometido con su cotidianeidad, con sus necesidades y sus luchas. Que EL MAS ALLA se construye en EL AQUI Y AHORA. Esto no es fácil, porque el contexto general de la iglesia no ayuda en nada. Su misión está desdibujada. Su solidaridad en la que Jesucristo aparece con nitidez, está mezclada con grandes cantidades de paternalismo desmovilizante. El discurso y la práctica aparecen en muchos momentos esquizofrénicos.
 
Hay momentos y lugares en que el discurso de las sectas y la Iglesia Católica se asemejan a lo que señala Fanon : "Por eso hay que poner en el mismo plano al DDT, que destruye los parásitos, transmisores de enfermedades, y a la religión cristiana, que extirpa de raíz las herejías, los instintos, el mal. El retroceso de la fiebre amarilla y los progresos de la evangelización forman parte de un mismo balance. Pero los comunicados triunfantes de las misiones, informan realmente acerca de la importancia de los fermentos de enajenación introducidos en el seno del pueblo colonizado. Hablo de la religión cristiana y nadie tiene derecho a sorprenderse. La Iglesia en las colonias es una iglesia de blancos, una iglesia de extranjeros. No llama al hombre colonizado al camino de Dios sino al camino del blanco, del amo, del opresor. Y como se sabe, en esta historia son muchos los llamados y pocos los elegidos".
 
Llegamos al final del año y nos sentimos confundidos. Por un lado hemos conseguido cosas increíbles. Que se hayan animado a enfrentar el poder, que hayan tenido constancia durante un año para venir y pensar juntos, haber entablado un vínculo desde realidades, vivencias y cotidianeidades tan distintas. Se han comenzado a relacionar, a organizar, a reconocerse, que no es poco. Pero también nos agobia ver su calidad de vida, la poca posibilidad de lograr cambios estructurales serios y profundos. Se nos mezcla la fuerza dinamizadora que nos da la bronca y la indignación, con la parálisis que provoca la angustia y la impotencia ante tanto despojo consumado y continuo. Nuevamente nos llega el eco de Fanon: "El problema teórico importante es que en todo momento y en todas partes hay que hacer explícito, desmitificar, suprimir el insulto al hombre que es en sí. No hay que esperar que la nación produzca nuevos hombres. No hay que esperar que, en perpetua renovación revolucionaria, los hombres se transformen insensiblemente. Es verdad que estos dos procesos son importantes, pero hay que ayudar a la conciencia. La práctica revolucionaria, si quiere ser globalmente liberadora y excepcionalmente fecunda, exige que nada de insólito subsista. Se siente con singular fuerza la necesidad de totalizar todo, de ser responsable de todo".
 
En un año de trabajo, nosotros tampoco somos los mismos. El estar en contacto con esta realidad en forma diaria, el compromiso con ella, el reconocer con nombre y apellido a cada uno de estos empobrecidos, el poder ir leyendo los acontecimientos de su cotidianeidad, hace que no podamos hacer un análisis solamente racional. Están nuestros afectos jugados en esto. Tampoco se trata de una teoría de la pobreza. Estamos construyendo una experiencia con los más despojados en una práctica social mutuamente modificante. Tampoco somos los mismo ante el resto de la comunidad. Mientras solo los proveíamos de documentos para extranjeros, la valoración de nuestra tarea era asumida por el poder oficial. Ahora, somos resentidos disfrazados de trabajadores sociales. Recuerdo lo que decía Dom Helder Cámara: "Cuando daba de comer a los pobres era un gran hombre, cuando empecé a preguntarme porqué tenían hambre, fui comunista".
Es la hora de trabajar nuestras propias pérdidas, nuestros miedos a esas pérdidas. Los espacios que creímos seguros y eran solo fantasías omnipotentes, sueños de liderazgo, compañeros que abandonan, incomprensiones e incomodidades propias del compromiso.
Es descubrir que no solo la gente de los barrios ocupa lugares precarios, sino que el compromiso de revisar permanentemente nuestra práctica, nuestra cotidianeidad, el lugar a ocupar en el tejido social, es una construcción permanente. No hay espacios construidos para siempre, hay en cambio sí, espacios recreados cotidianamente. Hemos dado algunos pasos, sin ninguna duda, tendremos que repensar la utopía, el imposible, para seguir construyendo esta posibilidad de encuentro y transformación.
Mas que nunca nos resuena la frase de Pichón Riviere: "CONSTRUIR UN PROYECTO ES PLANIFICAR LA ESPERANZA".
 
 
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA METODOLOGIA UTILIZADA
 
Cuando decidimos convocar a quienes tuviesen problemas con la posesión de la tierra, teníamos muy claro que la demanda era sentida y que acudirían solos, en pequeños grupos o como barrios, sectores ubicados en la periferia de la ciudad.
Era el resultado, sin ninguna duda, del acercamiento previo; de la recolección de datos; del conocimiento de la realidad en la que vamos a operar. Habíamos indagado las necesidades de estos sujetos, como se habían originado, sus causas y sus efectos. Ahora teníamos una hipótesis de trabajo: LA TIERRA ES UNA NECESIDAD SENTIDA.
 
Estábamos preparados para realizar la crítica de la cotidianeidad, de las condiciones concretas de existencia de un sector social para quienes el orden social establecido determina donde y como deben vivir. El despojo está naturalizado, institucionalizado y la adaptación pasiva o activa frente a él, será el objetivo final de nuestro trabajo.
 
Vimos también que no fue casual nuestra elección por el despojado. La resonancia de nuestros propios despojos, de su intenso y amargo dolor, de la parálisis y resignación que esto genera, configura nuestra verticalidad. El sentirnos parte de una generación despojada de ilusiones, proyectos historias y vidas nos hizo sentirnos intensamente solidarios con quienes viven esa situación por generaciones y nos daba la comprensión visceral de esta realidad en la que nos comprometemos y por la que optamos.
 
La constitución de un primer grupo con la mayor heterogeneidad posible, pero centrados en un eje temático común: la tierra.
 
No todos los que concurrieron se quedaron, trabajar desde un grupo significa estar dispuesto a socializar la propuesta, no ocupar siempre el mismo lugar, correrse de la demanda individualista. No todos están dispuestos a hacerlo, no todos pueden hacerlo debido a matrices muy rígidas instituidas desde el modelo aprehendido. En todo caso la opción estaba planteada. Toda elección, tiene un riesgo y un compromiso. Era la condición necesaria para poder avanzar.
 
Si bien no consideramos viable la conformación de grupo operativo, tomamos mucho de sus elementos. Instalamos un encuadre, que fuimos ajustando en la marcha y a medida que el grupo se iba conformando. Todos los miércoles, en el concejo Municipal, de 19 a 23 Hs. Esta elección de lugar, horario, momento informativo, registro y coordinación, trabajar con los emergentes, fueron productos de una construcción grupal que la práxis posterior demostró eficazmente operativa.
 
Los ruidos en la comunicación era otro de los presupuestos con lo que partíamos. La historia construida en estos barrios está plagada de malentendidos, rumores, mentiras, fantasmas sostenidos desde el poder, supuestos, etc. Este es un mecanismo instalado y bien aceitado y utilizado para sembrar la desconfianza, la desunión, boicotear la solidaridad, por quienes pretenden utilizarlos politicamente o por quienes desde una mirada idealista en las ciencias sociales los convierten en cobayos de laboratorios para fundamentar teorías sobre la marginalidad o la falta de conciencia del lumperío. Trabajar mucho la comunicación, lo obvio, no suponer nada, elaborar permanentemente la sospecha fue la estrategia elegida.
 
Nos propusimos trabajar a dos niveles. Un primer nivel era el de las reuniones fuera del barrio. La elección del Concejo Municipal como lugar de encuentro, nos pareció importante, porque es en este lugar donde se toman las decisiones políticas y para que en un proceso corrector se fuese desmitificando un modelo de hacer política y develando los intereses que se mueven atrás de cada proyecto.
 
Otra elección importante del trabajo en este nivel, fue el que tengan que salir del barrio. Esto les daba la posibilidad de poder conectarse con otra realidad, ver otras experiencias e ir visualizando que el despojo no se realizaba únicamente con ellos ni eran los únicos que sufrían las graves consecuencias que esto acarrea. Nos proponíamos ampliar la mirada. Poder entre todos reconstruir el escenario donde transcurre nuestra cotidianeidad. Compartir los espacios, el tiempo y el ritmo para poder así comenzar a construir una crítica a la forma de adaptarnos a esa cotidianeidad.
 
El segundo nivel de trabajo no podía ser impuesto. Era una construcción a la que debíamos llegar. Consiste en poder verlos en su propio hábitat, compartir con ellos sus relaciones cotidianas, observar sus condiciones concretas de existencia. Para llegar a eso debíamos primero ser significativos para ellos, lograr que nos invitaran al barrio.
 
Esto lo decidimos así, porque permanentemente son avasallados en su intimidad, de la que forma parte su barrio. Una de las condiciones fundamentales que creemos debe tener un investigador, es el de ser respetuoso del observable. No podíamos invadir y debíamos bancarnos el tiempo de construcción de un vínculo y la libertad para invitarnos a compartir su vida cotidiana. Algo que fuimos aprendiendo es que la realidad es, sin lugar a dudas, dialéctica y a medida que íbamos compartiendo su cotidianeidad, ellos también se iban interesando y metiéndose en la nuestra.
 
Construir este grupo desde el ECRO PICHONIANO, significó hacer explícita una necesidad, la que en esa constelación necesidad- satisfacción, determina la tarea: lograr la tierra. La constancia de tiempo y espacio les posibilita la interacción y articulados por su mutua representación interna construir un vínculo adjudicando y asumiendo roles, lo que les permite un aprendizaje: "unidos tenemos más fuerza", una adaptación activa de la realidad, ":no nacimos pobres porque sí, nos hicieron", un transformar y transformarse operando sobre el escenario concreto de su cotidianeidad, horizonte de toda experiencia humana.
 
Nuestro desafío actual es lograr la transferencia de la experiencia humana de este grupo al conjunto del barrio. La creación de nuevos espacios de encuentro, reflexión y aprendizaje que vayan conduciendo a un mayor protagonismo de los sujetos, quienes pudieron acceder a su propia necesidad: la tierra. Conocer esa necesidad los llevó a reconstruir su historia de despojo, apropiarse de ella significará no dejarse volver a engañar, satisfacer su necesidad es haber logrado que se compre la tierra. Todo esto fue posible, porque no lo hicieron solos, sino que configurando un vínculo con otros pudieron llevar adelante un proceso de transformación.
 
En el horizonte, ya aparecen las nuevas necesidades: "la posesión de la tierra solo es posible en la medida que se modifiquen las relaciones de producción". Las experiencias en América latina de reformas agrarias que no pudieron o no se atrevieron a modificar radicalmente las relaciones de producción, terminaron en rotundos fracasos.
 
Una nueva vuelta de espiral, nuevos desafíos productos de nuevas necesidades, conciencia crítica que no se congela en una lectura de la historia, realidad dinámica nunca acabada. Hará que sostener nuevos espacios de reflexión y protagonismo que conduzcan a nuevas acciones transformadoras. Los despojados han irrumpido en el escenario cotidiano de Bariloche. Podrán detener este proceso creador, difamarlo o negarlo, pero algo más o menos trascendente sucedió. Me gustaría terminar recordando lo que Ana Quiroga dice en su artículo Psicólogos sociales, Para qué? ..." El estado es un instrumento de las clases dominantes. La organización social de la salud, frente a las normas vigentes de lo sano y lo enfermo, que condensan la ideología dominante, frente a las instituciones que expresan los intereses de esas clases la pregunta es, como se ha señalado acá: salud para quienes. La respuesta: salud para el pueblo. Y para que esto pueda darse, el psicólogo social debe trabajar en el replanteo de la organización social de la salud. Salud para el pueblo implica salud por el pueblo. Con esto se identifica la promoción del protagonismo, de la conciencia crítica, del desarrollo de nuevas formas de organización de la salud y distintos aspectos de la vida comunitaria. Y esto requiere de nosotros no sólo que conozcamos a ese pueblo y sus necesidades. Significa que encaremos nuestro trabajo como una tarea colectiva, en una unidad del enseñar y el aprender. Requiere de nosotros una transformación ideológica profunda, que implica la certeza, la convicción de que es el pueblo el sujeto de la conciencia crítica y de la historia. para poder cumplir nuestro rol sosteniendo como técnicos espacios para el protagonismo y el reconocimiento de la necesidad. Es preciso, como actitud psicológica, el abandono de las fantasías narcisistas y mesiánicas de la hazaña personal y creer honda y consecuentemente en el trabajo colectivo, en la infinita creatividad, potencialidad y riqueza de la tarea grupal, institucional y comunitaria. Solo así podremos dejar las palabras y pasar a la acción transformadora."
 

 

 

 

 
BIBLIOGRAFIA CONSULTADA.
 
- ENFOQUES Y PERSPECTIVAS EN PSICOLOGIA SOCIAL. ED 5 A. QUIROGA. La Constitución de lo subjetivo. Rol de las necesidades. Pag.39 y ss.
- Para trabajar el tema de la Investigación: INICIACION A LA METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION EN CIENCIAS SOCIALES. ED. 5 J. Racedo.
- LA INVESTIGACION-ACCION. UNA VIEJA DICOTOMIA. Varios.CELATS-1983 ed. Humánitas.
- CRITICA DE LA VIDA COTIDIANA. A. QUIROGA J. RACEDO ED. 5
- EL CONCEPTO DE GRUPO Y LOS PRINCIPIOS ORGANIZADORES DE LA ESTRUCTURA GRUPAL EN EL PENSAMIENTO DE ENRIQUE PICHON RIVIERE. ENFOQUES Y PERSPECTIVAS... A. Quiroga
- EL SUJETO EN EL PROCESO DE CONOCIMIENTO.
- Enfoques y Perspectivas.
- Para introducirse en este concepto.
- CONVERSACIONES CON ENRIQUE PICHON RIVIERE SOBRE EL ARTE Y LA LOCURA. Vicente Zito Lema Ed. 5 Pag. 110
- LA FORMACION DE COORDINADORES DE GRUPO EN LA ESCUELA DE PSICOLOGIA SOCIAL DE BS. AS. FUNDADA POR ENRIQUE PICHON RIVIERE Pag. 155 y ss. Enfoques y Perspectivas...
-PSICOLOGIA DE LA VIDA COTIDIANA Ed. 5 E.P.Riviere y Ana Quiroga
- TEORIA DEL VINCULO Enrique Pichon Riviere Ed. N.Vision.