Escribir sobre y a pesar de los tatuajes
 
 
No es mi intención escribir para construir una teoría acerca de las Instituciones, ni de sobre cómo intervenir en las mismas. Si bien lo que escribo, puede llegar a servir para ello, más bien mi deseo es el de mostrar, en cierta manera denunciar, lo que tendemos a ocultarnos y/o escondernos acerca del trabajar en Instituciones.
Estoy esribiendo no solo como psicopedagoga, sino como maestra, alumna, trabajadora, miembro de muchas instituciones; y mi deseo es el de abrir preguntas.
Comparto con Osvaldo Saidón, el interés en "abrir dispositivos", más que en buscar "significantes privilegiados", o en establecer un análisis que se base en una "prepotencia del enunciado". 1
¡Qué difícil es escribir pensando en mostrar lo que escribo a otros que no conozco!. Me pregunto: ¿Cómo escribir sin que ésto signifique hacerlo únicamente para los otros, otorgándoles el poder exclusivo de "calificar" aquello sobre lo que escribo, mi escribir?.
Me resulta difícil comunicarme con otro sin depender de ese otro. Estos miedos me atraviesan, no solo como escritora (autora de mi escribir), sino como miembro de muchas instituciones, en donde el poder sobre el otro aparece constantemente.
Muestro ésto que me pasa, porque tiene que ver con el tema sobre el cual estoy escribiendo. Mis dificultades para escribir, tienen que ver con las escrituras de las Escuelas en mí, con los tatuajes de las Instituciones a las que pertenezco.
El trabajo está en animarse, aunque estos miedos estén.
Pero ¿qué son estos miedos? ¿Qué quiero decir con tatuajes y escribires?
Voy a utilizar las palabras tatuaje y escribir para significar las acciones y relaciones entre los miembros de una Institución.
Escribir como símbolo del construir, mostrar, trabajar y producir en un lugar de trabajo; y tatuaje como marcas que se nos imponen, más allá de nuestro deseo (incluso a veces disfrazadas de nuestro deseo); marcas que no reflejan cosas propias, sino ajenas; marcas que lastiman, imágenes cristalizadas que se nos hace muy difícil lavar; 2 que reproducen el abuso de poder y el sometimiento entre los miembros de una Institución.
Escribir sobre los tatuajes que nos impiden escribir, es una tarea que al principio, poco tiene de placentera. Es meternos dentro de esos tatuajes, mirarlos, sentirlos, hacerlos nuestros, para luego salir de ellos y ESCRIBIR.
Hablar-nos y hablar sobre los tatuajes, no es fácil, en ninguna institución. Escribir sobre ellos, es dejar una huella aún más visible que la palabra hablada; que permanece en el tiempo, aún si uno ya no está.
Escribir sobre lo que se nos aparece como " DE ESO NO SE HABLA ", implica un acto de transgresión y diferenciación de quienes continúan sin hacerlo...
 
 
NO NOS DEJAN TRABAJAR...O NO NOS DEJAMOS HACERLO
 
¿Cuántas veces nos descubrimos haciendo o no haciendo cosas, que nos enajenan, que nos alejan de aquello que pensábamos y deseábamos construir en relación a nuestra profesión y trabajo?
¿En cuántas ocasiones nos vimos de una u otra manera, cohartados en algo que quisimos hacer trabajando en una institución, y sin tener un fundamento que sustente esa cohersión? (tal vez justificaciones, pero no fundamentos).
¿Cuántas veces, las acciones que generamos dentro de una Institución, parecen más tener que ver con obligación que con satisfacción, con el tener hecho que con el construir, con certezas más que con preguntas acerca de nuestra labor?.
Creo que muchas, las suficientes como para que en algún momento hayamos creído-sentido que no podemos hacer lo que queremos o nos gusta; o peor aún, hayamos disociado el hacer lo que queremos del trabajar; y en donde casi como certeza podríamos haber afirmado que nos encontramos ante una Institución que nos exige trabajar, y a la vez no nos deja hacerlo.
Pero, ¿En dónde están estas exigencias, quién las dice, cómo?...
Generalmente en las instituciones circulan ciertas "ideas" a modo de tatuajes, acerca de qué es trabajar.
Puede ser que trabajar signifique en una Institución de Salud Mental: "atender pacientes", pero disociado de los espacios de cuestionamiento y construcción en y de un equipo.
De esta manera, el trabajo de un equipo se centrará en el tiempo dedicado a atender pacientes, en las "supervisiones" de los "casos", en los cursos, y en la administración y organización de estas actividades; restando importancia y a veces negando-nos todo espacio que pretendamos darnos para cuestionar, pensar y construir, no solo acerca de los "pacientes", sino de lo que pasa en el equipo y en uno mismo como profesional.
¿Qué nos pasaría dentro de ese lugar?. Nos veríamos exigidos a trabajar: "atender pacientes", y a la vez no podríamos hacerlo: "cuestionarnos, pensar acerca de los conflictos en el equipo y en la Institución".
De ahí pueden surgir muchos tatuajes, tales como "cuestionarse no es trabajar", "uno tiene que saber como atender pacientes sin cuestionarse ni darse espacio a uno mismo", "uno tiene que atender pacientes como nos dicen que tenemos que hacerlo", "uno tiene que atender pacientes sin que haya conflictos entre los miembros de un equipo (a lo sumo, éstos serán en términos organizativos y administrativos)"...
Del mismo modo podemos pensarnos trabajando en una escuela, como maestros o en gabinetes.
"Enseñar a los alumnos" sería el trabajo, disociado del dudar, el no entender, no saber; y del pago que se nos da por
nuestro trabajo (Es muy común en las escuelas los abusos en relación al pago, y el no cuestionamiento o reclamo ante estos abusos por parte de los docentes). "Enseñar a los alumnos" pasaría a ser un mandato, algo que nos impide cuestionarnos y conectarnos con nuestra propia ignorancia y la de los demás adultos; restando importancia al recibir beneficios o necesitar algo (por ej. el dinero). Estaríamos en una institución que nos exige trabajar: "enseñar a los alumnos", y que a la vez nos impide hacerlo: "dudar, no entender, no saber", o "pretender recibir beneficios o una valoración de lo que hacemos". Nuevamente vuelven a surgir tatuajes: "enseñar es olvidarse de uno", "uno tiene que enseñar sin que le afecten los abusos por parte de los directivos", "enseñar es no ignorar, no dudar", "trabajamos solo con los alumnos y no con los demás miembros de la institución".
En un gabinete, "capacitar maestras, y evaluar a los alumnos" sería el trabajo, disociado de lo que pasa en la Institución y de cómo nos insertamos en ella. Tendríamos un lugar de autoridad, no de psicopedagogos, o psicólogos.
Creo que estas cosas ocurren cuando se pretende establecer un único significado, un significado oficial acerca de las acciones que realizamos en nuestro trabajo; cuando se niega la autonomía de las personas que conforman una institución, por miedo al descontrol, a la disgregación y el caos. Y todo lo que se hace o se dice pasa a ser en función de mantener ese significado oficial, esos tatuajes, uniformes, distintivos de una institución, aún a costa de la autonomía y la satisfacción individual.
Esto que se hace o se dice se transforman en cohersiones, prohibiciones, represiones de lo diferente. Así es como estas cohersiones se vuelven en contra de lo que la Institución ofrece inicialmente como Escuela o Centro de Salud Mental; favoreciendo la construcción de síntomas y patologías en el seno mismo de la Institución.
En relación a estos síntomas, Fernando Ulloa habla de "situaciones dramáticas en las instituciones"..."se trata de situaciones que funcionan caracteropáticamente con valor de síntomas normalizados merced a una alto y eficaz grado de renegación de su valor sintomático".
Un claro ejemplo de ésto puede ser el hecho de que en un equipo de Psicopedagogía, sus miembros se vean envueltos en secretos, escondidas y/o exhibiciones acerca de lo que acontece dentro del mismo; y renegando estas cuestiones. ¿Se podría trabajar con gente que tiene dificultades para aprender y conocer si nosotros como miembros de un equipo des-conocemos y renegamos las propias dificultades?.
Si pensamos el trabajar como el construir y hacer cosas que le sirvan a un otro ("atender pacientes", "enseñar a los alumnos"); no podemos dejarnos de lado. No podemos favorecer y brindar oportunidad para que el otro aprenda y sea autónomo, si nos encontramos esclavos y sin autonomía de hacer o decir.
Podría decir que en las Instituciones Hospitalarias y Educativas, se coharta la autonomía perversamente; porque en mayor o menor grado se disfraza este esclavizar. No conozco muchos lugares en donde la intención de la mayoría de las personas de la institución de este tipo sea realmente la de esclavizarse y no encontrar satisfacción en lo que hacen. Pero esto pasa, cuando se mantienen los tatuajes, e incluso se pretende encontrar satisfacción a través de ellos, cuando disfrazamos y transformamos nuestros deseos iniciales en simplemente mantener una exigencia, una imagen, un "éxito", un no conflicto.
En otro tipo de Institución (comercial, por ejemplo), la utilización de cualquier medio para llegar al éxito, está más legalizada. Así es como hasta incluso, en las empresas (sobre todo las que reproducen un modelo estado-unidense) se premia a quienes logran vender más, convencer más, depender más, destacarse más entre los pares, etc.
Si bien hay instituciones educativas en donde sus directivos o dueños las ven como una empresa (así como quien pone una perfumería, pone un jardín de infantes); no es común que se reúna a los empleados y se les diga: "Señores, el objetivo de esta Institución es captar e incorporar matrículas, o clientes-alumnmos", o "el objetivo es que traten de sobresalir por sobre sus pares, no importa cómo".
Estos y otros objetivos se van generando secreta y disfrazadamente, a través de lo que se va haciendo o diciendo.
En una Escuela o Institución que trabaja para el "Bien" de los que acuden a ella, no puede ser tan explícito el abuso de poder, o el "hacer mal" a sus empleados. Pero, ¿qué es hacer el bien o hacer el mal?.
Podría llamar "Bien" o "Salud" (aunque no creo que ésto tenga un único significado) a todo lo que tenga que ver con autonomía, crecimiento, construcción propia; y "Mal" o "Enfermedad", a todo lo que nos aleja de ello; tales como el sometimiento, el no pensar ni cuestionar.
En la exigencia y los tatuajes, parece que estos términos se dieran vuelta. Hacer el "Bien", estaría más ligado al no hacer ruido, a que no haya molestia, al éxito; y "Mal" a todo lo que cuestiona, se diferencia de los establecido y molesta.
No es casualidad que en la formación de profesionales, se haga hincapié solamente en este otro que acude en nuestra ayuda (paciente, alumno). Parece que trabajar solo fuera atender pacientes, o enseñar a los alumnos; parece que solo trabajamos con ellos, y si es con nosotros mismos, es sólo para no "equivocarnos", para no "hacerles mal" a los "pacientes".
No mucho se dice o se habla acerca del lugar adonde trabajamos, con quiénes trabajamos. Ser profesional, estaría por encima del ser empleada, compañera, ser "parte de una institución".
Pero, ¿de quién hablo cuando digo Institución? ¿Se trata de un ser monstruoso, ajeno a las personas que la integran? ¿Se trata de una sola persona con tanto poder, de un reglamento arbitrario?. En relación a ésto, Deleuze dice:
"Las instituciones no son fuentes ni esencias, no son ni esencia ni interioridad. Son prácticas, mecanismos operatorios que no explican el poder, puesto que presuponen las relaciones y se contentan con fijarlas. Su función es reproductora, no productora".
Coincido con ésto, en la medida en que todas las personas que pertenecemos a una Institución, hacemos o dejamos de hacer cosas, que sostienen y fortalecen estos tatuajes-imposiciones-acerca-de-qué-es-trabajar.
En las instituciones no podemos pensar el que "no nos dejan trabajar", sin que de alguna manera "no nos dejemos hacerlo". Denunciar o transgredir lo que nos esclaviza, es también denunciar-nos y transgredir-nos.
 
 
Nuestra salud se
verá inevitablemente
afectada si, día tras
día, decimos lo
opuesto a lo que
sentimos, si nos
rebajamos ante lo
que detestamos y
gozamos ante lo que
nos depara
infelicidad. Nuestro
Sistema Nervioso no
es tan solo una
ficción; es parte de
nuestro cuerpo, y
nuestra alma existe
dentro de ese
espacio, está dentro
de nosotros como los
dientes en nuestra
boca. No se la puede
violar de continuo
impunemente.
 
Boris Pasternak
 
 
LA COMPLICIDAD DE QUIENES SE ENCUENTRAN SOMETIDOS
 
Someterse es dejar de mostrarse, renunciando a aquello que queremos hacer, en beneficio de otra cosa.
Someterse en un lugar de trabajo, no es solo dejarse maltratar, es también renunciar a lo que pensamos y deseamos como práctica profesional. A veces, sustituyéndola por algo que pareciera ser trabajo; pero que, al no ser propio, nos transforma en reproductores de tatuajes, en lugar de productores.
Podemos someternos creyendo que nada puede cambiar, conociéndonos renunciantes de lo propio.
Pero hay otras maneras, aún más complejas de hacerlo. Por ejemplo, someternos renegando nuestro sometimiento, haciendo alusión a la "prudencia" o a "mirar la realidad", y así transformar sustituyendo o escondiendo nuestra manera de trabajar. Nuestros esfuerzos estarán puestos en lograr que no nos moleste aquello que nos molesta, y en no causar molestias.
Podemos también someternos con la queja-lamento, rumoreando nuestras molestias por los costados pero, a la hora de proponer, mostrarse y hablar directamente, no hacerlo.
¿Cómo se explica ésto? ¿Se puede pensar en la gente que está sometida obteniendo algún beneficio o siendo cómplice?.
Hay también quien se somete siendo "buen alumno" de las autoridades de su equipo o Institución. Buen alumno-repetidor-reproductor de tatuajes. Es claro que así, pueden obtenerse "buenas notas".
Un equipo de psicopedagogía en el cual trabajé, una psicopedagoga era tan "buena alumna" de su coordinadora, que al hablar sobre el trabajo con sus pacientes, nombraba-exhibía cosas que la coordinadora le gustaban o creía importantes, tales como las "interconsultas" o "seguimiento de los cuadernos". Era la concurrente que más privilegios tenía, calificada como "muy capaz", etc.
¿Pero que beneficios se obtienen más allá de los privilegios? No solo los "buenos alumnos" se someten, también los maltratados.
En este mismo equipo, había otra psicopedagoga, medio secretaria; que a la hora de sacar fotocopias, hacer juegos de llaves u ordenar, era siempre la elegida. Hasta ella misma se ofrecía con cara de "y que le voy a hacer". Hablando a solas con ella, me contaba que seguía ahí, solo para terminar la concurrencia. En algún momento había creído que podría llegar a obtener una renta si permanecía, pero que "no aguantaba más".
Estos dos ejemplos son extremos; en el medio, se pueden encontrar aún maneras más disfrazadas de someterse.
Sigo preguntándome: ¿qué beneficios se obtienen más allá de los privilegios, aún en el maltrato?
El abuso de poder y el maltrato (especialmente en las Escuelas), se manifiesta a través del dinero (sueldo, vacaciones, aportes previsionales) y del lugar que se nos da en ellas.
Cualquier temor que nos impide mostrar lo que queremos, o que nos impide simplemente defendernos y reclamar lo que nos corresponde; nos refiere a estas cuestiones.
Algo tememos perder si nos sometemos; tal como el prestigio (relacionado con el Saber), la estima de los demás o los posibles privilegios. Pero ésto que se teme perder, se está sosteniendo con actitudes o acciones que los otros esperan de nosotros, y que poco tiene que ver con el deseo propio o Vocación.
Son muchas las cosas a las cuales uno se puede atar: seguridad, poder sobre los otros, miedo a ser señalado o verse diferente, dinero, miedo a ser aislado, miedo a agredir...
Creo que puedo llamar a estas actitudes como "tranzas", "transacciones"; dejándonos de lado en favor de algo que vemos como "bueno" o "necesario", y que, en realidad, más nos atrapa.
Paradójicamente, profesionales que trabajan con cuestiones tales como el "conocer", "saber", "aprender", "crecer", "pensar", se ven repetidamente atrapados en secretos, desmentidas, engaños, certezas; evitando y negándose a conocer, mirar lo que les pasa como profesionales y en una Institución determinada.
Creo que el sometimiento es un verdadero cómplice del abuso de poder y del maltrato; pues la mayoría sometida, sostiene y mantiene a la minoría abusadora (además de que, quienes son maltratados, a su vez, o al menos potencialmente, maltratan a otros).
Estos dos bandos (sometedores y sometidos), instauran una "realidad concretizada que anula todo espacio productivo", en la cual "los hombres suelen renunciar a sus expectativas vocacionales y a los proyectos iniciales que los inscribieron en una determinada institución"3.
En relación a los que están sometidos, Ulloa dice que "declinan sus principios éticos y, si bien no son corruptos, asisten pasivamente involucrados a la corrupción".
En instituciones en las que ni siquiera se recibe un pago de dinero por nuestro trabajo (concurrencias en Hospitales o Centros de Salud Mental), este sometimiento también aparece.
La excusa esta vez es, la "experiencia", "prestigio" o "posible puesto".
El poder se manifiesta de muchas maneras, no solo en el dinero. Por eso, quien apela al sometimiento como necesidad, lo está haciendo por algo muy diferente a la necesidad.
Creo que la necesidad tiene que ver con la vida, la productividad, con el placer de verse constructor.
Deben ser muy pocas las veces en las que realmente, por necesidad, tenga que mantenerse callado-sometido. Creo que muchas menos que en las que nombramos a la necesidad, como motivo de nuestro sometimiento.
Igualmente, creo que siempre hay alguna manera no tan sometida.
En relación a este tema, escribí hace un tiempo; cuestionándome acerca de mi lugar en las diferentes instituciones donde trabajaba:
"Yo me sigo preguntando acerca de lo que me pasa en mi trabajo, en mi profesión.
Me pregunto: ¿Hasta qué punto uno puede trabajar libremente en una institución, cuya estructura va en contra de lo que uno piensa o en cómo uno se piensa en su función? ¿Hasta qué punto uno puede tomar distancia y "hacer lo suyo"?
¿Cuándo estamos tomando distancia y cuándo estamos negando lo que vemos?
¿Cuándo estamos comprometiéndonos, y cuándo estamos poniendo demasiado, hipócritamente, encubriendo lo que tememos, lo que no queremos ver?
¿Cómo puede ser que uno haga "lo suyo", si ésto es dementido, obstaculizado desde la modalidad y la propuesta de la institución en que uno está inmerso?
¿Dónde está ese punto en que se torna incoherente y enfermante el estar trabajando en ese lugar? ¿No es hasta más incoherente tener que esonderse y bancarse el que sea ignorado lo que uno propone? ¡Con cuántos disfraces podemos llegar a someternos!...
Yo no pretendo ni necesito estar en todo de acuerdo.
Sí necesito sentirme coherente, que el lugar en el que esté trabajando; pase lo que pase, conflicto que haya, ésto sea de alguna manera visto.
Que pueda circular lo que pasa; no que se encubra, y que se anule la anulación del sujeto. Y yo, como sujeto deseante y pensante, necesito ser mirada y aceptada en un grado no tan frustrante.
Porque soy psicopedagoga, y no puedo ni quiero negar mi autoría de pensamiento, mi preguntar-me, mi aprender.".
 
 
ALGUNOS TATUAJES QUE EN LAS INSTITUCIONES NOS DAN,
PARA QUE NOS LOS PEGUEMOS
 
Cuando uno habla, se abre la posibilidad del compromiso con lo propio y del cambio, aún si se corre el riesgo de caer en mitos y certezas.
En cambio, cuando uno no habla de eso que no se puede hablar...
Pretendo en estas frases, poner en palabras aquellos tatuajes que nos impiden mostrarnos y cambiar. Estos tatuajes, se ubican en un espacio imaginario donde "se representan (y significantizan) las monótonas versiones de la tragedia edipiana"4. Trato de poner en evidencia aquellos "argumentos-fantasmas"5 a modo de discurso que "enajena a los sujetos, autores y protagonistas de esa dramática institucional, que no podrá ser sentida como propia ni reconocida como producto de su creación vital. Por el contrario, ésta tenderá a ser vivida como extraña y exterior a ellos y, por lo tanto, inquietante y amenazadora"6.
No creo poder ni quiero nombrar todos y cada uno de esos tatuajes; pero sí algunos que nos remitan a los propios tatuajes en nuestro trabajo:
 
- TRABAJAR SIGNIFICA HACER COSAS QUE NO MOLESTEN A LA INSTITUCION
 
- SI TRABAJAR TRAE COMO CONSECUENCIA QUE SE DESENCADENEN COSAS QUE ESTABAN TAPADAS EN LA INSTITUCION, ES MEJOR MANTENERSE CALLADO, O HACER OTRA COSA
 
- CUESTIONAR, PENSAR SOBRE LAS DIFICULTADES EN UN EQUIPO, EN UNA INSTITUCION, ES ATACAR Y HACER MAL
 
- CUESTIONAR, PENSAR SOBRE LAS DIFICULTADES EN UN EQUIPO, EN UNA INSTITUCION, NO ES TRABAJAR.
 
- SI HAY ALGO QUE NOS MOLESTA, O CON LO QUE NO ESTAMOS DE ACUERDO, HAY QUE ESCONDERLO, OCULTARLO Y/O TRANSFORMARLO, PERO NUNCA PLANTEARLO CON AFAN DE CAMBIO, A LO SUMO PUEDE APARECER COMO QUEJA, PERO SIN POSIBILIDAD DE CAMBIO
 
- ES MEJOR HABLAR SOBRE LOS OTROS, QUE SOBRE NOSOTROS MISMOS
 
- NUESTROS PARES SON PELIGROSOS, Y ES DE ELLOS INDIVIDUALMENTE (AJENOS A LO QUE PASA EN LA INSTITUCION), DE QUIENES HAY QUE PROTEGERSE. NO DE ALGUIEN O DE NORMAS QUE REALMENTE TIENEN PODER COHERSITIVO SOBRE NUESTRO TRABAJO
 
- LOS DE "AFUERA" Y LAS PERSONAS A QUIENES DEDICAMOS NUESTRO TRABAJO (PACIENTES, ALUMNOS) SON LAS QUE TIENEN PROBLEMAS O CONFLICTOS; Y TODA NUESTRA ENERGIA TIENE QUE CONCENTRARSE EXCLUSIVAMENTE EN ELLOS, SIN HACER CASO A LOS CONFLICTOS ENTRE LOS QUE TRABAJAN EN UNA MISMA INSTITUCION
 
- CUIDARSE, MIRAR LA REALIDAD, ES NO MOSTRAR LO PROPIO, DISOCIARSE, Y SIN HACER NI DECIR NADA, LOGRAR QUE NOS DEJE DE MOLESTAR AQUELLO QUE NOS MOLESTA.
 
- TRABAJAR EN SALUD MENTAL Y EDUCACION, ES HACER ALGO PARA UN OTRO EXCLUSIVAMENTE, SIENDO ESTA EXCLUYENTE DE NUESTRAS NECESIDADES.
 
- LA INSTITUCION EXISTE SOLA, SIN LAS PERSONAS QUE LA INTEGRAN, Y NADA DE LO QUE HAGAMOS PODRA SERVIR PARA UN CAMBIO REAL
 
- NOSOTROS NO ESTAMOS TOCADOS POR LO QUE ESTA INSTITUIDO; Y COMO SERES AISLADOS, PODEMOS CAMBIAR A UNA INSTITUCION, SIN NECESIDAD DEL ACCIONAR DE LOS DEMAS
 
- AISLANDONOS Y DISOCIANDONOS, ES LA UNICA MANERA DE HACER LO QUE QUEREMOS HACER. ESCONDIENDONOS Y NO MOSTRANDO, LOGRAREMOS QUE NADA NOS MOLESTE Y NOS TOQUE
 
-EXHIBIENDO-VENDIENDO NUESTRO TRABAJO, CONVENCIENDO AL OTRO DE LO QUE "ES BUENO" O "VALE", LOGRAREMOS HACER LO QUE QUEREMOS HACER
 
- SEGUN LA CONVENIENCIA Y CON EL FIN DE EVITAR EL CONFLICTO; NOMBRAMOS COMO "INDIVIDUALES" CUESTIONES QUE "A TODOS NOS CONCIERNEN", Y COMO "CONCERNIENTE A TODOS" LO QUE TIENE QUE VER CON LO "INDIVIDUAL"
 
- TODOS TENEMOS QUE ESTAR SIEMPRE DE ACUERDO EN TODO LO QUE SE HACE; YA SEA SOMETIENDONOS CONCIENTEMENTE A UNA IMPOSICION, O DIRECTAMENTE CREYENDO QUE ESTAMOS TODOS Y SIEMPRE DE ACUERDO
 
- SI APARECE UN DESACUERDO Y UNA DIFERENCIA, HAY QUE BORRARLA Y ANULARLA
 
- ES MEJOR RE-PRESENTAR A OTROS, QUE PRESENTARNOS A NOSOTROS MISMOS
 
- CAPACITARNOS ES INSTRUIRNOS, ACUMULAR TECNICAS E INFORMACIONES, QUE NOS DAN AUTORIDAD PARA HACER ESO MISMO QUE NOS HACEN A UN OTRO
 
- CAPACITARNOS ES DEJAR DE EQUIVOCARNOS, DE DUDAR, DE NO ENTENDER
 
- TRABAJAR BIEN ES DEJAR DE EQUIVOCARNOS, ES NEGAR NUESTRAS EQUIVOCACIONES
 
- EL OTRO SABE CUANDO NOS EQUIVOCAMOS Y CUANDO NO
 
- EL QUE ACUDE A PEDIR AYUDA A UNA INSTITUCION, NO SABE NI PODRA SABER LO QUE LE PASA O NECESITA, SOLO NOSOTROS COMO INSTITUCION TENEMOS ESE PODER
 
- AYUDAR ES HACER Y PENSAR POR EL OTRO
 
- AYUDAR ES HACER QUE EL OTRO HAGA LO QUE CREEMOS QUE ESTA "BIEN" O ES "SANO"
 
- TRABAJAR ES HACER MAGIA (NUESTRAS INTERPRETACIONES E INTERVENCIONES SON LA CAUSA DE LOS CAMBIOS DE ESA PERSONA)
 
- TRABAJAR ES HACER MECANICA (NUESTRAS INTERVENCIONES CONSISTEN EN HACER EJERCITAR, REPETIR Y REPRODUCIR UN ACTO)
 
- TRABAJAR ES TENER EXITO
 
- TRABAJAR ES OBEDECER
 
- RESPETAR ES OBEDECER
 
- TRABAJAR ES NO DUDAR NI CUESTIONAR
 
- TRABAJAR ES OLVIDARSE DE LA PROPIA SATISFACCION
 
- TRABAJAR ES NO SENTIR
 
- SER PROFESIONAL ES DISOCIARSE
 
- SER PROFESIONAL ES NO INVOLUCRARSE
 
- INVOLUCARSE ES INDISCRIMINARSE
 
- INVOLUCRARSE ES NO PENSAR
 
- ES MEJOR "PENSAR PARA HACER", QUE "HACER PARA PENSAR"
 
- NUESTRO TRABAJO ES PARA LA INSTITUCION Y DE LA INSTITUCION.
ELLA ES LA AUTORA DE NUESTRO TRABAJO
 
 
¿COMO MOSTRAR-SE Y CONSTRUIR, COMO TRABAJAR SIN SOMETERSE?
 
Para hablar sobre este tema, me surgen muchas ganas de nombrar la alegría, tema de la última revista de EPSIBA.
Nombrar la alegría como necesaria para poder construir, mostrar y producir en un lugar, en donde ésto se coharta.
Sin alegría no podemos diferenciarnos de aquella angustia que nos provoca el abuso de poder.
Alegría como momento posterior o que deviene...
Sin alegría la denuncia se transforma en queja, aburrimiento. Nada puede cambiar.
La alegría de permanecer en nuestro deseo, de no dejar que nos lo aplasten o dominen.
Sostener lo que pensamos, es sostener nuestro deseo, "defender la alegría"...
Aburrirse es negarse a los espacios abriéndose y por abrirse.
Someterse se asemeja al aburrirse.
Alegrarse es aceptar estos espacios, y a no saber qué va a pasar con ellos.
A propósito de la alegría (que creo que tiene que ver con el trabajar), escribí:
 
"Alegría es expandirse
tener dominio
aún sabiendo que no es control absoluto
 
Jugar a ser Amo
jugar lo absoluto en un instante
tener dominio sin necesidad de
estarse nombrando lo que
no se puede dominar
Alegría es alegrar-me
es acariciar-me y decirme que valgo...
Valerme...
Valorarme...
 
Alegrarme es buscar lo que me hace bien
es decirme ¡Qué bueno!, aunque algo haya
sido doloroso
Alegrarme es sorprenderme placenteramente
encontrarme nueva y sonreirme por eso"
 
 
 
Creo que siempre es bueno mostrar lo que uno quiere hacer. Es un derecho que no podemos negarnos.
Mostar sin exhibir ni transformar, encontrar nuestra manera de hacerlo, como paso necesario para producir y trabajar.
Ningún temor o tatuaje, debería ser obstáculo o excusa para escondernos-aislarnos o someternos-tranzando.
Podemos buscar maneras de hacerlo que nos sirvan mejor que otras, pero sostener nuestro deseo pensante creo que es requisito indispensable para trabajar, sobre todo en Educación y Salud.
No creo en el sometimiento, en el "bancarse" las cosas.
Creo en la renuncia a buscar satisfacción en tranzas y pactos perversos, sí, pero no en el sometimiento.
Creo en el buscar una solución que nos satisfaga, que muestre algo de nuestro deseo y proyecto. Eso es mirar la realidad.
Tampoco creo en cambiar el sometimiento o el abuso del otro, pero sí en la fuerza de cambio que trae lo propio y el autosostén.
Entender los tatuajes, no significa aceptarlos. Entender la realidad, no significa aceptarla.
    Soledad Lugones
 
 
 
Notas
 
1 Osvaldo Saidón, "La escena Institucional", pág. 37.
2 La palabra "tatuaje" surgió en Alicia Fernández cuando le conté sobre lo que quería escribir.
A los tatuajes y escrituras, podemos considerarlos saberes, "instituciones sin establecimiento, sin espacio aparente o manifiesto"..."esta característica es lo que permite a estos saberes diagramar el mundo, organizar los espacios, fijar los límites"..."a partir de su concepción del espacio"
3 "La Escena Institucional", pág. 13.
4 y 5 "La escena Institucional", Prólogo.
6 "La escena Institucional", pág. 60.