- Una nueva psicología social
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- (Capítulo 14 de 'Los sistemas sociales', libro
inédito de Juan Peralta)
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- El grupo como diseño social en evolución
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- En la primera parte de este libro hemos desarrollado los
componentes del marco epistemológico transdisciplinario
que proponemos para el estudio del dominio de lo psicosocial.
En lo que va de esta segunda parte hemos ensayado una descripción
de los fenómenos fundantes de la experiencia grupal humana.
A partir de ahora comenzaremos a exponer un modelo teórico
para el trabajo concreto en el campo de la comunicación
interpersonal y los grupos humanos.
- Para ello hemos de considerar de manera diferenciada los
distintos dominios de la interacción humana: los grupos
sociales en general y ciertos contextos grupales especiales,
como la familia y las instituciones, la comunidad y particularmente
un modo de relación muy específica, como es la
psicoterapia.
- El estudio de los fenómenos grupales reviste un interés
muy especial, pues como hemos visto, lo grupal en cuanto expresión
primaria del gregarismo, es la matriz constitutiva de la experiencia
social humana. Por ello las conclusiones que podamos extraer
acerca de los grupos y su funcionamiento pueden ser traspoladas
a casi cualquier área de la actividad humana.
- Si aceptamos que los grupos como sistemas sociales son también
sistemas biológicos y en cuanto tales, en otro nivel de
análisis, son asimismo sistemas físicos, respondiendo
a la descripción de los sistemas termodinámicos
complejos, semicerrados, alejados del equilibrio y capaces de
organizarse autopoyéticamente a través de la formación
de estructuras disipativas, podremos, sin problemas aplicar todos
los marcos descriptivos enunciados hasta ahora.
- Trabajar con grupos desde la perspectiva que proponemos requiere
dejar de lado algunos enfoques tradicionales, resultantes de
traspolar desarrollos del campo de la psicología individual
y que se basan en una epistemología causalista lineal
y objetivista. Necesitamos desprendernos de ciertas ideas muy
arraigadas en nosotros por la formación que hemos recibido
y adquirir la flexibilidad y la humildad necesarias para abandonar
el lugar de saber que hasta ahora hemos pretendido y pasar al
de facilitador de procesos cooperativos de construcción
del conocimiento.
- Por otra parte, el entrenamiento para el trabajo con grupos
debería formar parte de la mayoría de las instancias
educativas, ya que en la mayoría de las actividades humanas
está implicada la experiencia grupal, que siempre ofrece
dificultades, y que siempre puede ser un factor de crecimiento
y eficiencia, por lo que siempre se le debería prestar
atención.
- Sin embargo la formación en psicología social
y coordinación de grupos, aún la de los especialistas
en disciplinas conexas es deficiente, esquemática, de
contenidos obsoletos y casi nunca incluye un entrenamiento adecuado.
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- Postulados para un nuevo paradigma de lo grupal
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- Para desarrollar un modelo de trabajo con grupos de orientación
sistémico-constructivista, es necesario diseñar
un marco teórico técnico específico, que
sin embargo respete una epistemología transdisciplinaria
y que se oriente al trabajo sobre relaciones y procesos desde
una perspectiva sincrónico-diacrónica, de modo
tal que conserve la flexibilidad de ser recreado para cada caso
en particular, adaptándose a la realidad y no viceversa.
Además deberemos crear la menor cantidad de conceptos
específicos y metafóricos posible, a fin de permitir
que este marco teórico-técnico pueda evolucionar
con la práctica con el menor número de obstáculos
conceptuales posible.
- Un modelo basado en estos nuevos paradigmas debería,
en mi opinión, responder a los siguientes postulados:
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- 1º) Modelo epistemológico y transdisciplinario
mas que teórico o paradigmático. Esto quiere decir
que debería poder remitirse a un modo de construcción
del conocimiento común a otras disciplinas, un marco de
conocimiento de segundo orden que contextualizara y validara
el modelo a la vez que estuviera implicado en el. Esta relación
de transitividad entre el modelo grupal y la epistemología
en la cual se inscribe sirve como marco referencial de validación
de los desarrollos que podamos basar en ese modelo, a la vez
que mantiene la teoría abierta a nuevos desarrollos evolutivos.
Se trata de este modo de un sistema teórico abierto que
puede ser referido a un marco externo que le da sentido.
- Para favorecer este tipo de diseño conceptual es importante
cuidarnos de formular nuevas clasificaciones cerradas de objetos,
enunciar definiciones con pretensión de precisas y crear
nuevos lenguajes, por el contrario, siempre que nos fuera posible,
es conveniente utilizar terminología de uso corriente,
lo mas sencilla posible y acudir a conceptos transdisciplinarios
cuando debamos discriminar con mas precisión una idea.
Cuando, de todos modos, debamos crear terminología o establecer
distinciones, debemos hacerlo con la intención de provisoriedad
y como conceptos instrumentales de referencia, evitando el riesgo
tan común de la reificación, donde las cosas pasan
a ser los nombres de las mismas y viceversa.
- De este modo también evitamos algo que frecuentemente
ocurre y es que una rama de la ciencia se transforme en una teoría
o, dicho al revés, una teoría se convierte en la
ciencia en cuyo marco surgió, con lo cual parece que criticar
o discutir la teoría es discutir la ciencia en su conjunto.
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- 2º) Modularidad. Podemos utilizar herramientas teóricas
que guarden entre sí una relación modular. La idea
de modularidad hace referencia a que los diferentes capítulos
del modelo se integran en un conjunto discontinuo, donde no hay
una relación causa efecto, una linealidad lógica
entre ellos. Se vinculan instrumentalmente, los diferentes conceptos
"encajan", tienen un "fit" de continuidad
o contiguidad, por lo tanto los módulos teóricos
son verdaderas subteorías que encuentran su validación
en el marco epistemológico general y que entre ellas a
lo sumo existe una relación de recursividad transitiva:
cada uno tiene una fuerza implicativa equifinal, aunque entre
sí pertenezcan a órdenes lógicos diferentes
y por lo tanto no puedan establecerse relaciones lineales entre
ellos.
- De este modo podemos agregar, quitar o modificar las herramientas
teóricas que utilizamos sin que el modelo en sí
mismo se desnaturalice.
- La modularidad le otorga al modelo que proponemos una apertura
de la que carecen los modelos lineales, donde la refutación
de uno de sus capítulos o el agregado de otro que no guarde
una relación formal con el resto desnaturaliza toda la
teoría. Estos modelos lineales solo admiten variaciones
en el plano de la exégesis o de la complejización
de los paradigmas ya existentes, pero las refutaciones o correcciones
de fondo de sus componentes producen graves crisis en todo el
armazón conceptual.
- La adición, eliminación y transformación
de módulos teóricos tiene, sin embargo una fuerza
implicativa importante, favoreciendo la evolución del
enfoque en su conjunto, con lo cual éste adquiere el carácter
de una epistemología evolutiva.
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- 3º) Principio de subjetividad. Este modelo debe contemplar
integrándola al enfoque, a la subjetividad del operador.
El trabajo con grupos en cualquiera de sus modalidades se describirá
como un proceso intersubjetivo, en el cual es la subjetividad
del operador grupal la que se pone al servicio del proceso evolutivo
del conjunto.
- Entonces, en cambio de procurar una supuesta objetividad,
este marco teórico debe operativizar la subjetividad y
debe poder validarse con criterios que, necesariamente, no pueden
ser los criterios de "verdad" habitualmente aplicados
en los modelos tradicionales. Estos criterios se basan en la
búsqueda de la identidad o por lo menos de la aproximación
entre el hecho que observamos y un modelo preestablecido.
- Por el contrario la validación de un programa subjetivista
de trabajo estará dada por el surgimiento de nuevas alternativas
"no previstas", nuevos modos de organización
que se amplifican de un nuevo conjunto de probabilidades.
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- 4º) Principio de incertidumbre. En relación con
el punto anterior, un modelo subjetivista deberá contemplar
siempre un margen de incertidumbre e imprevisibilidad en los
resultados de la acción y en la anticipación de
sucesos. Si mantenemos esta relación de incertidumbre
podemos pensar nuestra tarea en el terreno de las probabilidades
y las hipótesis y nuestra búsqueda será
una búsqueda abierta, lo cual en un modelo de pensamiento
y acción en que la subjetividad del operador juega un
rol tan importante, nos protege de construir relaciones de influencia
donde prescribimos lo que queremos encontrar, en vez de buscar
con apertura y con intención más de descubrir que
de confirmar.
- No se trata por lo tanto de un modelo finalista, como que
no es un modelo determinista. No creemos que existan paradigmas
universales acerca de cómo deben funcionar las personas,
así como no creemos que debamos renunciar a los propios,
antes bien, los pondremos en juego, en interacción con
los del otro y de esa interacción, que será mutuamente
deconstructiva, se reconstruirán nuevas formas de diseñar
la experiencia.
- En todo caso el modelo de trabajo que proponemos es un modelo
multifinal o equifinal, en el que diferentes caminos pueden conducir
a que las personas restauren su proceso de transformación
evolutiva.
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- 5º) El modelo en la acción será un modelo
de coparticipación, donde el modo de acoplamiento entre
el operador y el grupo es de tipo cooperativo, con renuncia expresa
a cualquier modo de autoritarismo o de estratos jerárquicos.
- Quien trabaje con un modelo de éstas características
deberá adoptar una posición de poder equivalente
o aún inferior a la del grupo con que trabaja. De este
modo el proceso evolutivo será protagonizado y conducido
por el mismo grupo, del cual el operador forma parte como un
miembro más pero un miembro cuyas acciones tienen una
direccionalidad: la acción cooperativa para facilitar
el proceso evolutivo del conjunto.
- En la mayoría de los modelos tradicionales de trabajo
con grupos el coordinador ocupa un lugar de saber y de poder
explícitamente enunciado, es más, muchas veces
el ocupar ese lugar es condición sine qua non para que
el coordinador de un grupo pueda trabajar desde su paradigma.
- La renuncia al lugar de saber y al lugar de poder en el grupo
no implica que el coordinador no pueda poner su experticia al
servicio del conjunto, el saber del operador es un saber instrumental
u operativo, no un saber finalista. Es el grupo destinatario
de la acción el que establecerá los fines de la
misma, el operador será entonces una herramienta del grupo
para lograr dichos fines. Es claro que a veces el fin inicial
que el grupo se propone y para el cual coopera el operador puede
ser precisamente el establecimiento de objetivos.
- El modelo cooperativo de trabajo psicosocial, no implica
que el operador se convierta en un mero comentador del proceso
grupal, sino que se involucre en el mismo desde su subjetividad,
desde su historia y sus sentimientos para instrumentarlos técnicamente
según su conocimiento y entrenamiento.
- Trabajar de este modo exime al operador de los roles específicos,
puede operar siendo un miembro mas del grupo o bien desde cualquier
rol: coordinador, jefe de un grupo de trabajo, dirigente, profesional,
o sólo un par del resto. No es necesario establecer un
contrato de trabajo por el cual el operador está habilitado
para interpretar o prescribir, aunque el modelo también
se puede aplicar si éste último es el caso.
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- 6º) Transparencia. Una propuesta de estas características
deberá responder a la idea de "glasnost", como
lo expresó un tanto humorísticamente el psiquiatra
Ben Furman.
- El operador deberá ser transparente para el grupo,
deberíamos poder abandonar ese espíritu casi masónico
que tenemos a veces los profesionales, por el cual pensamos que
hay cosas que sólo nosotros debemos saber, cosas que la
gente "no esta preparada para que se les digan". En
todo caso deberemos encontrar el modo de decir que permita que
lo que comunicamos sea lo mas útil posible para la gente
con la que trabajamos, instrumentar la comunicación, pero
no ocultar ni falsear.
- El modelo debe operativizar un modo de compartir todas nuestras
impresiones relevantes de modo que se transformen en herramientas
de uso para el sistema.
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- 7º) Principio de complejidad. Esto significa que debemos
considerar la experiencia humana como un hecho complejo y múltiple.
Nuestras descripciones y propuestas deben ser abiertas y variadas,
construidas para cada situación, y para cada situación
debemos estar en condiciones de construir múltiples descripciones
en múltiples niveles que se integren de una manera modular
constituyéndose en múltiples registros de un mismo
hecho.
- La simplificación y el reduccionismo son una tentación
constante, pero eso nos coloca en varios problemas: primero el
hecho de que al pretender simplificar un hecho, como al aplicar
generalizaciones, perdemos los variados matices, las dimensiones
analógicas que ese hecho adquiere para los participantes
y para nosotros, segundo, en un modelo que renuncia a la objetividad
el reduccionismo se transforma en la imposición de la
subjetividad, ya que al diagnosticar sólo estamos enunciando
nuestra opinión, como tal subjetiva, en tanto que si nos
abrimos a múltiples niveles de lectura de un hecho, a
múltiples órdenes de análisis que se definen
como parciales y especiales, no generales, estamos dejando abierta
la puerta para la construcción de nuevas descripciones
mas efectivas.
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- 8º) Deconstrucción-reconstrucción. Una
teoría de lo social como la que proponemos se instrumenta
a través de procesos de deconstrucción de la experiencia,
desagregación de subunidades según patrones de
análisis establecidos para un determinado orden lógico,
en relación con procesos de reconstrucción de esa
experiencia en base a nuevos patrones, a nuevas alternativas
de relación entre los componentes de ese dominio.
- El proceso deconstructivo será un proceso lingüístico
pero también un proceso de acción, que no se limita
a clasificar las subunidades que consideramos, mas que eso es
un proceso de cuestionamiento de los estándares, identidades
y pautas de relación entre los componentes de la experiencia
social, una desorganización transitoria de los contenidos,
procesos y/o estructuras del grupo, para dar paso a nuevas construcciones,
modos alternativos de ver las cosas que admitan nuevas prácticas,
nuevos diseños sociales más complejos y con más
alternativas de elección para los participantes.
- Es en suma, un proceso de co-construcción de alternativas,
no lineal, en cuanto que no tiene una ruta obligada ni un destino
único, en cuanto que el resultado es dinámico y
circular, dando lugar a nuevos ciclos de deconstrucción
y reconstrucción y a nuevas alternativas de elección
y corrección por ensayo y error. Pero tampoco es dialéctico,
puesto que no se trata de juegos de oposiciones e identidades,
de confrontaciones de opuestos para lograr síntesis, sino
de un juego de semejanzas y diferencias donde el establecimiento
de distinciones y el análisis de alternativas de recombinación
permite nuevas configuraciones dejando sin embargo abiertas las
anteriores, es un modelo de enriquecimiento de matices cognitivos
y de acción, no un modelo limitativo y de final cerrado.
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- 9º) Instrumentalidad. Este enfoque deberá ser
instrumental y operativo, deberá contar con recursos de
implementación coherentes, que sin embargo no limiten
la creatividad del operador y no se transformen en una lista
de recetas eficientistas. No deberá ser un modelo meramente
discursivo que transforme al operador en un comentarista de la
realidad con la que trabaja, sino que construirá sus propios
contextos de acción.
- Por otro lado, creo que esta acción deberá
ser episódica y no crónica. Estos modelos de trabajo
no se proponen como prótesis sociales permanentes sino
como sucesos puntuales en la vida de las personas y grupos, sucesos
que modifican el curso del proceso vital del sistema pero que
no se cronifican, en tanto son sólo herramientas, no sustitutos
de la autonomía de las personas.
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- 10º) Acompañar los procesos de transformación
evolutiva. El objetivo de un modelo de trabajo de estas características
deberá ser la facilitación de los procesos sociales
como procesos evolutivos. Construiremos entonces un modelo ecosistémico
que a partir del trabajo de deconstrucción de una experiencia
social en base al sistema de relaciones que podemos diseñar
para esa experiencia, y desplegando sistemas de alternativas
posibles, de realidades virtuales, avance en la construcción
de nuevos diseños, en la amplificación de futuros
que signifique un paso cualitativo en la evolución de
esos sistemas en contexto.
- De modo que el objetivo de la tarea no es ya corregir desviaciones,
ni eliminar síntomas, ni tampoco modificar la realidad
en la dirección de un modelo ideal determinado, propuesto
como sano, sabio o como el ideal a lograr, sino que lo que buscamos
es la construcción de un contexto de interacción
donde el sistema en su conjunto construya, en un proceso de aprendizaje
y corrección por ensayo y error, una alternativa, una
nueva configuración de realidad que dé lugar a
nuevos diseños de acción y sentido, diseños
que sean útiles para el proceso de transformación
evolutiva del sistema y sus contextos.
- Estas diez ideas y otras mas que podríamos enunciar
a partir de ellas, se configuran entonces como una propuesta
y un desafío, a partir de ellas comienza un trabajo paciente
y laborioso, un trabajo de investigación creativa que
nos permita elaborar una modalidad sistematizada de trabajo,
que deberá además, necesariamente, implicar formas
de aprendizaje y entrenamiento en el modelo y que pueda ir confirmando
o modificando en la práctica estas nuevas perspectivas.
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- La posición y marco de acción del operador
social
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- La construcción de nuevos sentidos para la experiencia
social es, necesariamente, un proceso colectivo, donde el operador
es un miembro mas del sistema, pero un miembro direccionado a
facilitar el proceso transicional del mismo. En este sentido,
la suya es una acción perturbadora de la estabilidad del
sistema, es una acción problematizadora y generadora de
tensión, al mismo tiempo que moviliza los recursos que
el sistema posee para encarar esa tensión en el sentido
de la amplificación creativa de nuevas opciones.
- La facilitación del proceso evolutivo del sistema
implica un nivel de involucración muy alto para el operador.
Alto porque él también participa de ese proceso
de rediseño social que traspasa a todos los individuos
que lo componen, estableciendo compromisos con esa nueva realidad,
movilizando la propia interioridad y transformando entonces al
operador en el mismo sentido del cambio que este ayuda a promover.
Pero alto también porque el trabajo psicosocial es esencialmente
un trabajo sobre sí mismo.
- En efecto, la primera (y tal vez la única) transformación
que podemos encarar es la transformación de nosotros mismos
en la acción comunicativa. Nuestro trabajo consiste en
posicionarnos de un modo creativo, que a la vez que nos integra
a la dinámica del sistema genera una desestabilización
del mismo capaz de implicar nuevas configuraciones. Pero esa
posición no puede ser una posición despersonalizada
o simulada, debe ser una posición global y coherente,
nos la tenemos que creer, porque sólo de este modo conseguiremos
la transitividad necesaria, la redundancia que dé coherencia
a la acción comunicativa de modo que nuestra presencia
se torne relevante y eficaz para el proceso que nos proponemos
generar.
- Nuestro objetivo inmediato y nuestra estrategia de acción
será entonces la construcción de nuevas alternativas
de acción y significación para nosotros como operadores,
en relación al sistema del cual coparticipamos. El trabajo
en el campo psicosocial se define entonces como un trabajo de
autotransformación creativa, capaz de tener efecto en
el contexto en que se ejerce.
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- La tarea del operador grupal
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- Nuestro primer postulado de trabajo es la idea de que la
unidad de acción psicosocial es el grupo y no la relación
bipersonal.
- En cierto sentido la relación bipersonal es un caso
particular de relación grupal en que los terceros no están
físicamente presentes pero que aún sin estarlo,
le dan sentido a ese vínculo.
- El grupo es para las personas una experiencia universal.
La familia es un grupo, pero a poco de llegar a esta vida nos
vamos involucrando en contextos grupales diversos. Los grupos
de aprendizaje, los grupos de amigos, los de trabajo, los grupos
militantes, religiosos, de reflexión, de autoayuda, terapéuticos,
las instituciones, las comunidades, los grupos estables de que
formamos parte y los efímeros, que sólo duran unos
pocos instantes, todos ellos se construyen, evolucionan y se
dispersan respondiendo a reglas y secuencias que les son comunes.
- Como decíamos en páginas anteriores, la vida
es una experiencia social, una experiencia grupal y por lo tanto
una experiencia comunicativa. Por eso cuando las personas tienen
problemas, esos problemas siempre emergen en relación
a grupos, actuales, pasados o posibles, siempre son problemas
sociales. Entonces, cualquier plan de ayuda a personas en situación
de crisis, riesgo o carencia debe contemplar la dimensión
social del problema que en lo fenoménico es una dimensión
grupal.
- Por otra parte nosotros, como operadores psicosociales, también
emergemos como resultado de procesos grupales múltiples,
desde nuestra propia experiencia familiar hasta los grupos de
aprendizaje y formación de los que hemos participado y
finalmente el que construimos con las personas en problemas y
su contexto en el proceso de ayudarlos. En síntesis el
vínculo de ayuda puede pensarse como la intersección
de contextos, de subsistemas, que se ensamblan constituyendo
una nueva realidad.
- Esta nueva realidad que construimos en el proceso de ayuda,
es en sí misma un nuevo diseño social que resulta
de la negociación del compromiso entre un contexto, con
sus normas y modalidades y el otro con las suyas. Entonces el
trabajo del operador será el de intervenir para que ese
acoplamiento y esa nueva construcción sean asumidas por
el sistema en orden a resolver los problemas que dieron origen
al vínculo.
- Para ello deberá actuar sobre las variables, sobre
los conjuntos de significados y acciones que se ponen en juego
en el proceso de construcción del grupo. Estos sistemas
de significados y acciones son particulares y diferentes para
cada grupo, pero podemos establecer algunas distinciones.
- De un modo muy general podemos decir que hay cuatro géneros
de variables a considerar.
- En primer lugar el sistema de significados posibles para
la experiencia de ese grupo, relacionado con un sistema de parámetros
y stándares, con los lenguajes y códigos del grupo;
en segundo lugar la trama estructural, el sistema de funciones,
roles y vínculos que es posible construir en ese grupo,
las identidades puestas en juego; en tercer lugar las reglas
particulares que regulan el devenir del grupo, lo permitido,
lo prohibido y lo obligado y en cuarto término las secuencias
de acción posibles, los encadenamientos de sucesos y acciones
que el grupo puede admitir, los juegos, rituales y prácticas,
los mecanismos habituales de respuesta frente a cada situación,
las estrategias y tácticas de sus miembros.
- El trabajo de un operador grupal debería ser entonces,
la deconstrucción de cada uno de estos grupos de variables:
una doble deconstrucción, por un lado sincrónica,
en cuanto a relaciones estructurales actuales de cada componente
del diseño grupal, preguntas tales como: ¿qué
relación existe entre las secuencias repetidas que se
observan en un grupo y las identidades y roles puestos en juego?,
¿qué relación existe entre las microsecuencias
y las macrosecuencias?, ¿qué reglas regulan la
trama vincular en un grupo?, etc. Pero también es un proceso
de deconstrucción diacrónica: ¿qué
encadenamiento de sucesos y variaciones de contexto del pasado
podemos relacionar con el estado actual de las cosas?, ¿cuáles
son los futuros posibles para un grupo configurado de esta manera?.
- El otro momento es el de la exploración de realidades
virtuales, la construcción de nuevas alternativas para
ese proceso grupal. Este aspecto de la tarea estará expresado
a través de preguntas tales como: ¿qué otros
significados podría adquirir esta secuencia de sucesos?,
¿de qué otro modo podría este sistema estructurar
las secuencias de acciones para que, sin transgredir las reglas
fundacionales del grupo, las personas que lo componen puedan
alcanzar un modo de ensamblaje mas cooperativo, mas recíproco?,
etc.
- Estas y todas las demás preguntas que pudiéramos
enunciar surgen no de otro lugar que de nuestra propia experiencia
como participantes de ese contexto grupal a la vez que surgen
de nuestro propio equipaje psicosocial, enraizado en nuestra
historia, en la narrativa personal que constituye nuestro aprendizaje
vital. No hay, por lo tanto, preguntas objetivas, no hay preguntas
ingenuas. Entonces, debemos cuidarnos mucho de ejercer autoritariamente
la función de preguntar y menos la de responder.
- Esto merece una reflexión aparte. Si nosotros, en
nuestra tarea con el grupo, preguntamos desde una pretendida
objetividad, desde un supuesto saber, pensaremos, nosotros y
el grupo, que la nuestra es "LA" pregunta, y tal vez
que la nuestra es "LA" respuesta, en cambio, si aceptamos
nuestra subjetividad cognitiva, preguntaremos con la actitud
de preguntar, también, si es esa la pregunta. Dejaremos
abierta la posibilidad de que nuestra pregunta sea reformulada
por el sistema en el proceso cooperativo que ayudamos a instalar.
- Una pregunta de estas características no es de la
autoría de nadie en particular, es una pregunta que un
sistema se hace a sí mismo, no en la búsqueda de
un respuesta definida de antemano (como la de un profesor que
toma un examen), sino como una interrogación que abre
nuevos caminos posibles de construcción de significados,
de diseño de nuevas prácticas sociales.
- En el proceso de deconstrucción-exploración
de alternativas, el operador no buscará extrapolar su
subjetividad, ni encapsularla, ni tampoco elaborarla en la búsqueda
de una supuesta objetividad, por el contrario la utilizará
explícitamente como una guía instrumental. Prestará
cuidadosa atención a sus sentimientos, evocaciones, sensaciones
y asociaciones y las transformará en acción comunicativa.
Las pondrá al servicio del proceso social utilizándolas
como substrato para la construcción de las preguntas,
narraciones y acciones que aporte al grupo, manteniendo siempre
la direccionalidad de su acción, de la que hablamos antes,
y con la actitud de preguntar abriendo a nuevas preguntas, con
la explícita intención de estar poniendo su subjetividad
al servicio del proceso grupal, y no de estar prescribiendo o
diagnosticando o señalando el camino correcto.
- Deberá estar siempre dispuesto a volver sobre sus
pasos, a declarar que estaba equivocado, a reconocer sus confusiones,
como así también a comunicar sus sentimientos y
convicciones y ponerlas en juego en el proceso grupal.
- Este tipo de trabajo con sistemas sociales no implica que
el operador deba renunciar a las tácticas, a las técnicas,
ni al diseño de una estrategia (por otro lado todas las
personas todo el tiempo están instrumentando estrategias
personales a través de tácticas y técnicas
aprendidas a lo largo de la vida).
- El operador psicosocial deberá diseñar una
estrategia y deberá también estar entrenado en
el despliegue de tácticas y técnicas, pero todo
ello no debemos pensarlo como sugiere el uso militar de la metáfora,
para "sorprender derrotar al enemigo", sino que ese
armazón estratégico-táctico lo pondremos
al servicio de la familia, como si fuéramos los directores
técnicos de ese equipo que está en problemas y
necesita cierto reordenamiento de su proceso vital actual para
seguir adelante en el logro de sus objetivos. Somos un asesor
o un director técnico al servicio del equipo que es el
grupo, la familia o la comunidad, no somos un general que debe
doblegar a un enemigo, ya sea que este se llame resistencia o
patología o lo que sea, porque en ese caso, indefectiblemente,
acabaremos luchando contra el sistema y no trabajando por y con
el sistema.
- En las próximas líneas expondré algunas
ideas que puedan servir para la sistematización de la
tarea con grupos según las perspectivas propuestas.
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