Entrevista de la revista uruguaya Brecha
a Ana P. de Quiroga
Pichon Rivière 20 años después
Hace 20 años moría Enrique
Pichon Rivière, creador de la psicología social
en Argentina. Su alumna, pareja y continuadora Ana Quiroga dialogó
con BRECHA sobre este mítico personaje, así como
sobre sus descubrimientos en el terreno de lo psíquico.
María Esther Gilio
- --Acababa de cumplir 70 años cuando murió,
en julio de 1977. Yo lo había conocido en 1965, cuando,
luego de terminar la Facultad de Filosofía, comencé
a trabajar con él en una serie de notas periodísticas
sobre la cotidianidad.
- --Un tema en el que pocos se interesaban en esos años.
- --En esa época lo cotidiano no era objeto de conocimiento.
Se decía, "lo cotidiano es lo banal, lo que no merece
ser tenido en cuenta".
- --Hoy parece tan evidente el valor de lo cotidiano.
- --Sin embargo en esa época era así. Está
escrito. Cuando Henry Lefèbvre escribe sobre "lo
cotidiano" se refiere expresamente a la desvalorización
que la cultura ha hecho hasta ese momento de lo cotidiano. El
hace un análisis rigurosísimo de la cotidianidad.
Para él, como para Enrique Pichon, lo cotidiano es la
expresión inmediata del orden social. Al taxista, al diariero,
al vendedor de cigarrillos Pichon los llamaba informantes clave:
"Son los concentradores de la opinión de la gente",
decía.
- --¿Qué conoceríamos a partir del
análisis de lo cotidiano?
- --Lefèbvre dice que es "en la profundidad sin
misterio de lo cotidiano que las ciencias sociales encuentran
su razón de ser". La indagación de lo obvio
sería el camino real y profundo para llegar a las relaciones
sociales más determinantes.
- --Ustedes, entonces, a mediados de los sesenta comenzaron
a reflexionar sobre algunos hechos de la vida cotidiana. ¿Cómo
elegían esos hechos?
- --Eran hechos salientes de la vida argentina y del mundo,
que por alguna razón adquirían una especial dimensión
en la opinión pública. A partir del análisis
de estos hechos realizamos breves notas periodísticas
que publicó semanalmente Primera Plana y que más
tarde constituyeron un libro: Psicología de la vida cotidiana.
- --¿El ya hablaba de psicología social?
- --Sí, empezó a hablar de psicología
social en los cincuenta, cuando en la clínica de orientación
psicoanalítica encuentra que en lo más íntimo
de la subjetividad del individuo hay un orden familiar que está
sostenido y normalizado por un orden social.
- --Un orden que conforma al sujeto.
- --Que incide en la construcción del sujeto. Pero,
además, la familia es articuladora y mediadora entre el
vasto orden social y el sujeto, quien, a su vez, va a procesar
de una manera particular ese conjunto de reglas que su familia
explícita e implícitamente le trasmite.
- --¿Fue entonces el primero en hablar de psicología
social?
- --No, la psicología social nace con la modernidad.
Cuando los temas del orden social, de las relaciones entre los
grupos, las luchas sociales, van dejando de ser un simple telón
de fondo y se vuelven fenómenos que nos interrogan empiezan
a surgir las ciencias sociales.
- --¿Cómo diferenciaría psicología
social de psicología y de sociología?
- --Este justamente fue un tema. Los fenómenos de masas,
las grandes transformaciones, las revoluciones, las vastas migraciones,
fenómenos como el nazismo y los distintos hechos que hacían
suponer un alma colectiva llevaron a los psicólogos a
interrogarse sobre si había un instinto social que los
fundamentara y por lo tanto una psicología social autónoma,
separada de la psicología del sujeto, o si había
una disciplina lo suficientemente abarcadora como para comprender
la articulación de los procesos llamados individuales,
los procesos subjetivos y los procesos de masa.
- --¿Freud nunca se lo planteó?
- --Freud es un pionero. Dice que la psicología en sentido
amplio es siempre social. Porque en la vida psíquica siempre
está presente el otro. Un avance muy importante en esta
investigación desde una línea más marcada
por la teoría de la historia, por el marxismo y también
por su formación analítica, lo hace Wilhelm Reich
cuando al estudiar las masas del fascismo encuentra fuertes raíces
de este fenómeno en la estructura de la familia. Freud
estudia a su vez el proceso de enlace entre dos seres humanos
que es básico para entender estos hechos. Me refiero a
la llamada identificación.
- --¿Qué hace el psicólogo social?
- --Quien haga hoy psicología social tal como la entendemos
debe estar al tanto de una serie de conocimientos muy complejos.
Tiene que conocer las relaciones sociales, las instituciones,
las relaciones que expresan esas instituciones, las ideologías
-que también dan cuenta de esas relaciones- las normas,
las formas de organización que se dan los sujetos de ese
orden social concreto. Y a partir de tales conocimientos pasar
a la investigación de los mecanismos por los cuales esta
compleja suma incide en la configuración y el desarrollo
de cada sujeto.
- Pero esto es sólo una parte de lo que debe ser investigado.
Porque cada uno de nosotros es a su vez productor de ese orden
vincular, institucional, familiar, social.
- El análisis de esta complejísima realidad nos
permitiría conocer cómo los sujetos de un sistema
social lo sostienen, lo desarrollan o lo transforman. Y a través
de qué mecanismos actúan.
- --¿Mecanismos psíquicos?
- --Mecanismos psíquicos, por supuesto, pero marcados
por lo social.
- --Esta afirmación de la presencia del interior social
dentro de lo psíquico marca el comienzo de la polémica
de Pichon con la Asociación Psicoanalítica Argentina
(apa). Sin embargo usted decía que Freud ya había
hablado de lo social en lo psíquico.
- --Sí, el psicoanálisis no niega lo social en
lo psíquico. La diferencia está en que para Freud
hay cierta región de lo pulsional, de lo instintivo a
donde no llegaría lo social.
- Para él esta zona totalmente cerrada a lo exterior
no existe, pero Freud es en muchas cosas un pensador del siglo
xix, muy influido por la idea de los sistemas cerrados. Pichon
es un pensador muy posterior, muy ligado a otras concepciones
del desarrollo, alguien que piensa en sistemas abiertos, a partir
de su experiencia clínica. Para él no hay razones
que lo social no alcance. El era psiquiatra además de
psicoanalista.
- --¿Con esto qué quiere decir?
- --Que su trabajo con el ser humano fue muy amplio, muy extenso.
- --¿El llegó a decir que la psicosis también
era sensible a lo social? Alfredo Moffat, uno de sus discípulos,
lo dice. Y sus experiencias con enfermos mentales según
él le dan la razón.
- --Sí, sí, eso viene de Pichon. El descubrió
que también a esa zona que parece intocable llega lo social.
Este descubrimiento de que el psiquismo es un sistema abierto,
que se constituye a través de sus relaciones, es lo que
hace que Pichon funde una línea de pensamiento diferente
a la que se llamó psicología social. Para Pichon
la psicología es siempre social. En un sentido estricto
es social porque el sujeto es social.
- --Que el sujeto es social es fácil de ver, pero
¿cómo descubrió la incidencia de lo social
en lo más profundo de lo psíquico?
- --El descubre esto con los instrumentos que le da el psicoanálisis.
Por eso no renegamos de una fundamentación psicoanalítica
a pesar de que no estemos de acuerdo con muchos de los conceptos
del psicoanálisis.
- --¿Qué significaba entonces la frase "Los
divanes al paredón" que él acuñó
en el momento de mayor discrepancia con la APA?
- --Con esta frase no se rechazan aquellos elementos que permiten
llegar al mundo interno.
- --¿Como la asociación libre, por ejemplo?
- --La asociación libre, la escucha, la lectura de todos
los signos del cuerpo, etcétera.
- --¿La frase tiene que ver con ese encierro del
paciente que el diván subraya?
- --Pichon descubre que el grupo tiene muchas más posibilidades
de llegar a los conflictos, de desplegarlos. El grupo es una
escena y nuestro mundo interno es una escena también.
- --Es decir que con esa frase quería decir que había
que sacar al paciente de la soledad de la clínica e integrarlo
a un grupo.
- --Sí, articularlo con otros pacientes o con otras
personas que pueden no ser pacientes.
- --¿Qué se consigue con esto?
- --Movilizar los procesos de identificación, recuperar
la cotidianidad.
- --Este método creo que él también
lo usaba con los psicóticos. Recuerdo lo que en el Hospital
Psiquiátrico Borda se llamó Peña Carlos
Gardel. Los enfermos allí reunidos tomaban mate y bailaban,
lo cual los mejoraba. Ese abordaje venía de la psicología
social.
- --Pichon cree que el paciente debe ser reintegrado al mundo
social. Este lo enfermó, lo expulsó y es en él
que debe encontrar -a través de múltiples instrumentos-
el camino de su curación, que se dará cuando consiga
reencontrarse consigo mismo y con el otro. En las patologías
más graves con quien no se reencuentra es con el otro.
- --¿Cómo se realiza el acercamiento del terapeuta
al paciente?
- --Pichon se pregunta: "¿Qué es lo que
tenemos que analizar?".
- --Lo que ocurre en el mundo interno del paciente.
- --Claro, pero, ¿de dónde surge eso que ocurre
en el mundo interno y se manifiesta, por ejemplo, en el vínculo
transferencial, en el vínculo con el analista? Ahí
él, que había empezado a trabajar en el hospicio
con pacientes en crisis, va descubriendo y confirmando el papel
fundante de la familia.
- En ese momento -años cuarenta y pico-, trabajaba en
el servicio de admisión del hoy Hospital Borda, donde
recibía a los pacientes en crisis, en los que coincidentemente
encontraba un fondo y una figura. La figura era el paciente y
el fondo la familia. Y cuando esa escena empezaba a moverse se
veía que no sólo había un paciente en crisis,
sino un grupo.
- --En algún sentido fue un precursor de Laing y
Cooper.
- --Sí, por supuesto. Pichon es uno de los pioneros
en el mundo de la terapia familiar, aunque con distinta orientación.
No es sistémico.
- --Esta concepción social del sujeto es lo que fundamenta
la psicología social con la que ustedes trabajan. ¿Cuál
fue el efecto de esta teoría en la Argentina de los cincuenta?
- --Mientras no fue puesto en cuestión el marco teórico
y la concepción de sujeto y la idea de si el psiquismo
era abierto o cerrado, las cosas no llegaron a mayores. Pero
fue surgiendo y creciendo la polémica con los colegas,
a partir de que Pichon se puso a trabajar en los barrios, en
comunidades, en experiencias como la de Rosario, con José
Bleger, donde se llamó a gente de otras disciplinas.
- El tuvo en ese momento el apoyo de una generación
joven que tomó con mucha pasión su teoría.
- --Mientras otra generación vio ese pensamiento
como algo disparatado.
- --Como una desviación de los principios del psicoanálisis.
- --Allí se arma esa gran polémica de los
cincuenta entre Pichon y sus discípulos y la APA, de la
cual había sido fundador. El abandona la institución.
- --No, él no se va. Nunca se fue. Quedó como
en suspenso.
- --En los hechos, una ruptura.
- --Sí, ruptura que por un lado le significó
cierta marginalidad, y por otro, una gran ebullición a
su alrededor de quienes apoyaban sus ideas.
- --¿Cómo vivió Pichon esta situación?
- --Fue muy duro para él. Cayó en varias depresiones.
Pichon había puesto mucho en la apa. El era un fundador
de instituciones. Fundó la Asociación de Análisis
de Grupo, por ejemplo. Y más tarde la Escuela de Psiquiatría
Dinámica, la Escuela de Psiquiatría Social y en
el 66 la Escuela de Psicología Social.
- --Ahí usted ya estaba trabajando con él.
- --Sí, ya era mi maestro. Trabajábamos juntos.
- --El hizo en esa época algo que no sé si
se ha seguido haciendo: análisis de grupo para terapeutas,
análisis didácticos.
- --Sí, había descubierto que los terapeutas
jóvenes que se enfrentaban con la enfermedad mental en
el hospicio se llenaban de angustia. Empezó entonces a
reunir en grupo a estos terapeutas tratando de que expresaran
lo que habían sentido a partir de su trabajo con psicóticos.
Lo que aparecía en general era que lo que más angustiaba
al terapeuta eran las cosas que había percibido en el
enfermo y tenían muchos puntos de contacto con las que
le pasaban a él. Pichon consideraba que esas ansiedades
compartidas, dialogadas, podían ser elaboradas de manera
más beneficiosa para el paciente, ya que el terapeuta
estaría en mejores condiciones de poner en juego su humanidad
en el acercamiento al otro.
- --El terapeuta pasaba a manejar su miedo.
- --Claro. Los mayores peligros para el terapeuta son distanciarse
tanto que el otro ni existe o acercarse tanto que pierde la posibilidad
de discriminarse, lo cual no ayuda al enfermo.
- --Usted, por sus clases, suele ir a Montevideo varias
veces al año. ¿Ha detectado diferencias entre ambos
países a partir de las respectivas dictaduras?
- --Sería un atrevimiento de mi parte responder sin
más; no he ido lo suficiente. De cualquier modo aquí
y allá he conversado mucho con uruguayos. A mí
hay una cosa que en Montevideo me llama la atención: creo
que el pensamiento del montevideano ha sido mucho menos tocado
por la represión que el pensamiento del porteño.
- --¿En qué lo ve?
- --Lo veo en sus elecciones políticas.
- --Yo creo que eso viene de una larga historia que empieza
a principio del siglo, la cual hizo posible que la dictadura
nos dañara menos.
- --Sí, tal vez la diferencia venga de más lejos.
Yo conocí Montevideo cuando terminé bachillerato
en el Sagrado Corazón de Buenos Aires, y fui a visitar
a mis compañeras del Sagrado Corazón de Montevideo
en 8 de Octubre y en Carrasco. El nivel de manejo de lo político
que tenían esas chicas de mi misma edad me dejó
totalmente asombrada. La presencia de lo político en la
vida uruguaya, o por lo menos montevideana, era de una intensidad
que no tenía semejanza con Buenos Aires. Era el 55 y yo
llegaba a una especie de bautismo pues acababa de caer Perón.
Era una buena alumna y quedé deslumbrada. Manejaban datos,
historia, no del siglo pasado, no de Artigas. Cosas de diez,
cinco años atrás, de la vida política reciente.
Después, el modelo de los tupamaros que por ciertas características
conmovió a América Latina.
- Supe de algunas de las especificidades de la dictadura en
Uruguay. Creo que fue menos sangrienta que en Argentina, aunque
con un seguimiento represor muy cercano a cada sujeto. Esto por
supuesto fue terrible, sobre eso no hay discusión, pero
el efecto siniestro de la desaparición creo que es incomparable
porque la desaparición produce una destrucción
muy grave en la vida psíquica, un agujero. Sin fondo,
sin fin. Se trata de algo impensable, innombrable. La desaparición
de un hijo, de una amiga y también la del vecino que apenas
conocíamos, porque bajaba con nosotros en el ascensor,
produce efectos tremendos en el psiquismo.
- Yo me dediqué bastante a investigar las formas de
intimidación que puso en juego la dictadura entre nosotros.
Recuerdo, por ejemplo, la noche de un sábado en que la
vida aparecía en todo su esplendor, con una Avenida 9
de Julio llena de luz y de gente caminando y conversando en los
cafés, cuando se abrió la puerta de un auto y cayó
un muerto al pie del Obelisco.
- El terror se propuso fundamentalmente paralizar, destruir
toda forma de solidaridad. Fue un terror sin límites conocidos
cuya finalidad era aislar, inmovilizar, romper las redes solidarias,
dejar a las personas a merced de los acontecimientos. Me parece
que el efecto destructivo, desarmante, de estos hechos en la
vida psíquica es incomparable.
- --¿Cree que consiguieron destruir totalmente la
solidaridad?
- --No totalmente, la crueldad del enemigo alimentó
un odio que sirvió como elemento de cohesión. Su
discurso, durante todo el período en que desaparecían
las personas a nuestro alrededor, no cesaba de negar. "En
la Argentina no hay presos políticos", decían
todos los días.
- --Presos había pocos.
- --Presos pocos, había muertos.
- --¿Qué pasa con quienes participaron del
crimen político, los que ejecutaron el terrorismo de Estado?
¿Se puede esperar que esas personas cambien?
- --El cambio podría venir si esas personas tomaran
conciencia de que esa violencia era criminosa.
- Siempre que pienso en el tema del terror en Argentina pienso
en el efecto Hiroshima. Cuando estalló la bomba atómica
supimos que habían muerto alrededor de 80 mil personas.
Luego supimos que iban a seguir muriendo muchos, muchos más.
Creo que esto pasó con el terror en Argentina. Los que
investigábamos comprendimos sólo una parte de lo
que pasaba. No supimos medir el futuro.
- --¿Piensa que hoy estamos viviendo consecuencias
de eso? No las conocidas consecuencias de seguir llorando un
hijo, un marido, un compañero...
- --Además de eso, consecuencias en el plano de la vida
social. Aunque la solidaridad no fue totalmente destruida las
operaciones para fragmentar fueron innúmeras. "En
algo andaría", "por algo será",
fueron muchas veces las respuestas a las desapariciones.
- Más tarde vivimos otro fenómeno que es muy
destructor: la hiperinflación. El pan que comprado de
mañana costó 40 centavos, a la tarde costaba 1,20.
Con la hiperinflación desaparecieron los referentes. Y
empezó a aparecer la idea de que seríamos atacados.
"Ellos, los otros, vienen." ¿Quiénes?
No se sabía, las masas hambrientas, delincuentes, quién
sabe qué. Eso pasó entre dos villas miseria. Sin
el menor deseo de atacar, cada una se preparó para atacar
pues creía que la otra se preparaba para atacarla.
- La sumatoria de aquel terror sin nombre y la anomia y fragmentación
que produce la hiperinflación en el mundo de la posmodernidad
y de la llamada globalización van generando situaciones
en el plano de la vida social que son las que estamos sufriendo:
vivencias de escasez, vivencias de estar amenazados, temor a
la exclusión.
- --¿Exclusión por la pérdida del trabajo?
- --Sí, por la pérdida del trabajo. Desaparición
social.
- --¿Cómo explica la psicología social
la pérdida de ideales en este momento en Argentina? Ya
sé que es un fenómeno mundial, pero creo que en
Argentina es más grave que aquí, por ejemplo.
- --Más que explicaciones la psicología social
tiene análisis. Si durante todas las horas del día
el argentino tiene delante de sí y a través de
los medios la descalificación de otras instituciones tales
como la justicia, si presencia la implicancia del poder con la
droga y la impunidad heredada de aquella de la dictadura, ¿qué
se puede esperar de alguien que recibe un bombardeo de tal calibre?
Uno se pregunta: ¿qué es lo que sostiene hoy este
orden que tantos rechazamos? ¿La fragmentación?
- --Cuando dice fragmentación, ¿se refiere
al individualismo exacerbado?
- --Sí. Aquí, después de aquellos ideales
solidarios que fueron pagados con la muerte y la desaparición
se instaló el "no te metás". Fragmentación
en el sentido de "hacé la tuya", "sé
lobo entre los corderos".
- El modelo no sólo propone, incita a ser así.
Y también amenaza. El que no es así queda afuera,
no es más que un borrego. Y será comido. Merece
ser comido.
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