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Lista de las preferencias de Orge

De las alegrías, las inesperadas.
De las pieles, las no arrancadas.

De los cuentos, los incomprensibles.
De los consejos, los inaplicables.

De las muchachas, la nuevas.
De las mujeres, las infieles.

De los orgasmos, los no simultáneos.
De las enemistades, las mutuas.

De las estancias, las transitorias.
De las despedidas, las desapasionadas.

De las artes, las invalorables.
De los maestros, los inhumables.

De los placeres, los declarables.
De los objetivos, los secundarios.

De los enemigos, los sensibles.
De los amigos, los infantiles.

De los colores, el rojo.
De los mensajes, el mensajero.

De los elementos, el fuego.
De los dioses, el monstruo.

De los que caen, los adulones.
De las estaciones, octubre.

De las vidas, las límpidas.
De las muertes, las rápidas.

Bertolt Brecht

Quiero saber

Quiero saber si usted viene conmigo
a no andar y no hablar, quiero
saber si al fin alcanzaremos
la incomunicación: por fin
ir con alguien a ver el aire puro,
la luz listada del mar de cada día
o un objeto terrestre
y no tener nada que intercambiar
por fin, no introducir mercaderías
como lo hacían los colonizadores
cambiando baratijas por silencio.

Pago yo aquí por tu silencio.
De acuerdo: yo te doy el mío
con una condición: no comprendernos.

Pablo Neruda (El mar y las campanas)

 

El rey y el anillo

Erase una vez un rey cuyo poder se extendía sobre el mundo entero. Le gustaba rodearse de sabios. Un día, les dijo: "Un extraño deseo ha surgido en mi corazón; ignoro cual es la razón. Deseo que me fabriquen un anillo de metal puro, que sea de tal clase que, al verlo, me ponga alegre si estoy triste; y que me ponga triste si estoy alegre".
Los sabios, sorprendidos por tal petición, estuvieron mucho tiempo poniendose de acuerdo. Al final, se decidieron unanimemente por un anillo en el que se grabaria: "tambien eso pasara pronto".
    (Cuento Sufi)

 

 

Voy con las riendas tensas
y refrenando el vuelo,
porque no es lo que importa
llegar solo ni pronto
sino llegar con todos y a tiempo.

León Felipe

 

Una historia de Jha

Jha, personaje muy conocido de las historias marroquies, se dirigio, un viernes, a la mezquita. Ese dia, los fieles lo instaron a tomar la palabra y dirigirse a ellos. Despues de haber intentado durante largo rato sustraerse a su espera, Jha termino por preguntarles: 'Sabeis lo que os voy a contar?' Al responder la asistencia por la negativa, les dijo: 'Como puedo hablaros de lo que ignorais?'
El viernes siguiente, los fieles convinieron lo que responderian si Jha tratara de nuevo de evitar dirigirse a ellos. Despues de que este les hubiese preguntado una vez mas: 'Sabeis lo que os dire?', arguyeron en coro: 'Si, lo sabemos". Jha replico: 'Pero entonces, de que sirve que os lo diga?', y fue a sentarse tranquilamente entre la asistencia.
El tercer viernes, la asamblea creyo al fin haber encontrado la replica que les permitiria saber lo que Jha podia tener que decirles. A la pregunta reiterada: 'Sabeis lo que os voy a decir?', una mitad de los oyentes respondio 'No', y la otra mitad exclamo: 'Si'. Jha les dijo entonces: 'Que aquellos que saben lo digan a los que no saben...'

(Tomado de 'Si me amas, no me ames' de Mony Elkaim)

 

Realidad y apariencia

¿Cuál es la realidad
la vajilla sucia en la cocina
la duda metafísica
que ocupa mi mente
o el espacio que contiene a mi cuerpo
mientras dudo y lavo?

¿Es lo que hago mientras pienso
o es lo que pienso mientras hago?

Y lo aparente
¿es mirar películas
para olvidar dos horas
que vas a morir
o es la conciencia de que vendrá la muerte
a borrarte del mundo
y aún así ver películas
como si nada?

¿Es lo aparente
un atajo dentro de lo real
es lo real la distorsión de lo aparente
o es una conducta
con lados infinitos?

Acaso
lo aparente se componga
de realidades superpuestas
-dudosa transparencia-

pago por ver.

Laura Yasan

 

Búsqueda de la poesía

No hagas versos sobre acontecimientos. No hay creación ni muerte ante la poesía. Frente a ella, la vida es un sol estático, no da calor ni ilumina. Las afinidades, los aniversarios, los incidentes personales, no cuentan.
No hagas poesía con el cuerpo, ese excelente, completo y confortable cuerpo, tan indefenso a la efusión lírica. Tu gota de bilis, tu careta de gozo o de dolor en la oscuridad son indiferentes. No me reveles tus sentimientos, que se aprovechan del equívoco e intentan un largo viaje. Lo que piensas y lo que sientes, esto no es aún poesía. No cantes tu ciudad, déjala en paz. El canto no es el movimiento de las máquinas ni el secreto de las casa. No es la música escuchada de paso, el rumor del mar en las calles junto a la línea de espuma . El canto no es la naturaleza ni los hombres en sociedad. Para él, lluvia y noche, fatiga y esperanza nada significan. La poesía ( no extraigas poesía de las cosas ) suprime sujeto, objeto.
No dramatices, no invoques, no indagues. No pierdas tiempo en mentir. No te aborrezcas. Tu yate de marfil, tu zapato de diamante, vuestras mazurcas y supersticiones, vuestros esqueletos de familia, desaparecen en la curva del tiempo: son algo inservible. No recompongas tu sepultada y melancólica infancia. No osciles entre el espejo y la memoria en disipación. Si se disipó, no era poesía. Si se partió, cristal no era. Penetra silenciosamente en el reino de las palabras. Allí están los poemas que esperan ser escritos.
Están paralizados, pero no hay desesperación: hay calma y frescura en la superficie intacta. Allí están solos y mudos, en estado de diccionario. Convive con tus poemas antes de escribirlos. Si son oscuros, ten paciencia. Calma, si te provocan. Espera que cada uno se realice y consume con su poder de palabra y su poder de silencio. No fuerces al poema a desprenderse del limbo. No recojas del suelo el poema que se perdió. No adules al poema. Acéptalo como él aceptará su forma definitiva y concentrada en el espacio. Acércate más y contempla las palabras. Cada una tiene mil caras secretas bajo una cara neutra y te pregunta, sin interés por la respuesta pobre o terrible que le dieres: ¿Trajiste la llave? Repara: hermanas de melodía y concepto, las palabras se refugian en la noche. Todavía tímidas e impregnadas de sueño, ruedan por un río difícil y se transforman en desprecio.
 

Carlos Drummond de Andrade

 

    Frente a una cuerda se concibe la idea de una serpiente;
    cuando se ve la cuerda
    esa idea resulta sin sentido.
     
    Cuando se ve las partes de aquella cuerda,
    en ese caso tambien, el conocimiento de la cuerda es ilusorio,
    como el de la serpiente.
     
    Si se examina la existencia en sí
    en todas las cosas condicionadas,
    todo objeto del conocimiento relativo
    es condicionado por otro.
     
    En razón de que no se puede pensar algo sin partes
    tambien lo último es similar a lo inexistente.
     
    Por esa razón el que sabe
    no considera lo que es una mera ilusión
    como una realidad verdadera.
     
    (Fragmento del shastra Hastavalanamaprakarana, de Aryadeva.
    Tr. F. Tola/C. Dragonetti)

     

     

     

 

Marco Polo describe un puente, piedra por piedra.
-¿Pero cual es la piedra que sostiene el puente?, pregunta Kublai Kan.
-El puente no esta sostenido por esta o aquella piedra -responde Marco- sino por la línea del arco que ellas forman.
Kublai permanece silencioso, reflexionando. Despues añade: -¿Por que me hablas de las piedras? Es solo el arco lo que importa.
Polo responde: -Sin piedras no hay arco.
 
Italo Calvino ('Las ciudades invisibles')
 
 
 
 
¡Y si después de tantas palabras, no sobrevive la palabra!
 
¡Si después de las alas de los pájaros, no sobrevive
el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!
 
¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!
 
¡Más valdría, francamente,
que se lo coman todo y qué más da...!
 
¡Y si después de tanta historia, sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!
¡Y si luego encontramos,
de buenas a primeras, que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros,
por el peine y las manchas del pañuelo!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo, desde luego!
 
Se diría que tenemos
en uno de los ojos mucha pena
y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha pena...
Entonces...¡Claro!...Entonces...¡ni palabra!
     
    César Vallejo

 

 

 
 
 

 

Distancia
 
A doscientos metros no podemos saber si una mujer es bella. A unos centimetros todas son iguales.
La percepción de la belleza necesita cierto margen espacial, que varia no solo de acuerdo al observador, sino tambien de acuerdo al objeto observado. Entre nosotros deciamos sobre algunas mujeres, utilizando una expresión ya convenida, 'tiene buen lejos', pues a cierta distancia parecia guapa, pero apenas se acercaba no lo era. Otras en cambio tienen 'buen cerca', pero al alejarse notamos que son desproporcionadas o flacas o con las piernas torcidas.
¿Que distancia debe servirnos de patrón para dar un veredicto estético sobre una persona? Un amigo, a quien hice esta consulta, me repondió: 'La distancia de la conversación'.
 
Julio Ramon Ribeyro 

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canciones

 

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