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Objetos encontrados
En el fondo de toda lejanía
se alza tu casa.
Hermann Broch
1
mientras camino por la playa encuentro
flores que
regresan con el agua
las nubes me anunciaban que te irías
pero no les creí
ahora sé que debías extraviarte
y que los sueños se quiebran al tocarlos
tarde o temprano el mar se lleva todo
hoy la playa es un desierto
una foto sin luz
¿nada por aquí?
hasta los magos esperan el milagro
tarde o temprano el mar devuelve todo
2
sentado en un banco de mimbre
acariciado apenas por la luz
el viejo cerrajero espera
es el dueño de todas las llaves
pero ya no quiere abrir ninguna puerta
3
dos mudos gritan en medio de la calle
4
lejos, muy lejos, ha comenzado a nevar
5
puso mantas de flores en la cama real
contrató bufones y odaliscas
incendió un bosque nada más que para ella
y echó a todos los perros del lugar
por fin subió a la torre para ver si alguna estrella
rompía el tedio de los cielos cansados
pero la reina
la única
no llegó
6
desierto iluminado por el viento
7
la copa donde ella bebió el licor
el hueco leve en la hierba
la bufanda verde
el gato gris
la lumbre que entibió su cuerpo
el sexo que tocó al pasar
el libro que arrojó con furia
el lobo que aulló al oírla
el rezo etílico
la noche llena de ilusión y de promesas
8
el mar disuelve la palabra siempre
9
el amor es un castillo alzado en la costa
por un loco
10
el libro, de cincuenta páginas,
está abierto en la página 82
11
dos conejos devoran los restos de un
corazón recién nacido
12
el humo del té es sólo
humo
para qué pensar en otra cosa
¿peras colgando del cielo?
¿vagas formas de mujer?
no
el humo del té es lo que es
conocí a alguien que se hizo humo
un pez
o tal vez una burbuja
por momentos su presencia era amable
y otras veces cruel
hoy vivo a la sombra
quiero decir
el humo es casi todo lo que soy
mis palabras ahora mismo se deshacen
y también ellas se pierden
como el humo sin rumbo de un té
13
y cuando por fin separemos la luna del
miedo
y amasemos el pan de risa contenida
y cuando mordamos el polvo con lenguas y dientes
y cuando duerma bien abajo de tus piernas
y cuando ya no sueñes con tu padre
y cuando no se esconda tu cara entre las nubes
y cuando suenen por fin las campanadas
y cuando todo vuelva al principio inalcanzable
14
al sorprendido general le encargaron
vencer en cuarenta batallas a la vez
15
resucita una paloma muerta y se hace
monja
16
no puede ser que estemos solos
dios vela por nosotros
nos mira con piedad
nos libera de culpas
sabe que no quisimos hacer daño
entiende la situación en todos sus detalles
por eso nos acaricia la cabeza y nos perdona
por eso aprieta los labios y calla
es prácticamente lo único que sabe hacer
17
en la casa terminó la fiesta
los invitados se fueron
se esfumó también el mar
la música
el barco ebrio
la danza inmóvil
estamos otra vez como al comienzo
bajo la fría luz de las estrellas
18
luna blanca y lejana
esta noche todos te traicionan
19
su culo fue hecho para soñar
20
después del bombardeo
la gran ciudad quedó convertida en polvo
de pronto
dibujando extraños signos en el cielo
una mariposa
21
la muerte es mi casa
22
dios no tiene nombre ni sexo ni cara
dios no sabe que es dios
23
tus pechos mojados por la lluvia
y el corazón reseco
24
conocí a una mujer llamada cielo
25
ana termina por el principio
26
una pera convertida en pájaro
27
ella no merece ni una sola de mis lágrimas
¿por qué la lloro entonces?
28
eran demasiado frágiles esas cañas
el puente por supuesto se rompió
y el río siguió corriendo como siempre
sin saber jamás lo que pasó
29
un beso rompió el silencio
30
tus pies entre los míos
el mismo sabor
la misma sed
mirarnos en silencio como siempre
como quien dice ya sé
ya sé
cada acto renovado
cada vez
la isla breve
el pan quemado
la canción que cantamos hasta cien
beso casual y repetido
(cualquier cambio hiere al corazón)
y tus pies
como siempre fríos
como siempre tensos
(tus pies)
entre los míos
31
vivir sin amor
comer sin ganas
barrer
etc.
32
gato y no liebre
el colmo de los olmos
33
la chica de los peces limpia un vidrio
para la foto pone cara de actriz
pero vista del revés es una diosa
o una huella de carroza por venir
la chica de las flores tiene ganas
se peina
se desnuda
está feliz
su boca busca siempre en otra boca
y en su cama siempre anida un arlequín
la chica de las piedras se va al río
y ahora canta y hasta baila porque sí
se baña
se ilumina
tiene ganas
y de noche lava platos en París
34
el mar se ha retirado.
restan apenas,
desde tus muslos tensos,
unas gotas de espuma
unas delgadas perlas
35
se tapaba la rejilla de la ducha con
tus pelos
ahora no se tapa más
36
acaba de crear el mundo
camina lento sobre la arena que él mismo esparció
hunde sus pies en el mar que brotó de sus manos
contempla el trigo, el cielo, la indefinible cabeza de un toro
la noche, invento de última hora, lo encuentra rendido
a lo lejos ve un galpón levemente iluminado
escucha el canto de un millón de aves o cosas que podrían
ser aves
ya no sabe ni qué hizo en esos días de rara exaltación
adivina, recordando un infinito catálogo de nombres y
objetos, que el lugar podría ser un gallinero
abre las puertas, avanza unos pasos y se desmaya por fin entre
las plumas
las gallinas lo picotean, defecan en sus ojos, entibian formas
ligeras sobre el pecho enmarañado
cuando despierta, en el día octavo, no recuerda nada
ahora es un hombre sucio y humillado como tantos
abre las puertas del galpón y sale a campo abierto
nubes oscuras avanzan desde lejos
las observa en silencio y entiende que pronto va a llover
dios, ayúdame
37
compré unas peras rojas
rojas como la noche
negras como la sangre
verdes como la tristeza
desnudas como tu piel
como tu piel de olmo
39
ni siquiera sé si mañana
habrá mañana
miro apenas tus sandalias azules
pequeñas
solitarias
dormidas aves de paso
en el suelo azul del cuarto
cada una apunta hacia un país diferente
pero las dos me hablan de hoy y de mañana
y las dos me llevan al cielo
que también es azul
40
me arrodillé frente a tu espalda
como si ella fuera el muro
de los lamentos
desnudo me hinqué
la cabeza entre las manos
las piernas encogidas
frente a tu espalda blanca y muda
me arrodillé y pedí por los tiempos
en que la llenaba de besos
y la adoraba
como a un pequeño dios que se bifurca
en divinas esferas de silencio
41
llamaremos al futuro en voz muy baja
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