- Mediación: entre el pesimismo y la
euforia
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- Aunque muy desarrollada en los Estados Unidos desde la década
del 70, la Mediación surge en la Argentina como respuesta
a una crisis del sistema judicial, con la finalidad última
de descongestionar los tribunales.
El 23-4-96 comenzó la vigencia de la ley 24.573, que establece
la obligatoriedad de "pasar por mediación" (no
de cumplir todas las etapas del procedimiento, ya que es esencialmente
voluntario), antes de iniciar determinados juicios civiles y
comerciales, de índole patrimonial.
Actualmente se encuentra a estudio en el Congreso la Ley de Mediación
Familiar, que habilitará a los psicólogos para
co-mediar junto con Abogados.
La Mediación no es sólo una técnica que
puede ser aprendida, sino que también es un arte. No alcanzan
las ochenta horas estipuladas por el Ministerio de Justicia para
obtener la habilitación, si no se tiene una aptitud y
actitud psicológica indispensables para ser buen mediador.
Resulta insuficiente la sanción de una ley, para que la
comunidad conozca en qué consiste esta nueva institución;
una campaña educativa en los medios de comunicación
masivos favorecería la difusión de la mediación
y la gente tendría la posibilidad de optar por ella no
sólo en los casos en que la ley así lo exige.
La Mediación es uno de los llamados Métodos Alternativos
de Resolución de Conflictos. Aclaración: lo de
alternativos aquí nada tiene que ver con la new age ni
con un tipo de justicia light. Constituye un paso de la cultura
del litigio a la cultura del acuerdo. Implica ejercer el protagonismo
en la solución de los problemas, tomar las riendas de
la propia vida, dejar de delegar la autoridad en el Juez-Padre-Que-Impone-La-Ley,
como asimismo dejar de hacer Depositario-del-Conflicto-al-Abogado.
Se trata de pasar del rol de adversario al de socios, cooperando
con el otro en la tarea que los convoca: la resolución
de un conflicto sin litigio.
Habrá que encontrar soluciones (el mediador actúa
como facilitador) en las que todos ganen. En algunos casos será
dinero, en otros tiempo, en algunos reconocimiento, legitimación,
satisfacción de necesidades subjetivas muchas veces no
explicitadas.
En estos primeros seis meses de vigencia de la mediación
judicial, he realizado las siguientes observaciones en quienes
desde distintos lugares están vinculados a la Mediación
(recordar que el observador está incluído en el
campo observado):
EN LOS PROFESIONALES:
1) RESISTENCIA AL CAMBIO:
a) Temor a la pérdida de poder y lucimiento personal frente
al cliente.
b) Temor a la disminución de sus honorarios (sin tener
en cuenta la proporcionalidad entre honorarios y tiempo de trabajo).
c) Temor a trabajar "sin el expediente". En los abogados
de parte aparecen los miedos básicos: miedo a la pérdida
y miedo al ataque
2) DESVALORIZACION: (por falta de conocimiento del dispositivo).
Los abogados, sosteniendo que ellos siempre fueron negociadores.
Los psicólogos, afirmando que ellos siempre trabajaron
con conflictos interrelacionales. Para ambos, la mediación
no es nada nuevo.-
3) SOBREVALORACION: algunos consideran a la Mediación
como la panacea universal, la solución a todos los conflictos
humanos. Llegan a hablar de una gran revolución pacificadora
mundial. Viajan a formarse al exterior, abren centros de entrenamiento
aquí (ya existen 88 autorizados por el Ministerio de Justicia),
contratan "gurús" americanos para que nos entrenen
en Buenos Aires. Con traducciòn simultánea, forman
sociedades anónimas para realizar mediaciones privadas
y hasta contratan asesores de imagen. Aventuran un futuro llego
de mediadores-pacificadores trabajando en la comunidad, en escuelas,
en empresas, en todo ámbito.
EN LAS PARTES:
Aquellos que pasan por una mediación manifiestan sorpresa
y satisfacción por el clima de trabajo, más informal
que una audiencia en Tribunales. Se sienten contenidos por el
encuadre, escuchados, comprendidos. Valoran la posibilidad de
encontrar una solución rápida y económica
a su problema. Se sienten acompañados y asistidos por
sus abogados, pero también dueños de la decisión.
Es decir, responsables de sí mismos, protagonistas de
la negociación, asistidos por el Mediador. Son ellos los
mejores transmisores de las ventajas del sistema.
DONDE ME UBICO
Desde el rol de mediadora judicial, considero a la Mediaciòn
como un dispositivo eficaz, siempre que sea utilizado desde cierta
ética. El alto porcentaje de acuerdos obtenidos en los
casos que ambas partes desan participar del proceso (superior
al 70 %), me hace pensar que esta nueva institución responde
a una necesidad social y que irá creciendo a medida que
entre todos favorezcamos su difusiòn y perfeccionamiento,
y construyamos "el modelo argentino de mediación",
tomando lo mejor de cada escuela, pero adaptado a nuestras características.
No obstante, a veces los conflictos para ser resueltos necesitan
otras vías (a las cuales no es pecado recurrir): el litigio...,
o la psicoterapia...
Entre el pesimismo de unos y la euforia de otros, digo como Alberto
Cortez: " Ni poco ni demasiado, todo es cuestión
de medida".
- Mirta Susana Núñez
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