Los Orígenes Psicológicos de la Maldad Grupal en las FF.AA y de Orden: necesidad de una continua revisión. *
 
Dr. Francisco Huneeus** y Psic.Sandra Isella**
 
 
1996
 
 
* Trabajo presentado al Concurso de la Comisión de Reconciliación y Justicia 1996
** Instituto Gestáltico de Santiago, Casilla 131, Santiago 29, Chile
 
 
INDICE
I. Introducción
II. ¿Qué es el mal?.
1. Objeción moral al estudio del mal
2. Objeción psicológica al estudio del mal
3. El mal grupal
III. Características psicológicas de grupos militarizados.
1. Regresión y dependencia
2. Especialización
3. Encubrimiento
4. Auto anestesia emocional
5. Narcisismo grupal
6. Pereza o flojera
7. Desdoblamiento y repudio
8. Sadismo
 
IV. La formación de torturadores.
1. Técnicas para incrementar lazos entre integrantes de un grupo
2. Reducción de tensión durante el entrenamiento
3. Consideraciones generales
 
V. Conclusiones.
VI. Bibliografía.
 
¡Si tan solo fuera tan simple! Si tan solo hubiera gente mala por ahí cometiendo insidiosamente acciones malignas, y sólo fuera necesario separarlas del resto de nosotros y destruirlas. Pero la línea que divide el bien y el mal corta el corazón de todo ser humano. ¿Y quién está dispuesto a destruir su propio corazón?
Alexander Solzhenitsyn
 
 
Los gatillos los aprietan los individuos. Las órdenes las dan y las ejecutan los individuos. En última instancia, todo acto humano es, finalmente, el resultado de una elección individual.
M. Scott Peck
 
 
 
I. Introducción
En los últimos años la literatura psicológica y psiquiátrica se ha abocado en diversas ocasiones al estudio de la personalidad maléfica o perpetradora de mal innecesario. En general, los estudios se han centrado en características psicológicas de los perpetradores con el enunciado de diversas teorías psicodinámicas que darían cuenta de cómo un ser humano, puede llegar a perpetrar intencionalmente mal sobre otro ser humano.
La historia reciente de nuestro país y de algunos países vecinos (Argentina, Uruguay, Brasil, Guatemala ) ha puesto en evidencia que no fueron solamente los campos de concentración Nazi durante la Segunda Guerra Mundial, ni los conflictos más recientes de Vietnam, Camboya y Serbia donde se llevaron a cabo atrocidades abominables contra la humanidad que han caracterizado este siglo, sino que ésta parece ser una característica propia de la configuración psicológica del ejército moderno y que tarde o temprano pueden repetirse ahí donde se cumplan ciertas condiciones. Los ejércitos y todas sus submodalidades están compuestos por hombres y éstos, como tales, tienen historias individuales, aspiraciones, valores, afectos, además de mentes y cuerpos. Quisiéramos poder elucidar cuales son las condiciones que los llevan a perpetrar actos abominables y convertirse en criminales en contra de la humanidad.
Iniciada la transición a la democracia y comprometidos con el proceso de reconciliación como ciudadanos interesados en preservar una convivencia nacional donde todos tienen derechos para vivir y crecer en respeto mutuo, estamos profundamente preocupados por la falta de reflexión sobre las condiciones psicosociales que prevalecen en las instituciones que forman a las personas que, dadas las condiciones, caen en la perpetración de atrocidades y crueldad innecesarias.
Alain Joxe en su libro Las Fuerzas Armadas en el Sistema Político Chileno (1970) y Paul Mattelart, sociólogo Francés, en su film "L' Espiral" (París,1976) han descrito en su análisis histórico que los ciclos políticos en Chile tienen una periodicidad de aproximadamente 30 años, después de lo cual, las FF.AA. rompen el cauce de la institucionalidad vigente con algún pretexto histórico y nacionalista. A casi 23 años del golpe militar, proceso de una dureza inédita en nuestra historia, estamos aún en el momento propicio para iniciar una reflexión y discusión sobre la formación impartida dentro de nuestras instituciones armadas a la luz de las investigaciones que, sobre el tema de la psicología de mal de grupo, llamado también narcisismo grupal, han aparecido en la literatura.
El golpe militar y el régimen que le siguió no hubiera tenido las consecuencias humanas (desaparecidos y torturados) que tuvo si no hubiera contado con un contingente seleccionado y adiestrado para actuar de la manera que lo hizo. Creemos que los interrogadores y torturadores no se forman de la noche a la mañana, como tampoco se improvisan los hombres de armas. Por lo tanto, concluimos que dentro de nuestras FF.AA. están contemplados la selección y adiestramiento del personal que estará en contacto directo con los 'prisioneros' y que hoy día, suponemos, sigue tan actual y vigente.
Creemos que los hombres y mujeres de nuestras FF.AA. al ingresar a ellas representan un perfil psicológico promedio de clase media chilena y que básicamente son personas normales portadoras de los valores tradicionales y humanitarios propios de nuestro pueblo, y que en su formación y entrenamiento adquieren vínculos, actitudes. adoctrinamiento y destrezas que los separan radicalmente del ciudadano común en este aspecto. Esta formación especializada posibilita que en condiciones especiales estas personas son capaces de perpetrar acciones atentatorias contra la dignidad y los derechos de las personas, acciones que como es bien sabido, han ido mucho mas allá de las necesidades de su función profesional en la defensa nacional, llegando a unos grados de brutalidad y crueldad absolutamente inéditos en nuestra historia antes de 1973. Esto es el mal del grupo, llamado así por razones que veremos más adelante.
Creemos que la formación del soldado y en general del integrante de las FF.AA. en Chile en lo que a valores éticos y morales se refiere es un tema delicado que reviste gran importancia, sobre todo en vista de su mandato constitucional de no deliberación y monopolio de las armas. Quien tiene el monopolio de las armas debe ser un ejemplo de virtud, sanidad mental e integridad moral.Quien debe obediencia a su superior no puede clauidicar su sentido moral y ético aún en las condiciones más severas.
No quisiéramos que en la próxima crisis de la institucionalidad chilena, se repitan las atrocidades y tampoco queremos que nuestros jóvenes sigan siendo formados a semejanza de los mismos que han perpetrado los bien conocidos actos de violación a los derechos humanos de la dictadura. Como no tenemos acceso a publicaciones y tampoco informaciones al respecto, suponemos que no ha habido en los últimos años una revisión interna dentro de las institutciones en esta materia.
Actualmente las ciencias humanas en Chile, en particular las ciencias psicológicas, la sociología, la pedagogía y la salud mental y la psiquiatría tienen un prestigio y un desarrollo suficiente como para poder intervenir y reflexionar sobre el fenómeno del mal grupal dentro de grupos armados y organizados.
Solamente la presión sostenida por grupos de personas interesadas y motivadas hará que los gobiernos inicien una revisión de prácticas en este sentido.Este es el caso del el movimiento llamado The School of The Americas Watch Group, SAO (P.O. Box 3330, Columbus, Ga, 31903, U. S. A.) movimiento estadounidense orientado a presionar al Gobierno para que desarticule la afamada academia de formación de militares especialistas en aplastar 'rebeliones' en Hispanoamérica, Fundada en 1947, ha formado (55.000 hasta la fecha) y sigue formando a militares responsables y perpetradores de las atrocidades ejecutadas sobre sus mismos pueblos. (Cabe señalar que19 de los 26 integrantes del afamado Batallon Atrakap del Salvador, asesinos de los Jesuitas, son graduados de esa academia).
Este trabajo representa una revisión reciente de la escasa literatura a nuestro alcance sobre esta materia. Es una mirada desde un punto de vista de la psicología humanista y algunas reflexiones de otras áreas, con el único ánimo de servir como el inicio de un área de investigación e indagación que ayude a una reconciliación duradera y profunda como un modo de ingresar al próximo milenio en una convivencia estable y satisfactoria para todos.
II. ¿Qué es el mal?
Ninguna discusión del mal puede abarcar todo lo que se ha dicho y escrito sobre él, ya que la humanidad desde que tenemos noticia ha estado preocupada de este tema, ya sea desde la teología, justicia, filosofía, religión, moral, ética, etc. Sin embargo, no queremos dejar de mencionar la importancia de tener una formulación del mal, ya que en todo quehacer humano está implícita esta valoración. Por ejemplo, durante la dictadura militar, alguna alta autoridad ofrecía explicaciones de la realidad política que invocaba una supuesta distinción entre los seres humanos y los 'humanoides', donde se suponía que éstos a pesar de tener forma humana, carecían de naturaleza humana. Los males que padecía el país eran exclusiva responsabilidad de los 'humanoides´. Esto, que equivale a una teoría del mal, ha sido llamada teoría unificada del mal (M. Orellana B, 1995). Está claro que este tipo de formulación de un aspecto tan importante de la convivencia humana, que nosotros consideramos caricaturesca, primitiva y simplista, y que asoma su cabeza en múltiples formas a lo largo de la historia, no es la que compartimos.
Nuestra intención es aproximarnos lo más posible a las raíces del mal en el entendido que al no conocerlo, nos hacemos cómplices e incluso favorecemos su provocación a partir de la ignorancia. Partimos de la base que todos tenemos un lado oscuro que aparece como potencial para la maldad y nosotros como todos los humanos no nos escapamos de esta posibilidad. Nuestra forma de abordar el tema, por lo tanto, es más bien descriptiva y desde el punto de vista de la psicología, en particular de la psicología humanista.
Una forma de definir el mal es considerarlo como una presencia y una fuerza destructiva que decididamente modela nuestras vidas y abarca todas nuestras acciones, desde la vida familiar a la pública.
El mal es tratar a una persona sin respetar su humanidad. Toda persona, a pesar de su condición social, educación, raza, sexo y edad, es parte de la humanidad y como tal tiene derechos frente al resto.
La conducta maligna se basa en dos creencias cruciales:
-La primera es una situación en la cual se acepta la suposición de que la víctima es débil, o incompetente, o inferior y en base a esto se le trata como a un objeto.
-La segunda creencia se basa en la suposición de que la víctima es una amenaza para la seguridad física o psicológica del perpetrador y por ende cualquier acción destructiva en contra de la víctima está justificada. Esta definición presupone que el agente de maldad o perpetrador tiene la capacidad de comprender las consecuencias de sus acciones. Considerado así, se puede definir el mal como la imposición deliberada de un sufrimiento cruel y doloroso a otro ser humano.
 
Tradicionalmente las ciencias conductuales han enfocado el problema del mal de las siguientes formas:
a) el mal puede ser sanamente ignorado porque es un problema moral, y como tal, incumbe más a la teología que a la psicología y ciencias sociales;
b) en rigor no existe la persona mala porque la estructura de carácter de los perpetradores del mal se puede reducir a conceptos psicológicos conocidos y comprensibles, y en todo caso a diagnósticos psiquiátricos.
Esta negación psicológica y este reduccionismo no han servido para dar explicaciones significativas ni soluciones al problema. Si las ciencias conductuales han de tener un rol relevante en la sociedad contemporánea, el problema del mal y la inflicción voluntaria de sufrimiento, quizás el más importante de los asuntos que la humanidad ha debido enfrentar en los últimos tiempos, debe ser reexaminado en profundidad.
En 1988 R .G. S. Siu publicó un trabajo titulado PANETICS, The Study of the Infliction of Suffering ( LA PANETICA, El Estudio de la Inflicción del Sufrimiento). Es tal vez el primer intento de llamar la atención a un tema tan antiguo, tan enraizado en la humanidad y al mismo tiempo tan abandonado por el mundo académico. La palabra panetics viene de paneti, que significa infligir en idioma Pali, el mismo dialecto del canon completo del Buda compasivo del siglo V a.c. Siu piénsa que el Buda puede ser justamente considerado el primer paneticista, ya que sus enseñanzas tratan sobre el sufrimiento y su paliación. Dice Siu:
" A lo largo de mi investigación cada vez me he visto más perplejo y entristecido por la persistencia durante millares de años de algo podrido en la conformación de la especie humana y humanoide. Pronto me convencí de que esto era la deficiencia contemporánea gobernada por proporción ( rate-governing) que estaba limitando el ascenso de la humanidad en su naturaleza más noble. Me estoy refiriendo a la característica de los seres humanos, a saber, su incesante inflicción de sufrimiento entre sí y a todas las criaturas vivas a su alcance (Amnesty International, 1985, Gurr, 1980; Kull, 1984; Myrdal, 1970; Stover & Nightingale, 1985)."
"La inflicción de sufrimiento o su amenaza ha sido denunciada a lo largo de la historia. Pero también ha sido ignorada, soslayada, camuflada, e incluso refinada, amplificada y enaltecida. Jamás ha sido eliminada de un grupo grande de personas ni siquiera por un período corto de tiempo. Es uno de los medios más comunes, frecuentemente el único decisivo, para la obtención de fines personales e institucionales . . ."
" Propongo que se establezca una disciplina académica nueva y vigorosa, con su propio nombre distintivo, dedicada en su totalidad al estudio del fenómeno y el proceso de inflicción de sufrimiento en todas sus ramificaciones, en sus propios términos. En mi opinión, ésta es la chispa esencial para encender una luz benéfica que ilumine el Renacimiento del siglo XXI."
Lamentablemente, hasta la fecha no hemos detectado en la literatura referencias a la instauración de esta área de estudio académico. Creemos que los mismo escollos existentes para el estudio del mal como tal, son los que han dejado de lado esta notable iniciativa de Siu.
 
1.- Objeción moral al estudio del mal
En primer lugar la objeción moral sostiene que un estudio del mal es inútil e incluso abiertamente peligroso. Es sabido, por ejemplo, que muchos sobrevivientes del Holocausto aíslan los hechos ocurridos llegando a considerarlos, y en cierto sentido justificarlos, como el producto de una anomalía social y psicológica. Se teme que al estudiar el mal se reemplace la rectitud del juicio por explicaciones psicológicas. Al comprender todo se perdonará todo. Una manera de decir que en realidad nadie es culpable de ser culpable, con lo cual se soslaya la responsabilidad individual y se fomenta la impunidad.
En nuesta opinión, hay que tomar en cuenta que en los últimos tiempos las únicas teorías nuevas que circulan en nuestro medio han sido las ideas acerca de la biología del conocimiento del biólogo H. Maturana, Premio Nacional de Ciencias. Según M.Orellana el tipo de pensamiento propuesto por Maturana, cabe dentro del pensamiento filosófico relativista. Basado en datos neurofisiológicos ha recibido gran impulso y notoriedad en los últimos quince años , y a nuestro juicio ha hecho poco por la reconciliación nacional. A grandes rasgos se arguye que todas las visiones del mundo tienen igual legitimidad y validez incluyendo la del torturador y dictador. El mal sería cuestión de circunstancias, y no de responsabilidad individual o grupal.
A este respecto M.Berman en su comentario al libro El Árbol del Conocimiento de H. Maturana y F. Varela dice:-
 
" Creo que su rasgo más sobresaliente es la descripción de la naturaleza circular o recíproca de la comprensión científica. Ya en 1927 la mecánica cuántica había hecho sonar la sentencia de muerte para el representacionalismo, revelando como hecho que observador y observado son entidades que se condicionan entre sí. Era tiempo que la biología se pusiera al día y Maturana y Varela ciertamente han hecho su parte en esta dirección. La metáfora del punto ciego es una metáfora poderosa en este sentido; refleja una verdadera humildad de parte de los autores, ya que le suministra al lector una vía para adentrarse, en lugar de simplemente mostrar 'el modo como son las cosas'. Como resultado me siento llevado a seguir la invitación de los autores y dirigir la metáfora del punto ciego sobre el mismo Árbol del Conocimiento. Esto no equivale a decir que mi crítica no tendrá su punto ciego, y sin lugar a dudas muchos puntos ciegos y muy grandes, pero son otros los que me los tienen que señalar. Para mí como comentarista del libro, la tarea estriba en identificar sus puntos ciegos, y ver como resultado con qué nos quedamos. De modo que debo pedirle perdón a los autores por adelantado , y nótese que en efecto, estoy sólo llevando a cabo sus propias instrucciones.
'Todo lo dicho es dicho por alguien' nos han dicho los autores. 'Todo conocer depende de la estructura del conocedor' ¿Quienes, entonces, son Humberto Maturana y Francisco Varela? Hay dos cosas que saltan a la vista en dramático relieve: el hecho de que estos científicos sean chilenos, y el hecho de que este libro tenga un sabor tan obviamente 'oriental' - específicamente budista, enfatizando como lo hace el conocer del conocer. Desde 1973, Chile ha tenido una historia muy infeliz, entronizada en la represión de los derechos humanos, la tortura y las matanzas a mansalva de muchos seres humanos. Suficiente para que los intelectuales sensibles abandonen la política en su totalidad, y este es el flagrante punto ciego del Árbol del Conocimiento. Siempre ha sido el flagrante punto ciego de la filosofía budista. Lo que nunca se explica en este libro, son los orígenes biológicos y la naturaleza del conflicto. La competitividad y la guerra son descartados como aberraciones de nuestra herencia biológica de cooperación, pero no se hace ningún intento por elucidar la fuente de estas supuestas aberraciones. ¿Es que también están enraizados en nuestra biología? Y si es que constituyen aberraciones, ¿ cómo se llegaron a producir estas desviaciones en el camino biológicamente?"
"El mismo problema surge en la discusión de la certeza versus la verdad, y en el argumento de que diferentes visiones del mundo o cosmovisiones tienen la misma validez y legitimidad. Con respecto a esto no puedo dejar de pensar en el brillante ensayo de Elaine Scarry The Body in Pain (El Cuerpo Adolorido) el que debiera ser leído como libro compañero de El Árbol del Conocimiento, especialmente debido a su discusión de la naturaleza de la tortura y la guerra. La pregunta es si acaso el General Pinochet y su grupo de torturadores realmente tienen una cosmovisión tan legítima y válida como la de aquellos ciudadanos chilenos a quienes han torturado arbitraria y sistemáticamente. La apertura que Maturana y Varela suscriben fue precisamente la apertura del gran estadista chileno Salvador Allende que incluso permitía la publicación del periódico pro-juntista 'El Mercurio', con su diaria lista de 'enemigos del estado' a ser ejecutados en caso de un golpe de estado. Fue precisamente esta apertura la que demostró ser el error fatal de Allende. Entender tal generosidad a aquellos que se la negarían a uno una vez obtenido el poder es una fatal mal percepción , un error cognitivo/conductual. También asume que víctimas y opresores tienen las mismas visiones de mundo igualmente legítimas y válidas, mientras que el ejemplo de Chile nos muestra -¡como si necesitáramos de más ejemplos!- que en el planeta hay visiones de mundo patológicas sueltas y que también hay personas con tendencias severamente malsanas. . . . Y sin embargo El Árbol del Conocimiento generará una atmósfera curiosamente apolítica, y esto tiene consecuencias biológicas y cognitivas ( por no decir políticas). Si bien estoy de acuerdo en que el conflicto es un modo de comprensión y relacionamiento de grado inferior, el pasar a un plano superior de realidad presume un nivel de iluminación no muy evidente hoy en día; y como Allende lo descubrió demasiado tarde para su propio bien, la iluminación tiene que ser una empresa de 'acoplamiento estructural' mutuo y no unilateral. Como ya lo he hecho notar, la falla en el enfoque Maturana- Varela es la misma falla que se encuentra en el budismo, por muy valiosa que sea esta práctica. Los budistas creen que si se vive en la percatación de la percatación, los demás eventualmente sugerirán su ejemplo. Yo piénso que esto es infinitamente deseable, y también piénso que es poco probable que ocurra en el futuro cercano. Y es precisamente aquí donde se derrumba el modelo cognitivo y por lo tanto la biología de los autores."
"Es posible que como ellos sostienen sea 'el amor' lo que saque adelante al mundo, pero la especie humana ha creado muchos mundos, y es triste decirlo, que no todos los mundos son muy 'amorosos'".
En su respuesta a Berman, Maturana dice:-
"No quiero que en Chile un tirano reemplace a un tirano; no quiero convertirme en un torturador de torturadores al luchar contra la tortura. Convertirse en un tirano o en un torturador es cosa fácil. Basta con que creamos que somos dueños de la verdad y que creamos que aquellos que no están de acuerdo con nosotros son nuestros enemigos y merecen ser destruidos porque son intrínsecamente perversos o patológicos. Yo quiero hacerme responsable de mis acciones en contra de la tiranía y la tortura de acuerdo a mi deseo de sacar adelante un mundo humano en que la tiranía y la tortura no se manifiestan como acciones normalmente aceptadas. Si destruyo a alguien lo hago porque quiero hacerlo, no porque yo estoy en lo correcto y el otro en un error. El General Pinochet no representa 'la versión humana de la distorsión biológica' como dice Berman. Es un ser humano que inspira a otros seres humanos a sacar adelante con él un mundo que a mí no me agrada y al cual me opongo. Salvador Allende no representa 'una de las formas superiores de integridad biológica' como dice Berman. Era un ser un humano que no pudo librarse de ser atrapado por la maraña del fanatismo ideológico. No hay tal cosa como la distorsión biológica o la integridad biológica en el dominio de la biología. El decir otra cosa, es no comprender el fenómeno biológico ni el fenómeno cultural . . ."
 
Si esto no es una forma de relativismo, entonces ¿qué lo es? Aquí vale la pena reflexionar sobre el hecho de que el pensamiento de Maturana ha sido el único punto de discusión de cierta novedad en los últimos tiempos que ha tenido tribuna, así como la posibilidad de ser difundido, estudiado y que indudablemente ha influenciado el curso de nuestro pensar y sentir referente a los acontecimientos de los últimos 23 años. La aparición de El Árbol del Conocimiento en 1984 en plena dictadura, también debe interpretarse como un permiso concedido a una manera de pensamiento relativista y sistémico que de ninguna manera iba a minar lo esencial del régimen y que incluso le sirvió de fundamentación y fomenta la despolitización. La globalización y el sistema de social de mercado neo liberal se fundamenta en el paradigma sistémico (Berman,1996). Creemos que no ha habido una reflexión crítica al respecto y , a nuestro juicio este tipo de pensamiento ha ayudado a hacer difusos los límites entre impunidad y castigo, y a fin de cuentas, entre el mal y el bien. Y esta es una oportunidad para hacerlo. La ciencia y el pensar crecen mediante la controversia y la crítica.
Puede ser que Maturana y Varela pasen a la historia como pioneros en la puesta en escena de la biología como una fuente de introvisiones posiblemente valiosas para la comprensión de nuestras vidas. Una lección que debe permanecer con nosotros es que los años de silencio han tenido un efecto más profundo y drástico de lo que jamás hubiéramos podido imaginar. La discusión filosófica y moral de alto nivel no puede ser suplantada por las conclusiones de una ciencia natural. La biología como ciencia es relativamente nueva , y requiere en general de métodos cruentos y parciales para progresar. La reflexión psicológica, social e histórica, por otra parte, se basa en métodos que no modifica las condiciones, no saca de contexto a los sujetos, no los despedaza, ni los fracciona en componentes aislados.
De ahí que la fundamentación de principios éticos y morales de justicia basados en extrapolaciones y generalizaciones tomadas de una ciencia experimental de reciente data nos parece carente de todo peso en el ámbito de la moral y la justicia, y en general de la convivencia humana.
 
 
2.- Objeción psicológica al estudio del mal
 
La objeción psicológica al estudio del mal se refiere a que en nuestra cultura, la psiquiatría, disciplina decodificadora de lo adverso, ha ofrecido una serie de teorías psiquiátricas acerca de los orígenes psicológicas de la maldad adjudicándole un rol crucial a circunstancias históricas de la vida del individuo: trauma y abuso infantil, influencia del grupo de pares, modelo paterno inadecuado, padres excesivamente estrictos, desequilibrio químico o neurológico, etc. Hemos preferido creer que el conocimiento científico moderno basado en estudios empíricos y en razonamientos lógicos nos ha liberado de la necesidad de explicar hechos malignos de origen demonológico. Y para aquietar nuestras primitivas aprehensiones acerca de hechos extraños y atemorizantes, las ciencias conductuales han fomentado modernas teorías psicológicas, llegando a "racionalizar lo irracional". Esta intelectualización de lo irracional se evidencia por ejemplo en la aplicación de distintas etiquetas diagnósticas a Adolf Hitler, tales como esquizofrénico paranoide, maníaco-depresivo, personalidad limítrofe o borderline, psicópata o sociópata criminal .
Estos diagnósticos en términos de síndromes clínicos comunes se fundamentan en la suposición irracional de que los crímenes de una persona como Hitler se explican fácilmente mediante conceptos de diagnósticos standard.
La psiquiatría forense tiene una difícil tarea al intentar delimitar responsabilidades en el ámbito de lo criminal. Sin embargo, con esta tendencia a cambiar el modo de hablar acerca de esto, según Otto Rank, hemos descartado conceptos moralísticos y metafísicos bajo un nombre, únicamente para recuperarlo bajo otro. El denominar un hecho de maldad usando el nombre de una entidad clínica convencional, no resuelve significativamente el problema, aunque por un tiempo reduce nuestra perplejidad e inquietud.
Lo dicho hasta aquí, no aminora el valor de investigar y buscar explicaciones para comprender el mal individual. Freud, Jung y Fromm desde la perspectiva de la psicología profunda, han formulado sus ideas comenzando por el instinto de muerte, el lado oscuro de la personalidad y el síndrome de la descomposición respectivamente, hasta descripciones más recientes de orden sociopolítico como las de Robert Lifton (1986), Joel Norris (1988) junto a las teorías de Hannah Arendt (1977) Ernst Becker (1973) y más recientemente Carl Goldberg (1995) son aportes muy significativos en este orden y deben ser conocidos. Pero son las ideas de M. Scott Peck (1983) acerca del mal, las que más nos van a servir de sustento en este ensayo, ya que se aboca directamente al mal grupal.
 
3.- El mal Grupal
Es imposible para quien esté interesado en el mal y los hechos considerados malignos o aborrecibles, evitar el estudio del mal grupal, porque por muy detestable y repulsivo que sea el mal individual, es el mal de grupo el que más nos aproblema y nos amenaza, ya que a final de cuentas es lo que más hace peligrar nuestra sobreviviencia colectiva, y más allá que eso, hace zozobrar el sentido mismo de la humanidad.
El reguero de golpes de estado acaecidos en Latinoamérica con los detenidos, ejecutados, torturados, desaparecidos, exilados, delatados. exonerados, que son algunas de las categorías mayores de violaciones que fueron perpetradas sobre la población civil, sin mencionar las consecuencias psicológicas de pérdida o suspensión de libertades civiles ( de asociación, de voto, de informarse etc.etc.) fueron perpetrados no por un individuo, sino por grupos de personas altamente preparados y constituídos en instituciones nacionales. Igual cosa ocurrió en el Holocausto, Gulag, Khmer Rouge, masacre de MyLai , escuadrones de la muerte, y sigue ocurriendo en diversos conflictos a lo largo y ancho del mundo.
El autoritarismo implantado a fuerza de metralleta ha tenido su efecto sobre la población, y esto ha sido documentado en escasas publicaciones de circulación restringida. (En lo cotidiano y actual cabe preguntarse si acaso el mal desempeño internacional de nuestros deportistas no tiene que ver con el hecho de que esos deportistas que hoy en día están en su edad de mayor rendimiento físico, vivieron gran parte de sus vidas más tempranas sumidos en un país aplastado por una dictadura brutal, con amigos y parientes, sino ellos mismos, en situaciones de temor, privaciones y amedrentamientos por no decir violación directa de sus derechos. El cuerpo tiene memoria. Creemos que este tipo de efectos, de difícil medición y sobre cuya cuasalidad tan sólo podemos especular, son algunos de los muchos que marcan a una población aplastada por largos años)
 
 
M. Scott Peck, uno de lo autores que se ha dedicado al estudio del mal grupal, en su libro El Mal y La Mentira utiliza la masacre de MyLai del conflicto de Vietnam como su caso de estudio. Encuentra que debemos trazar el origen y el proceso de esta profunda atrocidad moral y física a contextos concéntricos y cada vez más amplios de regresión y difusión de la conciencia y también al fenómeno de la abdicación de la autonomía.
En el centro estaban los hombres de la Compañía C, 1er Batallón de la Brigada #11 de Infantería Ligera­más o menos 50 hombres apretaron los gatillos y alrededor de 2000 hombres presenciaron la matanza de alrededor de 600 ancianos, mujeres y niños desarmados. todo esto en el transcurso de una mañana. Y también habría que incluir a los 500 o más militares estadounidenses que supiéron de la matanza y mantuvieron los hechos ocultos durante más de un año hasta que inevitablemente se filtró la realidad y la verdad comenzó a aparecer.
Para nuestros fines, este caso es particularmente importante al servir como metáfora de la situación vivida en nuestro hemisferio dejando completamente a un lado el contexto socio-político de la situación que a nosotros nos ocupa, y al poder mirar de cerca cómo opera la psicología de grupos en situaciones especiales que es lo que nos interesa. (Cabe señalar que en ese instante los soldados de la Compañía C no corrían un gran peligro real, considerando su armamento y entrenamiento, aunque naturalmente la tensión y excitación de estar frente al 'enemigo', en un estado de guerra, en un país extraño, lejos de sus hogares, altamente entrenados y disciplinados portando armas poderosas, da pié para un clima mental y emocional bastante excepcional, muy parecido por lo demás, a los casos de allanamientos nocturnos y diurnos de hogares y poblaciones en innumerables ciudades y poblados de nuestro país).
El Dr. Scott Peck fue nombrado presidente de una comisión de psiquiatras designados por el Director General de Medicina del Ejército, a pedido del Jefe del Estado Mayor, para dar indicaciones sobre una investigación que esclareciera las causas psicológicas de MyLai, para ayudar a evitar esas atrocidades en el futuro. La investigación propuesta fue rechazada por el Estado Mayor del Ejército.
Este rechazo puede deberse en parte a que cualquier investigación de la naturaleza del mal es molesta, no sólo para los sujetos que son materia de investigación, sino también para los investigadores mismos. En palabras de Scott Peck "Si hemos de estudiar la naturaleza de la maldad humana, es dudoso que podamos separarnos nosotros los buenos, de ellos los malos; lo más probable es que nos encontremos estudiando nuestra propia naturaleza".
Lo cierto es que la humanidad no se divide nítidamente entre aquellos que tienen la potencialidad de producir el mal y los que no. Hay más bien un continuum. Se puede suponer que los hombres que cometieron esos crímenes , o aquellos que después continuaron con el encubrimiento, en otras situaciones no se habrían ganado el calificativo que merecerían de caracteres malignos. Lo más probable es que sean buenos ciudadanos, observantes religiosos algunos, padres de familia la mayoría, apoyadores de su comunidad, etc.
¿Cómo es entonces que hombres que de otra forma son buenos se tornan tan ruines? Esta es precisamente la pregunta que quisiéramos responder, pero que lamentablemente es un territorio donde simplemente falta conocimiento científico.Además la escasa literatura que hay sobre el tema reviste en buena medida el carácter de especulativa y descriptiva, todo lo cual l hace aún más urgente una reflexión abierta y sostenida sobre este tema. Es dudoso que los gobiernos quieran abrir voluntariamente las puertas
de sus cuarteles y escuelas especializadas para investigar y dejar que otros investiguen lo que ahí ocurre. Pero una y otra vez estamos comprobando que la presión sostenida de la población, logra eventualmente abrir barreras y permitir espacios de reflexión y diálogo en la dirección que más conviene a la sociedad.
 
 
III. Algunas de las características psicológicas de los grupos militarizados
 
1. Regresión y dependencia
"Es un hecho notorio que la moralidad de la sociedad como una totalidad está en razón inversa a su tamaño; porque mientras mayor es el número de individuos, más se borran los factores individuales, y con ellos la moralidad, la que descansa enteramente en el indivíduo y la libertad necesaria para ella"
Carl G. Jung
 
 
Los grupos humanos funcionan como un todo de una manera más primitiva e inmadura de lo que podría esperarse de los mismos individuos aisladamente, en las mismas circunstancias. (Baste con observar las 'barras' en los partidos de fútbol). Desde el punto de vista psicológico podría decirse que son menos que la suma de sus partes. Una manifestación importante de la regresión experimentada por los grupos, es la subordinación obligada al superior, lo que implica una abdicación de la voluntad aun cuando individualmente desee afirmar su propio sentido moral resistiéndose a una orden que implica una acción delesnable. El miembro del grupo abdica su sentido moral y su responsabilidad en favor del grupo.
Hay una profunda tendencia en el individuo promedio a sufrir una regresión emocional apenas se convierte en miembro de un grupo. La regresión significa una vuelta atrás a etapas más tempranas en el desarrollo. Se retorna a etapas en que la autonomía, la iniciativa y la capacidad de enjuiciamiento se piérde en favor del grupo o del líder del grupo. La 'conducta del rebaño' en la que uno toma o recibe el mando y los demás inevitablemente se transforman en conducidos, seguidores . Es una forma que utiliza cada miembro para identificarse con la autoridad. Un rol más fácil de llevar, de poco riesgo, que no implica tomar decisiones, planear con anticipación o tener iniciativa. En este rol de seguidor, cada miembro del grupo entrega su poder al líder: su autoridad sobre sí mismo y su madurez en la toma de decisiones. Se torna psicológicamente dependiente del líder, sobre todo cuando esta dependencia no es sólo producida y alentada, sino que además se convierte en un mandato que debe obedecerse.
 
 
2.-Especialización
Siempre que los roles de los individuos en un grupo se tornan especializados, se hace posible y fácil que el individuo pase la carga moral a otra parte del grupo. De esta manera, no sólo el individuo abandona su conciencia, sino que la conciencia del grupo como un todo puede fragmentarse e incluso diluirse hasta llegar a dejar de existir.
 
3.-Encubrimiento
 
Es la mentira grupal, cuyo móvil más importante es el miedo; miedo a ser enjuiciado, miedo a ser considerado soplón, miedo al desprestigio, miedo a la condena, miedo a la muerte. Aunque tal vez la mentira grupal o el encubrimiento se origine en la falta de conciencia del crimen cometido: habitualmente se sabe lo que se ha hecho, pero hay una incapacidad para apreciar el significado y la naturaleza de los hechos. No hay confesión o denuncia de los crímenes porque hay una culpa oculta, o en la mayoría de los casos ni siquiera la hay.
El encubrimiento que siguió a la masacre de MyLai es quizás lo más difícil de entender y lo más indignante. Scott Peck lo explica diciendo que tal vez no hubo una real toma de conciencia de que se estaba cometiendo un crimen, pero en un nivel más profundo, una perversión del sentido moral estaba operando, perversión que dictaba que el crimen cometido jamás debiera ser hablado e incluso jamás debiera ser pensado como tal. Como todos sabemos este mismo encubrimiento ha estado y sigue presente en nuestra historia reciente referido a numerosos casos de detenidos desaparecidos. ¿Cómo es posible que hombres que en su sano juicio dieron muerte a otros hombres y mujeres, no quieran asumir el acto solidario de al menos decir dónde están los restos de sus víctimas?
¿Cómo es posible que luego de años de intentos de parte de familiares, de la Iglesia, y de la presión internacional, no se haya logrado esclarecer esta triste y malvada historia?
 
4.-Auto anestesia emocional
 
Cuando las personas se hallan sometidas a ser observadores cotidianos de atrocidades, de hechos sangrientos o brutales, adquieren la capacidad de desconectarse emocionalmente del significado de sus percepciones. Su capacidad de percepción del horror disminuye: ya no ven la sangre ni la huelen. y lo que es más importante, ya no sienten el sufrimiento. Esta última característica que es necesaria para la supervivencia, ya que si permanentemente el ser humano se encontrara al máximo de sensibilidad no le sería posible vivir, es sin embargo, bastante inespecífica. Insensibles a nuestros propios sentimientos, tendemos a volvernos insensibles al sufrimiento del otro. Y una vez que la persona acepta la atrocidad sin sentir nada, el paso que sigue hasta que ella misma cometa tal atrocidad es muy corto. Es parte del entrenamiento.
 
 
5.-Narcisismo grupal
 
En los grupos establecidos, aquellos que 'visten la camiseta', la más poderosa de las fuerzas cohesivas es el orgullo o narcisismo grupal. Desde hace mucho tiempo la humanidad descubrió que darle uniforme a sus soldados (y a sus empleados en fábricas, empresas y alumnos en escuelas, religiosos, planteles deportivos etc.) es una manera de mantener en alto el 'espíritu' del grupo. Pero son los uniformados (fuerzas militares) los que más han ahondado en este campo haciendo deliberadamente mucho más que otras organizaciones para alentar el orgullo dentro de sus filas. Lo hacen a través de una gran variedad de medios identificatorios, desarrollando una insignia de grupo, banderas de cada unidad, distintivos especiales y variaciones especiales del uniforme como los boinas verdes o negras. A esto debe sumarse la comparación con otros grupos y en general la competitividad mediante los deportes, los entrenamientos y finalmente el número de bajas enemigas en la batalla, etc. No es casual, por ejemplo, que el término para denotar el orgullo del grupo sea esprit de corps. A esto habría que agregarle una observación de Wihelm Reich en 1934 en su libro Psicología de Masas del Fascismo, "Una simple secretaria o una vendedora comprenden mejor que nuestros políticos más eruditos el efecto sexual de un uniforme, la provocación erótica del paso de ganso ejecutado rítmicamente y la naturaleza exhibicionista de los acontecimientos militares".
Además, en el caso de un ejército nacional esto se ve reforzado con la tradición e historia particular del nacionalismo propio a quien sirve y pertenece. Los lemas, alocuciones, tradición, enaltecimiento del heroísmo de los 'valores patrios', y la 'mística' reforzada a diario mediante ejercicios especializados de entrenamiento, más toda la hueste de signos: banderas, insignias, uniformes, gestos (el saludo), etc., y el estricto y rígido ceremonial y protocolo, van conformando el sentido de pertenencia a un elite distinta al resto de la población. Estos métodos de identificación con el grupo han demostrado a lo largo de la historia de los últimos siglos de la humanidad su enorme eficacia puesto que han preparado a cientos de miles de hombres especializados para infligir la muerte y la destrucción del enemigo, y para enfrentar la propia muerte.
La pandilla también es un grupo que adolece de las características de los grupos más organizados descritos arriba y por lo general son constituídas por elementos más juveniles. En ellas también ocurre el fenómeno narcisístico en el sentido de que los que están 'dentro del grupo' son mejores que los que están 'fuera del grupo'. Una buena manera de fomentar la cohesión del grupo es fermentando el odio del grupo hacia un enemigo externo. Aquí vale la pena mencionar la 'solidaridad de pares'; característica muy propia y que debe sumarse a las manifestaciones diversas que tiene el narcisismo de grupo. En nuestra historia reciente es muy frecuente encontrar que miembros de un grupo encubren, justifican o bien solidarizan plenamente entre ellos en contra de los que no pertencen a él, aún ante evidencias.
 
Ser uniformado y estar preparado para morir si las circunstancias así lo piden y para el uso de armas mortíferas, es una situación que de por sí realza el narcisismo, ya que a ese grupo especializado se le ha conferido poder sobre la vida. Sin embargo, la humanidad contempla perpleja y apesadumbrada que la destrucción voluntaria e intencional de seres humanos es una realidad que está presente y cada día más próxima, dados los avances en tecnologías armamentistas, y el fracaso sostenido en la resolución de conflictos.
Ningún esfuerzo por entender y aminorar las perturbaciones y los excesos a que puede llevar esta práctica está demás .
A nuestro juicio, las FF.AA. chilenas han demostrado sobrepasar su nivel aceptable de orgullo grupal, y en general su estilo, que sigue de cerca al estilo y puesta en escena (uniformes, ceremonial, estilos de marcha, composiciones ejecutadas por sus orfeones) prusiana y alemana de principios de siglo, amerita una profunda revisión. No se ha visto jamás un gesto de autocrítica en sus filas que haya trascendido al público. No es el caso aquí, de hacer una evaluación sociológica profunda de este enclave muy especializado y protegido, mantenido y financiado por la población, pero quisiéramos por la seguridad de nuestros hijos, que los integrantes de las FF.AA. ingresen al siglo XXI no como especialistas en muerte y represión robotizados por su formación, sino como integrantes del curso central de la humanidad que busca la paz y la comprensión, y en todo caso, que busca la resolución de los conflictos en base al diálogo y reconocimiento de posibles fallas y errores. No son sólo los civiles los que han cometido profundos errores en los últimos años. Su misión es el cuidado de la nación, y de la nación confusa y en conflicto también. ¿Pero hoy en día, habrá alguna reflexión a este respecto al interior de las instituciones armadas? ¿Quién puede alzar la voz sobre este tema sin sentir cierta inquietud personal? ¿Por qué los chilenos tenemos que soportar, de brazos cruzados, la amenaza continua de un grupo especializado que sirve y apoya una visión de mundo, por lo demás foránea? No requiere de mucho esfuerzo el llegar a la realización de que todos los elementos descritos hasta aquí por Scott Peck, son atingentes a la situación de nuestros hombres de armas y a nuestra historia en la últimas décadas.
Según Scott Peck, en el nivel individual, el soldado en MyLai ya había sufrido una regresión psicológica considerable habiendo soportado las privaciones y tensiones de los peligros impredecibles del combate en Vietnam. Como una defensa a esta situación, había sufrido un embotamiento psíquico o una anestesia emocional. A pesar que esta defensa puede ser una conducta adaptativa en condiciones de combate, es muy maladaptativa para la humanidad, porque al tornarse insensible al dolor y al sufrimiento propio se torna insensible al dolor y el sufrimiento de los demás. (Por comunicaciones personales de diversas fuentes hemos sabido que en algún momento de la formación de nuestros soldados y oficiales, se les induce a encariñarse con un perro, para luego exterminarlo y descuertizarlo en la forma más cruenta posible. Esto estaría ocurriendo incluso hoy en Peldehue) Desde luego que la oposición a cualquier orden emanada por el lider es castigada con oprobio por parte de los demás integrantes basados en el orgullo y el odio por los que no son del grupo.
 
6.-Pereza o flojera
 
Otro elemento importante en la producción del mal de grupo es la pereza o flojera. Además del narcisismo, que en la práctica significa no tolerar la confusión, la complejidad, las dudas, y las autocríticas que hubieran seguido a cualquier replanteamiento serio de las propias actitudes, está el 'aferrarse a viejos esquemas' donde cualquier cuestionamiento equivaldría a una amenaza a la autoimagen como correcta y perfecta. La pereza estriba en que cualquier reevaluación implica un trabajo duro y las más de las veces doloroso, para el orgullo del grupo. El narcisismo de grupo y la pereza van de la mano. Cuando las evidencias muestran las deficiencias de la cosmovisión del grupo, en vez de asumir la dolorosa herida narcisista y ajustarse en conformidad, el grupo se lanza a destruir, negar o distorsionar las evidencias. Los hallazgos de osamentas más todos los esfuerzos mancomunados de organizaciones como los Familiares de Detenidos y Desparecidos, Amnesty International, Comisión Rettig y muchos otros han desbaratado el intento pertinaz de encubrimiento por parte de los perpetradores. El grupo en su totalidad ha intentado mentir y esconder sus crímenes. Scott Peck sostiene que es la mentira, sea esta individual o grupal y el intento de esconder el crimen, lo que desdibuja la diferencia entre el bien y el mal y facilita a los perpetradores perder de vista el verdadero significado moral de lo que se hizo.
 
7.-Desdoblamiento y repudio
 
F. E. Katz propone otras nociones para comprender el mal grupal. Para él, lo central está en la idea de construcciones mentales socialmente compartidas y reforzadas que a su vez se organizan temáticamente y priorizan valores e intenciones. A estos constructos mentales les llama 'paquetes . . . que son ítems de conducta muy valorizada' y 'agregados o cláusulas añadidas' que son marcos temáticos conectados a un 'paquete' y que 'colorean todas las actividades dentro de él facilitando las probabilidades de ignorar todo lo que está fuera del paquete'. Katz propone que consideremos a muchos de los perpetradores del Holocausto Nazi como personas comunes atrapadas en la maldad en virtud a su sometimiento al paquete y las cláusulas añadidas de Hitler, desviando sus virtudes netamente humanas a una posición subordinada de irrelevancia. Sin embargo, estos mismos individuos, en otros momentos de sus vidas, por ejemplo en sus vidas familiares, podían conservar su sensibilidad y humanidad al no renunciar explícitamente a sus valores humanos, a pesar de sus terribles acciones en otro ámbito de sus vidas cotidianas. Refiriéndose a los nazis y otros perpetadores de maldad extraordinaria, Katz dice:
 
"Es poco probable que encontremos personas completamente monstruosas y carentes de todo valor humano en su modo de ser. Lo más probable es que encontremos ­ en toda sociedad, estrato, grupo, comunidad ­ personas que compartan muchos valores humanos con nosotros. Pero pueden ser personas muy diferentes con respecto al lugar que ocupan esos valores en sus 'paquetes conductuales'. Dentro de su paquete, los valores humanos pueden ocupar un definitivo segundo lugar, o bien ser prominentes y dominantes."
En su detallado estudio de Rudolf Hoess, jefe del campo de extreminio de Auschwitz, Katz se ve impresionado porque aisladamente Hoess en su vida familiar practicaba valores humanos y sobre esta base era capaz de mantener un sólido sentido de sí mismo sensible y humanitario, mientras en su actividad profesional diaria violaba abiertamente el valor de la vida humana. Katz enseguida se pregunta si acaso Hoess hubiera podido mantener su horrenda maldad sin este "conveniente apoyo a su sentido de sí mismo" ­ sin este 'desdoblamiento' en su personalidad. La capacidad para el 'mal extraordinario' ha de implicar mucho más que un relegar los valores humanos a un 'definitivo segundo lugar'.
R. J. Lifton formuló el concepto de desdoblamiento como una construcción necesaria para comprender cómo es que personas comunes y corrientes, e incluso buenas (como presumiblemente eran los médicos nazis antes de su iniciación en Auschwitz) pueden llegar a realizar un mal extraordinario en forma prolongada y rutinaria sin sufrir una desintegración psicológica total. Al igual que todos los mecanismos básicos de defensa de la psique, el desdoblamiento representa un potencial de adaptación propio de la psique humana. En algunas ocasiones -accidentes, calamidades, pérdidas extremas, puede ser un salvavidas útil para conservar la entereza y poder seguir viviendo. No debe confundirse con la disociación, en que la parte disociada deja de responder adecuadamente al ambiente y a las circunstancias. "El desdoblamiento significa la división del sí mismo (self) en dos totalidades que funcionan de modo que cada parte actúa como un sí mismo total". Lo crítico del desdoblamiento es su dialéctica entre la autonomía y la conexión que existe entre ambos sí mismos.
 
"El médico Nazi como individuo necesitaba un 'si mismo´(self) de Auschwitz para funcionar psicológicamente en un ambiente tan opuesto a sus normas éticas anteriores. Al mismo tiempo necesitaba de un sí mismo previo, para seguir considerándose un médico humanitario, un buen esposo y padre de familia. Su sí mismo que operaba en Auschwitz debía ser autónomo, pero también debía estar conectado a su sí mismo anterior de donde surgió."
 
El desdoblamiento es un mecanismo adaptativo extremo, impulsado sólo por circunstancias estremas. Se activa mediante la experiencia de la muerte o frente a 'equivalentes de la muerte' como el temor a la desintegración física o psíquica, el aislamiento o la parálisis total y equivale a "una forma de supervivencia psicológica en un ambiente dominado por la muerte".
Al mismo tiempo el desdoblamiento implica evitación de la culpa y alteraciones muy significativas de la propia percatación y de la conciencia moral. Sin embargo, a pesar de las adversidades que impulsan el desdoblamiento, según Lifton, el sobrevivirlo y la aceptación de la destrucción que puede acarrear sigue siendo una opción moral de la cual uno es responsable.
Lifton introduce la noción de repudio como elemento esencial del desdoblamiento:
"En el desdoblamiento, una parte del sí mismo 'repudia' a la otra. Pero no es la realidad misma la que se repudia ­ya que el médico Nazi se percataba de lo que hacía por medio de su sí mismo de Auschwitz­ sino el significado de esa realidad. El médico sabía que elegía, pero no interpretaba su elección como asesinato. . . Obviamente, el repudio era la sangre vital del sí mismo de Auschwitz"
Con el repudio, la concepción de Scott Peck y de Lifton acerca del mal se aproximan, por cuanto el repudio representa un auto-engaño radical. En los términos de Scott Peck esto equivale a la mentira, la simulación y la evitación absoluta y rígida de una revisión autocrítica. Ninguno de estos autores opina que hay una ausencia de la conciencia moral, sino más bien una "transferencia de la conciencia" donde los requisitos de ésta se desvinculan de lo valores e ideales del concepto original del sí mismo y se adhieren a los ideales del sí mismo desdoblado (como el de la 'sanación racial' del nazismo, o el aniquilamiento 'del marxismo-leninismo') con el resultado que la percatación del significado moral del asesinato y la tortura de los perpetradores se sumerge bajo una declarada lealtad a causas más altas y nobles. Obviamente, ésta es la perversión de la conciencia.
8.-Sadismo
 
E. Fromm ha explorado en detalle el sadismo que en cierto sentido es una sub-variación de la estructura del carácter maligno. Según Fromm, el sadismo es una 'solución' posible al problema de la existencia humana. En el engranaje mismo de la conformación del carácter maligno están los rasgos claves propuestos por Scott Peck: narcisismo, auto-engaño (es decir, la lucha por no percatarse de las propias imperfecciones) simulación de rectitud o mentira, miedo y aislamiento. En su análisis de Heinrich Himmler, jefe de la Gestapo, Hitler dice:
 
"Finalmente Himmler desarrolló una pasión por el poder ilimitado sobre otros como una forma de superar su sentido de impotencia vital, su timidez y su malestar. Sentía envidia extrema por quienes tenían mayor fuerza y autoestima. Su impotencia vital y la envidia resultante lo llevaron al deseo maligno de humillarlos y destruirlos".
 
De aquí se desprende que una de las influencias formadoras en personas con rasgos sádicos son las experiencias de ridículo y humillación como generadoras y reforzadoras de una sensación subyacente y profunda de impotencia y vulnerabilidad. No está demás señalar que han habido numerosos relatos de conscriptos y cadetes de nuestras instituciones armadas, como así mismo de la Academia de West Point que han tenido quiebres psicológicos y emocionales por estas prácticas de humillación y vergüenza a que son sometidos por sus superiores. (véase recientes declaraciones a la prensa de la oficina de Derechos Humanas de la Corporación de Asistencia Judicial sobre la ola de suicidios recientes entre reclutas)
Alice Miller enfatiza que debe haber un daño no reconocido en el origen del carácter y la conducta maligna: toda persona mala originalmente fué una víctima inocente. Sin embargo, el daño no conduce inevitablemente a formar una personalidad que, a su vez, quiera dañar. Todo dependería, dice la autora, de si los primeros traumas fueron reprimidos en la conciencia y la memoria, porque toda conducta destructiva tiene sus raíces en los traumas reprimidos de la infancia, y como tal es propulsada por una compulsión interna. " Todo asesinato . . . expresa una compulsión interna, una compulsión para vengar el abuso, descuido y confusión sufridos durante la niñez, dejando los sentimientos adjuntos en estado de represión". Esto de ninguna manera es una escusa para la conducta destructiva, ya que la persona siempre tiene la libertad de romper los lazos de la compulsión.
Lo importante de señalar es que tanto Scott Peck como Miller, sostienen que hay elementos de valoración humana y empatía que son capaces de modificar estas tendencias en personas que de muy niños han sufrido maltratos y humillaciones. Scott Peck pone énfasis en el perdón, mientras que Miller enfatiza que es esencial proyectar toda la culpa sobre los criminales, para que estos puedan a su vez recuperar la percatación de sus sentimientos originalmente reprimidos, y como impulsores de la repetición, terminar con las conductas destructivas. Dos pasajes de Alice Miller:-
"La moral y el cumplimiento del deber son prótesis que se hacen necesarias cuando falta algo decisivo. Cuanto más amplia sea la carencia de sentimientos durante la infancia, mayor tendrá que ser el arsenal de armas intelectuales y la despensa de prótesis morales, ya que la moral y el sentido del deber no son fuentes de energía ni terreno abonado para el surgimiento de una afectividad genuinamente humana. Por las prótesis no corre sangre, pueden comprarse y servir a distintos dueños."
 
"Hasta ahora sólo he descubierto la bestialidad extrema en el reino de lo humano, y por ello no puedo rastrear sus huellas ni preguntar por sus motivaciones más que en este reino. Y no podré renunciar a esta indagación si no quiero convertirme en instrumento de la crueldad, es decir ser un portador y transmisor desprevenido.Si volvemos la espalda a cuanto nos resulta incomprensible y lo calificamos, indignados, de 'inhumano', nunca sabremos nada sobre su naturaleza y corremos más fácilmente el riesgo de apoyarlo la siguiente vez con toda ingenuidad e inocencia."
 
Siguiendo las argumentaciones dadas por el psicoanálisis sería recomendable que se hicieran estudios de la historia psicosocial desde la infancia de algunos perpetradores reconocidos y condenados de nuestras instituciones armadas.
Respecto a la sanación o prevención de la maldad grupal, las indicaciones de Scott Peck son directas y tajantes: debemos erradicar o al menos disminuir en forma significativa "los principales progenitores gemelos del mal: la pereza y el narcisismo".
 
IV. La formación de torturadores
 
En una publicación relativamente reciente J. T. Gibson ( describe hallazgos hechos en entrevistas a miembros de la policía militar griega, realizadas por Haritos-Fatorus. Los entrevistados, fueron condenados como torturadores en el período 1967 a 1974:
 
- Selección y pre-entrenamiento de los candidatos.:
Las nuevos candidatos son seleccionados entre personas normales con los necesarios atributos físicos, intelectuales y personales. Los interrogadores militares tienen que ser lo suficientemente fuertes y resistentes para llevar a cabo sus obligaciones, tienen que ser lo suficientemente inteligentes para comprender sus objetivos y desarrollar métodos para lograrlos, y tienen que poseer los atributos personales adecuados para realizar sus tareas. Estos últimos incluyen:
-sumisión a figuras de autoridad, (oficiales superiores) ,
-provenir de un estilo de vida convencional ( creencia de que las tradiciones son importantes y valoración de las tradiciones y educación militar como la correcta),
-perseverancia (capaz de soportar entrenamiento frecuentemente brutal),
-auto-normatividad o virtud (creencia que los objetivos militares son morales),
-y temor (miedo a la severa intimidación que van a recibir durante el entrenamiento).
Es interesante notar que los reclutas griegos seleccionados para convertirse en torturadores provenían de hogares tradicionales con una fuerte formación religiosa, que enfatizaban la obediencia a figuras de autoridad, y de los cuales ningún miembro de la familia, incluyendo los candidatos mismos, manifestaban características antisociales.
 
1. Técnicas para incrementar lazos entre integrantes del grupo.
 
a. Ritos de iniciación que aíslan a los reclutas de sus familiares, amigos y otras relaciones previas de importancia; que establecen lazos psicológicos entre ellos; y que les enseña que sus nuevas relaciones como asimismo sus actividades son moralmente correctas.
Los reclutas se ven ante todo un nuevo orden social con su conjunto de tradiciones, reglas y valores cuidadosamente definidos. Como acto de iniciación a la tortura, a los reclutas griegos se les exigía jurar alianza a un símbolo tipo tótem utilizado por la Junta Militar de Gobierno. Eran aterrorizados mediante patadas, azotes, puñetes e insultos. La iniciación se efectuaba en lugares apartados y solitarios donde el desplazamiento moral podía ocurrir sin interferencias.
 
b. Actitudes elitistas, lenguaje 'de-iniciados' y rotulación eufemística de actos crueles que crean lazos entre los reclutas, énfasis en las diferencias entre ellos y el resto de la sociedad, y refuerzo en la creencia de su superioridad moral y su virtud.
A los reclutas griegos se les estimulaba a usar sobrenombres para ellos mismos, para sus víctimas y para cada uno de los distintos métodos de tortura. (práctica, por lo demás, muy difundida en nuestro caso; el 'Fanta', el 'Mamo' 'la cara pálida´ 'el guatón Romo', y por ejemplo 'la parilla' 'la venda sexy' etc., para referirse a procedimientos particulares de tortura). Eventualmente los reclutas llegaron a hablar de todas las personas no pertenecientes a su propio grupo como 'el mundo de afuera'.
 
2. Reducción de tensión durante el entrenamiento
 
a. Culpar a las víctimas y deshumanizarlas, para reducir la tensión de infligirles sufrimiento.
El entrenamiento básico de los torturadores griegos incluía charlas diarias sobre 'educación ética nacional' con indoctrinación en contra del comunismo y enemigos del estado.
 
b. Acoso e intimidación constante física y psicológica de los candidatos a torturadores para mantenerlos atemorizados e impedidos de pensamiento lógico.
Los reclutas griegos eran acosados de varias maneras incluyendo golpizas y prohibición de beber agua y de orinar e incluso de defecar. El temor extremo llevó a algunos a retener su orina por hasta 4 días y a no mover sus intestinos hasta por 15 días.
 
c. Premio a la obediencia y castigos severos a la no cooperación.
Para los torturadores griegos, el castigo incluía la intimidación y amenazas para atemorizar a sus familias.
 
d. Modelación social de la violencia.
'Los seres humanos tienen una facultad que a pesar de ser de la mayor utilidad para los fines colectivos, es de lo más pernicioso para la individuación, y esa es la facultad de la imitación. La psicología colectiva no puede dispensar con la imitación, porque sin ella todas sus organizaciones masivas, el Estado y el orden social, son imposibles. La sociedad está organizada, ciertamente, menos por la ley, que por la propensión a la imitación, lo que significa igualmente, sugestibilidad, sugestión, y contagio mental.'
Carl G. Jung
 
El entrenamiento de los torturadores requiere de modelos, alguien a quien imitar. Para los torturadores griegos, el modelo social comenzaba en el entrenamiento básico donde los entrenadores azotaban y degradaban psicológicamente a los reclutas. Luego de graduarse del entrenamiento básico, los de escalafón superior intimidaban a los del escalafón inferior. Una vez graduados a unidades de interrogación, se les asignaba guardias en salas de detención, donde observaban a otros torturando a detenidos.
 
e. Desensibilización sistemática a actos repugnantes mediante una exposición gradual que los rutiniza y reduce los conflictos con normas morales previas.
Los militares griegos fueron desensibilizados en primer lugar , siendo torturados ellos mismos y luego observando la tortura de víctimas. El primer contacto con los prisioneros políticos se llevaba a efecto llevando las raciones alimenticias a los prisioneros en sus celdas. Luego se les pedía que le dieran 'unos golpes' a los prisioneros para luego seguir en golpizas propinadas en grupos. Enseguida se les requería que infligieran torturas individuales tales como 'la penuria de pié' en la que el prisionero debía estar de pié inmóvil durante horas y era golpeado cada vez que se movía). Finalmente se les asignaban responsabilidades plenas como torturadores.
 
3.- Consideraciones Generales
 
En los últimos años han habido reportajes provenientes de una serie de países que han descrito las prácticas formales de entrenamiento de interrogadores militares incluyendo técnicas de tortura diseñadas para obtener información de los detendidos prisioneros. Dassin (1986), relata acerca de la existencia de clases expositivas demostrativas en que las torturas se llevaban a efectos ante un auditorio lleno de alumnos y oficiales que fueron llevadas a cabo en Brasil entre 1964 y 1985. Programas semejantes para torturadores fueron descritos por Strover & Nightingale (1985) en Argentina realizados entre 1976 y 1983. Weschler (1989) al describir la tortura en Uruguay, relata la cooperación de psicólogos que trabajaron estrechamente vinculados a los militares para diseñar procedimientos de tortura y represión.
En Chile, o mejor dicho sobre el caso chileno, no hemos visto referencias en la literatura internacional, pero creemos que sus métodos tienen además de las características descritas para los torturadores griegos, el honor o el horror de haber incluido a mujeres tanto víctimas como torturadoras, lo que sí merece un estudio aparte. Sin embargo, vale la pena señalar que los relatos de violaciones seriadas además de otras vejaciones, bestialidades y maltratos sexuales por parte de personal uniformado chileno ameritan un estudio aparte y una seria reflexión sobre la patalogía psico sexual de nuestro pueblo. Llama la atención el que un grupo de oficiales, suboficiales y miembros de tropa de instituciones que tienen como patrona a la Virgen del Carmen, y en un país eminentemente Católico que dice además, respetar por sobre todo a la mujer como madre, hubieran llevado a cabo las brutalidades a que fueron sometidas mujeres detenidas (electricidad en pezones y genitales, ratas vivas en la vagina, manoseos o frotaciones, violaciones seriadas ante las demás detenidas, perros ameastrados para violar detenidas) por muy opositoras que fueran sus ideologías.
 
Ya Wilhelm Reich en la década del 30 había relacionado la represión de la sexualidad con el surgimiento del fascismo. Sin embargo, nuestro caso revistió características de tal severidad y brutalidad que posiblemente aún está operando el temor a las represalias, razón por la cual el estudio por parte del estamento profesional e intelectual ha sido escaso. Nos llama la atención que la literatura que hemos revisado, por cierto que limitada, no haya incluido estudios sobre la psicología imperante en nuestros perpetradores. También creemos que vale la pena recordar que los torturadores chilenos trabajaron con el apoyo de de médicos e incluso algunos especialistas que incorpararon sus conocimientos sobre psicofármacos (pentotal) , alteraciones del sueño, hipnosis, conocimientos de física médica y neurofisiología (aplicación de electricidad) para hacer las técnicas interrogatorias y torturas aún más eficaces. (Recientemente hemos sabido que el Ejército Chileno está interviniendo indirectamente en la represión del pueblo mexicano en Chiapas mediante la venta de 'sofware' computacional especializado además de asesoría a la policía urbana en las represiones ciudadanas y a las guardias blancas que persiguen a los zapatistas. Esta, desde luego que no es una práctica única. Es parte universal de la actividad sustentada por las alianzas y solidaridades de pares de los ejércitos. En los primeros días luego del golpe de estado, se dice que había un buen número de oficiales brasileros dando 'asesoría' en el Estadio Nacional. The School of the Americas no está del todo sola).
 
Pero desde luego que el entrenamiento militar no es en sí y de por sí, necesario y suficiente para entrenar perpetradores y torturadores. Tras el entrenamiento militar no todos los soldados cometen actos brutales en el campo de batalla. En toda la segunda Guerra Mundial, de hecho sólo un 27 % de los soldados entrenados para combate reportaron haber incluso participado en combate (Stouffer, 1949). Sin embargo el que los individuos aprenden mediante modelos y que el entrenamiento de torturadores y soldados en muchos sentidos es parecido, hace comprensible que algunos combatientes cometan atrocidades en el fragor de la batalla (Vietnam Veterans Against the War,1972). La tendencia a la brutalidad es algo que se aprende en varios lugares, incluyendo los ritos de iniciación en algunas sociedades estudiantiles alemanas y estadounidenses (fraternities).
El precio que tuvo que pagar la sociedad en su totalidad ha sido alto, y sigue siéndolo. Siu y otros sostienen que siempre está el peligro que los humanos 'retornarán al tipo salvaje' como lo hicieron en el holocausto Nazi y los múltiples ejemplos latinoamericanos. Y los civiles no son las únicas víctimas: a pesar de que se ha descrito que hasta un 15% de los veteranos de Vietnam que sirvieron bajo condiciones de combate sufrieron de desorden tensional postraumático (post traumatic stress disorder) y un 65 % de aquellos que fueron expuestos a intensidades altas de combate (y que presumiblemente fueron forzados a realizar acciones violentas en contra de otros) aún muchos años después sufren del mismo desorden.
Dan Bar-On en una serie de publicaciones iniciadas en 1989, ha estudiado las vidas de los familiares de los perpetradores del holocausto Nazi , con la intención de comprender las consecuencias psicológicas y morales que la actividad de sus padres ha tenido en sus vidas y en algunas situaciones especiales: el silenciamiento, tanto por parte de las familias como de la sociedad alemana en general, de la participación de sus padres en el proceso de exterminio de judíos, su proceso de reconocimiento y adaptación a la realidad de ser hijos de exterminadores, el fenómeno de 'doble pared' entre ellos y sus padres, la lógica de los argumentos morales de los descendientes , y la identificación y pseudoidentificación con las víctimas. En su último trabajo (1996) reflexiona sobre lo inquietante que resulta que desde 1988 nadie aparte de él se haya interesado en investigar el tema, ya sea para confirmar o negar el resultado de sus propios hallazgos. Dice que posiblemente este es un tema difícil de investigar porque entre otras cosas, las demandas sobre la propia personalidad, identidad y biografía son atemorizantes. Concluye con la siguiente reflexión:
 
"Estos temas debieran ser estudiados por la comunidad científica con mucho mayor detalle, ya que hay cada vez más sociedades en nuestro mundo rápidamente cambiante en que viven lado a lado descendientes de los perpetradores con descendientes de las víctimas y sobrevivientes de los regímenes totalitarios. Esos regímenes traicionaron el contrato social abusando del poder de los fuertes para torturar y matar a aquellos que pensaban, se comportaban, o que simplemente eran diferentes. Las cuasi- democracias que siguen a estas alteraciones no alteran estos hechos. Es preciso realizar un proceso social-psicológico en que cada 'lado' pueda trabajar y traspasar el rol de sus padres y tratar de enfrentarse unos a otros, para ensayar la posiblidad de un contrato social nuevo y más confiable. Quien quiera saber de qué se trata esto debiera intentar y hablar con gente en la Argentina, Camboyia, Bosnia y Alemania del este. Desgraciadamente esta lista está creciendo constantemente. Es una señal positiva que los regímenes totalitarios se colapsan. Sin embargo, aún somos muy nuevos en esto de superar sus consecuencias destructivas."
 
 
 
V. Conclusiones
 
¿Será posible implementar una investigación y un plan de reconciliación a nivel personal de esta naturaleza en nuestro medio? Creemos que de seguir las condiciones actuales de nuestros estamentos armados, que de hecho vienen a ser una sociedad protegida y defendida inserta en otra sociedad que la sustenta con la desconfianza de unos y el resentimiento de otros, esto es una tarea imposible en el momento actual. Sin embargo, el sacar a la luz pública los muchos elementos que hemos tratado en este ensayo, elementos que han sido descritos por autores extranjeros en su mayoría, servirá para minar el caldo de cultivo de los potenciales perpetradores de atrocidades, y posibilitar una verdadera reconciliación entre los que estuvieron a un lado y otro de los horribles sucesos de nuestro pasado reciente. Naturalmente que esto requiere de un esfuerzo profundo y serio de ambas partes. Nos parece sin embargo, que por razones personales como también estructurales y de tradición, nuestras FF.AA no tienen la más mínima disposición de deponer su orgullo y altanería (narcisismo) y tampoco están dispuestas a hacerse un auto examen (pereza) y revisar sus prácticas de formación, sus estilos, y su anacrónica posición de fieles resguardadores de los valores sustentados por las clases aristocráticas tradicionales y adineradas.
A veintitrés años del golpe militar, los que hoy son jóvenes a punto de titularse o recién titulados han vivido buena parte de sus vidas sumidos en una nación convulsionada, adolorida y atemorizada. Muy pocas personas pueden decir que no han tenido relación alguna de amistad o parentesco con personas que han sufrido las consecuencias directas de este estado de excepción como muy pocos pueden decir que no conocen gente que tuvo que exilarse. Obviamente las repercusiones siguen sintiéndose y seguirán manifestándose por mucho tiempo y en muchos niveles. Pero no queremos quedarnos de brazos cruzados y por eso nuestra pregunta:-
¿Cómo se podría prevenir la inflicción institucionalizada del sufrimiento? debe ser materia de reflexión y materia de estudio de todos aquellos que se interesan por preservar paz y la sana convivencia. Dada la dificultad en la obtención de datos suministrados por las FF.AA. y la imposibilidad de efectuar experimentos , ¿qué camino hay que seguir a fin de prevenir que personas normales, luego de un entrenamiento especializado puedan traspasar todas la barreras de lo humano y la decencia? Una buena dirección sería seguir las sugerencias dadas por Altenmeyer para iniciar una investigación:
 
 
1.¿Cómo se inculcan actitudes que podrían facilitar el seguir órdenes para cometer actos atroces? ¿Pueden cambiarse estas actitudes?
Altemeyer sostiene que individuos que han desarrollado las creencias de que el mundo es un lugar peligroso y amenazante, de que algunos individuos son superiores a otros, o que la libertad de pensamiento es de poca importancia en comparación a la tradición, son más proclives a infligir sufrimiento en otros.
Es fácil entender que prácticamente todo el entrenamiento militar moderno cumple con estas condiciones. En Latinoamérica, con sus condiciones de autoritarismo y situación socio económica, y en algunos casos de mestizaje la situación es aún más grave. El recluta y el cadete debe someterse a una suerte de indoctrinación, por no decir lavado de cerebro, en que prácticamente toda su visión del mundo es llevada a una conformidad con los ideales, prácticas y tradiciones de la institución. En nuestros países las FF.AA., los Servicios Policiales, los institutos y escuelas pre militares, cumplen amplias funciones educacionales con el contingente joven, muchas veces de origen humilde. No creemos que se impartan nociones como el humanismo, ni la equidad, ni el pluralismo ideológico. Sus estructuras jerárquicas y autoritarias, además de su función propia, no dan cabida a las actitudes mencionadas. Sin embargo, dentro de su educación debería incluirse una provisión expresa para desobedecer sin represalias, órdenes que son claramente atentatorias contra la moral, semejante a la 'objeción de conciencia' existente para aquellos que no aceptan ser reclutados por motivos religiosos o de pacifismo. Altemeyer, al notar cuan importante es la autoridad para los individuos obedientes, sugiere que temprano en su entrenamiento a los soldados se les debe ordenar específicamente desobedecer órdenes inapropiadas.
 
2. ¿Se pueden seleccionar individuos para predecir la posibilidad de que cometan atrocidades en tiempos de guerra u otros conflictos?
Si bien no se pueden dar claves precisas en este sentido, los elementos psicológicos enumerados pueden servir de base para hacer estudios con la experiencia obtenida en nuestra historia reciente. A este respecto Altemeyer dice que el amedrentamiento y la normatividad (self- righteousness) son predictivos de agresión autoritaria y deberían estudiarse para ver su correlación con individuos que cometen actos lesivos a los derechos humanos.
 
3. ¿Cómo podemos utilizar los modelos sociales para reducir la producción de sufrimiento y dolor?
Los modelos sociales comienzan en casa y en el hogar y son el resultado de prácticas cotidianas compartidas. Si hay violencia y autoritarismo en la vida familiar o en la escuela, lo más probable es que estas personas continúen a lo largo de sus vidas con estas actitudes básicas. Otro tanto puede decirse de la educación formal, de la formación religiosa y de la vida del barrio. En énfasis exagerado en el deporte y el desempeño competitivo que se le está dando, si bien trae consigo algunos beneficios: cuidado del estado físico, espíritu de equipo, diciplina, etc. tiene algunos inconvenientes que merecen ser estudiados.
El mundo está cambiando y hoy por hoy, son muchas instancias de ' socialización humanizante' y de 'acción solidaria' que nos prepara para una vida digna y satisfactoria, y también para sortear nuestras diferencias y conflictos mediante el diálogo y la aceptación del otro.
Para terminar, queremos dejar en claro que, comprendemos que estamos ante una realidad difícil y compleja y que solamente una mirada amplia y serena, podrá remediar lo que se ha develado con el correr del tiempo.
El país lo hacen hombres y mujeres, jovenes, adultos y ancianos, civiles y uniformados.
Con este trabajo hemos querido hacer nuestro modesto aporte para sembrar la inquietud y el interés por el que las ciencias sociales, las ciencias conductuales y la filosofía ingresen con vigor y valentía al estudio de un tema que es y será siempre de fundamental trascendencia para la convivencia.
 
 
No es verdad que el mal, la destructividad, y la perversión inevitablemente formen parte de la existencia humana, al margen de cuantas veces se diga esto. Pero sí es cierto que todos los días estamos produciendo más mal y con ello, un océano de sufrimiento para millones de personas que es absolutamente inevitable. Cuando algún día la ignorancia que surge de la represión infantil sea eliminada y la humanidad haya despertado, se podrá poner fin a la producción del mal.
Alice Miller
 
 
 
Bibliografía:
 
 
Altemeyer, B. (1988) Enemies of Freedom: Understanding right-wing authoritarianism. San Francisco, Jossey - Bass.
 
Amnesty International USA. (1985) Amnesty International Report. Washington DC: Author.
 
Arendt, H. (1964) Eichmann in Jerusalem: A report on the banality of evil. New York, Viking.
Bar-On, Dan (1996). Holocaust perpetrators and their children; A paradoxical morality. Journal of Humanistic Psychology, 29, 424-443.
 
Becker, E. (1973). The denial of death. New York, Free Press.
 
Berman, M. (1989). The roots of reality: Maturana and Varela's The Tree of Knowledge. Journal of Humanistic Psychology, 2 (2) 277-284.
 
Berman, M. (1996). The shadow side of systems theory. Journal of Humanistic Psychology, 36 (1) 28-54.
 
Dassin, J. (1986). Torture in Brazil. New York, Random House.
 
Fromm, E. (1973) .The anatomy of human destructiveness. New York, Henry Holt.
 
Gibson, J. (1990). Factors contributing to the creation of a torturer; Etiology, dynamics, prevention. En P. Suedfeld (Ed.), Psychology and Torture, (pp. 77-88). Washington , D.C. : Hemisphere
 
Goldberg, C. (1995). The daimonic development of the malevolent personality. Journal of Humanistic Psychology, 35 (3), 7-36.
 
Gurr, T. R. (1980) . Handbook of political conflict. New York, Free Press.
 
Haritos- Fatouros, M (1983) Antecedent conditions leading to the behaviour of a torturer: Fallacy or reality. Unpublished manuscript. University of Thessaloniky, Grecia.
 
Haritos- Fatouros, M. (1988) The official torturer: A learning model for obedience to an authority of violence. Journal of Applied Social Psychology, 18, 1107- 1120.
 
Joxe, A. (1970) Las fuerzas armadas en el sistema político chileno. Santiago, Universitaria.
Jung, C. (1953-1979) The relations between the ego and the unconscious. (par. 242, 240) Collected Works, Princeton NJ, Princeton University Press,
 
Katz, F. E. (1993). Ordinary people and extraordinary evil; A report on the beguilings of evil. New York: State University of New York Press.
 
Kull, S. (1984). War as a species of disorder. Journal of Humanistic Psychology, 24 (8), 55-76.
 
Lifton, R. (1986) The Nazi doctors. New York: Basic Books.
 
Maturana, H. (1991) Response to Berman´s critique of The Tree of Knowledge.
Journal of Humanistic Psychology, 31 (2). 88-97.
 
Maturana, H. y F. Varela. (1984) El árbol del conocimiento. Santiago. Universitaria.
 
Miller, A. (1985) Por tu propio bien. Barcelona, Tusquets.
 
Myrdal, G. (1970). The challenge of world poverty. New York, Pantheon
 
Norris, J. ( 1989) Serial killers. New York: Doubleday.
 
Orellana, M. (1994. 11 Dic) La ética en el siglo XXI. Santiago. Suplemento Temas, Diario La Epoca,
 
Orellana, M. (1995). Los derechos humanos y la ética de Estado. En Nuevos Acercamientos a los derechos humanos: Ensayos para la dimensión ética de la democracia. Sabrovsky (Ed.) Santiago, Trama Color.
 
Rank, O. (1958). Beyond Psychology. New York, Dover.
 
Reich, W. (1934) The mass psychology of facism.(original en alemán)
 
Scarry, E. ( 1985) The body in pain: The making and unmaking of the world. Oxford, Oxford University Press.
 
Scott Peck, M (1988) El mal y la mentira.(The people of the lie,1983) Buenos Aires, Emecé.
 
Siu, R. (1988). Panetics: The study of the infliction of suffering. Journal of Humanistic Psychology, 28 (3), 6-22.
 
Stouffer, S. (1949) The American soldier: Combat and aftermath. Princeton, NJ, Princeton University Press.
 
Stover, E. & Nightingale (Eds.). (1985). The breaking of bodies and minds: Torture, Psychiatric abuse and the health professions. New York: Freeman.
 
Weschler, L. (1989 April 3). The great exception. New Yorker, p 68.