- Lourau ha muerto... Viva el análisis
institucional
Jorge Golini
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- La muerte de René Lourau me ha provocado un gran dolor.
Tengo la seguridad y a la vez la sensación que este hecho
ha suscitado similares emociones y desconcierto en todos aquellos
que se llaman a sí mismos " institucionalistas",
claro está , con un matiz singular e irrepetible, con
resonancias e implicaciones propias para cada uno.
Pero aún más, para quienes hemos conocido al "
inventor del análisis institucional" y hemos disfrutado
de sus enseñanzas, de su diálogo agudo e inteligente,
de su presencia tan sapiente como humilde, seamos " discípulos
" , colaboradores u ocasionales interlocutores válidos,
su desaparición física repentina ha provocado un
vacío y un dolor sólo comparable a la muerte del
mejor amigo. Sí, René Lourau era además,
mi amigo, un buen amigo de muchos de nosotros.
Este sociólogo francés, catedrático de la
Universidad de París VIII y director del Laboratorio de
Análisis Institucional de esa misma Casa de Altos Estudios,
fue uno de los fundadores y propulsores de una corriente de pensamiento
que ha incidido y, porque no, revolucionado, todos los saberes
y prácticas de la gran mayoría de las disciplinas
del amplio campo de las ciencias humanas y sociales en el siglo
que acaba de culminar. Sí, el análisis institucional
se constituyó como el espíritu instituyente y fundante
del hoy complejo, diverso, heterogéneo y heterológico
campo del institucionalismo, es decir de la dimensión
institucional de las prácticas sociales. Concebido como
práctica teórica y política, como proceso,
aún activo, de crítica a lo instituído.
Proceso colectivo en el cual el investigador, agente, interviniente,
actor social, se encuentra irremediablemente implicado, formando
parte indisoluble de los procesos o fenómenos sociales
que pretende "observar".
Conocí personalmente a René en su primer visita
a la Argentina, a propósito de la convocatoria que realizamos
a partir del colectivo autogestionario que promovió la
organización del Encuentro El Espacio Institucional, en
1991. Evento científico y político que conmovió
a los discursos convencionales representando, además,
un hito fundante en cuanto a la realización de eventos,
por su modalidad de gestión, sus formas protagónicas
y participativas, así como por la calidad y diversidad
de contenidos y la masividad de su difusión y respuesta,
más aún cuando constituyó la recuperación
de un movimiento tan excelente como minoritario.
Aún hoy resuenan y suscitan apasionadas discusiones, sus
observaciones esclarecedoras y provocativas volcadas sistemáticamente
en su " diario de investigación". Toda una verdadera
intervención institucional al interior del colectivo que
lo convocó.
Contrariando nuestra insistente tendencia a la reverencia, a
la adhesión a-crítica incondicional y a los sometimientos
que nos hemos impuesto históricamente respecto de los
pensadores franceses - analizadores insoslayables del mayoritariamente
campo psi- , Lourau se supo ganar nuestro afecto a partir de
convocar de nosotros nuestra mejor reflexión crítica,
promoviendo el análisis de nuestra propia implicación.
Ojalá sepamos mantener activo ese proceso de crítica
a lo instituído que genialmente el comenzó. Ojalá
sepamos seguir alentando la idea que toda transformación
social es posible, sobretodo hoy, en este mundo insensible y
desigual.
Lourau ha muerto, lloramos al amigo... El análisis institucional
seguirá vivo mientras sostengamos la osadía que
conduce a la utopía activa del institucionalismo.
Hasta siempre, maestro !!
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