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- La carne
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- Para Ana
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- Vuelvo a su cuerpo como el agua a las
columnas. Ahí no veo labios, muslos de greda o senos de
alabastro. Apenas huelo su carne oscura y tensa, callados signos
de un barco en movimiento.
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- La carne es muda.
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- De cerca ella se pierde, se escapa,
se corrompe. Cuando creo que la alcanzo todo vuelve al espejismo.
Entonces me resigno y duermo a la sombra de sus pliegues.
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- La carne es ciega.
La piel encubre un largo río de silencios. Después
se eriza o cae en hondonadas que a su vez ocultan cuevas tan
profundas que llegan hasta el centro de la tierra
- El cuerpo miente.
- Siempre trato de llenar todos los huecos.
Pero nunca trasciendo los comienzos. La carne cierra el paso
con sus piedras. Y yo fracaso boqueando como un pez fuera del
tiempo.
La mano flota.
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- El cabello crece debajo de los sueños,
en el cruce de las piernas, en la suave curvatura de las nalgas.
La carne se dispara y deja huellas, ligeros ideogramas y jugos
en la boca.
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- La lengua llora.
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- A través de la Edad la carne
vence al sueño. Yo subo con esfuerzo esas colinas. Pero
ella puede más/ ella resiste. La carne es luz. El cuerpo
tiene alas.
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- Y sólo vuela lo que pesa.
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