- De locuras y de junglas
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- Juana D. Alvarez
Un día mas de nuestro extraño invierno; esta nublado
y salir de casa cuesta. El taxista se santigua ostentoso ante
cada iglesia. Me fastidia. Quizás envidio su capacidad
para creer en «algo»; mientras, cada mañana,
necesito tejer mis ilusiones para tan sólo y nada menos
seguir sobreviviendo. Entonces lo culpo a él por lo gris
del día; porque me fastidia llegar apenas tarde; porque
estoy triste y mis mañanas requieren de ese Penelope syndrome
para empezar; y él que se anima demostrar su fé
tan seguro!
- Me recibe la mirada perdida, vayasaberuno en qué universo
atróz-glorioso, de algunos con sus automatismos de: "Buenos
días doctora.; no tiene un cigarrillo..? Un pesito me
alcanza." Llego a la zona intermedia; y el aire fresco bañado
en rocío y un sol remolón, me ayudan a sacudirme
el olor a desidia...Ese recalcitrante y rancio aroma que genera
mi miserabilidad cotidiana: "Perfume Olvido"... Indispensable
en la cartera de la dama y el caballero!
- Cruzo la improvisada canchita de fútbol. Algunos perros
«callejeros por derecho propio» rodean a Sábato,
mientras él comparte el pan de su desayuno con ellos;
unas caricias tímidas, y un murmullo de palabras para
cada uno de ellos. Charla íntima entre sus perros y él.
Quienquiera que se animara a inmiscuirse sería recepcionado
como ajeno...extraño.
- Otros sentados sobre el pasto húmedo conversan animadamente.
Se ríen con la frescura desembozada del que cuenta sus
travesuras. Al continuar hundiendo mis pies en el pasto, escucho
sus saludos: "Buen día! Ud. es la que no fuma, no
doctora?" Sus miradas, sólo quizás, menos
perdidas -incluyendo la propia-. Siento que me conmueve escucharlos.
Yo apenas si lo reconozco y ellos...Casi se me llenan de lágrimas
los ojos...Casi. Porque apenas me salió un «buen
día».
- Llego al último edificio, nuevamente miro a mi alrededor
en un mapa de horror que logra contextualizarme, y corro escaleras
arriba. El olor a orín es fuerte, inevitable. Hay mucho
movimiento, mucha gente en los pasillos, o así pareciera.
Y a pesar del orín, mi mirada choca con cortinas nuevas
que de alguna manera me descolocan...me confunden. Agitada entro
a la salita del mate de 'los profesionales'. Como perdida, repitiendo
-esta vez yo- mi automatismo del buenos días.
- Despues la escena repetida del candado; la llave inadecuada;
y Marquez que se acerca solícito a intentar ayudarnos.
Como nosotros, tampoco puede. Sigue llegando gente. Las voces
del pasillo parecen inconexas. "Buen día, porqué
anda descalzo?!" dice ella con dureza. Se escuchan carcajadas
muy tensas. Alguien dice entre perdido y sonriente: "Dra.
él tiene zapatos...pero los tira." Borges, sentado
aparentemente ajeno a todo en un rincón del pasillo dice:
"No señor! el Japo es marxista...Che, Funes porque
no le contás lo que nos dijo el otro día;"
y vuelve a su silencio vestido de ajenidad en un rincón
del pasillo.
- "Pero, porqué anda descalzo con este frío?!"
Ante la casi razonable insistencia el Japo contesta que los perdió,
dibujando una mueca de sonrisa babeada de sobremedicación
como si repitiera por enésima vez: "Los perdí,
Dra." Mientras sigue su camino descalzo, digno, con un dejo
de para qué explicar lo inexplicable a quien no quiere
entender. Enigmático, en su universo sin retorno.
- Mientrastanto, unas manchas de humedad en la pared murmuran
entre sí algo sobre porqué será tan difícil
comprender que a él no le gusta usar zapatos. Cuando había
logrado casi empezar a entender el gangoso idioma de las manchas,
escucho que me llaman. Habían logrado abrir la puerta
entre Funes y Marquez y nos instalamos en la salita de arte a
trabajar un rato.
- Escucho que comentan sobre los que no están, los que
llegan siempre tarde, los que se borran sin siquiera despedirse
de sus compañeros de equipo, como le pasó a ...
Trabajaba en equipo con... Y, sin previo aviso, ella dejó
de estar. Como tambien murió, no se sabe bien cómo
un paciente...Se cayó por la ventana, suponen.
- Comienzo a sentirme incómoda, ansiosa porque no sé
qué decir y seguramente esperan que diga algo; pero qué?
Pregunto casi sin pensar si a los pacientes se les había
avisado de la partida de la profesional y si habían hablado
sobre la muerte accidental del paciente -me sonó a fórmula
mi torpe pregunta. Mientras escucho:
- -"Pero, si ellos ni lo registran, es igual!"
-"Por momentos siento que si estamos o no estamos es igual,
vienen al grupo por estar en algún lado...es que son todos
muy graves! Y me aburro. Total entran y salen; no siguen el hilo
de nada jamás...quizás algunas veces, las menos."
-"Hay veces que me pregunto para qué sigo viniendo,
no sé ni que decir ni qué hacer."
- Entonces pienso que tantas veces me pregunté lo mismo!
Que yo tampoco entiendo; que me aburro y se me escapa un bostezo.
Y me pierdo en otras voces que escucho. Voces que se quiebran
y se aflautan a la vez, potentes en su especie de croqueo. Y
veo esa cucaracha que camina, por el borde de una silla. Para,
observando, mientras continua diciendo:
- -"Quién les dijo que no saben; acaso no están
enfermos de soledades y abandonos?!"
-"Quiénes?! Te referís a los que siempre usan
el guardapolvo blanco o a los que piden cigarrillos prestados?"
Pregunta con ese idioma raramente pegajoso, una mancha de humedad
con pinta de jovenzuela lista para volar. Mientrastanto pienso
que su pregunta no es ingenua. Y pienso que la respuesta es ambigua
y me asusta.
- -"Sí!" Vuelve croqueante la cucaracha, en
coro con un par de compañeras que desde el borde de la
ventana hacen de apoyo logístico. "No se dieron cuenta
que juegan a que nosotras no estamos... Y a uds. ni las miran!"
"Pero, no es que sean malos... Están desganados por
sus preocupaciones...Viven en una jungla donde les cuesta mas
sobrevivir que a nosotras!"
- Algo sobre el horario me trae de nuevo a la tarea, me doy
cuenta que ya es tarde y que casi ni me acuerdo de qué
se trató la reunión...No sé, quizás
me acuerdo demasiado. Entonces, mientras nos íbamos preparando
para salir de la salita, logro comentarles que había notado
las cortinas nuevas mientras oigo que contestan: "Eso es
sólo por hoy, nos viene a visitar un médico extranjero...En
cuanto él se va las vuelven a sacar...puro caretaje!"
- Ahora me escondo con alivio escaleras abajo... Aún
resuenan en mí: la muerte... ¿naturalizada?; las
huídas y ese «...en cuanto él se va las vuelven
a sacar...puro caretaje!» Lentamente, el aire fresco me
permite aliviar este eterno dolor que me produce oír más
de lo de siempre. Camino despacio, esta vez, hacia la salida.
Llevo ese aferrarse a andar sin zapatos, sobre un piso helado,
del Japo y la imagen de su dignidad que de algunamanera lo preserva.
Y esas miradas por momentos perdidas, por momentos tibias de
todos y cada uno de ellos. Y no me sentía lista aún
para perderme en la calle y sus bocinasos...Ni estaba lista aún
para volver a jugar mi propio caretaje en la jungla cotidiana.
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