Confusiones de invierno

(si diría primavera sería confesiones)

 

Por Juan Ambrosone, desde Platonia

 

En primer lugar es importante destacar que toda esta confusión que se está viviendo en el mundo, ocurre tambien en mi cabeza.

Tal vez por eso es que han surgido miles de publicaciones donde en una atractiva columna, se desarrolla cierto tema en donde uno puede percibir que el que escribe sabe un montón del tema en cuestión.

Y si uno percibía otra cosa se sentía culpable, Y si no sabía que percibir, percibia eso que le decían, porque lo había dicho la tele.

A esto se refería Giovanni Ambrosone, en la última conferencia de la república de Platonia. A este estado de certeza perceptiva le llamaba "Estado de diccionario". En el establecía cierta tendencia que se daba en las personas cuando iban a buscar cierto dato en un diccionario. Nos dice el doctor al respecto:

"En esas épocas podían verse seres humanos de cualquier tipo que luchaban con diversas dificultades, por ejemplo cuál era el significado de la palabra "Yuxtaposición escindida"

Pues bien mis queridos amigos, dicha persona se dirigía ante un diccionario con una predisposición especial. Sus dedos se tensionaban sabiendo que en breves instantes se dirigirían voraces sobre las hojas, de ese libro que les proporcionará el deseado dulzor del saber, y ya no tendrán esa maldita duda sobre la realidad que los rodeaba y soportarán con hombría el terrible sentimiento de falta, que generaba el no saber algo, eso que les hacía sentirse incompletos.

En ese diccionario la información se editaba en forma de columna. En cada hoja del diccionario podían existir dos o tres columnas. En esas columnas estaba el saber. El indiscutible saber que nos desburraba de algo y nos encaminaba por el buen camino"

Bueno esto era a lo que el doctor le llamaba el "estado de diccionario".

Era un estado que aplicado a un diccionario no representa mayores dificultades pero su concecuencia era terrible cuando personas en este estado miraban por ejemplo un televisor. Continuemos con la conferencia:

"La persona en ese estado, percibía que los datos que le llegaban desde la televisión eran la realidad.

Confundían bajo este influjo "televisor" palabra, con "diccionario" estado. A veces diccionario era confundido con internet, con una persona, con un padre, con una madre, con un grupo, con un coordinador, con una compañera de trabajo, con una novia, con una esposa, con una amante, con un perro y hasta en los casos mas extremos ... bueno bah, no se si decirlo... "

La concurrencia de la conferencia se miró sorprendida.

-: "Si no sé, dijo el doctor - porque es exponerme mucho.

En seguida se reunieron los organizadores del evento, que se realizaba en una del Sheraton, tomaron el micrófono y dijeron...

Antes conviene aclarar que estos organizadores no eran familiarizados con el mundo Psi. Hablo de los organizadores externos. Eran otros organizadores externos, no era ni la mutua representación interna, ni los organizadores fantasmáticos, ni los supuestos básicos.

No, me refiero a otros organizadores.

Estos tipos organizaban eventos relacionados a la venta de pequeños contenedores de plástico de uso doméstico de esos que se compran por un sistema raro de reuniones donde te venden y te proponen ser socio o primer escalafón de la empresa. Creo el sistema se llama "Topandgare" . Es una palabra de doble origen: "Top" del inglés es la cima la parte más alta y "gare" del griego tenderse en el suelo, acostarse. O sea "subí a mi empresa que te acuesto".

Bueno como estos tipos eran organizadores de "Topandgare" en seguida dijeron a los asistentes a la conferencia sobre "Psicolgía Infinita":

  • Entendemos que el doctor Ambrosone este un tanto nervioso, vamos a pedirle entre todos que lo diga, ¡Vamos Todos! ...

    Inmediatamente la audiencia comenzó a saltar cantando:

  • ¡Qué lo diga, que lo diga!

    El doctor observó atónito lo que ocurría y dijo:

    "Má, si yo lo digo. El caso más extremo es cuando se escucha en "estado de diccionario" a las autoridades y se acata cualquier cosa sin dudar. Autoridades de cualquier tipo, llamemosle Poder que dicen:

     

    " Esto es asi. O están conmigo o contra mí. Sino los reviento a bombazos, que tanto!

    A ver vos, Argentinita me esta gustando paque me vengá a cebar unos mates.

    A ver vó, Pakistán. Me va a preparar el pingo, paque cuando yo llege a mi estancia donde parece que hay quilombo, entre con un caballo fresquito.

    Y vó Afganistán entregate que estás rodeada. China linda, carajo. Vení con tu macho, que yo se lo que te conviene, Huija!".

    Cualquier autoridad que detente poder nos venderá necesariamente gato por liebre, puede que alguna vez ofrezca una liebre, pero, seguramente será liebre por gato. Por tanto es harto peligroso escuchar al Poder con "estado de diccionario" mis queridos amigos. El poder ofrece la información en forma de columna, ostentosa, obsena, perfecta, seductora. Lo mismo que una columna de diccionario"

    En eso de entre el público comenzaron a pararse unos tipos mientras sacaban unas pistolas:

     

  • Hijo é su madre! Nos descubrió. Hagámoslo sonar, vamo.

    El doctor se tiró al suelo y esquivó los primeros tiros.

    Uno de los organizadores del evento cayó muerto a su lado. El doctor pensó que nadie se merece esa suerte por más patético que fuese. E inmediatamente lo diferenció de los que disparaban. Pensó como llamar a los tipos que disparaban e inmediatamente ellos lo llamaron a él:

     

  • Terrorista, vas a morir.

    El salió corriendo envuelto en un tibio pánico, con visos de desesperación. Sus pies se movían lo más rápido que podían y mientras su corazón se estremecía a un ritmo ensordecedor. Sus pensamientos lo distrajeron ya que siempre pensaba en voz alta. El micrófono prendido en su saco transmitía los mismos en una sala envuelta en el caos:

    "Terrorista esa es la palabra" que se merecen los que infunden el Terror pensó el doctor mientras corría.

    Terrorista era el que infundía el terror. El que ataca de forma siniestra, oculta. El que no reconoce otro amo que su fanatismo o su enamoramiento ciego hacia otro amo. Eso era un terrorista.

    Ahora bien si al terrorista le salían bien los números. Y si en los atentados tenía éxito, comenzaba a tener poder, podía por ejemplo, convertir su banda de terroristas en un empresa. Un empresa que a su vez, opere en el mercado financiero y comience a tener beneficios.

    Pues entonces tenemos una banda que conquista la atención con el terror, luego se blanquea y se convierte en una empresa y hasta puede transformarse en un estado.

    Un ejemplo: muchas veces nos pasa, en el supermercado que vos no querés comprar los alfajores "Benladín" que fabrica "Fatoruto" y comprás otro que se llama "Busherías" que cuando llegás a tu casa te das cuenta que también lo fabrica "Fatoruto"

    Y nosotros nos imaginamos al señor Fatoruto, riéndose cínicamente y pensando: "¡Qué nabo que es este tipo, se cree que se puede elegir libremente!"

    Entonces los cerebros pensantes de la época nos dicen:

     

  • Muchacho, si tu no elijes ni el "Benladín" ni el "Busherías" te quedarás sin tu alfajor.

    Queridos cerebros pensantes, existe una tercera posición que es:

  • En vez de un alfajor, me morfo un pomelo".

    Pues bien, cuando el doctor, dejó de correr miró atrás y nadie lo perseguía. Pero tampoco había más mundo. Tal vez si existiera un Dante lo condenaría al octavo círculo del infierno sólo por intrépido, por ir más allá de los límites y no aceptar lo que una parte del mundo propone. A saber:

     

  • "O estás conmigo, o sos terrorista. Te comento que si sos terrorista sos boleta. Igual con Argentina esta todo bien. A menos claro, que oculten a un terrorista, claro. En ese caso los hacemos pelota.

      Pero, tranquilo eso no va a pasar, total vos te vas a portar bien ¿no?. Vas a ser un buen chico.

      A parte si ocultan un terrorista, nosostros vamos a investigar bien antes de hacerlos pelota, no se hagan problema. Todo bien".

      De este modo, es que el doctor dejó de dar conferencias y fue uno de los más buscados, al lado de Omasa Bin Laden y Anibal Lecter.

      A nosotros los buenos, nos quedan al menos (debe haber muchos más) tres caminos con los verdaderos malos.

      Uno es eliminarlos.

      Otro , al cual adhiero, es dejar de elegirlos.

      Otro, al cual adhiero también, es dejar de crearlos.