- LA INSTITUCION DESDE
LA MIRADA PSICOANALITICA
- Aproximaciones
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- Dr. Walter Laborde Casanova
- Dra. Silvia Radosh Corkidi
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- Introducción
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- Las instituciones, o mas precisamente la institución,
han sido y son objeto de estudio de diversas ramas de las
ciencias sociales, como la antropología, la sociología,
la politología, la economía etc. Aun cuando algo
de todo estos referentes nos habitan, en este trabajo nos proponemos
dar a entender una serie de reflexiones sobre el aporte que el
psicoanálisis puede ofrecer, para la comprensión
de ciertos fenómenos que se dan en el objeto-institución.
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- Un aporte del psicoanálisis significativo al respecto
es el de la dimensión imaginaria y simbólica de
las instituciones, en donde las subjetividades singulares pueden
ensamblarse, en una suerte de algo que denominamos subjetividad
colectiva.
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- Preferimos esta nominación a otras, como la de Kaës,
de red de subjetividades, sin ninguna pretensión de purismo
epistemológico, porque nos parece más afín
a lo que venimos viviendo y observando en los colectivos.
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- Desarrollo
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- Tal vez el primer autor que contribuyó directamente
en utilizar los referentes psicoanalíticos al estudio
de los fenómenos institucionales, fue Elliot Jaques; a
la par que él tenemos a Bion y posteriormente a Bleger
y a Ulloa; podríamos nombrarlos como los pioneros en este
tema: Jacques, apoyado sobre todo en los desarrollos del psicoanálisis
kleiniano, apuntaba que las instituciones cumplen una función
defensiva contra las angustias particularmente psicóticas
de los sujetos, que remiten a las ansiedades tempranas que Melanie
Klein nombró como ansiedad paranoide y ansiedad depresiva.
Decía en 1955: "Mi propia experiencia reciente
(se refiere a una intervención realizada en una fábrica
en Londres en 1951) me ha hecho conocer la medida en que son
utilizadas las instituciones por sus miembros individuales, para
reforzar sus personales mecanismos de defensa (inconscientes)
contra la ansiedad, y en particular contra la recurrencia
de las tempranas ansiedades paranoide y depresiva descriptas
primeramente por Melanie Klein". (Jacques, 1965, p.
460). Nos habla de fantasías individuales que son compartidas
por mecanismos de identificación (añadiendo introyectiva
y proyectiva, siguiendo la clasificación de M. Klein)
que se despliegan en las instituciones, lo que "determina
y colorea el carácter de las instituciones que contará
no sólo con las funciones que han sido explícita
y conscientemente aceptadas, sino también por sus múltiples
funciones inadvertidas en el nivel de la fantasía
(inconsciente)". (Jacques, 1965, p. 461).
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- Este pensamiento ha tenido fuertes implicaciones ya que ha
sido desarrollado por diversos autores y sigue apoyando algunas
de las actuales propuestas. Algo a subrayar, es la aparición
de varios conceptos psicoanalíticos, que habría
que tener claro, como son: identificación, inconsciente,
mecanismos de defensa, ansiedad (angustia), fantasía (fantasma),
pues aunque transformados, siguen vigentes. No corresponde dilucidarlos
aquí, pero siendo fuerte en este planteamiento el concepto
"defensa", nos preguntamos ¿de qué nos
defendemos?, de las exigencias pulsionales, es decir de lo que
puede surgir como deseo (amoroso o destructivo); por consiguiente
son las técnicas que el yo ( de la segunda tópica,
es decir inconsciente) utiliza frente a sus conflictos. Esto
lo retoma y amplía Kaës cuando propone que la institución
además de ser un lugar para el cumplimiento imaginario
del deseo, (recordemos que así define Anzieu al grupo,
en su analogía con el sueño) también es
un lugar y una ocasión para armar las defensas contra
sus deseos. Esto, se comprende, tiene agudos efectos, pues la
realidad psíquica se ve comprometida y movilizada por:
"el hecho institucional, trabajada, paralizada y apuntalada,
(lo que debe llevarnos) a un intento de tomar en consideración
la subjetividad, el sufrimiento y el goce (suponemos que
se refiere al placer y no necesariamente al goce de Lacan, aunque
también podría ser) del que la institución
es escena y en parte, el origen.... Nuestra subjetividad y nuestra
palabra están apresadas, es decir acaparadas por, pero
también formadas en, una red de subjetividades... y de
sentidos constituidos y anónimos de los que somos participantes
y constituyentes" . (Kaës, 1996, p.12).
-
- Un concepto enfatizado por este autor, tanto en su trabajo
teórico de los grupos, como de las instituciones, es el
de "formaciones intermediarias"; subraya que
el fundamento psíquico de los conjuntos sociales se da
a través de ellas y, constituyen a su vez el fundamento
de nuestra psique; el grupo en y para la institución sería
una formación intermediaria. Tienen que ver con la necesidad
de la renuncia a las pulsiones (hay que aclarar : "pregenitales")
que se da para lograr la creación de comunidades y acceder
a la cultura, (clara y explícitamente se está basando
en los planteamientos de Freud sobre sus artículos llamados
"sociales"); la renuncia también al predominio
de la libido narcisista y la fuerza de la libido objetal por
encima de aquella; la necesidad de establecer "medios en
común para la realización del deseo, el reparto
del placer" y, las representaciones que darán lugar
en el marco colectivo en el que se desarrollan, los fenómenos
de "pertenencia e identidad" (imaginaria).
-
- El otro tema que resalta es el de "el sufrimiento en
las instituciones", que también se apoya en lo que
bien recordamos de Freud cuando se preguntaba, en el Malestar
en la Cultura, porqué es tan difícil para el ser
humano obtener felicidad y daba por lo menos tres razones: la
potencia imparable de la naturaleza, la finitud de nuestro cuerpo
(ambas nos enfrentan a nuestra impotencia), y la complejidad
de las relaciones con los otros, la dificultad de regularlas,
en la familia, en el Estado, en la sociedad, a lo que nombra
"sufrimiento de origen social" (die soziale Leidensquelle:
contribución de Kaës, 1996, p.42). Brincándonos
el amplio análisis que este autor realiza sobre las obras
nombradas de Freud, (que recomendamos se lean), pasamos a su
propuesta de tres fuentes de sufrimiento institucional, que no
con ello está proponiendo hablar de "causalidad",
por el contrario propone no buscar una causa, sino mirar el vínculo
con la institución y la sobredeterminación
- Estas tres fuentes son: "el hecho institucional mismo",
"tal institución particular, su estructura social
y su estructura inconsciente", y "la configuración
psíquica del sujeto singular". Desde luego -aclara-
que la institución no sufre; la institución es
"un objeto psíquico común" (como lo hemos
señalado en relación al grupo); "nosotros
sufrimos de nuestra relación con la institución..."
(p. 57). ¿A qué nombra el hecho institucional mismo?:
-
- "Sufrimos por el hecho institucional mismo, infaltablemente:
en razón de los contratos, pactos, comunidades y acuerdos,
inconscientes o no, que nos ligan conscientemente, en una relación
asimétrica, desigual, en la que se ejercita necesariamente
la violencia, donde se experimenta necesariamente la distancia
entre la exigencia (la restricción pulsional, el sacrificio
de los intereses del yo, las trabas del pensamiento) y los beneficios
descontados, Sufrimos por el exceso de la institución,
sufrimos también por su falta, por su falla en cuanto
a garantizar los términos de los contratos y de los pactos,
en hacer posible la realización de la tarea primaria que
motiva el lugar de sus sujetos en su seno. Pero sufrimos también,
en la institución, por no comprender la causa, el objeto,
el sentido y el sujeto mismo del sufrimiento que experimentamos
en ella. Es tal vez un rasgo específico del sufrimiento
institucional, y lo creo tributario de este estado particular
del vínculo que corresponde a la indiferenciación
radical de los espacios psíquicos comunes". (p.
57).
-
- Este último tema, de la indiferenciación radical,
lo desarrolla desde lo que Bleger denominaba "sociabilidad
sincrética"; tiene que ver con la dificultad de distinguir
entre yo y el otro, y se extiende a la indiferenciación
entre yo y la institución, ésto promueve angustia
y deseo de establecer límites, fronteras. Resalta (lo
marca Kaës ) que esto indiferenciado, promueve una parte
del placer "de estar juntos sin el otro", lo
que nos parece que tiene alta significación, ya que en
el estar juntos, nos preguntamos, realmente ¿cuánto
miramos, sentimos, pensamos, vemos al otro, como otro?
-
- Otro tema importante tiene que ver con la necesidad de la
ilusión; toda institución requiere, para la identificación
"narcisista" y el sentido de pertenencia, de "un
conjunto suficientemente idealizado", de una "representación
del propio origen... tienen también (los sujetos en las
instituciones) necesidad de imaginar una utopía, un no
lugar de la institución, una figura de su negatividad.
Si dejan de imaginarla, corren el riesgo de inscribirla en su
funcionamiento". (Kaës; 1996, p. 61). Quien siga los
avatares políticos de nuestro país verá
con qué frecuencia frente a una problemática compleja,
se cancela una institución y se crea una nueva, que idealizadamente
promete la resolución del problema. Mas adelante retomaremos
este tema, cuando hablemos de la pulsión de muerte en
las instituciones.
-
-
- Uno de los aportes del psicoanálisis en el estudio
de las instituciones, nos lo señala Rene Lourau:
-
- "... el psicoanálisis significa precisamente
el descubrimiento del no saber como regla universal de
la acción y por consiguiente como base de toda empresa
de conocimiento. El no saber sobre el deseo y el no saber sobre
aquello que funda la sociedad puede tener un origen común".
(Lourau, 1975).
-
- Este párrafo nos parece fundante y hace tiempo lo
hicimos nuestro, en tanto el autor pensamos- logró
zafar del purismo epistemológico y se animó, atinadamente,
a hablar por ejemplo, de deseo instituyente, de inconsciente
estatal, de los lapsus de los intelectuales y de la aportación
del psicoanálisis al análisis institucional, en
cuanto al no saber sobre el deseo y al deseo de saber,
temas que habrá que seguir pensando.
-
- Por otro lado ( aún cuando en cierto sentido van de
la mano), nos parece ineludible comentar algo de la visión
de Castoriadis, quien por cierto, entre los múltiples
referentes que posee, se encuentra el psicoanalítico,
por supuesto con una mirada crítica, pero logrando utilizarlo
certeramente:
-
- "Todo lo que se presenta a nosotros, en el mundo
social-histórico, está indisolublemente tejido
a lo simbólico. No es que se agote en ello. Los actos
reales, individuales o colectivos -el trabajo, el consumo, la
guerra, el amor, el parto-, los innumerables productos materiales
sin los cuales ninguna sociedad podría vivir un instante,
no son (ni siempre ni directamente) símbolos. Pero unos
y otros son imposibles fuera de una red simbólica ( ).
Las instituciones no se reducen a lo simbólico, pero no
pueden existir más que en lo simbólico, son imposibles
fuera de un simbólico en segundo grado y constituyen cada
una su red simbólica." (Castoriadis, 1983, p.201;
Vol. I)
-
- En este trabajo, Castoriadis se refiere a lo simbólico,
en parte desde la aproximación de Lacan, (aunque más
adelante lo critica ferozmente), planteando el simbolismo no
sólo en la instituciones, sino por supuesto en y desde
el lenguaje, aclarando que el significante no remite directa
ni rígidamente al significado, no remite a definiciones
"cerradas" ni "transparentes"; incluso aporta
que "...en los usos sociales (y no científicos)
del simbolismo, el 'desplazamiento' y la 'condensación'
como decía Freud, (la metáfora y la metonimia como
dice Lacan), están constantemente presentes, no puede
identificarse pura y simplemente la lógica del simbolismo
social a una 'lógica pura', ni siquiera a la lógica
del discurso lúcido". (Castoriadis, 1983, p.
211; Vol. I).
-
- Entre muchos otros, nos da como ejemplos de instituciones
la religión y el derecho analizando su dimensión
simbólica, en sus innumerables rituales, más abarcadores
que la propuesta formal (se puede ejemplificar con la liturgia
de una ceremonia religiosa). De forma básica, plantea
la relación de lo simbólico con lo imaginario,
o como él afirma "el componente imaginario de todo
símbolo"; para existir, lo imaginario requiere de
lo simbólico y a la inversa lo simbólico requiere
de la capacidad imaginaria. Lo imaginario se da bajo la forma
de "representación", remite a la capacidad de
evocar una imagen. Nos habla de un "imaginario central"
y de un imaginario "periférico" o "secundario";
también los nombra como "imaginario radical"
(que tiene que ver con la posibilidad de creación de la
nada, "ex- nihilo", (lo no necesariamente determinado)
y el "conjuntista identitario", lo que ya está
ahí, lo que precede; se han nombrado también como
fuerzas instituyentes, el primero, y fuerzas instituídas,
el segundo; esto conforma lo que él llama "imaginario
social" entrecruzado con lo simbólico para que la
sociedad pueda "reunirse" y con lo "económico-funcional"
para lograr la sobrevivencia, de tal manera que las instituciones
encuentran su fuente en el imaginario social; esa fuente por
tanto está mas allá "de la conciencia lúcida
de los hombres". Esto lo lleva a plantear que:
-
- "La institución es una red simbólica,
socialmente sancionada, en la que se combinan, en proporción
y relación variables, un componente funcional y un componente
imaginario... la sociedad vive sus relaciones con sus instituciones
a la manera de lo imaginario, dicho de otra forma, no reconoce
en el imaginario de sus instituciones su propio producto".
(Castoriadis; 1983, p. 227-228; Vol. I).
-
- Nos parece importante lo que rescata de Marx, en cuanto a
la fuerza de lo imaginario en las relaciones sociales, cuando
habla de la "fantasmagoría", del "fetichismo
de la mercancía" y del valor como "jeroglífico
social"; no concuerda por cierto, con que mejores y reales
condiciones podrían acabar con lo imaginario o las ilusiones;
eso mas bien aludiría al imaginario secundario, que quiere
proveer al humano de satisfacciones ilusorias y no reales, como
la religión por ejemplo, tema que es ampliamente desarrollado,
como sabemos, por Freud. Sin embargo, el importante tema de la
representación en psicoanálisis, (y que
mas adelante acotaremos), no es digamos suficiente, para explicar
lo que Castoriadis entiende por "significación imaginaria
social", que no es algo "percibido" (real) ni
"algo pensado" (racional), es una significación
central (organización en sistema de significantes
y significados múltiples, enredados, que se multiplican,
se extienden, se modifican) y es más real que real, ésta
no puede explicarse desde la representación; un ejemplo
claro es Dios, que jamás se da "en persona"
pero que pareciera "actuar" sobre los pueblos; las
significaciones imaginarias sociales "no denotan nada, y
connotan poco más o menos, todo"; son -dice Castoriadis-
mucho mas amplias que un fantasma (singular) y se pregunta si
se podría hacer una "reducción" del imaginario
social al imaginario individual y así por ejemplo, interpretar
la significación imaginaria de Dios ¿como una derivación
de los inconscientes individuales, "y que significa muy
precisamente un momento fantasmático esencial de estos
inconscientes, el padre imaginario?" (recordemos que Freud
decía que Dios es un "padre enaltecido"). Si
bien -dice el autor- esto contiene una gran parte de verdad,
no agota la cuestión: "Es incontestable el que
una significación imaginaria debe encontrar sus puntos
de apoyo en el inconsciente de los individuos; pero esta condición
no es suficiente, y puede incluso preguntarse legítimamente,
si es condición mas que resultado". (Castoriadis,
1983; p. 249; Vol. I).
-
- El tema de la representación es ampliamente desarrollado
por Castoriadis y requiere -de nuestra parte- mayor reflexión.
Desde el psicoanálisis freudiano, es un concepto límite
entre lo somático y lo psíquico y apoya la teoría
de la pulsión; ésta no "entra" a la conciencia
mas que a través no de la representación, que es
inconsciente, sino del "representante de la representación"
(que en Lacan correspondería al significante); el representante
de la pulsión busca expresarse, hacerse presente: "(esto)
acarrea la idea de una inscripción, es decir que en los
cimientos de lo psíquico y en su articulación con
lo somático se juega una cuestión de escritura....
un pasaje del cuerpo a las palabras". (Andrès;
1996; p.429). En un trabajo anterior decíamos:
-
- "En cuanto al origen de las 'representaciones', Freud
planteaba que se puede suponer una 'Represión Primordial'
que surgiría por inadmisión en la conciencia de
una agencia representante-representación de la pulsión,
que permanecerá inmutable por fijación y así
la pulsión quedará enlazada a ella. Esto 'reprimido
primodial' ejerce una atracción a todo lo que permita
conexión y a algunos 'retoños psíquicos'
o itinerarios de pensamiento que se asocian a ella y se reprimen.
Es esto lo que se nombra como represión propiamente dicha
y en palabras de Freud sería el 'esfuerzo de dar caza'
(Freud, 1915, p.143). Me parece importante subrayar la gran movilidad
que caracteriza al proceso de la represión, pues fuerzas
constantes actúan, en pro del surgimiento a la conciencia,
de lo reprimido. El fracaso de la represión y el retorno
de lo reprimido se manejará en general, de forma individual,
en las neurosis, en los síntomas, en las formaciones sustitutivas,
en los lapsus, en los sueños, etc. Este fracaso de la
represión nos da acceso al representante-representativo
de la pulsión. Muy expresivo de lo imaginario resulta
la siguiente descripción de Freud, por dar sólo
un ejemplo: "... la agencia representante de pulsión
se desarrolla con mayor riqueza y con menores interferencias
cuando la represión la sustrajo del influjo consciente.
Prolifera por así decir en las sombras y encuentra formas
de expresión... que lo atemorizan (al neurótico)
provocándole el espejismo de que poseerían una
intensidad pulsional extraordinaria y peligrosa" (Ibid,
p.144). El levantamiento de la represión también
puede darse por otras vías que tienen que ver con la producción
de placer-displacer, y un caso interesante es 'el chiste' pues
éste, diríamos, actúa hacia el colectivo,
es decir levanta la represión de los que escuchan".
(Radosh, 1997).
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- Castoriadis al respecto aporta: "Así como
en el 'pasaje de lo somático a lo psíquico' hay
emergencia de otro nivel y otro modo de ser, y nada es en tanto
psíquico si no es representación; así tampoco
en el 'pasaje de lo natural a lo social' hay emergencia de otro
nivel y de otro modo de ser, y nada es en tanto histórico
social si no es significación, aprehendido por y referido
a un mundo de significaciones instituído". (Castoriadis;
1989; p. 305; Vol. II).
-
- Uno de los problemas teóricos que se nos plantean,
cuando se intenta aplicar el concepto de imaginario, acudiendo
al referente castoridiano y psicoanalítico, es que Castoriadis
afirma que su concepción no se basa en el concepto de
imaginario de Lacan, ya que éste, lo refiere al proceso
especular y al engaño, al reflejo, a la ficción.
Lo que actualmente pensamos, es que si bien las significaciones
imaginarias sociales de las que habla Castoriadis, implican mayor
amplitud y tal vez incluso nos ofrece algo del orden de mayor
articulación entre lo psíquico y lo social, también
reflexionamos que su fundamento tiene completamente que ver,
con el orden imaginario psicoanalítico, en tanto que éste,
implica precisamente parte de la capacidad imaginativa y creativa
del ser, sus fantasmas, sus delirios, sus síntomas, su
poesía y para nada se puede restringir a lo especular,
aunque por supuesto lo incluye: "el sujeto maquina las
fantasías...la sola visión de la forma total del
cuerpo humano brinda al sujeto un dominio originario de su cuerpo
prematuro respecto al dominio real... es ésta la aventura
imaginaria por la cual el hombre, por vez primera experimenta
que él, se refleja y se concibe como distinto, otro de
lo que él es: dimensión esencial de lo humano,
que estructura el conjunto de su vida fantasmática...
(el núcleo de nuestro ser podría ser objeto
de conocimiento en ) mis caprichos, en mis aberraciones, en
mis fobias y en mis fetiches (más que) en mi personaje
vagamente vigilado". (Lacan; 1981, p. 128, p. 15). Esto
se apoya en que el ternario imaginario-simbólico-real,
son indisolubles para Lacan, uno no existe sin el otro. Añadimos
a esto, una de las conclusiones a las que arriba Castoriadis:
"... el individuo social tal como lo fabrica la sociedad
es inconcebible 'sin inconsciente' (216) ... sociedad y psique
son inseparables e ireductibles una a otra (p. 253), ...hay mundo,
hay psique, hay sociedad, hay significación... enunciados
indudables e indemostrables, pero fundamentales en la ciencia
pensante". ( Castoriadis, 1989; Vol. II).
-
-
- Nos hemos detenido -aunque de forma muy acotada- en el concepto
de representación, en tanto que en el acercamiento a la
institución desde el psicoanálisis, la manera más
pertinente es pensamos- a través de las representaciones
que se dan los sujetos acerca de ella. Ha habido una serie
de interpretaciones de algunos psicoanalistas, que tienden a
realizar analogías de los hechos institucionales, con
la conflictiva familiar en forma reduccionista; Jean-Pierre Vidal
nos dice:
-
- "...no podemos dejar de sorprendernos ante el hecho
de que hasta en la práctica de las palabras (se trate
del lenguaje corriente o de una lengua especializada) sea tan
natural no poder evocar la institución sin referirse a
la familia. Se establece una suerte de necesaria correspondencia
entre el 'sistema de parentesco' y el sistema de actitudes institucionales".
(Vidal; 1996; p.225).
-
- Este autor hace un interesante estudio de las representaciones
diversas que los psicoanalistas tienen de las instituciones,
y desde ahí intentan explicarlas; esto hablaría
más de ellos mismos, que del objeto estudiado; pues es
así como habría que tomarlo, como objeto de estudio
y desde las representaciones que promueve: lo familiar para un
grupo institucional tiene una realidad imaginaria y puede
existir en una puesta en escena fantasmática. Esto pensamos,
sucede con enorme frecuencia, la novela familiar es "resucitada"
(lo que , tal cual, nos habla de lo fantasmático) en el
ámbito institucional; promueve el juego de "afiliaciones
institucionales" y por lo tanto remite o resignifica las
filiaciones familiares, de las que también habla Kaës;
la pertenencia a determinada institución es muchas veces
nombrada como "ser de casa" y "el ponerse la camiseta"
algo nos habla de esa fantasmática, que es aprovechada
actualmente por casi todas las empresas "soy de la familia
coca cola" y sería "traición" pasarse
a pepsi cola, o de casa Banamex a casa Bancomer; tan siniestro
resulta que muchos empleados (que más bien son explotados)
hablan de forma tal que parecieran dueños del proyecto:
"nuestros planes son..." Esto nos sucede también
con las instituciones académicas: "es uamero",
es "colmex"; esto habla de la "identidad imaginaria"
ofertada y, al parecer gustosamente aceptada, por la institución
de pertenencia, y por los sujetos "en búsqueda de
alguna identidad y alguna pertenencia". Kaës trata
de pensar la relación que establecemos con la institución,
que sería no tomada como objeto total, sino que moviliza
la relación de objetos parciales, que (basándose
en Melanie Klein), producen al mismo tiempo idealización
y persecución, esto a su vez, crea-re-crea identificaciones
imaginarias y simbólicas, y de ello depende justamente,
"la cadena institucional y la trama de nuestra pertenencia".
Opinamos que la institución oferta (aún sin quererlo
y sin saberlo), a través de la dimensión imaginaria
y simbólica, la representación (que da lugar a
la ilusión) de que volvemos a tener padres protectores,
que pertenecemos a ella y ella nos pertenece. Tal vez podamos
pensar que a nivel social, se han promovido esas significaciones
imaginarias. Veamos lo que Phyllis Grosskurt decía sobre
las consecuencias de apartarse de las instituciones, en su biografía
sobre Melanie Klein:
-
- "Si uno se aparta de una institución, el precio
que debe pagarse por el aislamiento es la pérdida de la
tribuna desde donde hacer oír su voz, de una revista en
la cual publicar artículos y de discípulos que
propaguen las ideas de uno".
-
- Si bien es cierto que para que exista la sociedad, se requiere
de las instituciones, también es cierto que actualmente
no pensamos ya más en ellas como inmortales; nos ofrecen
modelos de identificación y pertenencia; la identificación,
como sabemos desde Freud, es un mecanismo fundamental en la conformación
del sujeto y Kaës lo nombra como "función intermediaria"
que permite mantener unidos a los sujetos de la institución
; también piensa al grupo, en la institución, como
formación intermediaria que a través de las identificaciones,
los síntomas compartidos, las alianzas inconscientes y
en una realización de tipo onírico (es decir imaginario
y simbólico, recordemos que Anzieu planteaba que en el
grupo se daban mecanismos similares a los del sueño),
se vinculan los sujetos con la institución, que puede
ser tomada como lugar de proyección de los propios deseos,
sea para realizarlos o para defenderse de ellos, uniéndose
a los ideales de la institución, a su proyecto, a su espacio:
"El fundar una institución, hacerla funcionar,
transmitirla, no puede estar sostenido más que por organizadores
inconscientes, en los cuales se encuentran aprehendidos deseos,
que la institución permite realizar". Kaës,
1996, p.40). Pero en la actual crisis de la modernidad, como
plantea Kaës , nos damos cuenta de que "las instituciones
no cumplen su función principal de continuidad y de regulación"
(Kaës; 1996; p. 18). El percatarse de ello parece ocasionar
múltiples reacciones -larga lista de "emergencias
disociadoras, provoca el desconcierto institucional":
-
- "En este marasmo donde emergen islotes de creación,
a veces sostenidos por lo imaginario utópico y otras remachados
fuera de la historia por la función del ideal, hacemos
la experiencia de la locura común, de nuestra parte loca
oculta en los pliegues de la institución: masividad de
los efectos, machaqueo obnubilante y repetitivo de las ideas
fijas, parálisis de la capacidad de pensamiento, odios
incontenibles, ataque paradójico contra la innovación
en los momentos de innovación, confusión inextricable
de los niveles y los órdenes, sincretismo y ataques agrupados
contra el proceso de vinculación y de diferenciación,
acting y somatización violentas". (Kaës;
1996; p.19)
-
- Pensemos en el saldo que ha quedado en nosotros luego de
haber transitado por diversas instituciones; qué de cada
una de ellas ha quedado sea a nivel consciente o inconsciente;
cuanto hemos podido "mirar" (psicoanalíticamente)
y aún más, sentir, estos efectos institucionales.
Esto es en parte lo que Kaës subraya y nombra como el "sufrimiento"
en las instituciones, desde el cual es posible hacer un trabajo
de intervención, cuando es solicitado, y expresa una obstrucción
y empantanamiento de "la realidad psíquica, común
y singular que se encuentra estancada". Entendemos que el
sufrimiento en la institución revela, devela lo que no
se habla y tal vez no se sabe, por lo tanto alude a lo inconsciente
y podríamos nombrarlo, en palabras de Lourau, como un
analizador fundamental.
-
- A propósito del ideal de la institución, Enriquez
en su excelente artículo de "La muerte en las instituciones",
nos plantea que una institución no funciona sin un ideal
"más o menos ilusorio", y marca el carácter
"paradójico" de ellas, requieren de un consenso
suficiente para enfrentar y guiar una obra colectiva, "tienen
la vocación de encarnar el bien común.... la emergencia
de símbolos tiene la función de unificar la institución
y garantizar su poder sobre la consciencia y el inconsciente
de sus miembros" (p. 85). Lo que resalta de este autor,
es que nos confronta con el riesgo de evadir, no mirar, negar,
la presencia de la pulsión de muerte en las instituciones,
cosa que muy generalmente sucede, pues quedamos ilusionados,
seducidos, embaucados, por la presencia de lo amoroso (Eros),
creando un modelo de fusión, tal vez una significación
imaginaria igualitaria, de completud sin ninguna falla, funcionando
como una comunidad de negación y dice el autor: "
obsesión de la plenitud... huyendo de la muerte nos precipitamos
hacia ella...(ésto) promueve un narcisimo de muerte...
Tánatos se despliega en el lugar mismo donde parecía
dominar Eros". (Enriquez; 1996, p.86). Uno de los temas
que trabaja, es el "exceso y el déficit de prohibiciones",
tema delicado que toca la regulación de la norma y la
ley en las instituciones. La trama de sus ideas nos marca la
necesidad ineludible de tomar en consideración, en el
análisis de las instituciones, la pulsión de muerte
y algunos de sus mecanismos, como lo hemos marcado en otro lugar,
como la compulsión a la repetición.
-
- Queremos destacar que el otro gran tema que aporta el psicoanálisis
para el trabajo grupal, institucional, de intervención
e investigación, es el de la transferencia y la
contratransferencia, así como sus desarrollos,
que apuntan al concepto de implicación; no pensamos desarrollarlo
aquí, pues lo hemos planteado ya en varios otros trabajos
(por ejemplo en ¿"La transferencia cómo juega"?),
sin embargo pasamos a transcribir a modo de ejemplo- un
fragmento del análisis de nuestra implicación en
un trabajo que realizamos, hace largos años:
-
- "Esta investigación sobre la Imagen del
Partido contiene algunos riesgos a tener en cuenta a efectos
de no caer en afirmaciones o generalizaciones sin validez científica.
La primera sería que el equipo investigador carece de
una mínima distancia óptima con el objeto investigado.
Estamos absolutamente implicados, psíquica y socialmente
con el objeto. Es más, estamos en el ser, en la esencia
misma del objeto, sólo nos distancia o, mejor dicho, nos
posibilita cierta distancia, un instrumento que hemos adquirido
con ayuda de varias teorías (psicoanálisis, psicología
social, sociología científica, análisis
institucional) y una práctica profesional en un sentido
amplio del término, con el que nos ponemos en contacto,
o más modestamente, nos aproximamos al objeto para obtener
información y, en un segundo momento, nombrar, identificar
y ubicar al objeto en algún lugar del conocimiento. Un
segundo riesgo de implicación es el momento histórico
social. El objeto observado y el observador están inmersos
en un campo social real común: ambos sufren sus efectos.
Un tercer riesgo, que fue largamente analizado por el equipo
de trabajo (1 año), cuando planeábamos la experiencia
de los talleres, era el temor a lo que pudiera resultar como
consecuencia de lo surgido, algo así como que podríamos
dañar al Partido y resultar dañados nosotros mismos,
imagen con la que luego nos encontramos en algunos compañeros
del Secretariado del Regional, en los grupos y en los "corredores".
( Laborde, Radosh, et al. 1990).
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- A manera de epílogo planteamos:
- Consideraciones finales (que llevarán de nuevo
al principio: "para volver a pensar").
-
- Al intentar transmitir nuestros pensares acerca de estos
temas, nos ha provocado el deseo de volver a pensar todo de nuevo.
Revisando trabajos anteriores, como se aprecia en el texto, nos
hemos percatado cómo hemos sido objeto de una parálisis
en nuestra ilusoria "libertad de pensamiento". Sufrimos
una verdadera inhibición de nuestra productividad y posibilidades
de creación por supuesto, como en todo síntoma,
sin percatarnos de ello, es decir a nivel inconsciente. ......
Si logramos romper la ilusión inconsciente y colocamos
en su lugar proyectos más sustentables, habremos vencido
un síntoma producto de lo imaginario a cambio de una simbolización
más posible, pasar de un síntoma fóbico
a una creación. Ahora nos damos cuenta porqué nos
desquician los requisitos de CONACYT a quien empezamos a nombrar
como el poderoso gendarme de la educación en México,
así como también insistimos en el terrorismo epistemológico
y en su intento de purismo. Tenemos la impresión que a
pesar de intentar defendernos de todo eso fuimos cayendo irremediablemente
en ello. Nos empezamos a paralizar, tal como dice Kaës cuando
señala que la realidad psíquica se ve trabajada,
paralizada y apuntalada por el hecho psíquico institucional;
pensamos que él también cayó -en parte-
cuando después de todo su valioso y minucioso trabajo
sobre los fenómenos psíquicos grupales e institucionales
y sus formas sociales y psíquicas de representación,
concluye que él no está hablando de un sujeto social,
sino del sujeto del inconsciente!, disociando nuevamente al sujeto
psíquico del sujeto social. También lo pensamos
de Anzieu que, aunque no contamos con sus palabras sobre el hecho,
nos llama poderosamente la atención que su primera edición
del "Inconsciente y el Grupo" o ¿el "Grupo
y el Inconsciente"? dios mío (eso que somos acérrimos
ateos) no encontramos el libro, ¿se llama el inconsciente
y el grupo o el grupo y el inconsciente? Cuidado! No les van
a dar bien la bibliografía a sus alumnos! ¿No se
acuerdan de la editorial? ¡nunca se acuerdan! Qué
clase de rigurosidad es esa? Bueno, ¿o malo? el caso es
que en esa edición, con la que por suerte contamos, aparece
un capítulo que se llama "El inconsciente social.
Mayo del 68", (esto tampoco es textual, pero casi, ahora
que encontremos el libro se los diremos correctamente). La siguiente
edición de este mismo libro, aparece sin ese capítulo,
literalmente desapareció. ¿Porqué canceló,
intentó enterrar, ¿reprimir?, castrar esa producción
suya? ¿Se vio alienado en el purismo epistemológico
y pensó que no se puede hablar de un "inconsciente
social"?; ¿la sociedad psicoanalítica francesa
lo iba a excomulgar?; ¿también a Kaës? ¿Seguimos
atados al mito del lecho de Procusto? Cuando el mismo Anzieu
decía en ese libro, que había que atreverse a "traspolar"
(prohibición del terrorismo epistemológico) los
valiosos conceptos del psicoanálisis, al campo grupal,
institucional y social, en fin al campo de las relaciones con
el Otro, los otros y entre otros. Pues en esta misma historia
nos encontramos nosotros y nos ocupa-preocupa que la "formación"
se vea igualmente alienada, advertimos: inconscientemente, en
el "terrorismo científico", en la guerra de
saberes, en la introyección de prohibiciones que van mermando
nuestra poca pero alguna, libertad de pensar, que pidamos permiso
-sin saberlo y ni aún decirlo - a quienes erigimos en
dioses (a pesar de nuestra falta de creencia, ¿será
falta, como culpa, estar en falta?) del saber, y vayamos siendo
cada vez más miedosos y pusilánimes frente a cualquier
expresión que denote y connote algo que pareciera atrevido
y falto de rigor y pureza epistemológica, y no siga los
lineamientos de las exigencias de CONACYT, del SIN, (lapsus)
no, SIN, ¡otra vez! O sea SNI, ¿SERÁ SIN
SENTIDO? No es sin sentido, sino con el sentido de la ideología
dominante que es "CON A SI su excelencia", horrorosa
palabra que remite históricamente a la filosofía
medieval del señor detentor del poder, pero muy de moda
e incomprensible, que se ha infiltrado como las metástasis
de algunos cánceres, que se diseminan por todo el cuerpo
en este caso el cuerpo social-académico, o también
como una "inficción" es decir, inflitrar una
ficción en la cabeza de la gente, como por ejemplo suele
hacer Bush y su administración desde siempre, pero ahora
con Irak inficcionando en el imaginario social la lucha "del
bien contra el mal", la guerra "entre buenos y malos,
(Goebels decía: "una mentira repetida mil veces se
vuelve verdad") se ha convertido así, en un imaginario
social secundario pero predominante, esto es, nada creativo ni
instituyente, sino basado en lo instituido, en lo antiguo, en
el pensamiento francamente burocratizado que pretende y en algunos
casos lo está logrando, regir la productividad a nivel
consciente e inconsciente; se ha impuesto una "nueva"
(aunque muy vieja, pues está basada en el orden dogmático)
creación externa, que trata de volver a asentarse en ese
lugar prohibidor del Superyo, disfrazado como "lugar de
excelencia", propio del lenguaje superyoico.
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