Uso del lenguaje fotográfico en la psicoterapia individual y de pareja
Hacen ya muchos años encontré profundamente y aprendí a apreciar el lenguaje fotográfico cuando, apasionado por la materia, comencé a encontrarme a nivel italiano e internacional con los cultores de la fotografía artística y a frecuentar, con éxito discreto, salones de exposición y muestras. Luego, cuando ya hacía mucho tiempo que había abandonado este hobby, un día, en París, vagando sin rumbo fijo a la búsqueda de curiosidades, me topé con un negocio que vendía exclusivamente series de fotografías sobre temas variados, con fines didácticos. Desde ése momento comencé a utilizar el lenguaje fotográfico en el trabajo de grupo, tanto formativo como terapéutico. Posteriormente, puse a punto una técnica propia, que se adaptara a la terapia individual y de pareja. Dejo de lado el hablar del trabajo con grupos, cosa que me llevaría demasiado lejos, y me
detengo para comentar algunas cosas sobre el uso de este mágico lenguaje en la comunicación terapéutica con los individuos y con las parejas. Como material, me valgo particularmente de fotografías artísticas extraídas de revistas, por ejemplo "Photo y Zoom" dado que la carga artística las hace más ricas en ambigüedad y ambivalencia a nivel simbólico.
Es, en efecto, particularmente éste nivel que hace el lenguaje fotográfico más rico que la palabra que a menudo resulta árida y técnica, y está excesivamente filtrada por las capacidades lógicas de las personas sometidas excesivamente a ser prisioneras de mecanismos de defensa.
Si le pido a una persona que me hable de si misma, recibiré un número de respuestas expresadas más o menos libremente, a través de las cuales el interlocutor me participa de algo de su realidad existencial, bajo los distintos perfiles.
Si yo en cambio le presento una serie de fotos y le pido que elija cuatro o cinco en cuyas imágenes tiene la sensación de encontrar algo de sí mismo, podrá continuar un diálogo en el que su personalidad asumirá una nueva riqueza y un espesor distinto, sea a nivel de cosas sabidas, que a nivel de pequeños o grandes misterios que ni siquiera a él o a ella resultaban
evidentes. El diálogo con el interlocutor se hace así existencialmente más rico y, al mismo tiempo, la comunicación del cliente consigo mismo y con sus potencialidades asumirá riquezas inesperadas. Pienso, en efecto, que podemos lograr mayor riqueza y armonía de la personalidad si nos enriquecemos a nivel de una conciencia profunda que involucre, al menos
parcialmente, ése inconsciente que las fantasías y los sueños nos ponen ya parcialmente a disposición. Con el lenguaje fotográfico, oportunamente usado y guiado, es como si yo le diera a la persona interesada la posibilidad de trabajar a la luz del día y con los ojos abiertos con un mundo que es aquel que genera por las noches con sus sueños.
Este lenguaje me resulta muy útil para alternar al de los sueños, en sustitución de ellos cuando están ausentes, o casi, y también para estimular su producción. Lo utilizo mucho también en la terapia de pareja; justamente porque una pareja,si ha perdido la capacidad de comunicar positivamente, puede ser ayudada a enriquecerse no sólo si yo la ayudo a nivel de comprensión lógica, sino también si se reapropia de aquella realidad cargada de misterio que en su momento los hizo enamorar y que ahora ha sido liquidada por los mecanismos de una férrea lógica de poder que les impide en el vivir con suficiente riqueza y capacidad de inventar el estar juntos y ser pareja.
Terenzio Formenti
Traducción Horacio Sheehan
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