Familia y
grupo familiar
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- Por Gabriel Eira
- gabrieleira@yahoo.com
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- 1-. Introducción
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- En su búsqueda de diferencias entre
la familia (a la cual busca tomar como institución) y
las instituciones formales, Carlos Filgueira -sin percibirlo-
desvía la mirada lejos del nivel institucional y se deja
capturar por otra dimensión del problema:
- "(...) Estas instituciones"
(refiriéndose a las instituciones formales) "por
definición están construidas en torno a relaciones
entre posiciones y no entre personas, al punto que un principio
que asegura la estabilidad de estas instituciones es, precisamente,
la posibilidad de que los individuos que desempeñan esas
funciones puedan ser sustituibles (...) y la institución
no cambia"
- "La familia es enteramente lo
contrario: el cemento institucional en ella está dado
por las relaciones personales. La familia es una relación
entre personas, no es una relación entre posiciones. De
ahí el carácter no sustituible que tienen sus miembros
y la naturaleza básicamente diferente que representa la
familia cuando analizamos instituciones intermedias de la sociedad"
.
- En principio uno puede llegar a acordar
con tal idea, pero una lectura más profunda no puede evitar
conducirnos a la divergencia. Es que aparecen confundidos ciertos
aspectos del tema que hacen coincidir el plano institucional
casi exclusivamente con dos niveles: el del establecimiento y
el de la organización. Esto es lo que impulsa a Filgueira
a sostener que "la institución no cambia",
cuando la propia etimología que define al término
(acción de instituir, fundar) conduce al movimiento -proceso-
que implica todo accionar. Del mismo modo, el autor -desde dicha
confusión- parece estar convencido de estar hablando de
La Familia (la institución) cuando no hace otra cosa que
referirse a una familia en concreto y en singular; el nivel abstracto
(la institución) queda sepultada tras el nivel empírico
(el grupo familiar).
- Pero, incluso, la propia confusión
se encuentra algo "confundida". Porque la mirada empírico-inmediata
que se aplica hacia la familia, parece adquirir un cierto nivel
de abstracción al dirigirse hacia las "instituciones
formales". Parecería que allí, y a diferencia
de la familia, los hombres pasan y las instituciones quedan.
Es que "en lo antedicho" Filgueira parece no
estar refiriéndose "directamente a la familia-institución,
sino a cómo ella se particulariza en cada grupo y en cada
individuo. Porque lo que se maneja dentro del nivel de la experiencia
cotidiana, dentro de la práctica clínica y aún
desde del nivel nocional es un grupo familiar y no La Familia"
- Para no extendernos demasiado sobre el
asunto (el tema Instituciones merece todo un curso aparte) vale
aclarar que -desde nuestra perspectiva- el nivel del establecimiento
refiere a la materialidad concreta de las instituciones (locales,
edificios...) y el de la organización a la materialidad
administrativa (la formas en las cuales las instituciones se
organizan). En suma, ambos niveles señalan la empiria
inmediata de lo institucional. Y es precisamente por ello que
estos niveles capturan la mirada, entorpeciendo -de este modo-
la elaboración conceptual. Lo visible, la experiencia
cercana e inmediata, oficia como obstaculizador de la complejidad.
- Pero hay algo que trasciende a la experiencia
inmediata. Un cierto plus hace que, más allá
de los cambios, sepamos cuando estamos frente a una institución
y no a otra. Sabemos que la Salamanca reestructurada por Alfonso
X en 1254 forma parte del instituir universitario tanto como
la Ley Orgánica de la UdelaR (1958), pese a los siglos
y las diferencias. Del mismo modo podemos llamar familia a ciertas
comunas californianas, a los clanes papúes, a la extensividad
siciliana, y a la matrilinealidad del cantegril, con la misma
propiedad con que lo hacemos a los personajes de los "Tatitos"
o nuestros más caros modelos nucleares (que podrían
caricaturizar los "Simsons"). Hay algo, que nos permite
hacerlo, una cierta estabilidad, una regularidad tal vez, que
trasciende a las organizaciones y los establecimientos (en permanente
transformación). Pero sin embargo...
- Continuando con el trabajo de Sylvia Castro,
y remitiéndonos -como ella lo hace- al grupo familiar:
"Como personas sociales todos tenemos una pertenencia
a un grupo reconocido como familia, más allá de
su presencia o su ausencia, más allá de su constitución
e integración real o fantaseada a través de elaboraciones
sucesivas y de nuestro proceso vital. Ese grupo en primera instancia
aparece como el habilitador inmediato -aún cuando fuere
por oposición- de un sitio determinado y personal en el
campo de nuestra vida social.
- De modo que marca en forma dominante
cada marco referencial -intento de objetivación de la
pertenencia primaria- como lo hace todo grupo, pero con la dominancia
que proviene de una primera experiencia vivida, modelo y posibilidad
de aprendizaje desde el vínculo, del pensamiento y la
acción. Ello hace que todo aparezca en cada momento determinado
de la vida de un sujeto humano relacionado con la familia en
la múltiple y equívoca distancia del nacimiento
y la muerte".
- De este modo, la dimensión grupal
de la familia terminará tiñendo -en mayor o menor
medida- la mayor parte de las reflexiones sobre el tema. En el
mismo trabajo, Castro hará una recorrida bastante extensa
sobre distintas definiciones (partiendo desde el diccionario)
que tienen como elemento en común la preponderancia del
grupo familiar sobre La Familia (institución): se habla
más del grupo familiar que de La Familia lo cual -en aparente
paradoja- nos dice mucho sobre las características de
la institución familiar y de su capacidad para naturalizar
formas (tipos o modelos) específicos de organización.
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- 2-. Familia e Institución
-
- Elizabeth Jelin, intenta construir una
reflexión sobre tema partiendo de la dimensión
institucional, y recuperando elementos de lo que ella llama el
"concepto clásico".
- "La familia es la institución
social que regula, canaliza y confiere significado social y cultural
a estas dos necesidades". (la sexualidad y la procreación)
"Incluye también la convivencia cotidiana, expresada
en la idea del hogar y del techo: una economía compartida,
una domesticidad colectiva, el sustento cotidiano, que van unidos
a la sexualidad 'legítima' y la procreación".
- Reconoce que el animal humano, a partir
de los diversos diagramas sociopolíticos y productivos,
ha ido conformando organizaciones familiares (y de parentesco)
extremadamente variadas. "La literatura antropológica
se ha dedicado extensa e intensivamente a la heterogeneidad de
las estructuras de parentesco, desarrollando una compleja taxonomía:
matri y patrilinealidad, matri y patrilocalidad, linajes y clanes,
reglas de exo y endogamia, monogamia y poligamia/poligenias de
diversas formas, etc. Sin embargo, toda esa heterogeneidad cultural
tiene algo en común: se trata siempre de cómo se
organiza la convivencia, la sexualidad y la procreación"
¿Es en este orden que podríamos encontrar la "regularidad"
de la que hablábamos?.
- Podemos conceder cierto acuerdo a esta
perspectiva, pero con la salvedad de "desnaturalizar"
la sexualidad accediendo a su cualidad de dispositivo (como lo
trabajara Foucault). En este sentido, preferimos hablar de prácticas
relacionadas con goces sexuales ya que la sexualidad constituiría
un terreno mucho más complejo que las trasciende y que,
como lo demostrara dicho autor, se instaura específicamente
en Occidente (codificada desde una suerte de "Scietia
Sexualis"). Su presencia en otras formaciones culturales
se hace, cuando menos, discutible. Foucault contrapondría
el "Ars Erótica", como otro procedimiento
-distinto- extra-occidental destinado a adjudicar sentidos a
estas prácticas.
- Si se me concede este punto, podríamos
comenzar a trabajar La Familia (ahora sí, desde la dimensión
institucional) desde esta perspectiva. Ahora bien, y como toda
institución, La Familia es menos un objeto discreto claramente
discriminable que un complejo campo de fuerzas en permanente
proceso de transformación. Visto así, la familia
no cambia sino que es el cambio lo que la define como
institución, se inscribe en el cambio, transita, deviene,
como corresponde a la propia noción de proceso. Visto
de esta manera, vale más preguntarse acerca de lo que
la familia está siendo (qué ha sido,
hacia donde tiende a ir) y de acuerdo a en qué situaciones
concretas se inscribe, antes de qué es. En este
sentido, tampoco vale jerarquizar una forma específica
de organización sobre otras, lo cual puede conducirnos
a la naturalización de ciertos modelos. La Familia está
siendo en diversas formas, tanto en el plano cronológico
como en el espacial, atendiendo a las condiciones de producción
sobre las que ésta transita. Lo cual no niega la presencia
de (en ciertas condiciones) modelos hegemónicos que pueden
llegar a ser (o no) mayoritarios.
- Es útil recurrir a la literatura
antropológica, para establecer ciertos planos desde los
cuales sería posible establecer un mapeo de la institución
familiar. Esta literatura se ha encargado de establecer una distinción
analítica entre grupo residencial, unidad reproductiva,
unidad económica de producción, unidad de consumo
y parentesco. "Esta distinción se torna empíricamente
significativa cuando aquellas unidades se separan y se diferencian
entre sí, estableciendo tipos y grados diversos de superposiciones,
correspondencias y disyunciones en la membrecía. En las
culturas occidentales, esta diferenciación es un proceso
en curso a partir de un pasado en el que estas unidades tendían
a coincidir. En otras tradiciones culturales -en la familia china
tradicional o en la organización social de diversas culturas
africanas y asiáticas- los sistemas de co-residencia,
producción, consumo y parentesco son sumamente complejos,
pues muestran una considerable superposición y entrecruzamiento
de instituciones y normas".
- Desde aquí, y siguiendo con Jelin
(y con Foucault), podríamos pensar a La Familia como un
campo de fuerzas destinado a instituir ciertos comportamientos,
sistemas de creencias, representaciones, lógicas de sentido
("Todo comportamiento más o menos forzado, aprendido.
Todo lo que en una sociedad funciona como sistema de coacción
sin ser enunciado (...)" fundamentalmente en
y desde las siguientes dimensiones:
-
- La organización social de la
cotidianidad:
- Es decir, las formas particulares de posicionarse
y actuar sobre los asuntos que se presentan en la vida diaria.
Lo cual incluye la producción y el consumo cotidiano de
bienes y servicios de subsistencia, y también las actividades
ligadas a la reposición generacional (las relaciones entre
descendentes y ascendentes, aunque no necesariamente biológicos).
- La organización doméstica
a lo largo de la vida:
- Es decir, la producción (y re-producción)
de modelos y fórmulas destinadas a extender la organización
social de la cotidianidad más allá del grupo familiar
de referencia. Sea éste de procedencia o no, la naturalización
de ciertos modelos (que llevan a producir una suerte de naturaleza
ontológica de un modelo específico) oficia como
referencia que adquiere una autonomía relativa frente
al hecho de habitar -o haber habitado- el modelo referencial.
- Ambas dimensiones comprenden todas las
actividades habitualmente asignadas a La Familia (reproducción,
codificación y regulación del placer sexual, co-residencia),
fundamentalmente en la adjudicación de sentidos a las
mismas, aunque no las formas específicas que éstas
toman, posibilitando el acceso a la comprensión de estas
formas en tanto constructo socio-histórico.
- La propia dinámica institucional,
el juego de las fuerzas en pugna (instituidos e instituyentes),
hace que este campo de fuerzas se materialize en formas específicas
de organización y en distintos ordenes de legitimidad
e ilegitimidad. Como efecto de conjunto, se producen ciertos
modelos (o tipologías) que tienden a la naturalizarse,
lo cual puede llevar a confundir este nivel institucional con
el del grupo familiar.
- De esta manera, y entonces, hablar de
la transformación de La Familia implica hablar antes de
la transformación de las organizaciones que toman los
grupos familiares que de la institución en sí.
Aunque el cambio de las organizaciones implica, evidentemente
cierto nivel de cambio institucional, vale recordar que dichos
cambios son inherentes al proceso institucional ya que la propia
acción de instituir refiere al cambio (y, tal vez , la
única regularidad refiera a las dos dimensiones citadas).
"Grupo e institución", sin embargo, "no
pueden verse separados de las fuerzas en proceso de institucionalización
moldeadas por los diagramas los diagramas de saber-poder y sus
formaciones más o menos cristalizadas, sus puntos de resistencia
y sus líneas de fuga"
- Hacer, entonces, una historia de La Familia,
no sería nada más (ni nada menos) que hacer una
genealogía ("no hacer aparecer la verdad de nuestro
pasado sino el pasado de nuestras verdades") de las
lógicas que le han dado sentido y de los diversos modelos
que desde allí se han configurado.
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- 3-. Apuntes históricos
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- Lans propone un breve recorrido desde
el siglo XVIII en Occidente y plantea, apoyándose en Donzelot,
el despliegue de una "biopolítica, es decir, esa
proliferación de tecnologías políticas que
van a actuar sobre el cuerpo: el cuidado de la salud, las formas
de alimentarse y de ocupar un hábitat, etc. En definitiva,
una vigilancia y un control sobre la vida cotidiana y condiciones
de existencia, desplegados en toda la extensión del espacio
social". De acuerdo a Donzelot, es desde entonces que
comienza a implantarse una reorganización de los comportamientos
educativos, la cual se produce a partir de una serie de estrategias
de familiarización. Éstas se apoyarían en
dos figuras: el médico y el filántropo. "Esta
reorganización se hace efectiva, en gran medida, a través
de la difusión de la medicina doméstica que buscaba
aumentar el cuidado y la conservación de los hijos".
La paulatina medicalización de las sociedades contribuirá
a la reformulación de la organización de los grupos
familiares, operando en el nivel de la organización social
de la cotidianidad para producir una suerte de sobrecodificación
clínica de la vida cotidiana. "Esta unión
orgánica entre medicina y familia va a repercutir profundamente
en la vida familiar y en sus modos de organización y administración.
Induce su reorganización en tres direcciones:
- Produce el aislamiento de la familia" (el grupo familiar), "con su consiguiente
reducción numérica y centrada en la pareja conyugal.
- Establece una alianza privilegiada
con la madre que posibilitará medidas de control y vigilancia
en el interior del círculo familiar.
- Utilización de la familia por
el cuerpo médico, para enfrentar las antiguas estructuras
de enseñanza: la disciplina religiosa y el hábito
del internado".
- Será Foucault quien se encargará
de denunciar cómo el dispositivo de la alianza (el matrimonio
destinado a reglar la herencia y el valor de los linajes) termina
desdibujándose como tal al articularse con la sexualidad
como dispositivo ("se nos obliga a amar por deber en
el interior de un grupo donde el amor se prohíbe",
ironizará Cooper llevando al extremo el esquema althousseriano
sobre los "Aparatos Ideológicos del Estado")
para contribuir al modelo organizativo con el que se ha embanderado
la familia de la modernidad. Así el saber médico
se vuelve auxiliar privilegiado a la hora de operar sobre este
campo complejo, diagramado por los devenires de la conjunción
de ambos dispositivos.
- "De ahí la importancia
de las cuatro grandes líneas de ataque a lo largo de las
cuales avanzó la política del sexo desde hace dos
siglos. Cada uno a fue una manera de componer las técnicas
disciplinarias con los procedimientos reguladores. Las dos primeras
se apoyaron en exigencias de regulación -en toda una temática
de la especie, de la descendencia, de la salud colectiva- para
obtener efectos en el campo de la disciplina; la sexualización
del niño se llevó a cabo con la forma de una campaña
por la salud de la raza (la sexualidad precoz, desde el siglo
XVIII hasta fines del XIX, fue presentada como una amenaza epidémica
capaz de comprometer no solo la futura salud de los adultos sino
también el porvenir de la sociedad y de la especie entera);
la histerización de las mujeres, que exigió una
medicalización minuciosa de su cuerpo y su sexo, se llevó
a cabo en nombre de la responsabilidad que les cabría
respecto de la salud de sus hijos, de la solidez de la institución
familiar y de la salvación de la sociedad. En cuanto al
control de los nacimientos y la psiquiatrización de las
perversiones, actuó la relación inversa: aquí
la intervención era de naturaleza regularizadora, pero
debía apoyarse en la exigencia de disciplinas y adiestramientos
individuales. De una manera general, en la unión del 'cuerpo'
y la 'población', el sexo se convirtió en blanco
central para un poder organizado alrededor de la administración
de la vida y no de la amenaza de muerte".
- Así, y en Occidente, el grupo familiar
tiende a privilegiar -como modelo hegemónico- la organización
nuclear, funcional a la utopía totalizadora de las sociedades
disciplinarias (poder disciplinarlo todo, neutralizar cada posible
desvío en el instante mismo de su constitución),
y capás de producir el monto de carga simbólica
necesario como para constituirse en una naturalidad inapelable.
En este orden de cosas, y pese al lugar subordinado y de sometimiento
en el que se la localizaba (tema sobre el cual existe todo un
universo literario), la posición de la mujer se constituyó
en un punto estratégico de las micro y macropolíticas
en juego: "Esta estrategia de familiarización
en las capas populares tendrá en la mujer su principal
punto de apoyo, para ello se la dotará de una serie de
herramientas y de aliados: la instrucción primaria, la
enseñanza de la higiene doméstica, la creación
de guarderías para hijos de obreros, la instauración
del reposo dominical".
- "La construcción de viviendas
'sociales', es decir baratas, será una política
de Estado que perdure. El respeto del obrero por el orden público
queda garantizado por el deseo de conservar su vivienda y, como
dice Donzelot, si falla su mujer se encargará de él.
Mediante la 'exigencia de otorgar viviendas según estrictas
condiciones de admisibilidad que garanticen la moralidad de los
habitantes so pena de expulsión', queda resuelto así
el problema que planteaba esa 'peligrosa' costumbre proletaria
de congregarse en número creciente en una morada, componiendo
una peligrosa máquina de guerra que desafiaba el orden
público, relajaba sus relaciones hacia el interno del
grupo y posibilitaba un ejercicio de la sexualidad alejado de
los preceptos morales que sostendrán al naciente Estado
moderno.
- En las viviendas domésticas
antes que en las cárceles modernas es que se prefigura
el modelo panóptico: 'concebir una vivienda lo suficientemente
pequeña, como para que ningún extraño pueda
habitarla, y a la vez , lo suficientemente grande como para que
los padres puedan disponer de un espacio separado de el de los
hijos, a fin de que puedan vigilarlos en sus ocupaciones y no
ser observados en sus retozos.'"
- Pero con la decadencia de la utopía
disciplinaria de la Modernidad, La Familia -como toda institución
social- comienza a transformar su materialidad de acuerdo a los
procesos transformadores que se vienen desplegando en las sociedades
que le dan sentido. Lo que se ha dado en llamar "los
cambios en la familia", "crisis de la familia"
o, simplemente, las transformaciones, no son más que la
cristalización de las transformaciones sociales en la
formas específicas de organización de los grupos
familiares. Se ha dicho que la familia viene vaciándose
de contenido, que viene desintegrándose, que
viene cediendo sus funciones a otras instituciones formales.
Sin embargo La Familia (como institución) dista mucho
de debilitarse. En todo caso, se trata de la reformulación
de sus formas organizacionales. No es La Familia la que se desintegra,
sino ciertos grupos familiares que se viven como desintegrados
en función de los modelos a los cuales refieren. Las familias
unipersonales, monoparentales, complejas, cruzadas, comunitarias,
homosexuales... (y todas las tipología de "ilegitimidad"
posible) no son menos "familia" que nuestro querido
modelo nuclear (dos padres e hijos). Por otra parte, si bien
es cierto que La Familia ha abandonado competencias en función
de otros espacios socializadores, no lo es menos que algo similar
está sucediendo en todas las Instituciones: los espacios
cerrados se transforman en universos abiertos, superpuestos e
interrrelacionados, sin clara discriminación entre el
adentro y el afuera. Sobre esto ha trabajo Deleuze en su último
libro, estudiando el pasaje de las Sociedades Disciplinarias
a las Sociedades de Control.
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- 4-. Familia y grupo
-
- Será Enrique Pichon Rivière,
en el Rio de la Plata, quien se encargará de recuperar
elementos del psicoanálisis, la Gestalt, la psisociología
y el marxismo, para producir una técnica operativa que
permita trabajar en -y desde- el grupo familiar
desde una perspectiva que se erige como épica fundacional
de esta Psicología Social.
- La familia como grupo.
- Pichon la define como "una estructura
social básica que se configura por el interjuego de roles
diferenciados (padre, madre, hijo), y enunciado en los niveles
o dimensiones comprometidos en su análisis, podemos afirmar
que la familia es el modelo natural de la situación de
interacción grupal." De aquí es posible
interpretar una referencia antes al grupo familiar que a la institución.
Los "roles diferenciados" aparecen relacionados
directamente con un modelo nuclear ("padre, madre, hijo").
Existe, también, el peligro de naturalizar dicho modelo
a partir de las palabras posteriores ("la familia es
el modelo natural de la situación de interacción
grupal").
- Ahora bien, es posible recuperar este
aspecto de lo natural si re-significamos la naturaleza
y la despojamos de su insistente ontología. En otras palabras,
lo natural sería tal porque fue construido para
que así lo sea; la cualidad de natural como un
constructo. De modo que no hay un modelo natural (en tanto
universal), sino que la naturaleza del mismo opera en orden de
lo referencial. Lo natural sólo lo es de acuerdo
a sus condiciones de producción. Así, determinado
modelo de familia es natural sólo si opera como
referencia de quien así lo vive. La matrilinealidad de
samoa no sería natural en otro registro diferente a aquel
del cual procede, pero sí lo es en la formación
cultural en la que se inscribe. Partiendo de aquí, obviemos
lo natural y hablemos de lo referencial (porque se constituye
en natural para quien así lo ha vivido).
- Hay otros aspectos que fundan esta "naturalidad"
(o "referencialidad") del grupo familiar, y
éstos se sostienen en el plano institucional de la Familia;
la organización social de la cotidianidad y la organización
doméstica a lo largo de la vida. Este plano institucional
encuentra su materialización grupal en "Las interrelaciones
existentes entre los grandes y pequeños, los jóvenes
y los viejos, los varones y las mujeres, llenan la descripción
universal de las diferencias posibles con una significación
dinámica para cada ser humano. El niño, al adaptarse
a estas diferencias evidentes, define y da sentido a su propio
rol individual, que desempeña en relación con los
demás. A través del proceso que conduce a la definición
de este rol para cada individuo, sea éste niño
o adulto, él mismo se convierte en una influencia integral
que contribuye a definir los roles de los demás que integran
su medio social" Así, el carácter natural
(con las salvedades antes dichas), sostiene en la cualidad de
primario de dicho grupo (podría hablarse, también,
de referencia arcaica).
- Es así, entonces, como la Psicología
Social de Pichon elige al grupo familiar como fuente de conocimiento
y como objeto privilegiado de operatividad clínica, operatividad
para la que propone (tomando aportes de Kretch y Crutchfield)
un abordaje desde tres niveles:
-
- "Un nivel psicosocial:
Se refiere a las relaciones del paciente con cada uno de los
otros miembros del grupo familiar. En este sentido el abordaje
del grupo se hace a través de la representación
interna que el enfermo tiene de cada uno de sus familiares, es
decir, lo que se denomina grupo interno.
- Un nivel sociodinámico: Se refiere al abordaje del grupo en su totalidad
gestáltica, y al estudio de lo que Lewin denomina dinámica
grupal.
- Un nivel institucional: Se refiere al abordaje de la familia como institución"
-
- Y es desde aquí, que la obra pichoneana
introduce un valioso instrumento de intervención que permite
acceder a nuevas dimensiones del problema (es desde los propios
grupalistas que, décadas más tarde, surgirá
la problematización del propio grupo y su decadencia como
objeto discreto). Y es también desde aquí, que
se abre una concepción de Salud y Enfermedad que aún
hoy seguirá resonando:
- "(...) par conceptual: salud y
enfermedad, al que definimos como adaptación activa o
pasiva a la realidad. Con el término adaptación
nos referimos a la adecuación o inadecuación, coherencia
o incoherencia, de la respuesta a las exigencias del medio, a
la conexión operativa o inoperante del sujeto con la realidad.
Es decir, que los criterios de salud y enfermedad, de normalidad
y anormalidad no son absolutos, sino situacionales y relativos
(...) podemos enunciar el postulado básico de nuestra
teoría de la enfermedad mental: toda respuesta inadecuada,
toda conducta desviada es la resultante de una lectura distorsionada
o empobrecida de la realidad. Es decir, la enfermedad implica
unba perturbación del proceso de aprendizaje de la realidad,
un déficit en el circuito de la comunicación, procesos
éstos que se realimentan mutuamente."
- Iniciábamos este trabajo con la
confusión de la dimensión institucional y la grupal
de la familia. Ahora en el final volvemos a aquello que captura
la mirada: el grupo familiar. Los desarrollos posteriores a Pichon
son extensos, múltiples y revisionistas, porque el grupo
como tal ha sido puesto en cuestión (al menos como categoría
ontológica). El desarrollo de los mismos excede las posibilidades
de este trabajo. Vale, de todos modos, recomendar los trabajos
de Ana María Fernández, de Juan Carlos de Brasi,
y la propia producción nacional sobre el tema. Pero sólo
como punto de partida.
-
- Referencias bibliográficas:
-
- Filgueira, Carlos;
"El rescate del capital social", en Género,
Familia y Políticas Sociales (coordinado por Clara
Fassler, Patricia Hausser, e Inés Iens), Montevideo,
Trilce, 1997.p 77
-
- Confusión que parece corresponder
a ciertas escuelas sociológicas de carácter, fundamentalmente,
norteamericano.
-
- Castro, Sylvia; "Para
construir un concepto de familia", Revista Uruguaya de
Psicología (tomo I Nª IV), Imago, Montevideo,
1980. P.46
-
- Ibid. Pp 45-46
-
- Jelin, Elizabeth: Pan
y afectos. La transformación de las familias, Buenos
Aires, Fondo de Cultura Económica, 1998. P. 15
-
- Ibid. P. 15
-
- Foucault, Michel: Historia
de la sexualidad. Tomo I. La voluntad de saber, México,
SXXI, 1987
-
- Ibid.
-
- Ibid.
-
- Jelin, Elizabeth: Pan
y afectos. Las transformaciones de las familias, Buenos Aires,
Fondo de Cultura Económica, 1998. P. 55
-
- Foucault, Michel: "El
juego de Michel Foucault", en Verdad y Poder, Madrid,
Ediciones de la Piqueta, p. 132
-
- Lans, Alfonso: "Familia
y grupo familiar", en Comunidad, clínica y complejidad,
Montevideo, Multiplicidades, 1999. P.27
-
- Gonçalvez, Luis:
La metodología genealógica y arqueológica
de Michel Foucault en la investigación en Psicología
Social, Montevideo, Ficha del curso de Psicología
Social, 1999, p.4
-
- Lans, Alfonso: "Familia
y grupo familiar", en Comunidad, clínica y complejidad,
Montevideo, Multiplicidades, 1999,p.27
-
- Donzelot, Jacques: La
policía de las familias, Valencia, Pre-textos, 1979.
-
- Lans, Alfonso: "Familia
y grupo familiar", en Comunidad, clínica y complejidad",
Montevideo, Multiplicidades, 1999. P.27
-
- Ibid. P.28
-
- Cooper, David: La muerte
de la familia, Buenos Aires, Planeta-Agostini, 1994
-
- : Foucault, Michel: Historia
de la sexualidad. Tomo I. La voluntad de saber, México,
SXXI, 1987. P. 179
-
- Donzelot, Jacques: La
policía de las familias, Valencia, Pre-textos, 1979
-
- Lans, Alfonso: "Familia
y grupo familiar", en Comunidad, clínica y complejidad",
Montevideo, Multiplicidades, 1999. P.29
-
- Deleuze, Gilles: Pourparler,
Paris, Editions Minuit, 1990
-
- Pichon Rivière, Enrique:
El Proceso grupal. Del psicoanálisis a la Psicología
Social, Buenos Aires, Nueva Visión, 1982.p 59.
-
- Ibid. P.57
-
- Ibid. P.62
-
- Ibid.
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