"El espejo en el espejo"

el psicodrama como juego de espejos

 

Parto del titulo de un libro de Michael Ende para hablar de una dimensión del psicodrama: el psicodrama como juego de espejos.

Pienso que uno de los componentes fundamentales, diria casi esencial, de la armonía existencial del hombre sea aquella que deriva de lograr la integración en modo mórbido y fluctuante del propio teatro interior con el teatro exterior y viceversa. Cuando hablo de teatro interior abarco todo el mundo de las percepciones, de las sensaciones, de las emociones, de las fantasías que son alimentadas por las cosas y personas que me rodean y de las cuales no solo estoy impregnado sino que diría casi constituído. Alguien ha dicho: yo soy la memoria del pasado, la percepción del presente y la intuición del futuro que poco a poco voy viviendo, reviviendo, inventando y reinventando en mi cotidiano inter-actuar con la cosas, las personas y las situaciones. Este inter-actuar es a menudo casi un reflejarse reciprocamente entre nosotros, las cosas y las personas, en un presente que está en el tiempo y fuera del tiempo y en un espacio que tiene una dimensión y que está afuera de toda dimensión.

Este es a menudo lo que sucede en la realidad, conscientemente o no; esto es lo que nosotros proponemos en el psicodrama con la función de promover la armonía existencial y/o con la función de restaurar el equilibrio perdido.

Ensayo ahora a dar un ejemplo concreto de cuanto he intentado exponer. Si un protagonista me pide de trabajar con sus miedos, yo le propongo de enfrentarlos. Para que él pueda hacer el ensayo de enfrentarlos en la realitad psicodramática puedo proponerle que escoja algunos objetos. Una modalidad menos consciente puede ser la de hacerlos buscar con los ojos cerrados palpando con las manos, o de proporle de ir sucesivamente en diferentes direcciones aceptando de escoger cada vez el primer objeto que encuentra entre varios ya precedentemente por él distribuídos en el espacio circundante. Puedo pedirle después de dar voz cada vez a su turno a cada uno de estos objetos y de darles vida adoptando una postura del cuerpo o con una escultura estática o en movimiento, hecha usando su propio cuerpo o su ego auxiliar. Puedo también proponerle de escoger con la misma modalidad, es decir sirviendose de objetos, partes de su cuerpo o componentes de su personalidad. Sucesivamente puedo proponerle de pasar del mundo de los objetos al mundo de las personas haciéndole substituir cada objeto por una persona escogida en el grupo. También en este caso podré proponerle de escoger con la vista o con el tacto. El tacto tiene en efecto una función maravillosa que es la de des-velar los fantasmas. Invirtiendo los roles de las personas podré hacer encontrar el protagonista con personas y situaciónes fuente de sus miedos y a este punto podré hacerle vivir en él aquí y ahora psicodramático situaciones y sensaciones, pasando a través de las cuales podrá vivir nuevas con-fusiones para inventar nuevas dis-fusiones, separaciones y " se-paraciones". (Del latin se-parare)

Quisiera ahora ensayar algunas afirmaciones. Nosotros somos nuestro teatro interno, somos también nuestro teatro externo, sea como reflejo o como confusión. Experimentamos, en relación a lo antedicho, a pensar en el mundo de los sueños y a todo lo que le pertenece preguntandonos cuanto sea "real" para nosotros lo mismo que el mundo de la realidad. Creo por esto que una de las técnicas privilegiadas del psicodrama pueda ser la ayuda que nosotros damos al protagonista para una correcta gestión de este juego, para una disponibilidad a inventar e inventarse en nuevos juegos que le permitan romper viejos libretos de muerte para inventar nuevos más gozosos y más capaces de deparar la felicidad posible, de la cual cada uno de nosotros puede disfrutar.

Quisiera pasar ahora a una segunda parte de mi estudio acerca del psicodrama como lugar del juego de los espejos y en esta me preguntaré que espacio y que función puede tener la introducción de un espejo en el teatro de psicodrama. Cuando he creado mi primer teatro de psicodrama he sentido la necesidad de introducir un espejo y particularmente un espejo de tres lunas. Antes de pasar a hablar de ello os hago partícipe de una poesía mía, sobre el tema antedicho, que nació entre las primeras diez de mi producción.

 

ESPEJO DE TRES LUNAS

caleidoscopio de luces y colores / ojos que multiplicándose me miran / y me escrutan / sonrisa que se burla de mi desde cada ángulo de la boca / rostro que se abre en mil rostros / rostro que me interroga y me aprisiona desde cada lado / cuerpo que se compone y decompone como por magia // si cierro los ojos / desaparece la plata viva que hace de ti un espejo / y un vidrio transparente me propone / de perderme en el vacío infinito / o de encontrar al otro / llamarlo y hacerme llamar

Creo que el espejo haya entrado en mi teatro como un objeto necesario justamente por su simbología del grupo. Habia trabajado yá utilizando el espejo desde un tiempo con los grupos y las primeras imágenes del grupo que derivaron eran: sala de los espejos y valle del eco.

Introduzco aquí algunos aspectos tecnicos. ¿Por qué un espejo de tres lunas? Es un espejo que, sobre todo, se puede doblar en todos los sentidos, permite la duplicación "infinita" de las imágenes, la visión de todas las partes del cuerpo (anterior, posterior y lateral), la "parcelización" del cuerpo, etc.

Cada realidad tiene aspectos no del todo positivos. La presencia de un espejo en el teatro puede crear algunos problemas. Existe sobre todo un problema de seguridad. Dejado libre puede volar en pedazos si es golpeado y puede ocupar un espacio grande si es puesto en condiciónes de ser maniobrado en todas las direcciones. He optado por una solución intermedia: ha sido fijado a la pared en su parte central dejando libres las dos partes laterales. Para especiales juegos de calentamiento u otro uso puede ser desenganchado y usado en todas sus posibilidades. De este modo,cuando no se usa, pasa su tiempo alineado a la pared y cubierto con una tela blanca. El espejo es también un instrumento delicado. No todos lo soportan. Es en un cierto modo la piedra de comparación de la serenidad de la relación con si mismo, de la aceptación de la propia identidad y autenticidad, (idem, similar a los otros o diverso de los otros, autós, unico e irrepetible ) de la aceptación del propio teatro interno, (la propia grupalidad interior), y del teatro externo y de las interacciones entre los dos. Puede ser usado también cubierto:-"cierra los ojos, mirate al espejo (cubierto) y dime que cosa ves".

Ahora para decirme y deciros algo todavía sobre los espejos me confío en Jorge Luis Borges, escritor y poeta:

 

Del libro "Ficciones"

"Desde el fondo lejano de la galería, el espejo nos espíaba. Descubrimos (en la alta noche el descubrimiento era inevitable) que los espejos tienen algo de monstruoso. Entonces Bioy Casares recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar habia afirmado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres."

 

De la poesía

LOS ESPEJOS

 

Yo que sentí el horror de los espejos / No sólo antes el cristal impenetrable / Donde acaba y empieza, inhabitable,/

Un imposible espacio de reflejos //

Sino ante el agua especular que imita / El otro azul en su profundo cielo / Que a veces raya el ilusorio vuelo / Del ave inversa o que un temblor agita //

Y ante la superficie silenciosa / Del ébano sutil cuya tersura / Repite como un sueño la blancura / De un vago mármol o una vaga rosa, //

Hoy al cabo de tantos y perplejos / Años de errar bajo la varia luna, / Me pregunto qué azar de la fortuna / Hizo que yo temiera los espejos. //

Espejos de metal, enmascarado / Espejo de caroba que en la bruma / De su rojo crepúsculo disfuma / Ese rostro que mira y es mirado, //

Infinitos lo veo, elementales / Ejecutores de un antiguo pacto, / Multiplicar el mundo como el acto / generativo, insomnes y fatales.//

Prolongan este vano mundo incierto / En su vertiginosa telaraña; / A veces en la tarde los empaña / El hálito de un hombre que no ha muerto. //

Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro / Paredes del alcoba hay un espejo, / Yá no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo / Que arma en el alba un sigiloso teatro. //

Todo acontece y nada se recuerda / En esos gabinetes cristalinos / Donde, como fantasmáticos rabinos, / Leemos los libro de derecha a izquierda. //

Cuando, rey de una tarde, rey soñado, / No sintió que era un sueño hasta aquel día / En que un actor mimó su felonía / Con arte silencioso, en un tablado.//

Que haya sueños es raro, que haya espejos, / Que el usual y gastado repertorio / De cada día incluya el ilusorio / Orbe profundo que urden los reflejos. //

Dios (he dado en pensar) pone un empeño / En toda esa inasible arquitectura / Que edifica la luz con la tersura / del cristal y la sombra con el sueño.//

Dios ha creado las noches que se arman / de sueño y las formas del espejo, / para que el hombre sienta que es reflejo / Y vanidad. Por eso nos alarman.

 

De la poesía

AL ESPEJO

¿ Por qué persistes, incesante espejo? / ¿ Por qué duplicas, misterioso hermano, / El menor movimiento de mi mano? / ¿ Por qué en la sombra el súbito reflejo? / Eres el otro yo del que habla el griego / Y acechas desde siempre, en la tersura / Del agua incierta o del cristal que dura / Me buscas y es inútil estar ciego. / El hecho de no verte y de saberte / Te agrega horror, cosa de magia que osas / Multiplicar la cifra de las cosas / Que somos y que abarcan nuestra suerte. / Cuando esté muerto, copiarás a otro / Y luego a otro, a otro, a otro, a otro...

 

Me doy cuenta que no nos ha hablado sólo de espejos sino también de sombras, de sueños, de reflejos, de teatro interior y exterior " del otro yo del cual nos habla el griego": de psicodrama, en fin, y ahora callo.

 

Terenzio Formenti

Versión castellana Juan Baladán Gadea