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"ESTÉTICA DEL DUELO: Elaboración
de la pérdida de la condición servil de los colectivos."
ENSAYO SOBRE ASPECTOS EPISTEMOLÓGICOS, TEÓRICO-METODOLÓGICOS
Y PROFESIONALES DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL.
Profesor. Luis Arturo De La Garza Merediz. Febrero
del 2000.
SOBRE LA AUTORÍA DEL ENSAYO: A MODO DE INTRODUCCIÓN.
El comienzo de un texto que de alguna manera indique autoría
por parte de quien lo escribe debe, por lo menos, ser original
en el sentido de tener su origen en una expresión personal
por parte de quien lo elabora, pero claro, también debe
de procurar romper con la discontinuidad de su ser con respecto
a los demás seres con quien desea comunicarse. Esto implica
partir de una o varias tradiciones teóricas, paradigmáticas,
lexicológicas y, por supuesto, comenzar por establecer
el terreno que pisa; esto es, en principio, esclarecer el ser
de la cosa de la que pretende dar cuenta (el "ser",
o más explícitamente, el aspecto "ontológico"
de su exposición, y el "dar cuenta", esto es,
su proposición "epistemológica".).
La autoría presenta por lo menos dos problemas, a saber:
la discontinuidad inevitable del autor con respecto a sus posibles
interlocutores, como lo supone la categoría de "ensayo"
en la literatura de cualquier orden, así como la necesaria
continuidad, condición de comunicación (¿y
comunión? ) para tener interlocutores, para lograr, en
cierta medida, transferir una experiencia epistémica en
términos de ideas, lo cual es ya un poco contradictorio,
pero es el uso y costumbre en nuestra cultura. De hecho, es posible
y quizás incluso probable que el "ensayo" sea
la única manera de que un texto, un discurso, no sea un
semi-plagio o plagio total de otro u otros, esto siempre en aras
de la continuidad, de la historicidad, de la tradición
teórica, que habitualmente olvida (de modo consciente
o no... creo que no es tan significativo.) que un pensador o
un pensamiento también pueden ser "acontecimiento",
discontinuos, relacionados, si, con cierta historia, pero no
con una y única historia, con un sentido unívoco,
que creo, las más de las veces, escapa al autor, además
de que en muchas otras ocasiones, "acontece", que son
los otros, los consumidores, y a veces las instituciones de ciertas
tradiciones teóricas, con sus "decanos" u otras
figuras no tan oficiales (los "críticos", etc.)
quienes terminan por "establecer" el sentido de lo
que el autor (sin comillas) de un discurso, dijo, pensó
o expresó ( allí si, "bien" o "mal",
según el juicio de filólogos y similares.) en un
momento dado. Pero sobre ésto, sobre las condiciones de
enunciación, sobre el poder que en relación a estas
se ejerce, se goza, se padece, de modo inmanente y/o trascendente,
produciendo y consumiendo subjetividades, es que procuraré
problematizar en este discurso... como se me solicita ahora,
de: "Aspectos epistemológicos, teóricos metodológicos
y prácticas profesionales de la Psicología Social."
Por tanto, es necesario partir de una posición ontológica
y una epistemológica que de ella se derive; es inevitable.
Sin embargo, quisiera establecer desde ahora, citando a un par
de autores que me servirán para expresar lo que aquí
pretendo, un camino en el que me opongo a desaparecer como sujeto
en aras de una objetividad que haría incomprensible (no
inentendible, sin embargo) este escrito: en " ¿Qué
es un autor?, Foucault dice: "Quisiera abordar la única
relación del texto con el autor, la manera como el texto
apunta hacia esa figura que le es exterior y anterior, al menos
aparentemente."... "Puede decirse primero que la escritura
de hoy se ha librado del tema de la expresión: sólo
se refiere a sí misma, y sin embargo, no está atrapada
en la forma de la interioridad; se identifica a su propia exterioridad
desplegada...En la escritura no se trata de la manifestación
o de la exaltación del gesto de escribir; no se trata
de la sujeción de un sujeto a un lenguaje; se trata de
la apertura de un espacio en donde el sujeto escritor no deja
de desaparecer."( M.Foucault .1969). Entiendo que esta relación
de exterioridad, de algún modo, ubica al ser del escritor
en el ser de la cosa ( y, por tanto en el orden de "las
cosas en el mundo", lo que ya no es la experiencia de si,
sino un simulacro de si en el requerimiento del otro.) que escribe,
lo que puede para algunos ser contrario a la preservación
del sujeto...pero en aras, pienso, de la comunicación:
"Porque sólo los seres que se ponen a sí mismos
en juego pueden comunicarse entre sí."(A.Campillo.
en Georges Bataille .1996)
Algo más, la "autoría, como mencionó
Foucault, implica que lo expuesto acerca de lo dicho por otros
autores, en modo alguno debe ser entendido como un intento de
hacer una monografía de ellos, sino debe de ser leído
en el contexto del texto que esta construyendose, precisamente
para y por producir un sentido... estamos, aún, en un
orden lejano al significante, ese es más bien una experiencia
interior, sobre la cual no creo que se construyan autorías
narrables ni se esperen consensos, pero el texto, seguramente
produce significados, según el lugar del interlocutor.
SOBRE EL "SER" Y POR TANTO EL "CONOCER"
DE LA COSA: ASPECTOS EPISTEMOLÓGICOS.
Expresado lo anterior, puedo iniciar este texto afirmando
que la concepción del mundo y del hombre, de que parte
la problematización inicial que aquí se presenta
corresponde a la posición Dialéctico-Materialista
de la Filosofía y a una cuestión que, en su origen,
plantea la "Teoría Científica de la Historia"
como una de las expresiones científicas de esta concepción
filosófica. Esto implica, directamente, la aceptación
del carácter material del ser del hombre y del mundo,
así como de su devenir a partir de su carácter
contradictorio pero no-dilemático. De modo más
directo, parto de la existencia histórica del ser humano
así como del carácter material de esta existencia,
en contraposición a las concepciones del mundo que conceden
primado a las ideas sobre la materia así como a las concepciones
que consideran el ser del mundo como dado de una vez y para siempre
(metafísica), con un mismo derrotero o fin.
Sin embargo, aunque esta afirmación lleva directamente
a pensar en la teoría Marxista, la cuestión que
aquí trato, en definitiva, no se reduce a la posición
de una teleología de la vida humana basada en la racionalidad
(¿o, racionalización?) de la producción
económica; por lo menos guardo distancia en esto de dos
maneras: la primera se refiere a que considero las producciones
humanas en ámbitos más amplios que el de la producción
de bienes en el sentido de lo que Bataille denominará
"Economía Restringida" (Bataille.1949,), lo
cual me lleva también a pensar no sólo en las formas
de consumo y de producciones "utiles", sino que tendré
que pensar problemas clásicos de la Dialéctica-Materialísta
en términos de Deseo ( que, para algunos autores es una
categoría que no busca, en modo alguno, el o los "bienes"
como objeto.), más que en los simples términos
de reducción del materialismo ortodoxo a la satisfacción
de la "necesidad", a través del trabajo.
Directamente, me referiré a las formas en que el deseo
produce "realidad", relaciones políticas de
dominación, inscritas en prácticas Éticas,
relacionando formas de "saber", con prácticas
de poder a través de las figuras de "La Verdad",
y Estéticas, en el sentido de producir "Formas Sociales"
que dan sustento material, en tiempo y espacio, para la objetivación
de dichas prácticas, entendido lo anterior como "subjetivación".(Foucault.
1994, edición en castellano, 1999.) En este sentido, requeriré
de incurrir discursivamente, con fines teórico-metodológicos,
en categorías que algunas tradiciones teóricas
consideran ( o consideraron en su momento.), opuestas a los fundamentos
ontológicos y epistemológicos que enuncio; en particular,
a que la forma de problematización que implica mi abordaje
se apoya en lo que los defensores de la ortodoxia marxista, en
algún momento, denominaron "los estructuralístas",
de quienes criticaban el abandonar la continuidad histórica
en pos de análisis de objetos "discontinuos"
( veremos también como se han defendido los enjuiciados,
que fueron, básicamente, enunciativa pero no exclusivamente,
J.Lacan, L.Althusser, M.Foucault.) , además de acudir
a algunos "herejes" de las tradiciones teóricas
hegemónicas, en esta línea de pensamiento crítico
( el caso Bataille, en específico.) y que, sin embargo,
como veremos, fueron claramente precursores del pensamiento de
varios de estos autores, que sin embargo negaban dicha influencia(
caso específico de Lacan, no así de Foucault.).
Pero el objetivo de la construcción de esta entelequia
o forma de entendimiento no es únicamente el de hacer
una abstracción singular de la realidad, sino el permitir
acercarse, ensayar un acercamiento a las instancias y procedimientos
que producen a los sujetos, las condiciones de sujeción
y de subjetivación, entendiendo esta última en
sus dimensiónes contrarias y complementarias, tanto en
su condición de supresión del ser ( o, lugar de
"vacío del Ser", lugar en donde "debería
devenir el Ser", lugar del sujeto "alienado" que,
"post-revolución", será, etc.) como en
su condición de posibilidad de existencia ( sujeto responsable
de si, con conciencia de si, con "libre albedrío",
"autónomo", "democrático",
etc.): esto es, en su carácter tanto servil como soberano.
Por supuesto, todo lo anterior, con el fin de proponer las condiciones
teóricas y metodológicas que den cuenta de una
forma de la práctica profesional de la Psicología
Social, tal como pienso que la vengo practicando y predicando
en Querétaro desde hace 18 años ( aunque esto se
origina desde antes, en la ciudad de México, UAM-X.) a
través de intervenciones diversas, varias de las cuales
cuentan con monografías publicadas ( Textualmente, en
el caso de la Revista de "Psicología y Sociedad"
#13.1992 UAQ, realizada en 1986, pero se agregan a esta los trabajos
presentados en ponencias realizadas desde 1985 a 1999, todas
ellas en la UAQ.), pero que sin embargo, en este espacio solamente
recuperaré para ilustrar el aspecto que de ellas me parece
tiene una historia, una coherencia y continuidad, que considero
es inteligible desde la teorización que aquí efectúo.
VARIANTES SOBRE LA RELACIÓN DISCURSOS-SABERES-PODERES:
SUPERESTRUCTURAS O ESTRUCTURAS NO NECESARIAMENTE SOBREDETERMINADAS.
En la tradición Marxista, la cuestión del ejercicio
del poder se vincula directamente a la del Estado. A esta figura,
el Estado, estará ligada la idea de Aparato de Estado;
normalmente se pensará, hasta L.Althusser, en Aparatos
Represivos de Estado, pensando en ellos como una forma de coacción
sobre de los individuos, con objeto de mantener un régimen
de dominación sobre de ellos, dominación que se
sostiene con el ejercicio y monopolio de la violencia, ésta
última en sus expresiones estrictamente físicas,
por medio de Cuerpos Públicos Represivos. Pero diversos
autores han mostrado, algunos desde hace ya bastante tiempo,
como la violencia física no es suficiente para garantizar
( ni para explicar) la gubernamentalidad, la soberanía
de "los poderosos", ni para sostener la hegemonía;
baste decir, quizá en exceso, que la "locura",
como "falta o incapacidad de gobierno de sí",
muestra hasta que punto el problema es complejo. Pero centrándome
en la observación de L.Althusser, el problema de un aparato
político que se ocupe del control social, según
este autor, no puede reducirse a la violencia física,
requiere de un control más preciso y éste se realizará
en el ámbito espiritual, mediante la "ideología",
cuya funcionalización se objetivará en los "Aparatos
Ideológicos de Estado", y que atañen directamente
a los sujetos, en tanto, éstos ( y no los "individuos".)
son interpelados por el Estado, resultando de esto el
que se identifiquen a si-mismos a través de los discursos
con que son apelados por el Estado, en las instancias que el
autor denominó "Aparatos Ideológicos".
Mediante este mecanismo, se garantiza la producción y
reproducción de las condiciones sociales de la producción...(
L.Althusser, 1968-1970.) y yo agregaría: de las condiciones
materiales de la subjetivación.
La cuestión aquí es si es suficiente con considerar
que esta instancia de gubernabilidad es así, ubicada como
existiendo afuera del sujeto, en exterioridad absoluta a él
( como la idea del "Príncipe" en relación
a sus gobernados, en la obra de N.Maquiavelo.) y como una "superestructura
que se levanta a partir de la estructura económica"
de la que depende directamente y "en última instancia".
Pensar si no es que la "autonomía relativa"
de estos mecanismos de gobernabilidad poseen también su
propio carácter estructural (y estructurante, fundante
de una preocupación de sí, por parte de los sujetos.)
y si estos mecanismos dependen únicamente de condiciones
externas al sujeto, por lo que, al suprimir estas condiciones,
mecánicamente se suprimirían las condiciones de
servidumbre de éstos al poder del Estado ( si esto los
hace "soberanos", tanto como preguntarse a que conduciría
tal "soberanía".). Preguntarse también
creo importante si no es posible que la supresión
de todas estas condiciones implica crear un vacío de autogobierno
(y angustia ante la hiancia.) que podría conllevar, en
el extremo, al caos, la supresión del sujeto, la locura
y la muerte. Claro, y con esto pensar: ¿Es imposible existir
de modo soberano, es indispensable la servidumbre para la existencia
humana?.
Otro aspecto que me parece relevante esclarecer (y que, sin
embargo considero suficientemente amplio y complejo como para
que merezca ser objeto de un análisis particular en otro
espacio.) , es el de que el materialismo, en muchas ocasiones,
olvida que la materialidad más inmediata del ser humano
es la de la carne, del ser de la carne, de que las cuestiones
más complejas del espíritu son las referentes a
las condiciones de encarnación ( algunos dicen "aterrizar".)
de ciertas problemáticas, como intentaré ver más
adelante con respecto a los fines trascendentes del trabajo y
la razón. Estas condiciones de "encarnación"
de algunas categorías que son universalmente válidas,
en abstracto, para los sujetos, en el momento de lo particular,
de la "encarnación", llegan a tener el carácter
de lo que Hegel denominó lo "negativo formal",
segundo momento de la dialéctica.( capítulo final
de "la idea absoluta", citado en: Lourau.1970), razón
por la cual, su análisis debe realizarse de acuerdo a
las condiciones concretas de cada caso, que sería la especificidad
en que se presenta cada institución, aún cuando,
en última instancia, representen los fines del Estado.
Si, lo hacen, pero sus formas concretas no dejan ver esta sobredeterminación,
ni tampoco pueden ser explicadas por ésta únicamente.
Por el momento, acotaré algunos aspectos de lo que L.Althusser
aportará sin duda para cambiar las preguntas habituales
al problema de la Ideología, así como al descentramiento
de sus inquietudes del campo de la filosofía, pues al
expresar la materialidad de los espacios, o mejor, al objetivar
la existencia de instancias materiales de subjetivación
y al tiempo de dominio, así como su modo de operar ( por
mediación de la palabra y mediante el acto de la apelación
y, claro, la interpelación, que es la que posibilita la
identificación.) inicia e incita a pensar como necesaria
la relación entre política y subjetividad, lo que
refuerza la idea de que "el sujeto" es un campo de
intervención política. Señalo por el momento,
como condición suficiente, el hecho de que L.Althusser
apunte el mecanismo de la apelación como mecanismo de
denominación y de dominación , el recurso del campo
de las ideas ( "ejercer la dominación mediante la
Ideología", de modo ,o mas bien, en el campo
de lo "simbolico".) y los discursos ligados al ejercicio
del poder, así como los lugares comunes ( instituídos
) de este ejercicio: La Familia, La Escuela, etc.( Foucault coincidirá
en mucuo al respecto, pero él ubica en "prácticas
sociales diversar", con una historia independiente, o por
lo menos, no necesariamente paralela a la de la "Lucha de
Clases".)
La apelación, sin duda, es un mecanismo que desde el
inicio de la humanidad ha estado ligado a la función de
control ( no exagero si digo de gobierno ) sobre de las cosas
del mundo, sin embargo, no solo las cosas, sino también
el ser en el mundo, que puede mirar y ser mirado en el mundo,
hace de la "interioridad" humana, de la experiencia
de sí, una de las cosas en el mundo de las cosas para
el ser humano, y este dominio, denominado por una corriente como
lo real y opuesto o distinguido así de lo simbólico,
no puede ser nombrado pues, entonces, ya no sería
real sino simbólico: es lo que antes de
los psicoanalistas, Georges Bataille denominó "El
dominio inapelable". ( Bataille. G. 1957.) . Ahora
bien, lo que aquí interesa, por el momento, es la importancia
del ser apelado. En "El deseo y su interpretación",
J. Lacan afirmaba: "..es la forma en que el sujeto ha de
entrar en la cadena significante... es por que el niño
se dirige a un sujeto al que sabe hablante, al que ha oído
hablar, que lo ha penetrado de relaciones donde el comienzo de
su despertar a la luz del día, es porque tiene algo que
juega al juego significante, como molino de palabras, que el
sujeto debe de aprender bien temprano que ésa es una
vía estrecha por donde deben de someterse todas las manifestaciones
de las necesidades para ser satisfechas." ( cursivas
mías).En éstas, la que ocupa un lugar privilegiado,
es la necesidad de ser. Además, sin menoscabo de la importancia
de lo anterior expresado por el autor citado, algo notable es
pensar, aunque desde otro tipo de pensador y discurso, lo que
implica la interpelación; en sus "Historias del Mal",
B.Sichére(1996) señala algunos datos de interés:
"...la ética de la bella construcción de sí
mismo y la ética que pone en escena el horror van a desaparecer
en parte en provecho de ese discurso nuevo del exilio que desconfía
de la materia, ya sea que vea en ella la fuente del mal, ya sea
que la defina como una esfera sobre la cual nada podemos y exhorte
al sujeto a definirse como un imperio dentro de un imperio."(pp54).
Más adelante, entrado en su materia ( lo cual hace mas
complicada la nuestra.) escribe: "en Satanás hay
una subjetividad, y esto zanja la dificultad que presentaba la
palabra griega para la cual el mal es desde el principio una
cara del ser o del Kosmos... existe un sujeto del mal,
Satanás, antes de que surja en el seno de la creación
ese segundo sujeto que es Adán...En este sentido, el nuevo
drama relativo al hombre y que da la clave de su destino es una
repetición del <drama desarrollado en el cielo>...lo
cierto es que este segundo drama del jardín del Edén
es claramente 'subjetivo'... en el sentido de que se desarrolla
por entero en el registro de la palabra concebida como
fundadora de sentido y como creadora del sujeto, palabra
de Dios que engendra el mundo y que engendra al hombre... esa
palabra no es germinativa, ni está pegada a la dimensión
del ser; se debe a que se trata de una palabra de sujeto a sujeto,
de una fuerza de interpelación que relaciona a un yo con
un tú..."(pp64-65) Mas adelante, relacionado con
la cita de Lacan, respecto al "otro hablante", creo
de interés señalar lo que sigue: "A partir
de entonces puede comenzar la historia Humana, una historia que
nunca el pensamiento griego pudo concebir, puesto que es a la
vez a la medida radical del hombre después de la primera
falta ( una falta, no un error, ni la fuerza de una ate
devastadora de la que sólo puede surgir la ruina
y el desastre ) y a la medida del designio que Dios, a pesar
de todo, tiene respecto del hombre: el hombre no habrá
de ser simplemente Su servidor, sino también al mismo
tiempo será Su interlocutor único y muy querido
y aquel que responde a su palabra."(subrayado mío)
Una historia que ya no será la historia restringida de
las Epopeyas, en la que el héroe y sólo él,
se forjaba una vida más bella, sino una historia social,
descrita en las crónicas, pero siempre sujeta a la metahistoria
que liga la subjetividad del humano ( cuyo prototipo es Adán
) con la subjetividad de Dios, del otro hablante que apela al
sujeto. ( Creo que, de igual modo, con muchos autores del movimiento
"psi" sucede de modo similar: solo los iniciados, los
que se identifican con la "subjetividad del autor",
quedan autorizados para seguir su palabra...). Las citas aquí
expuestas son un recorte, no sería extraño que
se me objete que ambos autores trabajaron en dichos textos cuestiones
que adquieren sentido y abordan objetivos distintos si no es
que más amplios que lo que aquí yo escotomizo,
pero para mis fines y en éste contexto van hacia donde
me interesa: son puntos de apoyo para una problematización
que me interesa mostrar cuan compleja es , por lo menos como
para no tomarla a la ligera. Sobre todo y en particular, en el
caso ya de la Práctica Profesional, pues solemos "apelar",
denominar e intervenir entonces desde el coto de "la cientificidad,
y la eficacia del método" (nuestra nueva pastoral
de la verdad científica), a aquellos sujetos que, a través
de nuestro discurso serán atrapados y sometidos al orden
social hegemónico, en una vía que los alejará,
por la mediación de nuestro lenguaje, de toda posibilidad
de manifestación autónoma y de expresión
de su propio deseo. Sobre éste punto iré al final
del escrito, a propósito de la "estadística"
o los estudios sobre "representación social, en los
que el intelectual evade toda posibilidad de analizar la función
que cumple su labor "profesional", en el campo de las
relaciones de poder.
Las notas del último autor que cito las seleccioné
por la siguiente razón; indican la importancia que tiene,
desde el punto de vista no sólo psicológico ( como
el caso de Lacan ) ,sino, además cultural y religioso
( más específicamente Teogónico.) la importancia
que se otorga en occidente y a partir del judeo-cristianismo,
a un "hombre" cuya existencia (ser) depende ya no de
los designios imputados al ser como destino (moira), juego de
los dioses y sus poderes inapelables, sino a un humano cuya subjetividad
entrará continuamente en la construcción de sí,
en su relación (ética) consigo y con el mundo,
y sobre todo, en que desde muy pronto sabrá que es en
relación a la apelación e interpelación
que deberá pensarse a si en el mundo, así como
a su relación protagónica ( libre albedrío
) con el devenir ( aunque, el devenir que plantea el cristianismo
es siempre resuelto, en la misma dirección y con el mismo
fin, de la meta-historia; es decir: en términos metafísicos.).
En esta línea, de un sujeto que "interpela",
que "busca un interlocutor", expresando, por lo visto
de modo convencido, una serie de sentimientos y razones por las
cuales no ser servil, ser ese sujeto apelado a su razón
y libre albedrío ( aún que, su "libre albedrío"
era libertad de ser como dios quiera...), en 1574 se da a conocer
una obra de inteligencia política notable, pero que interroga
en la subjetividad de "quienes" y del "por que",
éstos optan por la servidumbre; me refiero a la obra de
Etienne de La Boétie, "El Discurso De La Servidumbre
Voluntaria" ( Clastres, y Lefort. 1980). Su pregunta, su
apelación , la siguiente: "De momento, quisiera tan
sólo entender cómo pueden tantos hombres, tantos
pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soportar a veces a
un solo tirano, que no dispone de más poder que el que
se le otorga, que no tiene más poder para causar prejuicios
que el que se quiera soportar y que no podría hacer daño
alguno de no ser que se prefiera sufrir al contradecirlo. Es
realmente sorprendente y, sin embargo, tan corriente que
deberíamos más bien deplorarlo que sorprendernos
ver como millones y millones de hombres son miserablemente
sometidos y sojuzgados, la cabeza gacha, a un deplorable yugo,
no porque se vean obligados por una fuerza mayor, sino, por el
contrario, porque están fascinados y, por el contrario,
por decirlo así, embrujados por el nombre de uno,
al que no deberían ni temer ( puesto que está solo
), ni de apreciar ( puesto que se muestra para con ellos inhumano
y salvaje )." Pero este joven y agudo pensador, después
de deplorar la condición de autosujeción a situaciones
extremas de vejación de algunos pueblos, de deplorar la
idea de degradación de la voluntad humana, propone que
,por lo menos esto debe de tener un antecedente, así como
una solución y parece, confía más en lo
que puede apelar con la palabra que con el instinto, como expresa
adelante, al apelar a la "defensa de lo que se ha conocido"
y la incapacidad de "defender lo que nunca se ha tenido":
"Cuando Jerges preparába su gran ejército
para la conquista de Grecia, envió a sus embajadores por
las ciudades griegas a pedir agua y tierra: era la manera que
tenían los persas de conminar las ciudades a que se rindieran.
Pero guardo mucho de enviarlos a Atenas, o a Esparta, porque
los que su padre, Darío, había enviado con semejante
intimación, fueron arrojados a los pozos y a los fosos
por los espartanos y atenienses, para que de allí cogiesen
el agua y la tierra que deseaba su príncipe. Esas gentes
no podían soportar que se atentara contra su libertad
ni tan solo con la palabra."... sin embargo, los espartanos
decidieron enviar a dos de sus hombres a ser sacrificados por
Jerges, en pago a lo hecho a sus embajadores, y lo que narra
La Boétie ilustra un poco más el problema de la
relación entre enunciación ,actuación y
poder: "...llegaron al palacio de un Persa llamado Hidarnes,
lugarteniente del Rey para todas las ciudades costeras de Asia.
Los recibió con muchos honores y, tras ofrecerles grandes
banquetes y discursos de toda índole, les preguntó
por qué rechazaban la amistad del rey. << Ved, espartanos
siguió diciéndoles --, por mi ejemplo, cómo
honra el rey a los hombres de valor y creedme que, si estuvierais
a su servicio, él haría lo mismo por vosotros.
Si os conociera, no tardaríais en ser gobernadores de
alguna ciudad de Grecia.>> <<Hidarnes, no eres buen
consejero respondieron los lacedemonios --. Has probado,
es cierto, el bienestar que nos prometes, pero ignoras por completo
el que gozamos nosotros. Has probado los favores de un rey, pero
no sabes cuán dulce es la libertad. !Oh, si tan sólo
tuvieras una idea de lo que es, tú mismo nos aconsejarías
defenderla, no ya con la lanza y el escudo, sino con los dientes
y las uñas.>> ...lo cierto es que unos y otros hablaron
según como habían sido educados. Porque era imposible
que el persa lamentara una libertad que jamás tuvo, ni
que el lacedemonio tolerara la sumisión tras conocer la
libertad".( subrayados míos).
El texto de La Boétie abunda en ejemplos que enfatizan
la imposibilidad de representarse una libertad de la que no se
ha gozado, en particular cuando se ha sido educado para la servidumbre,
sobre todo, cuando ésta instrucción es con aquello
con lo que se identifican los sujetos y cuando esta práctica
de la sujeción va acompañada de un discurso que
la justifique: "Los emperadores romanos no olvidaban asumir
ante todo el título de tribuno del pueblo, tanto porque
esa tarea era considerada santa y sagrada, como por que así
estaba establecido para la defensa y protección del pueblo.
Con el beneplácito del Estado, se aseguraban de este modo
la confianza del pueblo, como si a éste le bastara
oir nombrar el título, sin sentir por ello sus efectos."
(subrayado mío). La idea recurrente es la del "embrujo"
de las palabras y, notable, no una búsqueda utilitaria
por parte de los soberanos déspotas, tanto como un deseo
abyecto de dominación que, también, mayormente
era satisfecho con el deseo de sometimiento con que se encontraban
en su quehacer despótico.
Con lo anterior expuesto, es claro que existe ligado a la
dominación la emisión de un discurso que justifique,
desde el punto de vista de quien es sometido a algún tipo
de servidumbre, el sometimiento al cual se entregara, al tipo
de régimen sobre su conducta que se someterá y
a la imagen de si y su destino con la que se identificará,
por la que se sentirá apelado; Pero tiene que haber también
un marco de conductas colectivas, de prácticas sociales,
en la que estos discursos se emitan y se repitan, se acostumbren,
se adquieran como valor moral o explicativo. Esto no es necesariamente
explicado por la existencia simple de las relaciones sociales
de producción, si por finalidad de estas solamente pensamos
en la "acumulación de bienes", satisfactores
de necesidades. Si, es indispensable, como lo manifiesta Althusser,
que la ideología nos apele. Pero no es suficiente, tiene
que haber otras condiciones que posibiliten la acción,
el poder de la apelación: tiene que aceptarse la interpelación,
en la que el sujeto diga " si, es verdad, soy yo a quien
se esta apelando".
Es importante el concepto de "ideología" como
"falsa conciencia", si entendemos que la conciencia
(como productora de sentido) es mediadora de la acción
de los sujetos, y se entiende que, si ésta es falsa, producirá
una relación inadecuada de los sujetos con respecto a
sus objetos y a sí mismos. Pero resultan incompletas,
por lo menos, las definiciones de la "ideología"
como "alusión- ilusión" de un objeto
por parte de un sujeto. González Rojo, en relación
a la definición de Althusser, explica que la "ideología"
no sólo tiene ese carácter, epistémico,
de "alusión-ilusión", a esta deformación
epistemológica, habría que agregar la "funcionalización
de la ideología": No sólo es deformante, en
el sentido epistemológico, también es conformante,
dice "en el sentido sociológico". De esta precisión,
González Rojo deriva todo un trabajo teórico y
político, sustentando la división de clases no
sólo en sentido económico ( Burgueses y Proletarios
), sino también en el sentido "técnico-funcional"
( Trabajadores manuales v.s Trabajadores Intelectuales ).( González
Rojo. E. No es aquí el caso explicitar las consecuencias
de su planteamiento en el contexto teórico y político
del México en que surge , el cual, incluso quedaba corto
con respecto a táctica y estrategia política, en
relación a lo que sucedía al mismo tiempo a nivel
mundial. Pero es significativo que pusiera el acento en un aspecto
tan trascendente, en cuanto a la "ideología",
como lo es el que, necesariamente, ésta debía
tener una vía ( y quien la hiciera viable ) por la cual
fuera puesta a funcionar ( funcionalizar ), además de
que esto debía tener un carácter conformador (precisamente
objeto de una voluntad de intervención, y no surgido de
modo casual.) " de la sociedad" ( sociológico,
decía él.).
La cuestión resultó ser más profunda y
más compleja, pues abrió la problematización
de la política a ámbitos en donde ésta no
se le esperaba encontrar, tales como la cuestión misma
de la construcción del "sujeto", los lugares
y mecanismos mediante los cuales éste se objetiva (por
ejemplo: la institución social del lenguaje, entre otras
instituciones.), así como procedimientos particulares
de "subjetivación" ( prácticas y discursos
con una historicidad propia, no necesariamente ligada, ni en
primera ni en "última instancia", a un modo
de producción dado; osea, no "superestructurales"
), aún que, éste autor, todavía no reconocía
la "autonomía relativa" de estas estructuras
particulares.
La perspectiva Foucaultiana, en esta trayectoria, aparece con
mayor claridad de cómo se le entendió (o, no se
le entendió). en el momento de su surgimiento. Retomo
entonces algunas ideas que lo expresan atinadamente para esta
exposición: "...Es preciso desembarazarse del sujeto
constituyente, desembarazarse del sujeto mismo, es decir; llegar
a un análisis que pueda dar cuenta de la constitución
del sujeto en el interior mismo de la trama histórica.
A eso yo llamaría genealogía" (Foucault. 1999.
Obras Esenciales.Tomo II. " verdad y Poder". pp.47).
Alvares-Uría y Varela lo presentan así: "Llamamos
genealogía al instrumento artesanal que nos permite comprender
la génesis y las transformaciones de los sistemas implícitos
que, sin que seamos conscientes de ellos, determinan nuestras
conductas, gobiernan nuestra manera de pensar, rigen,
en suma, nuestras propias vidas." (Foucault, ibid.pp19.)
El subrayado que hago se explicará por sí solo
en el momento en que, a través de la comparación
con otros autores, concluya el énfasis con que requiere
ser observado el problema del no-saber , que determina nuestras
conductas y vida, así como diferentes vías
de acceder ( o temer ) a él, según diferentes perspectivas
teóricas que, sin saberlo los autores, o por lo menos
no explicitar de donde lo saben en común, coinciden.
En ese mismo texto, se explica el proyecto del autor: "
Foucault trató de ir más allá del marxismo
académico para hacer visibles zonas de intolerancia que
no son reductibles a las formas capitalistas de explotación.
¿Para qué sirve el conocimiento? ¿Cómo
pensar el capitalismo a partir de categorías que no estén
contaminadas por el sistema en el que se producen?...implica
estar dentro del sistema sin estarlo del todo, es decir,
pensar en el límite. Toda mirada... si exceptuamos
la mirada de los dioses, implica para el expectador una posición,
con la particularidad de que existen posiciones desde las que
es imposible contemplar la escena. (...) es preciso por tanto
objetivar y definir los sistemas implícitos en los que
nos encontramos encerrados. Esos sistemas se enraízan
en condiciones físicas, materiales, pero poseen también
un carácter simbólico pues aunque las representaciones
del mundo social no agotan todo el mundo social, no hay lenguaje
ni conocimiento humano al margen de los sistemas de representación.
(...) El conocimiento crítico siembra la incertidumbre
allí donde la costumbre y las racionalizaciones heredadas
parecían fundar instituciones inamovibles."
( subrayados míos) " iluminar zonas de sombra tradicionalmente
opacas...relegadas al inconsciente...crea las condiciones para
que se produzcan cambios tanto en el orden social como en el
orden categorial". ( Foucault. Ibid.pp13-14.) Aquí
la relación de que hablaba González Rojo parece
corroborarse, aunque en él no estaba muy clara la implicación
de la funcionalización de un discurso "opaco"
y con fines de dominación. Como, parece, que el autor
aquí citado no puso demasiada atención en un
hecho, social y categorial, que enuncia continuamente,
y que otra corriente de pensamiento enfatizo: la institución,
como el lugar (un "topos" material y simbólico)
en donde se realiza y practica la relación saber-poder
y subjetivación , que tanto le ocupara. Sin embargo,
en términos del subrayado que hago, y a propósito
de la práctica profesional de intervención, conviene
señalar que los sistemas implícitos que determinan
nuestra acción, también se refieren a la acción
del investigar e intervenir de una profesión: si estos
sistemas implícitos (implicación) no son develados
por el profesionista, su saber sobre su objeto será "mudo"
y su práctica de intervención será "ciega",
con todos los riesgos y problemas éticos que esto representa.
Continuando con Alvarez-Uría y Varela, en esta misma
línea: "...su toma de posición en los márgenes
del sistema social para poder, desde allí, contemplar
mejor el centro... El trabajo intelectual no se cierra en sí
mismo ni en un ámbito universitario, no opera únicamente
una función de paradigma normativo en pugna con otros
paradigmas para adquirir de este modo un mayor prestigio y reconocimiento
académico. Lo que esta en juego es elaborar estratégicamente
saberes que son saberes alternativos porque se enfrentan a poderes
específicos, y por lo tanto también a los saberes
que los legitiman en función de sus racionalizaciones,
unos saberes que se coagulan en racionalidades específicas,
y tienen la pretensión de instituirse en saberes
científicos, es decir, verdaderos... El objetivo
es por tanto elaborar saberes que vayan más allá
de los saberes instituidos y nos permitan comprender su
razón de ser, elaborar contrasaberes al servicio de movimientos
alternativos, saberes, en fin, que permitan reconocer los puntos
de apoyo del poder de clase. ( los subrayados son míos.
¡!!)... Foucault encarna el papel del intelectual específico,
asume que su trabajo está al servicio de quienes luchan
en determinados espacios, en determinados ámbitos en donde
se produce el gobierno de unos sujetos por otros, trata de entender
la sociedad a partir de lo que ésta rechaza, de lo
que se excluye, de los deshechos, de lo negado, de lo censurado,
de los límites... trata de trascender las racionalizaciones
operadas por discursos que se han apropiado de esas experiencias."
( ibidem). (Los subrayados son míos.) Quise poner la atención
sobre algunas cosas: La existencia de un no-saber social que
determina nuestras conductas, la existencia de contrasaberes
que salen a contrapelo a los saberes universitario-paradigmáticos,
la excreción que hace "la sociedad" de los saberes
que luchan en ciertos lugares donde "se produce el gobierno
de unos sujetos sobre de otros, y, finalmente cierto papel que
cumple la institución, a la vez como espacio donde esto
sucede como el lugar material y simbólico donde esto puede
ser atajado. Quiero volver más adelante con Foucault,
pero en relación a sus encuentros y desencuentros, coincidencias,
desenmascaramientos, de otros intelectuales de la época
( o no ) o de la temática.
Por lo pronto, cambio de referente personal y teórico,
pero no de problematización. La relación saber-poder
no solo es enfrentada, en relación a los sujetos de su
práctica a través de la construcción de
contrasaberes necesariamente relacionados con la erudición
(sea esto, con la imagen de un intelectual, erudito y revolucionariamente
seductor, de quien emanará LA conciencia, EL saber.).
El tema del no-saber, además, es más complejo de
lo que hasta ahora parecía; o sea, algo que pudiera atajarse
construyendo un nuevo saber (a contrapelo) del saber hegemónico:
también está atravesado por otras causas que las
estrictamente políticas para su "excreción".
Habría que pensar, más allá de la voluntad
ética, estética y política, hasta donde
la "sociedad" y el "sujeto" pudieran ver
su rostro, asumir su deseo y vivir su libertad, de frente, sin
cierto horror de si, pues ciertamente, en parte el no-saber
no se reduce, como veremos a lo que pudiera ser apelado de otro
modo, sino también a algo que no necesariamente pasa
por la palabra, si por eso dejar de ser objeto de la experiencia
y de la intervención.
El punto a considerar es el siguiente. Desde la perspectiva
de un movimiento teórico, social, profesional, que surge
lentamente desde la primera guerra mundial y que deriva en cuestiones
muy similares, transversales o atravesadas por lo que Foucault
desde otro ámbito enfrentaba y postulaba, la denominada
corriente "institucionalísta", influída,
insisto, por, crisis de gubernabilidad y de coherencia en relación
a sus fines, métodos y función social, en los ámbitos
de atención a la enfermedad mental (de los no-normales
) y posteriormente de atención a la educación (
de los en-vía-de normalización ), surgen a contrapelo
de la práctica psicosociológica oficial ( las intervenciones
en " grupos " , como estrategia de experimentación
con lo "social" ) y fuertemente influidos por el empuje
que se ejercía con respecto a la teoría y prácticas
de la izquierda oficial ( algunos dirían "instituida",
en Francia. Aquí le llamaban "amaestrada".)
surgen planteamientos, si teóricos, "alternativos"
(¿contrasaberes?), pero también prácticas,
que pronto rebasaron, como es común a todo movimiento
revolucionario, sus marcos de interpretación y a sus ideólogos.
De dos de los precursores de dicha corriente retomo, a propósito
de lo que venía exponiendo, lo que sigue: " Las carencias
de la sociología, pero también las del psicoanálisis,
las del derecho y de la economía política, procuran
articularse dentro del análisis institucional, que no
por ello pretende sustituir cada una de estas disciplinas, y
menos aún englobarlas a todas... La clínica
sociológica la observación sobre terreno, la encuesta
profundizada que se basa en <<bancos de datos>> cuantificados,
no responden enteramente al objeto del análisis institucional,
porque trabajan sobre datos positivos, sobre hechos perfectamente
exteriores al observador...la organización no puede ser
considerada como un hecho social puramente objetivo: una intervención
que compromete al observador supone un análisis de este
compromiso. Tomar por objeto de conocimiento la negatividad
formal descartada por la sociología de las organizaciones
y la negatividad absoluta descartada por la psicosociología,
¿No significa acaso arriesgar resultados negativos, e
inclusive una operación enteramente<<nihilista>>
que siembre la confusión dentro de la organización,
y se contente con ello? (...) El análisis institucional
no pretende producir un super-saber clandestino y misterioso,
mas completo y más <<verdadero>> que los otros
saberes fragmentarios.Aspira, simplemente, a producir
una nueva relación con el saber, una conciencia
del no-saber que determine nuestra acción." ( Lourau.
1970.) El subrayado, señala una vez más, lo que
ya puede irse perfilando hacia una interpretación, en
el sentido de que, por lo menos el intelectual que pretenda dar
cuenta de estos campos de intervención, debe analizar
lo que implican, lo que no explican ni se explicitan acerca de
ellos y que determinarán los resultados y efectos de nuestra
acción cognitiva y práctica en y sobre ellos. Pero
para no adelantar conjeturas simples agrego una pequeña
observación que el autor hace más adelante, y que
de hecho es la que da sentido pleno a su perspectiva y método,
complementando y afinando la nada despreciable visión
de Foucault: "¿Quiere decir esto que el análisis
institucional, queriendo <<hablar>>de los materiales
dejados de lado o subestimados por los otros modelos de análisis,
acuerda una importancia peligrosa al factor subjetivo? Si el
peligro existe, es desde la perspectiva de la filosofía
subjetivista, tan discutible como su opuesto, el objetivismo.
La alternativa frente a los desvaríos del positivismo
no es el subjetivismo, como tampoco el nihilismo de la intervención
destructora y salvaje. Ella reside en la clara consideración
de los límites teóricos y prácticos con
que tropieza el análisis en situación, y que él
mismo traza cuando se instituye en la práctica social.
El examen de esos límites es inseparable de la conciencia
del no-saber." ( Lourau. Ibid.pp 21.). Al finalizar
su texto, de esa época, el autor insiste con respecto
a su posición frente al no-saber: "Una hipótesis:
Mediante análisis en situación que no se confunden
con los <<juegos de la verdad>> de la psicosociología
ni con <<la higiene social>> de la sociología
de las organizaciones, es posible descifrar las relaciones que
los grupos y los individuos mantienen con las instituciones.
Más allá de las racionalizaciones ideológicas,
jurídicas, sociológicas, económicas y políticas,
la dilucidación de estas relaciones pone de relieve que
el vínculo social es, ante todo, un acondicionamiento
del no-saber de los actores respecto de la organización
social." (Lourau. Ibid.pp 264). En relación a los
instrumentos para acceder a la conciencia de ese no-saber, el
instrumento básico va a ser el concepto de Analizador
( que es el que efectúa el análisis, no es el analísta,
sino el analizador el que lo efectúa.) : "Se denominará
analizador a lo que permite revelar la estructura de la institución,
provocarla obligarla a hablar. Provocación institucional,
acting-out institucional: por el hecho de remitir a sistemas
de referencia psicosociológicos (provocación emocional)
o psicoanalíticos (acting-out), estas expresiones sugieren
tal vez que el análisis institucional menosprecia los
elementos patológicos y tiende a querer <<manipularlos>>.
Esta percepción es incorrecta. En efecto, no hay que
asimilar el analizador o los analizadores a uno o varios individuos
que servirían de cómplices del analísta.
En cambio, es cierto que el acting-out ( el <<pasaje
al acto>> ) institucional supone un pasaje a la palabra
( una provocación, en el sentido primario del término
), por consiguiente exige la mediación de individuos particulares,
a quienes su situación en la organización permite
alcanzar la singularidad de <<provocadores>>."
(Lourau. Ibid.pp 282.). El subrayado apunta claramente hacia
una explicitación que articule lo teórico con lo
metodológico, así como una crítica explícita
a los métodos de intervención que se constituyen
como lugar de ocultamiento y de concupiscencia con las formas
del poder hegemónico y en contra de los sujetos-objeto
de sus observaciones e intervención.
Por su parte, otro de los protagonistas del movimiento, y quizás
alguien que jugó un papel clave en el surgimiento del
socioanálisis, como método de intervención
del análisis institucional, expresa más tajantemente
el lugar, el "topos", en donde se manifiesta más
directamente la institución ( ésta, precisamente
como lugar del vínculo que aludía Foucault en donde
se lleva a cabo una práctica, mediada por un saber y que
genera una forma específica de poder, en la que se ejerce
a través de este dispositivo el gobierno sobre los demás
y sobre si-mismo... pero sin conciencia del no-saber que implica:
que allí se aplíca.): de nuevo, desde el concepto
de "ideología", pero esta vez desde donde se
vehiculiza: "La ideología es un proceso de desconocimiento
social. Prohibe el acceso a la verdad, al conocimiento efectivo
de la sociedad. El análisis de las ideologías
y de las instituciones que son siempre su soporte
sólo se puede emprender a partir de una hipótesis
sobre lo que no se ha dicho. ¿Por qué existe lo
no dicho, por qué hay <<secreto>> en los grupos?
(...) La sociedad implica siempre por parte de sus miembros un
desconocimiento del sentido estructural de sus actos, de qué
determina sus elecciones, preferencias y rechazos, opiniones
y aspiraciones. Al sacar a luz los parámetros de la estructura
social, el sociólogo muestra por qué se prefiere
determinado oficio, por que se decide proseguir tal tipo de estudios.
Muestra, al mismo tiempo, que ese análisis no puede
ser inmediato, que los sujetos interrogados no pueden encontrar
espontáneamente qué los ha determinado.(...)
El análisis institucional debe tratar de dar razón
de ese desconocimiento, no mediante una simple ignorancia de
las estructuras y los funcionamientos sociales, sino por un mecanismo
de represión colectivo. Formulará la hipótesis
de que no podemos decir ni aún pensar lo verdadero,
porque una represión social nos prohibe de manera permanente
el acceso a la verdad sobre nuestra situación y sobre
el conjunto del sistema. La constante represión del habla
social, aquello no-dicho dentro de los grupos, provendría
así en último análisis, de la represión
permanente del sentido en nuestra sociedad.(...) a través
de las mediaciones institucionales que penetran por todas partes
a la sociedad." (Lapassade. G. 1974. Pp24-25.). Los subrayados
(míos) enfatizan la mediación, el lugar de tránsito
y de funcionalización de la ideología, así
como de las instituciones que las sostienen. Es importante, en
el sentido de lo que ligará el método a la teoría,
en el caso del apuntar una práctica profesional de la
psicología social a partir de la "intervención
grupal", en la que es indispensable , en el marco de la
lectura e interpretación, y por lo mismo en el objeto
de la intervención, descentrase del campo y fenómenos
estrictamente psicosociológicos ( teorías centradas
en el grupo y prácticas centradas en el grupo ) para abrirse
a las dimensiones que enmarcan y atraviesan lo "grupal".
Sin embargo, es importante señalar cómo se realizó
el "corte epistemológico" que dilematizaba la
relación grupo-institución. Por lo menos, contemplar
la visión dialéctica que de esta ruptura y recuperación
se visualizó en esos momentos. Dado que esta negación
dialéctica, acontece en el campo educativo, el autor (más
bien pedagogo, que psicosociólogo, pues en éste
último campo era más bien "desviante"...
y por lo mismo "analizador".) toma de ejemplo la práctica
pedagógica de su época, circunscrita a su intervención
en terreno universitario: "un <<grupo>> - y
por grupo entiendo también una <<organización
social>> - se halla siempre sobredeterminado por instituciones...
existe, luego una relación de interdependencia entre los
conceptos de grupo, organización e institución,
así como entre los niveles de la realidad social que estos
conceptos querrían circunscribir...Tres niveles del Análisis
Institucional)... El primer nivel es el del Grupo. Definiremos,
pues, el nivel de la <<base>> y de la vida diaria.
La unidad básica es el taller, la oficina, el aula.
En este nivel se sitúa la práctica socioanalítica
del análisis y de la intervención. En este
nivel del sistema ya hay institución: horarios, cadencias,
normas de trabajo, sistemas de control... no tiene que ver, por
tanto, con el mero análisis psicosociológico, si
por este término se entiende la tentativa de reducir el
sistema social a la suma de las interacciones que en éste
se producen. Por el contrario, hay que decir, con Kurt Lewin,
que el análisis del campo del grupo implica el análisis
del campo social en su conjunto.(...) En el taller y el aula
está presente, aunque disimulado, el poder del Estado.
Y en ese mismo nivel básico hay que situar a la familia,
a la institución de la afectividad y la sexualidad...
punto donde se efectúa, como lo muestra Freud, la interiorización
de la represión (...) El segundo nivel es el de la organización.
Es el nivel de la fábrica en su totalidad, de la Universidad,
del establecimiento administrativo...se lleva a cabo la mediación
entre la base ( la <<sociedad civil>>) y el Estado...las
instituciones ya adquieren formas jurídicas. (...) El
tercer nivel es el de la i n s t i t u c i ó n,
siempre que al término se la reserve su significación
habitual... definen todo aquello que está establecido...
el del Estado, que hace la ley, que da a las instituciones fuerza
y ley. De donde se infiere que en esta sociedad, que todavía
es la nuestra, lo instituyente se halla del lado del Estado,
en la cumbre del sistema.
En cambio, la <<base>> del sistema está
siempre instituida por la cumbre, excepto en período de
crisis revolucionaria. Cuando se levanta la represión
de la cumbre sobre la base, lo instituyente se revela en las
unidades básicas. El habla social se haya liberada."
(Lapassade.G. ibid. Pp16 a 18.) Es notable lo subrayo
cómo diversos autores, desde diversas disciplinas, hablan
de esos "períodos de excepción", que
CONFIRMAN (¡¡¡) la regla; no es gratuito que
estos períodos sean los que posibilitan que "La Regla"
se confirme. Tendremos lugar a considerarlo. Así como
el que sean estos períodos de excepción los que
permiten recuperar el habla social, luego entonces, lo social
no es sólo algo de lo que se puede hablar sino algo que
habla en períodos de excepción.
Sólo me faltaría un señalamiento más
en relación a este autor, para expresar de modo completo
el problema de la "superestructura" en la "estructura",
para terminar con esta separación poco clara. Pero quiero
comparar lo último expresado con discursos similares,
como lo mencioné. Desde otro lugar, en el campo de la
más clásica racionalización de categorías
sobre el acontecer grupal, sobre el proceso de desviación,
se repite la idea, pero con implicaciones más mesuradas:
"Función colectiva del desviacionismo. Esta función
aparece en el caso de una inadaptación patente de los
modelos acostumbrados a las situaciones actuales: carencia o
desgaste de las normas frente a una transformación del
medio, y nuevas exigencias... Este fenómeno puede producirse
a la vez en el plano de la sociedad global, en el caso de una
transformación técnica del medio... y en el plano
de los grupos más restringidos."( Maisonneuve.J.
1968.pp35)
Y más adelante, ya directamente en relación a toda
situación de cambio: " Se trate de hábitos
alimentarios o profesionales salvo en los períodos
de crisis bruscas nos encontramos en presencia de
equilibrios casi estacionarios. Si se quiere introducir un cambio,
es preciso modificar ese equilibrio en un sentido deliberado...
si se lleva a admitir a los miembros de los grupos a admitir
juntos la posibilidad de poner en tela de juicio esas normas,
se ha iniciado el proceso de evolución." ( Maisonneuve.J
ibid. Pp.47) pero antes, con respecto a los sujetos, mas que
a esos períodos de (excepción) "crisis":
" En definitiva, el desviante puede definirse como miembro
de un grupo determinado, que , solo o en compañía
de una minoría, elige, de modo más o menos deliberado,
transgredir o transformar las normas..." ( Maisonneuve.J.
ibid.pp34.).
Otro autor, cuyos estudios sobre prohibición ( interdicto
) y transgresión son notables, adquiere relevancia
ser mencionado desde ahora, pues no sólo hablará
de la unidad y complementaridad de estos actos y sus conceptos:
su concepción sobre el no-saber, que tan manidamente
he traído a colación en este texto, probablemente
los invite a reflexionar sobre un aspecto, o la articulación
de aspectos, que atravesarán su abordaje, mismo que, hasta
ahora, parecía apuntar exclusivamente a una cuestión
entre político-semántica y probablemente también
epistémica, en la relación del sujeto con el Estado:
"La supervivencia del individuo y del grupo dependen del
trabajo colectivo, pero el éxito del trabajo depende de
la instauración de leyes que prohiban la irrupción
repentina y desordenada de las pasiones animales, al menos
durante el tiempo de trabajo. Y hay dos grandes pasiones que
pueden poner en peligro el rendimiento y la supervivencia del
grupo laborante: la pasión erótica y la pasión
tanática, el desorden del amor y el desorden de la violencia.(...)
Detrás de la racionalidad humana está la conciencia
y la angustia de la muerte. El hombre pretende conjurar la
muerte mediante el trabajo y la ley, mediante una racionalidad
que es a un tiempo económica y jurídica, científica
y moral, pero lo que obtiene a cambio no es más que una
vida reducida a su mera condición de subsistencia... Por
eso, la humanidad no puede dejar de negarse a sí misma,
no puede dejar de negar ese mundo del trabajo y de la ley que
ella misma ha edificado, no puede dejar de afirmar el retorno
de lo reprimido, el retorno de esa inmediatez que mantiene al
animal en una relación de intimidad o inmanencia con el
mundo. Evidentemente, no se trata de retroceder a la animalidad
perdida, sino de recobrar para lo humano el valor de la animalidad
negada." (Bataille.G. 1996. Pp18-19. Int, de Campillo.A).
La vía regia para el acceso, o retorno del que habla
Bataille, y del que habla como un no-saber ( que, como
veremos, no es una mera ocultación de un saber, al que
se accedería construyendo un "super-saber",
como bien señalara Lourau.), sería la transgresión
. Pero hay que tener mucha precaución, para no establecer
conjeturas fáciles; En realidad Bataille, en lo que sería
su segunda trilogía ( "La Parte Maldita" de
1949, "El Erotismo" de 1953 , y "Lo que entiendo
por Soberanía" concluido parcialmente desde 1953
pero publicado hasta 1976, mucho después de su muerte.)
expresa mejor lo que serían esos "períodos
de excepción", en los cuales y a través de
los cuales "cambian" las cosas, la sociedad y sus formas:
momentos de "levantamiento del interdicto", que no
se reducen a un "pasaje al acto" ni a un "levantamiento
del estado de derecho", que sin embargo, declara como formas
del erotismo ( de los cuerpos, del espíritu y el erotismo
"Sagrado". (Bataille.G. 1957, edición castellana
1997.). Pero, el cambio es relativo. Son vueltas, retornos, y
sin embargo, dialécticos, pero no en el sentido de una
teleología Marxista de la lucha de clases hacia un mundo
feliz llamado "comunista", sino, más bien en
un retorno a la conciencia trágica de la existencia humana.
En relación a la transgresión, una aclaración:
"... cuando Bataille define el erotismo como la transgresión
de la ley, no define con ello un retorno ( imposible ) a la sexualidad
animal, ni a una <<liberación sexual>> en
la que todas las prohibiciones quedarían definitivamente
abolidas. Transgredir una prohibición no significa abolirla.
Para Bataille, la prohibición es tan necesaria como su
transgresión, y la humanidad se encuentra inevitablemente
desgarrada entre ambas, es decir, entre la razón y el
deseo, entre el <<bien>> prescrito como lo conveniente
y el <<mal>> prescrito como lo insensato. La prohibición
sería insoportable sin la transgresión que la
pone en suspenso, pero la transgresión sería
imposible sin la prohibición que la hace a un tiempo culpable
y deseable." (Bataille. Ibid. Pp 24.). En esta vía,
análisis y transgresión se dirigen hacia la misma
empresa.
EL DESEO DE LO POLÍTICO O LA POLÍTICA DEL
DESEO: Lugares de tránsito entre teoría y método
Si por "estética" entendemos el problema
de la producción, de la emergencia de las condiciones
de creación de las Formas, la cuestión planteada
por los "institucionalistas", así como la planteada
por Foucault, en la última etapa de sus escritos, correspondería
a este ámbito necesariamente. Este último hace
explícita esta relación en varias obras ( ) en
las que ,la producción de nuevas formas de ser, de relacionarse
consigo mismo, de construir relaciones "éticas"
con los demás como "estética" de la
existencia social ( como lo refiere en relación a
las preocupaciones "éticas" entre los griegos
de la antigüedad ( Foucault. 1994 "Hermenéutica
del sujeto" en la introducción de Alvarez-Uría.).
No es tan claro, sin embargo en el caso de los "institucionalistas".
Sin embargo, si observamos la cuestión central de la dialéctica
de las instituciones; la relación entre la emergencia
de fuerzas sociales (momento instituyente ), su estabilización
en formas sociales (momento propiamente de la institución,
del acto de instituir.) y la oposición constante que a
la emergencia de "lo nuevo" opone el Estado ( la "institucionalización
). Si, de igual manera, vemos que la preocupación fundamental
de la intervención institucional (basada en el modelo
socioanalítico, seá la de oponer a las fuerzas
de la institucionalización la creación de analizadores,
como procedimiento para hacer emerger las formas de
la institución (precisamente por que es en las Formas,
por que no aparece su verdadero rostro en su discurso, sino en
las formas de las relaciones, como se le vé aparecer,)
esto con el objeto de provocar un movimiento instituyente,
probablemente estemos en el camino de pensar en la ciencia social,
en general, y en la psicología social, en particular,
como "ciencia-estética", por tanto, estar en
condiciones de hablar de un "arte", como método
de la intervención.
Me aventuro a pensar en estos términos , más que
por un lugar hacia el cual me induce la influencia de lo pensado
( y, no pensado ) en el caso de estos autores, por el camino
y los posibles resultados hacia los que conduce el interrogarse
con cierta profundidad sobre lo deseado por una política
y por una ética que proponen ( y lo hacen porque descubren
esa tendencia en el devenir de los colectivos humanos...en los
momentos de excepción, voluntarios o no.) nociones que
van desde ideas como "el desarrollo sustentable", hasta,
en última instancia, la "autogestión".;
Desde "permitir" que las bases sociales expresen, puedan
hablar (dejar hablar, hacer hablar, etc.), de "su deseo",
hasta el mandato de que lo hagan (¿Democracia?), posible
( ¿qué accedan a su goce? ).
En este sentido, quiero señalar hacia lo que pienso,
probablemente, apunte dicho deseo político, visto a la
luz de "una posible política del deseo", con
respecto a la cual propondría (o mejor: opondría.)
una "éstetica de la intervención".
ASPECTO NO-POLÍTICO DEL NO-SABER.
Existe cierto ámbito hacia el cual señala
la búsqueda de la idea del no-saber. Inicialmente, el
análisis institucional dirige su mirada hacia el psicoanálisis,
y sin embargo, tiene sus dudas. Sus diferencias. Algo intuye,
pero sólo es una hipótesis: "El psicoanálisis,
mejor que la sociología, permite captar la importancia
del concepto de no-saber. ¿Qué sé en cuanto
a lo que determina mi acción y en cuanto a lo que obedece,
sobre mi deseo, mis inclinaciones y repulsiones, tanto en materia
política como en materia de <<gustos y colores>>?
El psicoanálisis significa precisamente el descubrimiento
del no-saber como regla universal de la acción y por consiguiente,
como base de toda empresa de conocimiento. El no-saber sobre
el deseo y el no-saber sobre aquello que funda la sociedad
pueden tener un origen común...Si, en la crisis instaurada
por la institución del análisis, todo es significante
con respecto al deseo, está claro también que todo
es significante con respecto al dinero, a la autoridad y las
formas de poder, es decir a las relaciones institucionales."
( Lourau. 1970.pp21). Pero, un poco atrás, el autor se
preguntaba (¿preguntaba?) : "¿Hay derecho
a lanzar todo el inconsciente sociológico al limbo del
predesarrollo y a la humedad de los tristes trópicos?
¿ Y si el origen común del no-saber respecto a
mi deseo y del no-saber respecto de la historia fuera esa cosa,
ni individual ni colectiva, descubierta por Freud?" (Lourau.
Ibid. Pp 20.)
Por su parte, ciertamente, no todo el psicoanálisis,
solo un recorte en el discurso de Lacan, arroja esta otra mirada,
que nos conduce de regreso a donde no se consideraba necesario
mirar. Y se explicará por qué: "...en fin,
toda una cara de algo que se manifiesta en los márgenes
es, por ejemplo, un esfuerzo enteramente tímido y que
no se imagina bogar hace el suceso, sino más bien arrojar
una duda sobre lo que puede llamarse nuestro estilo de vida.
Este esfuerzo, nosotros lo llamaremos un esfuerzo de rehabilitación
del gasto, y un llamado Georges Bataille, pensador al
margen de lo que son nuestros asuntos, ha cogitado y producido
algunas cosas enteramente legibles, pero que no están,
sin embargo, dedicadas a la eficacia." ( Lacan. Seminario
16, "de uno a otro". Clase 7, del 15 de enero de 1969).
Me llamó la atención que Lacan se expresara así,
"un llamado...¿Fulano? y que dijera que lo por el
escrito no tenía importancia, "al margen de nuestros
asuntos", de los de los analistas? El primer punto, por
lo siguiente; Este trabajo es de 1969, para ese entonces, Lacan,
hacía mucho tiempo que había participado en el
seminario de Alexandre Kojéve, sobre Hegel, mismo en que
conoce personalmente a Georges Bataille (1934), quien
estaba casado con Sylvia Maklés. En ese lapso, Bataille
rompe con su esposa, para iniciar una intensa relación
con Collette Peignot. ( Bataille. 1999).
Luis Camargo, en su trabajo "Lacan: la letra en el desiderio"(
Psicoanálisis en la Web. http:// www,genesyrg.com/ camargo/
del 03/06/99.) refiere, sobre Lacan: "Entretanto, celebraría
sus primeras nupcias con Marie-Louise Blondin, la mujer que le
daría sus primeros tres hijos: Caroline, Thibaut y Sybille,
En Julio de 1953 volvería a casarse, esta vez con
Sylvie Maklés, exmujer de Georges Bataille...".
Lacan conocía bien, suficientemente bien a Bataille, éste
no podía ser tratado,en 1979, como " un llamado...tal",
pues no solo era, de alguna manera, su pariente político...
en realidad retoma de él, de modo muy preciso ciertas
ideas. En 1952, Bataille pronuncia, entre otras, la conferencia
"El no-saber y la rebelión", y al año
siguiente, escribe el libro tercero de "La Parte Maldita"
( "Lo que entiendo por soberanía" sin concluirlo
y sin permitir su publicación), que no fue publicado sino
después de la muerte de Bataille, de hecho, hasta 1976,
en Francés, y en español hasta 1996. En dicho texto
es donde se encuentra más comentada su concepción
del no-saber. Sin embargo en 1971, cinco años antes de
la primera publicación en Francia, Lacan, En la clase
uno, del 4 de Noviembre ( Seminario 19 bis, "o peor, el
saber del psicoanalísta", dice: " Los hay entre
ellos, no se que mosca les había picado, una mosca literaria
por supuesto, unas cosas que andan por los escritos de Georges
Bataille, por ejemplo porque de otro modo pienso que no se
les hubiera ocurrido...está el no-saber. Debo decir
que Georges Bataille dio un día una conferencia sobre
el no-saber, y eso anda quizás por dos o tres rincones
de sus escritos.(...) Eso pulula...un poco por todas partes,
entre los místicos, Inclusive nos viene de ellos, ya que
entre ellos eso tiene un sentido... si la verdad no es el
saber, es que es el no-saber... es ahí precisamente
que se sostiene el discurso analítico... En fin, es
un hallazgo este no-saber." (ob-cit.)
La pregunta es,¿ porqué ocultar su relación
con Bataille?, por que, en la cita anterior, de 1969, afirmó
que Bataille escribía cosas " al margen de lo que
son nuestros asuntos". En fin. Lo interesante es, pienso
( sobre todo porque, por ejemplo, Foucault, no negó la
influencia en su pensamiento del de Bataille, y lo encontramos
dado, por la misma época a temas transversales a este.),
enunciar, por fin ¿ qué es lo que (se piensa) planteó
Bataille sobre el no-saber?...
¿SABER SOBRE EL NO-SABER? O "DE LA TRANSGRESIÓN
AL MÉTODO EN LA PRÁCTICA PROFESIONAL DE LA PSICOLOGÍA".
El trabajo analítico, en el campo de la psicología,
a nivel de intervención del individuo, grupo o propiamente
al campo social ( ¿tendrá que enfatizarse: Psicología
Social?.), entonces, presupone partir de la base del esclarecimiento
de este no-saber, así como de la posición que frente
a éste, como profesionales de la psicología, pero
también como intelectuales y como humanos, deberemos asumir.
Inicié el escrito manifestando mi postura epistemológica,
en términos generales, dentro de una concepción
dialéctica y materialista del ser del hombre y del mundo.
Por lo mismo, no sería congruente adoptar a la hora del
método y de la intervención, una postura metafísica.
Por tanto, no será hacia una práctica mística
o de "contemplación estética" hacia donde
apunte ahora. Pero si es básico llegar al punto hacia
donde nos llevan las indagaciones: Con respecto a la obra de
Bataille, se escribió: "...ha problematizado, de
manera metódica, la frontera misma que separa las disciplinas
teóricas y los géneros literarios, más aún,
la frontera que separa el saber objetivo y la experiencia subjetiva.
Con ello, Bataille no ha hecho sino revelar la fuerza de su pensamiento,
pues el pensamiento ( lo que el denomina la <<experiencia
interior>> ) es ese esfuerzo por ir más allá
de todo saber especializado y de todo interés limitado,
poniendo en cuestión no sólo los prejuícios
que dirigen la propia razón sino también los
temores y deseos que secretamente gobiernan la propia vida
. No con la pretensión de llegar a un resultado tranquilizador,
a una iluminación definitiva, a un saber absoluto y universal,
a una salvación o perfección del espíritu,
como han pretendido desde su origen la religión, la filosofía
y la ciencia, sino con el riezgo lúcidamente asumido de
no llegar a resultado alguno, de no encontrar reposo seguro,
de avanzar a tientas, de perderse a sí mismo en el
fulgor del éxtasis y la noche del no-saber.
Para Bataille, el conocimiento es en sí mismo un
trabajo, una actividad servil, interesada, subordinada
a fines o resultados prácticos, sometida al primado del
futuro, regida por el principio de la utilidad. Todo saber está
al servicio de la acción, es un <<saber hacer>>.
En cambio, el pensamiento libre, el pensamiento<<soberano>>
es aquel que renuncia a todo resultado práctico, a todo
saber eficaz; no está asociado a las actividades útiles
sino a las experiencias extremas de alegría y de
dolor, de amor y de muerte, tal y como se manifiestan en esas
dos grandes formas de silencio que son la risa y las lágrimas;
un pensamiento así conduce al <<no-saber>>..."
( Bataille. 1999. Int. De Campillo.A.).
Del mismo modo que lo único posible en éste escrito
era llegar a descifrar lo que, encontrándose disperso
en la obra y fundamentos en quienes éste autor influyó
(independientemente de quien lo llegara a reconocer.), con su
particular visión del no-saber, es también necesario
profundizar sobre el sentido de su obra, sobre la incursión
de éste concepto en el contexto de sus inquietudes, y
problematizarlo en el contexto de las necesidades de nuestro
campo de análisis y de intervención profesional.
El riesgo sería una recaída en el nihilismo, o,
por otro lado, en la práctica mística. Pero no
es así. En última instancia, por lo menos lo que
pretendo y lo he pretendido a través de la práctica
de intervención psicologico-analítica, en el campo
grupal e institucional es plantear las premisas desde las
cuales pienso la problematización de dicho campo práctico,
así como postulo la necesidad de su resolución
" estética", tal cual lo he venido apuntando
en mis escritos de los últimos años (Querétaro,
1994, 1997 y 1999.) : estética, como la creación
( poiesis) contínua de formas ( sociales ) a través
de la intervención en los lugares ( reales e imaginarios)
en los que, lo simbólico ( logos ) se constituye en la
mediación entre las fuerzas de lo instituyente
( emergencia de la erótica.) y lo instituido (
resistencia de la ética hegemónica, pero
sujeta a ser modificada históricamente.). Insisto, el
sentído de la estética, para este caso, si bien
procura un estado de bienestar para los sujetos, no pretende
acceder a éste a través de fórmulas homeostáticas,
de gestión mediatizadora ( en dado caso, emancipadora,
pero no por mandato externo.) de riesgos sociales, ni de soluciones
individuales ( meditación, experiencia mística,
estados de "ataráxia".) basados en la contemplación
metafísica. Se trata de intervenir. Pero no de introducir
a fines violento-utilitarios ( de clase, de cualquier tipo.)
, sino de que ,ésa cosa, se resuelva siempre de modo
estético, que produzca las formas sociales y a los sujetos
que a través de ellas se estructuren, recuperando lo que,
incluso la "lógica deseante", les está
escamoteando y expropiando cotidianamente.
De alguna manera, sin por eso hacer de su palabra servilismo
ciego, Bataille, en su concepción de "economía
general" (puesta a la "economía restringida",
de la producción y la represión que conlleva
- capitalista.) aporta las premisas para lo que denominará
la " dialéctica entre la humanidad servil y la humanidad
soberana", lo que considera, también, el punto en
el que el movimiento del hombre y el movimiento del mundo coinciden,
y donde el " objeto de la fría investigación
científica se revela a un tiempo como el <<punto
de ebullición>> que enardece al sujeto de la misma"
.
Con respecto a la Economía: "...Bataille propone
sustituir la <<economía restringida>>, que
sólo tiene en cuenta las actividades humanas regidas por
conceptos como los de utilidad, escasez, adquisición,
conservación y ganancia, por una <<economía
general>> que dé cuenta también de esas otras
actividades regidas por conceptos como los de derroche, exhuberancia,
donación, destrucción y pérdida... y que
al mismo tiempo explique las relaciones entre ambos tipos de
actividades. Para Bataille, tales actividades no son marginales
o secundarias con respecto a las actividades útiles,
sino todo lo contrario: constituyen el verdadero fin al que éstas
se subordinan...En efecto, la <<economía general>>,
al trascender el limitado horizonte del utilitarismo, permitirá
a Bataille dar cuenta de tres grandes formas festivas del gasto
improductivo: la religión, el erotismo y las creaciones
artísticas y literarias. La dialéctica económica
entre el principio de utilidad y el principio de pérdida
está en la base de la dialéctica religiosa entre
lo sagrado y lo profano, de la dialéctica erótica
entre la ley y la transgresión , y de la dialéctica
artística entre trabajo y juego... Por esa triple
vía, los seres humanos han tratado de superar su condición
de seres separados, temerosos de la muerte." Pero se advierte
más adelante: "... esta apertura a los otros exige
hacer violencia al ser separado, celoso de su individualidad
y de su perdurabilidad...El término mismo de <<sujeto>>
nombra ya esta contradicción: por un lado, se trata del
ser humano en cuanto ser que afirma la razón o la conciencia
frente a la inmediatez animal, es decir, en cuanto ser separado
o <<individuo>> que teme su propia muerte y se defiende
de ella mediante la subordinación del deseo presente al
bien futuro, sometiéndose o <<sujetándose>>
al trabajo y a la ley; por otro lado, se trata del ser humano
que <<supera>> ese orden del trabajo y de la ley,
es decir, que niega en sí mismo la individualidad temerosa
y servil, para afirmar en su lugar una <<subjetividad>>
valerosa y <<soberana>>, que hace del presente
un fin en sí, a riesgo de morir... el ser <<soberano>>
es el sujeto que se niega a ser siervo." ( Bataille.
1999 ibid. Pp23 a 25. Int. De Campillo.A ).
Me resulta inevitable, aquí, hacer referencia a la posición
de los grupos étnicos en nuestro país, que independientemente
de si están sub-comandados por un poeta, tienen esta visión
soberana del mundo y de sí mismos: simplemente no morimos,
"pues elegimos cómo morir". Que recuerda al,
"preferible morir de pié que vivir de rodillas".
Lo que yo llamaría una estética del duelo, en
la que los sujetos se forman a si mismos a través
de la pérdida de su condición servil
En el extremo, en exceso, es comprensible que existan quienes
(y es totalmente natural que así lo vean quienes ejercen
su gobierno dominio y control sobre de la soberanía de
otros.) no puedan sino enfatizar estas actitudes como "transgresoras"
o "Violatorias del estado de derecho". Pero, esto,
ya sea que suceda a nivel "macro" ( el estado vs la
sociedad civil, aunque siempre le denominan "minoría"
desviante") o a nivel "micro" como puede atestiguarlo
quien realiza trabajo psicológico-analítico con
grupos o individuos ( quienes, a su vez, llegan disfrazando fuertemente
sus resistencias al análisis, dotados de "férreos
y cerrados encuadres" ) no evita que las fuerzas de la vida
desplacen a las formas sociales muertas, tan sólo por
querer no ver ( del no poder ver al poder no ver, así,
como si nada.). Pues como señaló Bernard Sichére:
"la esfera del derecho considerada como lo supremo del pensamiento,
no cambian en modo alguno el hecho de que cierta consistencia
tradicional del humanismo ha volado hecha pedazos alrededor de
nosotros. No basta con reclamaros a favor del hombre para entender
lo que quiere decir la palabra 'humanismo',,, ni basta con asegurar
que un pensamiento es malvado o peligroso para demostrar que
es falso." (Sichére.B. ob.cit.).
En el nivel de la intervención, como afirmé, se
presenta no sólo como un error epistemológico,
una opacidad especial del método, sino tambien como un
prejuicio y desconocimiento de quien practica profesionalmente
la intervención psicológica, este desconocimiento
del "lugar político" desde el que "ve y
opera" un profesional. De aquí que lo enuncie como
"de la transgresión al método": "
Estos deslizamientos del contenido inconsciente en el nivel de
lo político, lo podemos encontrar, no sin muchos esfuerzos,
en diversas manifestaciones de las disciplinas sociales, pero
en especial en la psicosociología de la Teoría
de Grupos, la que desde un Encuadre pone en juego las defensas
del coordinador. En cuanto al Psicoanálisis, podemos observar
las resistencias del especialista, en las mismas reglas que están
contenidas en el Setting. Para el Análisis Institucional
el manejo resistencial del interviniente se pone de manifiesto
de entrada en la Asamblea Socioanalítica.
Lo anterior, puede ser visto al menos de dos maneras; como dispositivos
cerrados y centrados en el control de la variables. O como dispositivos
abiertos a la interferencia de variables fuera de control"
( Villamil. R. 1996.).
La experiencia profesional, a lo largo de por lo menos 18 años
de trabajo interviniendo, desde diferentes lugares ( de modo
externo o interno, pero siempre implicado) en el campo de los
grupos, y a través de estos ( no como fin en si mismos,
sino como medio.) en instituciones y comunidades ( entendidas
en su momento de unidad positiva; Como establecimientos y poblados,
barrios etc.), me ha confirmado y me lleva a enunciar la necesidad
de reconocer la necesidad de partir, en cada observación
del lugar que sobredetermina la observación, y que, comúnmente,
es un lugar de desconocimiento o de ocultación, críptico,
a veces temido o deseado, pero el cual hay que enunciar, como
condición primera de una intervención. Por otro
lado, reconocer la existencia operante de un no-saber,
del interventor, del grupo y de los colectivos, acerca de sí
mismos y de lo que determina su acción, y que existe independientemente
de la conciencia de sí y a pesar de ella. Por último,
no menos importante, que la emergencia del no-saber, su irrupción
en el campo de intervención no siempre pasa por la palabra,
no siempre ( aunque siempre signifique transgresión) es
agresión y, en muchas ocasiones no solo es deseable, sino
que es el objeto mismo de la intervención. Pero la transgresión,
como he insistido y hacia donde apunta; hacia el análisis,
tampoco necesariamente debe verse o entenderse como una fuerza
o movimiento destructor: de hecho, más bien es condición
indispensable para la creación de las formas y de lo nuevo.
DOS ULTIMAS OBSERVACIONES: ANOTACIONES SOBRE IMAGINARIO,
CREACIÓN Y ESTÉTICA.
Finalmente quiero cerrar esta exposición con algunos
señalamientos dirigidos a apoyar la concepción
teórico-metodológica y de posibilidades práctico-profesionales,
de resolver de forma estética y creativa, la problemática
de la emergencia del no-saber social, de la irrupción
del deseo social, y de la posibilidad de un planteamiento
sobre la democracia basado en la legítima aspiración
de recuperar para sí la soberanía de la base
social.
Primero, en cuanto al lugar de ocultación del intelectual
en la observación: Pero también, el observar como
objeto de investigación, en un primer momento, constituye
la fase utópica del proyecto que se inscribe en cualquier
idea que viaja hacia la vida y que se afirma en la necesidad
de conocer, saber y poder mirar, no sólo como una técnica
de constatar datos, cuantificarlos y volverlos estadísticas.
Sino de manera distinta, como un método de investigación
de lo observado, que intenta desmontar para el análisis,
la máquina de producción de una lectura hegemónica
y totalizante de la realidad establecida y del poder que la sustenta."
( Villamil. R. 1996.).
No se puede, pienso, sino desde el ojo del huracán, desde
el centro de la desviación, probablemente la periferia
a la que se refería Foucault, intervenir en un proceso
fácilmente virulento, como lo es el movimiento de los
colectivos que, a partir de la expresión (dejar hablar)
de su deseo, se involucran formalmente (esto es, en forma, en
acto, y no necesariamente, por lo menos en principio, por un
acto de habla.) en una relación moral consigo mismos a
favor del ejercicio de su soberanía. La cuestión,
probablemente es más compleja. Pero es insoslayable.
Entonces veamos que posibilidades, tendríamos de un resultado
estético y creativo. El sentido de la dialéctica,
en parte de la dialéctica económica, pero en el
sentido de ser precursora, sostén de las dialécticas
religiosa, erótica y artística, que no dejan de
enlazarse, no es un sentido apaciguante, como el sentido teleológico
de la dialéctica en marx; No se resuelve en un apaciguamiento
final de las fuerzas de la vida, pero esta dialéctica
siempre produce las formas ( y en ese sentido, es una estética.)
sociales. Probablemente de un modo en el que, los "institucionalístas"
veían cómo el Estado partía de algo, un
tanto religioso, por el cual convierte todas las fuerzas sociales
emergentes en formas equivalentes a las existentes( hegemónicas).
Primero veamos la postura más difícil de domesticar,
la de Bataille, pues después de todo, es el referente
hacia el que apuntó la indagación sobre el no-saber
acerca de nosotros mismos: "En efecto, la dialéctica
histórica entre las dos caras de lo humano, entre lo profano
y lo sagrado, entre la servidumbre y la soberanía, entre
el principio de utilidad y el principio de pérdida, es
la que va engendrando las diversas formas históricas
de organización social , con sus correspondientes
mutaciones en los campos de la economía, la religión,
la política, el erotísmo, el arte y la literatura.
Pero tales mutaciones no pueden ser interpretadas como un movimiento
teleológico o progresivo de superación del pasado
por el presente, pues no conducen a una reconciliación
final de los contrarios... el conflicto entre la humanidad profana
y la humanidad sagrada es irresoluble, y el escenario de la historia
ha de ser contemplado como una interminable tragedia..."
y antes: "...la subjetividad humana alcanza su cumbre en
la afirmación de su soberanía. Pero la cumbre es
también el lugar de la ruina y la perdición. Porque
para acceder a ella es preciso poner en cuestión la propia
vida, la propia razón la propia individualidad separada
y segura de sí, en una palabra, la idea misma de <<propiedad>>.
Para acceder a la soberanía, hay que entregarse sin reserva
y sin demora al incierto movimiento del amor, de la comunicación
( festiva, erótica estética ) con el resto de los
seres."... y de nuevo, hacia la construcción
de la forma social, más adelante se nos ofrece una de
ellas: "las primeras sociedades humanas trataron de resolver
este conflicto entre servidumbre y soberanía estableciendo
entre ambas una mediación rítmica, una relación
de alternancia cíclica o temporal. Se trata de la alternancia
entre el tiempo profano )del trabajo y de la ley ) y el tiempo
sagrado ( de la fiesta y de la transgresión ). Esto
permite asegurar la perduración de la vida ( del individuo
y del grupo ), pero al mismo tiempo permite asignarle un fin
diferente al de la mera perduración: el que tiene lugar
en la fiesta, en el sacrificio, en el juego, en el arte, en el
amor...""...afirmar valerosamente la vida como
un incesante juego, como una creación artística
siempre renovada..." (Bataille, 1999. Op.cit. En la
introducción de Campillo.A.).
Ciertamente, la idea que va a la zaga de la vida no puede ser
mesiánica, pero también, si tomamos conciencia
del contenido del no-saber social, entenderemos que este es nuestro
campo de implicación, pero también es el campo
en el que se producen las formas sociales. Además, decía,
este autor es el que menos se deja asir. Sin embargo, las formas
de pensamiento social, como el mismo previó, tendían
a resolverse creativamente. Por lo menos, en el pensamiento que
surge a contrapelo de un marxismo que se había convertido
en ideología de clase de los autodenominados "izquierda",
o "intelectuales críticos" o hasta "proletariado
revolucionario", con derecho de exclusividad al cambio de
su condición social, se perfila para efecto de una práctica
social y profesional, las propuestas que enfatizan esas nuevas
estrategias, ya no en el sentido de insurrección del ser
social, tanto como en el sentido de su creación.
El pensamiento de Foucault, tratado aquí más
en el sentido de las relaciones del sujeto con la verdad, con
una manifestación en lugares y tiempos en donde se relacionan
ciertas formas de saber con el ejercicio de formas de poder,
finalmente, en sus últimas obras, en las que por cierto,
también se interroga sobre la gubernamentalidad, resuelve
estos espacios de subjetivación en un sentido estético:
" Si Foucault se ha ocupado detenidamente de toda una serie
de prácticas que producen verdaderas transformaciones
del sujeto, no ha sido únicamente para subrayar la vinculación
entre el gobierno de uno mismo y el gobierno de los otros.
Lo que <<es esencial en el pensamiento antiguo y en el
pensamiento estético>> es <<el vínculo
entre el acceso a la verdad y el trabajo de elaboración
de sí por sí mismo>>". ( Foucault.
1999. Tomo III. En la Introducción de A. Gabilondo.)
Esta resolución, siempre enfatizando la necesidad de
saber de sí, pero en relación a los demás,
no es solamente una visión del mundo, un punto de vísta
filosófico; Es una propuesta para resolver, de forma creativa,
nuestra implicación en el hacer sobre nosotros, del no-saber
social y de sus contradicciones. Esto, creo, requiere de ser
desarrollado más ampliamente. Sería riesgoso y
falso creer que, con este recorte del cruce entre discursos que,
a veces, no son afines sino en el insterticio, pudiéramos
dar razón del pensamiento tan basto y complejo como el
de éste autor. Pero vale la pena el tránsito por
las relaciones posibles entre los pensamientos aquí hechos
converger. Sobre todo por que sustentan y nutren una práctica
profesional a la vez noble y puntillosa.
Del mismo modo, difícil, si no es que imposible, querer
empezar ahora abordando otro pensador más, sobre todo
por el impacto en diferentes disciplinas teórico sociales,
como lo es el del trabajo de C.Castoriadis. Pero su influencia
en el pensamiento "institucionalísta", así
como su inevitable entrecruzamiento con lo aquí desarrollado,
hacen inevitable el por lo menos enunciar, a título de
desarrollarlo más en otra parte, un par de conceptos que
esclarecen la posibilidad de una "poiesis", de una
intervención creativa y respetuosa de la autonomía
en la gestión de los colectivos.
Para evitar aquí meternos, a estas alturas, en necesario
pero engorroso trabajo de especialización en el pensamiento
de C.Castoriadis, aprovechamos el esfuerzo de los editores de
la página "Magma", que en principio nos ilustran
el pensamiento de dicho autor y la articulación de sus
categorías filosóficas a el caso de una forma
de intervención, el Psicoanálisis, al que da un
nuevo enfoque de práctica profesional, precisamente a
partir de categorías que intentan resolver las contradicciones
propias de la condición humana de un modo estético:
" Castoriadis... si bien es crítico con aspectos
del análisis que Freud realizó de la cultura y
de la sociedad, reconoce que su aporte más valioso, y
de algún modo indispensable, es la poderosa luz que arroja
sobre aquellas tendencias de la psique sobre las cuales se apoya
la socialización de los sujetos. En ese sentido, si bien
es fundamental tomar en consideración la introyección
de las imagos parentales que dan orígen a los ideales
y al super-yo , el mito del Totem y Tabú debe ser recentrado
no tanto en la muerte del padre y las prohibiciones que
por si solas no instituyen nada sino en el pacto fraterno
de autolimitación. El Totem surge como garante imaginario
de la institución, y de allí se deriva la totemización,
que es el equivalente a la alienación. La noción
de ley, tanto como la de simbólico tienden a borrar a
la sociedad instituyente, dejando solo a la vista la instituída.
Este es uno de los puntos de la feroz crítica que Castoriadis
tuvo para Lacan y su movimiento, rescatando sólo algunos
aspectos de los primeros seminarios de este.
El psicoanálisis en tanto y en cuanto mantenga
su mirada crítica sobre la cultura y la sociedad
si alguna peste posee es la del cuestionamiento de las significaciones
imaginarias sociales, tarea inaugurada por Freud, en su referencia
a la sexualidad infantil, la pulsión de muerte, el complejo
edípico, etc. Cuando el psicoanálisis ignora esta
dimensión del conjunto, corre el riesgo de transformarse
en un tratamiento adaptacionísta.(...) El psicoanálisis
es definido como una actividad práctico-poética,
cuya finalidad es que el sujeto pueda conectarse con sus deseos
y no los reprima, y que tome conocimiento de sus determinaciones.
El dispositivo analítico no puede ser separado de los
fines: la liberación de la imaginación radical,
que el yo, como encarnación de la institución de
la sociedad, impide habitualmente."...
"Podemos resaltar su concepción de la Imaginación
radical, la estratificación de la psique en distintas
fase, la modalidad magmática de la misma, y la propiedad
que hace para considerar la cuestión de la sublimación.
Por otra parte, su concepción del psicoanálisis
como actividad práctico-poética...Para Castoriadis
la psique está defuncionalizada, ya que predomina el placer
de la representación sobre el del órgano. La Psique
nada tiene que ver con una topología o con el álgebra,
sino con la lógica de los magmas. Hay tanto repetición
como creación. La primera representación surge
ex nihilo en la primera fase del psiquísmo,
la de la mónada psíquica, gracias a que la psique
es uno de los lugares de expresión de la imaginación
radical, la cual tiene por característica la de hacer
surgir representaciones. No es esta representación un
reflejo del mundo, es creación."( Magma. Página
web sobre los conceptos fundamentales de C.Castoriadis. http://www.magma-net.com.ar
última revisión 10/02/2000.)
En esta línea teórico-metodológica, enfatizamos
estos tres conceptos: Lógica de los magmas, la Imaginación
Radical y el Imaginario Social. Del Glosario de "MAGMA"
tomamos lo que sigue: "Lógica de los magmas...Castoriadis
, en <<la lógica de los magmas y la cuestión
ontológica>> define al magma ... pronunciando estas
tesis ontológicas: << Lo que es no es conjunto o
sistema de conjuntos. Lo que es no está plenamente determinado.
Lo que es es caos o abismo o lo sin fondo. Lo que es es caos
de estratificación no regular. Lo que es tiene una dimensión
conjuntista identitaria siempre densa>> <<La no determinación
de lo que es no es simple 'indeterminación' en el sentido
privativo y superficial. Es creación, es decir, surgimiento
de otras determinaciones, de leyes, de nuevos dominios de legalidad>>.
(MAGMA. Ibid.Glosario.).
Con respecto al concepto de "Imaginación Radical"
, sería: " capacidad de la psique de crear un
flujo constante de representaciones, deseos y afectos. Es radical,
en tanto es fuente de creación. Esta noción
se diferencia de toda idea de la imaginación como
señuelo, engaño, etc., para acentuar la poiesis,
la creación... está claro que para Castoriadis
es la característica central de la psique: lo que es,
es producido por la imaginación radical. Esta hace
surgir representaciones ex nihilo, de la nada, que no están
en un lugar de nada, ni son delegadas de nadie. Implica creación
y no repetición, o combinaciones sobre una cantidad predeterminada
y finita de representaciones. La psique tiende a interrumpir
este flujo de imaginación radical, debido a las demandas
de socialización; la reflexión a la que se adviene
un tratamiento psicoanalítico, permite liberarla de un
modo lúcido." ( MAGMA. Ibid. Glosario.) Es inevitable
el destacar aquí que, aún cuando es notable el
esfuerzo de los editores de MAGMA por sintetizar, en la medida
de lo posible, las claves del pensamiento de Castoriadis, no
deja de aparecer en el enfoque de su exposición una cierta
asepsia, que trata de justificar una "nueva práctica
del psicoanálisis" a partir de estas categorías.
Es respetable que una disciplina tal se defienda y se abra a
nuevos horizontes y formas de comprensión de aquello con
lo que trata y sobre lo que pretende incidir. Pero, quiero señalar,
no fue gratuita una escabullida a las profundas implicaciones
de los terrenos que los autores aquí tratados han puesto
al descubierto ( por lo menos los han problematizado, ponerlos
en la mesa de discusión, aunque ésta no pueda concluir
de manera tranquilizadora.) como para pensar que una práctica,
inscrita en un medio que tratará siempre de mediatizar
sus efectos más o menos virulentos, pueda contener las
fuerzas que pueden desplegarse en el imaginario social
a través de la puesta en escena del imaginario radical.
Tendríamos que reflexionar sobre la experiencia de los
griegos y su concepción trágica del mundo: No tenemos
nada firme que nos haga suponer que el "flujo del magma
de representaciones, deseos y afectos que desplegaría,
en los sitios en donde se generan condiciones sociales para su
emergencia ( no de modo aislado, en el diván, sería
ingenuo pensar en la resolución colectiva de lo trágico
en ese espacio.) pasara necesariamente por la palabra. Habría
que reflexionar sobre este punto en particular. Lo cierto es
que toda intervención profesional en los dominios del
no-saber, transitan, en un momento dado por un dominio
inapelable, que no por eso deja de producir las formas sociales,
en su tensión con los saberes sociales que le intentan
negar y doblegar.
Ahora bien, por último, se comentó acerca del
Imaginario Social. El concepto se refiere a lo siguiente: "es
la posición ( en el colectivo anónimo y por este)
de un magma de significaciones imaginarias, y de las instituciones
que las portan y las transmiten. Es el modo de presentificación
de la imaginación radical en el conjunto, produciendo
significaciones que la psique no podría producir por sí
sola sin el conjunto. Instancia de creación del modo
de una sociedad, dado que instituye las significaciones que producen
un determinado mundo (griego, romano, incaico, etc.) llevando
a la emergencia de representaciones afectos y acciones propios
del mismo. Se debe diferenciar el término homónimo
que habitualmente circula, y que es sinónimo de representaciones
sociales." (MAGMA. Ibid. Glosario.) El subrayado es especialmente
dedicado a diferenciar las prácticas profesionales de
la psicología social (que de esta perspectiva y a partir
de todas las premisas e implicaciones teórico metodológicas
se derivan) que actualmente están en boga en algunas
academias y que, se explica, ocupan el lugar de las antiguas
formas de control y vigilancia social, sustituyéndolas
por las nuevas tecnologías de función ideológica
(disfrazadas de cientificidad) que estos autores señalan
con claridad, como la corriente denominada de "la representación
social".
En relación a la práctica profesional que se deriva
de una concepción ideológica, en el amplio sentido
de sus características y funciones con respecto a la sociedad,
y de ésta, con respecto a las clases, sectore, géneros
y, en fin, todos los sujetos que caen bajo las redes de un tiempo
y un espacio instituídos, en donde su deseo, su fuerza
instituyente es mediada y mediatizada por los intelectuales que,
refugiados en la trampa de las estructuras éticas que
los respaldan, por su jerarquía en institutos, del sector
público o privado, lo mísmo en el nivel centralizado
del gobierno que en el descentralizado de la Universidad, su
posición profesional, su silencio con respecto a las formas
( insisto, su posición estética.) de sujeción
y de dominio de unos seres sobre otros rebasa el ámbito
meramente normativo o epistemológico y se inscribe en
una toma de posición política que, además,
es una posición desde el punto de vista ético,
perversa: "Georges Bataille, en un texto que echaría
por tierra toda discusión sobre las relaciones del nazismo
con la literatura de Sade, dice que el lenguaje de Sade es paradójico,
<<porque es esencialmente el de la víctima>>;
sólo las víctimas pueden describirnos las torturas;
los verdugos necesariamente emplean el lenguaje ipócrita
del orden y el poder establecidos: <<Por regla general,
el verdugo no emplea el lenguaje de una violencia que él
ejerce en nombre de un poder establecido, sino el del poder que
aparentemente le excusa y le justifica de modo honroso. El
violento se calla acomodándose a la trampa."
Gilles Deleuze. 1973.)
La práctica profesional de la Psicología Social
debería ser, al igual que los textos de excelencia, "dictaminados".
Pero no en un sentido excretor, como lo hizo la sociedad victoriana
con los textos de Sade. Sino en el sentido de que los Colegios,
deberían cumplir con una función ética con
respecto a la intervención sobre las subjetividades y
los procesos colectivos que las producen. No se trata de acusar
a dichas prácticas, tan solo basta con señalar
su función social y la forma en que guardan silencio,
acomodandose a la trampa de las estructuras sociales que les
permite reproducirse y evitar toda acción creativa de
la sociedad instituyente. Al menos eso es lo que yo creo que,
aún, podemos hacer por la democracia.
" Instituyente-instituído es la articulación
de este movimiento que envuelve la relación sujeto-sociedad,
y da como resultado una síntesis, inacabada e irreductible
de la cual sólo una parte se enquísta en lo tradicional
y en el pasado. Todo lo otro emerge y se subsume, ronda la
normalidad y se convierte en un atentado." Subrayado
mío) " Y es contra esto, donde toma sentido la función
resistencial que las sociedades condensan en los mitos, por el
monto de tradición heredada que legan a las nuevas generaciones
como una tendencia a la conservación. La cual está
más cerca de un sistema de representaciones de
una realidad, que a su imaginario. Aquí el sistema de
representaciones está cercado por los mitos y por
sus significaciones sociales imaginarias, las que no están
preñadas de ilusión o de falsa conciencia, sino
de un sistema concreto de ideas y emociones para inventar la
sociedad. A esto llama Castoriadis Imaginario Social.
Pero no las representaciones entendidas como acción de
estar en lugar de, como fantasma, imago o falsa conciencia, como
sustituto de la presencia, o como reflejo engañoso de
nosotros mismos.
Por tanto, la tendencia a la conservación, los sistemas
de representaciones y los reflejos que produce la falsa conciencia
están mucho más emparentados con el concepto de
ideología, el cual asegura la miseria de la imagen y la
pauperización de la realidad a través de ausencias
y de sus representantes. La Ideología para C.Castoriadis,
es un sistema de representaciones sociales que mantiene implícita
y explícitamente una cierta noción de engaño,
de falsedad, de ilusión, lo que separa las ideas de la
realidad, como un producto de la distancia entre la cultura y
la naturaleza." (Villamil.R. I992.)
Con lo aquí expuesto, como se comprenderá, no
se propone ninguna salida rápida, apaciguadora ni mesiánica,
que nos facilite reglas o recetas por las cuales y a través
de las que garanticemos las condiciones pacíficas de la
emergencia de las demandas sociales. Nuestra intervención
profesional es compleja. Pero si no tomamos en cuenta la naturaleza
de aquello sobre lo que intervenimos, así como la posición
política, ética y estética desde la cual
lo realizamos, nos espera un camino d |