Dios ha muerto

Es el entierro de Dios. Flores de la creación, lágrimas de mar, luto y polvo de estrellas. Las tumbas no debieron existir, tampoco las viudas y el silencio. Dios está ahora como Dios lo trajo al mundo. Sabe que el cielo y el infierno son variantes de la nada. Ya no habrá un lugar para dormir. Hoy se asoma al más allá que era su reino. Pero solo ve un caballo de luz y de tinieblas. Tanto esfuerzo inútil, tantas dudas, tantas rectificaciones. Su última versión de la rosa no es mejor que la primera. Dios ha muerto. No hay nadie en casa.

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