Dialéctica compleja
 
 
Marta Susana Briceño
 
(Texto elaborado en base a clases dictadas en Escuelas de Psicología Social)
 
 
Dialéctica es la concepción filosófica y el método de pensamiento e investigación propuesto por la teoría pichoniana.
 
I — Sentido de las concepciones filosóficas.
Una concepción filosófica es una cosmovisión, una forma de entender la totalidad
Tras el registro de fragmentación y pérdida de globalidad fusional provocado por el nacimiento, el hombre sentirá la necesidad de restituir el estado de completud e intentará constantemente soldar la brecha que lo separa del mundo circundante.
Pero el cerebro no está adecuadamente integrado al medio ambiente, no tiene un mecanismo interno que le permita distinguir entre los estímulos externos e internos —sueño/vigilia, alucinación/percepción, imaginario/real, subjetivo/objetivo. La comunicación con el medio ambiente es entonces ambigua, confusa y continuamente sometida a la amenaza del error y la ilusión y esta ilusión no se disipa totalmente verificando los mensajes ambiguos en la praxis y la cultura.
Entre el cerebro y el mundo fenoménico siempre queda una brecha insalvable que el hombre intentará colmar de creencias. Mitología e ideología cicatrizan incesantemente la brecha, pero constantemente el conjunto vuelve a resquebrajarse, porque el hombre puede conocer y descubrir, pero también tiene la capacidad de dudar, de poner en entredicho la verdad establecida.
Esta inconsistencia limita pero a la vez deja la puerta abierta para la aventura de buscar en la naturaleza, en la cultura, en la sociedad y en la práctica, la solución a sus dudas.
Pero en esa búsqueda el mundo se muestra, se expone y se opone. El hombre piensa y acciona, pero también siente. Miedos, angustias, ambiciones, amor, odio, dolor; contradicciones y conflictos que son recogidos por los mitos y las ideologías y que comprometen la experiencia humana.
Las ideologías en consecuencia están cargadas de significados cognitivos, emocionales y prácticos, significados que con el transcurso del tiempo se van naturalizando, ocultando y enmascarando los intereses contradictorios que las engendraron, hasta que el hombre termina convencido de que su pensamiento responde a una realidad dada por la naturaleza.
En otro nivel hacemos lo mismo a partir de nuestra llegada a cualquier grupo, desde la familia hasta el grupo operativo. Elaboramos representaciones familiares o grupales donde indudablemente existen contradictorias necesidades insatisfechas y en consecuencia, conflictos. ¿Concordará esa representación con la realidad? ¿No estará velada por secretos que no logramos recordar, desfigurada por nuestra propia fantasía?
 
II.- Los griegos. Del mito a la razón
Fueron los griegos, inventores de la razón, quienes a partir del siglo V a. C., osaron pensar sin someterse a la voluntad de los dioses y sus intermediarios. No les interesa la realidad revelada, quieren separar la episteme o conocimiento fundado, de la magia y los mitos.
Xenófanes dirá "Si los bueyes, caballos y leones tuviesen manos y con ellas pudiesen dibujar, los caballos dibujarían la imagen de los dioses semejantes a caballos, los bueyes semejantes a los bueyes y todos harían cuerpos semejantes a sus cuerpos"
Así nace la filosofía separada de la mitología y las primeras concepciones filosóficas están aún presentes en nuestras vidas.
Los griegos buscan el principio de la existencia, aquella cosa -¿una o varias?-, agua, fuego, aire, número, átomos, de la cual derivan todas las demás.
¿Realidad o apariencia? ¿Una o múltiples realidades?
¿Determinada y fija o en movimiento y cambio?
Heráclito
"La realidad es como el fuego que se enciende y se apaga", se transforma constantemente.
"Las cosas son y no son". Cambian, cuando quiero ver en qué consiste esa cosa, ya no es la misma que en el momento anterior.
"Todo corre, todo fluye". "Las cosas son como las gotas de agua de un río que pasan y no vuelven nunca más". "Nunca nos bañamos dos veces en el mismo río"
"Las cosas no son sino devienen".
Todo es móvil, pasajero y fugaz. Nada es definitivo, ni absoluto, ni eterno. Lo único eterno es el cambio, lo transitorio.
La realidad, para Heráclito, es múltiple, contradictoria, dinámica, en permanente cambio.
Además dice: "La naturaleza gusta de ocultarse" Manifiesta y latente, patente y oculta. La realidad no es simple sino compleja.
Y dice "El camino hacia arriba y el camino hacia abajo es uno y el mismo"
Es el camino del descubrimiento, el camino de lo manifiesto a lo latente y de lo latente a lo manifiesto, el camino que nos permite correr el velo de lo manifiesto para llegar a lo latente. Es desocultar lo oculto, revelar, develar lo que hay detrás.
Es la aletheia de Heráclito, que será el hacer consciente lo inconsciente de Freud y la conciencia crítica de que hablan Marx, Pichón y Freire.
Sin duda la realidad no se revela sola, es el hombre quién realiza la acción de develar lo oculto, de hacer manifiesto lo latente, y es una acción audaz, atrevida, porque hay que volver desde lo latente a lo patente dando razón de las cosas, desde lo que verdaderamente son, desde la aletheia descubierta.
Esta forma de ver la realidad partiendo de la realidad misma, de su forma de ser múltiple, compleja, contradictoria y en permanente cambio, va a fundar la concepción dialéctica, aunque, como esta palabra será inventada por Platón, Heráclito no la conoce.
Los sofistas
Los sofistas se interesaban por el hombre, su conducta y los mecanismos por los cuales pudieran valerse por sí mismos. Protágoras dice: "El hombre es la medida de todas las cosas"
Se preocupaban por los cambios cuantitativos y cualitativos. Apuntaban a la praxis, a un conocimiento para la acción, para la reforma de la vida social y política. Sostenían que las leyes no son de origen divino sino basadas en la convención entre el poder y los intereses de los gobernantes y encubren el predominio de la fuerza. Inauguran el germen de una teoría sociológica sobre la relación entre el derecho por un lado, el poder y los intereses por otro, y del conflicto entre grupos sociales. Instaban a la abolición de la esclavitud y la nobleza, la distribución igualitaria de la propiedad, la educación a disposición de todos, la igualdad política de las mujeres. Por supuesto que fueron desacreditados y perseguidos.
Pero habrá otras respuestas sobre los mismos interrogantes.
Parménides
El pensamiento de Parménides se desarrolla en la crítica a Heráclito.
No entiende eso del devenir ¿qué es eso de estar siendo? ¿Cómo puede decir Heráclito que las cosas son y no son? Afirmar que lo que existe es y no es, es contradictorio, absurdo, impensable.
Parménides necesita oponer a las contradicciones y absurdos de Heráclito un principio de razón, un principio de pensamiento que no falle nunca ¿Cuál es ese principio? El ser es, el no ser no es y todo lo que sea salirse de este principio es un error.
Así descubre Parménides lo que luego será el principio lógico de identidad, conforme al cual lo que es, es y lo que no es, no es. De allí resulta que el ser es único, eterno, inmutable, infinito e inmóvil.
Pero como no puede dejar de advertir que tales cualidades del ser no coinciden con el espectáculo del universo siempre variado, cambiante y múltiple saca la conclusión que hay dos mundos:
van y vienen, nacen y mueren, lleno de olores sabores, colores, lleno de contradicciones absurdas e incomprensibles para la razón. Este mundo es una mera apariencia porque la percepción sensible es una ilusión que no nos permite comprender lo auténtico.
sometido a la lógica de la identidad y no-contradicción y podemos comprender a través del pensamiento, de la razón.
Sostiene Parménides que para descubrir qué es lo que es en realidad, no tenemos más guía que el principio de identidad, y con ello asienta la tesis fundamental de que las cosas fuera de mí, el ser fuera de mí, es exactamente idéntico a mi pensamiento del ser. Por consiguiente lo que no puedo pensar no existe y para pensar y conocer lo que existe no necesito salir de mí mismo.
Dice Parménides "Una y la misma cosa es ser y pensar"
Queda planteada así una concepción, que buscará el conocimiento de las esencias ocultas de las cosas más allá de las apariencias y las experiencias e impondrá una noción estática, no dinámica de la realidad, sujeta al principio formal de identidad que fundará el pensamiento lógico de occidente, impondrá a la razón por 25 siglos como única vía de conocimiento.
Al negarse a ver al ser ocasional, circunstancial, aquél que no se deja pinchar en un cartón como las mariposas, entorpecerá el desarrollo de las ciencias de la vida y del hombre.
 
III.- El método de la filosofía
Un método es una vía, un camino, un modo de pensar e investigar. Como la Filosofía intenta conocer y dar cuenta o explicar la realidad como un todo, como una cosmovisión, según sea la concepción que se tenga del mundo será el método de pensamiento e investigación que se use para explicarlo. Es la concepción la que dirige al método de pensamiento o investigación.
Sócrates fue el primer filoso que habló de método y el suyo consistía en la interrogación crítica, irónica, en la que, mediante preguntas, ponía en evidencia la ignorancia y las contradicciones del interlocutor con la intención de purificar su pensamiento.
Preocupado por el problema de la Ética, sostiene que lo que vuelve pecador al hombre es la ignorancia y busca las virtudes morales, como descubrimiento de la verdad que está dentro del hombre. Por eso su método se llama mayéutica o alumbramiento de la verdad, y de allí la frase "Conócete a ti mismo"
Platón convertirá el método socrático en "dialego" -que significa polemizar- y con él la dialéctica será el arte de conocer la verdad, descubriendo las contradicciones internas del razonamiento propio o ajeno.
La dialéctica de Platón estará aplicada al razonamiento y no a la realidad porque su teoría mantiene la dualidad del mundo planteada por Parménides. Supone que además del mundo sensible, existe un mundo celeste —de los topos uranos- donde residen las ideas que para Platón tienen existencia real. Las cosas de este mundo no son más que el reflejo de las ideas. Ver Mito de la Caverna y Mito del Carro Alado.
La dialéctica platónica se inicia con una primera intuición del espíritu, que ante el misterio, se dispara como un flechazo hacia la idea de la cosa. Pero esta primera intuición es torpe e insuficiente y se irá depurando mediante una sucesión de intuiciones contrapuestas, en la que cada una mejora la anterior, intentando acercarse lo más posible a la contemplación espiritual de las esencias ideales que constituyen la verdad absoluta.
 
Aristóteles. Leyes para pensar la realidad.
Aristóteles cambia el método dialéctico-argumental de Platón reduciendo a leyes, el tránsito de una afirmación a la siguiente, dando con ello estructura y forma definitiva a la Lógica, que nos acompaña hasta el presente.
¿Qué es la lógica?
Es un instrumento, un método de razonamiento que sirve como auxiliar de las demás ciencias y que nosotros usamos en nuestra experiencia cotidiana. Así como usamos la aritmética para reconstruir en abstracto las relaciones entre las cantidades concretas ya se trate de dólares, camellos o vueltas en calesita, lo mismo hacemos con la lógica. Si alguien nos da un largo discurso sobre un tema que ignoramos, será difícil determinar la verdad o falsedad de sus afirmaciones peri si entre ellas hay contradicciones diremos que en esa cháchara hay algo que no funciona bien.
Consiste en poner en acción los principios del pensamiento racional que nos permitan transitar mediante engarces, de una proposición más general a otra menos general hasta llegar a lo particular.
Pero la lógica no nos sirve para investigar la verdad real sino la verdad formal, porque partiendo del principio de identidad sólo se preocupa por la corrección del proceso de razonamiento.
Sus principios son:
Cada cosa de la realidad es una parte separada y diferente de las demás. El análisis racional mantiene esa fragmentación porque se entiende que la realidad se ajusta a las posibilidades del pensamiento que puede pasar de una parte a otra por intermedio de la razón. Este principio genera un pensamiento mecanicista que fragmenta la realidad en partes.
Es imposible que una cosa sea dos cosas: ella misma y su contrario. Cada cosa en su marco. Este principio genera un pensamiento reduccionista o simplificador que reduce lo desconocido a lo conocido y desecha lo que no puede explicar.
Entre dos cosas contrarias no existe una tercera posibilidad y esta negación de la contradicción conduce a la disociación y la confusión, nos enfrenta a un dilema, algo que no logra alcanzar la categoría de problema y que en consecuencia, no admite el cambio ni el crecimiento. Este principio, entonces, genera un pensamiento lineal y dilemático.
tiene una razón de ser". Lo que la razón no entiende no existe.
En conclusión para la lógica la realidad un conglomerado de partes separadas y diferentes que pueden conocerse a través de la razón, con lo que se configura como un excelente método para la descripción y clasificación.
Pero imponer la fragmentación y no admitir la contradicción genera un pensamiento fragmentario, lineal, simplificante y dilemático que no nos permite el conocimiento profundo de la realidad.
 
IV.- Idealismo y Materialismo Dialéctico.
Es Hegel (1770-1831) quién recupera lo mejor de la filosofía griega, la dialéctica, pero ya no como polémica argumental del intelecto, sino como doctrina del desarrolla de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento.
A diferencia de sus antecesores que sostenían la necesidad de separar la realidad en partes, intuitivamente Hegel afirmó que "Todo se relaciona con todo". "Cada pieza cobra sentido cuando se la ve como parte de todo el rompecabezas. Cada cosa es una unidad de contrarios, en el sentido de que cada cosa esa compuesta de elementos que, hallándose inseparablemente vinculados entre sí, se excluyen al mismo tiempo"
Pero Hegel, que enuncia su teoría antes de la de Darwin, es idealista y como tal, sostiene que el elemento primario del que parte todos los procesos de desarrollo es la idea o conciencia universal. Es esta conciencia la que genera la realidad material. La realidad no es más que la reencarnación de la idea. Es la realización, la objetivación de la conciencia.
Karl Marx (1818-1883), se interesa por la dialéctica hegeliana pero dice "Hasta ahora los filósofos no han hecho otra cosa que interpretar el mundo, ahora se trata de transformarlo".
Marx sospecha que las representaciones que tenemos de la realidad no son transparentes, no responden a la realidad misma, sino que ocultan y enmascaran algo y hay que descubrir qué.
Por ejemplo, en el feudalismo de la edad media la explotación era evidente y a nadie se le ocurría disimularla; el esclavo era propiedad del amo, el siervo se debía a su señor.
Contra esta esclavitud y servidumbre, trabajadores y burgueses, luchan juntos contra reyes y señores feudales en la Revolución Francesa (1789). Por supuesto, ganan los burgueses que dirigían las batallas y pierden los trabajadores que habían ido al frente de batalla.
La nueva ideología proclamó la República y los Derechos del Hombre: Libertad, Igualdad, Fraternidad. Pero, Robespierre, aquél que gritaba en el parlamento "La primera ley social es aquella que garantiza a todos los medios para la existencia" fue asesinado y se ahogaron en sangre las nuevas insurrecciones.
En realidad, tras el despojo de los nuevos mundos "descubiertos", la revolución mercantil y la industrial, la Revolución Francesa, fue el triunfo de la burguesía enriquecida necesitada de trabajadores "libres" para contratarlos por un mísero salario.
La Revolución Francesa, entonces, no fue más que un desplazamiento de poder desde la Iglesia, Reyes y señores feudales, a la burguesía que instauraron los Estados y crearon las condiciones políticas, económicas y jurídicas para el advenimiento del capitalismo.
Con la aparición del trabajo asalariado se inicia una nueva era en la explotación humana: la era de la explotación encubierta, disfrazada, escondida tras los falsos ropajes del trabajo "libre y asalariado" con que la viste la burguesía.
Es la "falsa conciencia" de que habla Marx: una conciencia donde habitan ideas de libertad, igualdad y fraternidad que no se concretan en la existencia de la vida cotidiana.
La ideología del liberalismo genera una falsa conciencia, un pensamiento engañoso y ocultador, en mérito al que terminamos naturalizando la realidad social —ricos y pobres- como si estuviera dada por la naturaleza.
La desigual distribución de la riqueza, de oportunidades, de acceso a la satisfacción de necesidades, no hacen más que expresar las contradicciones, los conflictos, los intereses contrapuestos que se pretende enmascarar tras la falsa conciencia: "pobres hubo siempre", "son pobres porque no quieren trabajar". Y las cárceles se llenas de pobres.
Al igual que en el paso de la Edad Media a la Moderna, las actuales ideologías de pensamiento único, el fin del trabajo, el fin de la historia, pretende ocultar la contradicción de intereses, el conflicto: los grupos concentradores de riqueza no pueden existir sin la miseria y la exclusión social de la mitad de la población mundial.
Marx entiende que el hombre produce bienes y relaciones en un contexto de intereses contradictorios: "La historia del hombre es la historia de los modos de producir", frase ésta con la que expresa su teoría del materialismo histórico o desarrollo dialéctico de la historia de las sociedades humanas. Son las condiciones concretas de existencia lo que genera la conciencia: pienso como pobre porque soy pobre, por eso la propuesta es transformar la realidad. "El pensamiento es la reflexión del movimiento real, transportado y traspuesto en el cerebro del hombre"
El hombre produce ideas contradictorias. Unas intentan enmascarar la realidad, otras desenmascarar, Unas intentas fragmentar, otras integrar, Unas intentan transformar al hombre en un objeto, otras lo impulsan a pensar y pensarse, a ser sujeto consciente de sus necesidades y de las necesidades de su grupo, a unirse en torno a necesidades comunes y entrar en acción política y transformadora.
La propuesta de la dialéctica materialista que toma Pichón como método de investigación es la conciencia crítica y la praxis: un camino que va desde la teoría a la práctica para volver a la teoría y enriquecerla ratificando o rectificando. La praxis será el hacer en la experiencia iluminado por el pensar y sentir.
Como la relación entre la existencia y el pensamiento es dialéctica, unidad de contrarios, la realidad concreta opera sobre las ideas y las ideas sobre la realidad.
 
V - Dialéctica compleja
Engels define la dialéctica como "la ciencia de las leyes generales del movimiento y la evolución de la naturaleza, la sociedad humana y el pensamiento". Naturaleza, sociedad y pensamiento se desarrollan dialécticamente.
La dialéctica, además de un método de pensamiento, es una forma de interpretación esencialmente dinámica de los fenómenos y procesos de la materia a nivel orgánico e inorgánico. Es la expresión de una nueva realidad que trasciende por completo los postulados de la lógica clásica y nuestro lenguaje corriente.
Para la dialéctica el movimiento no es un aspecto secundario. No existe la naturaleza más el movimiento, ni la sociedad más el movimiento. La realidad es movimiento, cambio, transformación.
Dice Engels: "El movimiento, en su sentido más general, concebido como modo de existencia, atributo inherente a la materia, abarca todos los cambios y procesos que se producen en el universo, desde el simple cambio de lugar hasta el pensamiento. La investigación de la naturaleza del movimiento debe comenzar por las formas inferiores, más simples y aprender a entenderlas antes de llegar a una explicación de las formas más elevadas y complicadas."
Genialmente Hegel ya había expresado que todo se relaciona con todo. "Cada pieza cobra sentido cuando se la ve como parte de todo el rompecabezas. Cada cosa es una unidad de contrarios, en el sentido de que cada cosa está compuesta de elementos, que, hallándose inseparablemente vinculados entre sí, se excluyen al mismo tiempo"
La intuición de Hegel es hoy confirmada por la teoría de la complejidad: la realidad es un entramado tenido en conjunto en el que el todo es mas que la suma de las partes pero se manifiesta en cada parte.
Se despliega en un plano horizontal de constantes cambios y se desarrolla o evoluciona en un plano vertical de profundas transformaciones.
También Marx y Engels se adelantaron a la famosa fórmula de interconvertibilidad de masa y energía de Einstein afirmando que "Materia y energía eran la misma cosa, dos maneras de expresar la misma idea".
Otra genial intuición que se integra perfectamente con las recientes teorías del caos y la autoorganización, en las que la realidad es concebida como actividad, proceso, relaciones, gestalt-gestaltum, sistemas —físicos, biológicos y socioculturales- en constantes estructuración y con similares pautas de autoorganización.
La autoorganización implica, en el plano horizontal, la combinación y asociación de las partes en un todo siempre cambiante (cambio: crisis y reemplazo. Cambio de forma y estructura)
En el plano vertical la evolución por saltos discontinuos y explosivos con profunda transformación de estructuras que se integran en formas cada vez más compleja. (Transformación: Trans: de otro lado, a través de. Modifica integrando)
La dialéctica entonces, compleja por esencia, se integra sin esfuerzo con las recientes concepciones y por eso se habla ahora de dialéctica compleja.
 
Leyes de la Dialéctica
Decir leyes ya no es hablar exclusivamente de orden y necesidad, sujetando la realidad a situaciones previsibles y controlables, porque la dialéctica incluye el azar, el orden y la incertidumbre en modelos que parecen fluir de la realidad en sus distintos niveles y formas.-
Engels formula las principales leyes de la dialéctica:
Ley del movimiento
Ley del cambio
Ley del desarrollo y la evolución
 
1 — Ley del movimiento dialéctico. La contradicción
Mientras que la lógica formal intenta desterrar el movimiento, éste es la esencia de la dialéctica.
Pero ¿qué es lo que produce el movimiento? La contradicción.
¿Qué es la contradicción? Es ese factor constante de antagonismo que permite a los constituyentes del sistema aproximarse y separarse, asociarse y disociarse, integrarse y desintegrarse, esa fuerza que, en la perpetua danza de creación y destrucción del universo, da forma a los constantes flujos de energía.
Todo sistema, incluso los grupos operativos se constituye en función de dos fuerzas antagonistas asociadas: la atracción como tendencia integradora que los hace funcionar como entidad mayor y la repulsión como tendencia auto-afirmante que preserva la autonomía individual de los integrantes.
Atracción y repulsión están presentes en todos los fenómenos de la realidad, desde los más pequeños a los más grandes, como movimiento incesante e infinito de la materia, según sus propias leyes, objetivas, que no requiere de ninguna otra fuerza externa ni "primer impulso" como en la física clásica.
La realidad última como unidad de opuestos —materia y actividad, forma y contenido- es contradictoria, y el movimiento, que en sí mismo implica una contradicción, solo es posible como resultado de tendencias en conflictos, tensiones internas que residen en el corazón de todas las formas de materia.
Después de 2.500 años la física atómica confirma la intuición de Heráclito sacando a luz las tremendas fuerzas de atracción y repulsión que residen en el interior del átomo, siempre en equilibrio inestable, al borde del caos.
Por ejemplo en las gotas de lluvia que caen sobre la superficie lisa de una hoja entran en acción estas fuerzas. La gravedad intentará extender el agua en una fina película sobre la superficie como un todo, mientras la tensión superficial intentará mantener la estructura de las gotas formando glóbulos compactos.
En 1936 el físico danés Niels Bohr comparó la estructura del núcleo atómico a la de una gota de lluvia balanceándose en una hoja. Cada gota mantendrá la tensión entre las fuerzas integradoras y autoafirmantes, pero la adición de unas pocas moléculas más a la gota, aumenta su tamaño y el líquido se vuelve inestable. La gota comienza a estremecerse, la tensión superficial ya no puede mantener la masa en la hoja y todo se precipita. Lo mismo sucede en la fisión nuclear. Al igual que una gota de agua demasiado grande al borde de la ruptura, cuando se agrega un neutrón más al núcleo, las fuerzas de repulsión aumentan rápidamente la tendencia a la ruptura, hasta que finalmente el núcleo se rompe, separándose violentamente en núcleos más pequeños con liberación de enorme cantidad de energía.
¿Qué es lo que genera estas tensiones internas, estas tendencias en conflicto o fuerzas antagónicas?
 
Lucha de contrarios. Interacción. Importancia de los vínculos.
Las fuerzas antagónicas son determinadas por la acción mutua o inter-acción de los contrarios o polos opuestos.
La polaridad es una característica recurrente en la realidad que parece funcionar por pares: fuerte y débil, atracción y repulsión; norte y sur; masculino y femenino en biología; pares e impares en matemática, día y noche, blanco y negro, etc. En el grupo las contradicciones sujeto y grupo, manifiesto y latente, mundo externo e interno, viejo y nuevo, necesidad satisfacción. En los vínculos los pares sumisión-dominación; competencia-cooperación.
En la interacción de los polos opuestos, la unión o separación solo existe dentro de su conexión. Lo importante en la contradicción que genera el movimiento no son los polos sino la relación entre ellos, el vínculo, la pauta que conecta, esa conexión que falta por ejemplo en el autista.
Los contrarios no son absolutamente incompatibles e inmutables.
Hasta los polos terrestres norte y sur se mueven. El poderoso campo magnético que rodea la Tierra y el núcleo terrestre que por su composición ferrosa funciona como un poderoso imán, generan el movimiento lento e imperceptible de los polos durante siglos, hasta que en un salto brusco y espectacular, el polo norte pasa a ser el polo sur y el sur pasa a ser el norte.
En los vínculos humanos pasa exactamente lo mismo, de allí la dialéctica del amo y el esclavo.
Es que todas las cosas y los seres, incluso nosotros, están hechas de partes positivas y negativas, finamente granuladas que interactúan de manera fuerte. ¿Por qué no se desintegran? Porque están perfectamente compensadas.
Engels dice: "Todo movimiento consiste en el juego recíproco de atracción y repulsión. Pero el movimiento solo es posible cuando cada una de las atracciones queda compensada por una repulsión correspondiente en algún otro lugar. De lo contrario, con el tiempo predominaría un lado sobre el otro y al cabo terminaría todo movimiento".
 
 
 
Identidad de los contrarios. Interdependencia. Importancia del vínculo.
¿Las fuerzas contradictorias transforman las cosas en sus contrarios?
Sí, porque, en realidad las cosas son una unidad de contrarios. Cada cosa es ella misma y su contrario. Cada cosa es ella misma y su contrario, porque en su interior existen fuerzas antagónicas que luchan en direcciones contrarias, como si las cosas no estuvieran conforme consigo mismas. De allí el equilibrio inestable, que pone a todas las cosas al borde del caos.
Pero la contradicción implica identidad y lucha de contrarios Los opuestos no son meramente diferentes sino opuestos, es decir, idénticos en todo excepto en que unos son positivos y otros negativos, no importa cual. Lo que importa es la relación entre esos opuestos: los iguales se repelen y los contrarios se atraen. La unión o separación solo existe en la conexión entre ambos.
Los contrarios son idénticos por la relación de interdependencia que existe entre ellos: los polos se excluyen pero también se complementan y se necesitan para vivir. Cada uno presupone y se remite al otro, ninguno puede existir sin el otro porque para que una cosa pueda convertirse en otra, no solo debe ser su contraria sino que, en algún punto deben ser idénticas. Para que la noche se convierta en día o a la inversa en algún punto noche y día tienen que ser idénticos.
Pero para que se produzca ese milagro es necesario que esa actividad incesante, atracción y repulsión sean momentos de una unidad orgánica, donde los polos no sólo se contradicen unos a otros, sino que se necesitan unos a otros para constituir la vida del conjunto.
Es un juego de polos opuestos que se van moviendo, abriendo y cerrando. Bajo determinadas condiciones, un aspecto se convierte en su contrario: la noche en el día y a la inversa, lo subjetivo en grupal y viceversa, lo manifiesto en latente y viceversa, lo nuevo en viejo y viceversa.
La exclusión de uno de los polos detiene el crecimiento. En cambio la integración de los opuestos en la síntesis, transforma lo dilemático en problemático, integra lo fragmentado, permite el cambio y el crecimiento y resuelve el conflicto. Pero el equilibrio abrirá nuevas contradicciones y conflictos a resolver.
Caracteres de la contradicción
La contradicción es universal porque existe y recorre el proceso de desarrollo de todas las cosas, acontecimientos y pensamientos, desde el comienzo al fin. Es el aquí y ahora concreto más la historia. No hay cosa que no contenga contradicción, sin contradicción no hay vida.
Pero cada contradicción también es particular, porque es en el movimiento particular —frecuencia vibracional- de cada conexión o vínculo, que se determina la infinita variedad de cosas y situaciones.
En todo proceso hay muchas contradicciones, pero cuando se trata de diagnosticar, operar sobre conflictos, es indispensable partir de la situación concreta y distinguir la contradicción principal, aquella que rige y determina la situación actual y tiene particular eficacia sobre la existencia y el desarrollo de las otras contradicciones.
Pero como las situaciones no son estáticas, en cualquier momento, el aspecto principal puede secundarizarse, cambiando la naturaleza de la cosa o situación. Así en la contradicción viejo-nuevo, al cambiar lo viejo por lo nuevo, éste tomará la posición predominante y entrará en contradicción principal con otra cosa o situación y se hará viejo.
 
2 — Ley del cambio dialéctico. De la cantidad a la calidad y viceversa
Los griegos ya conocían los cambios cualitativos en la materia como algo que sucedía sin saber exactamente por qué y lo utilizaban a veces en forma de chistes.
Por ejemplo, el de la "cabeza calva" y el del "montón de granos": ¿un pelo menos significa que estés calvo?, ¿Un grano de trigo hace un montón? La respuesta es no ¿Y uno más? La respuesta sigue siendo no. Entonces seguimos repitiendo la pregunta hasta que tenemos una cabeza calva y un montón de granos de trigo.
Los procesos de cambio demandan tiempo y determinadas condiciones. Pero en un momento determinado, la línea lenta de cambios cuantitativos acumulados sufre una rápida aceleración y en un salto repentino, alcanza el estado de transición, el punto crítico en el que la materia cambia de estado, la cantidad se transforma en una nueva cualidad, un estado distinto con nuevas propiedades, en el que los componentes del todo se reorganizan en un modelo diferente.
Estos fenómenos muy comunes y manifiestos a distintos niveles, recién pudieron explicarse científicamente con la llegada de la teoría atómica.
Por ejemplo, el incremento de energía calórica sobre el agua provoca el incremento de la velocidad y el aumento del volumen de las moléculas. Llegado un punto estos pequeños cambios cuantitativos de energía producen un cambio cualitativo en las propiedades del agua que alcanza el punto de ebullición. En este punto crítico, la fuerza de atracción es insuficiente para mantener juntas las moléculas y cualquier otro incremento de energía por sobre los 100 grados centígrados hace que se separen y se organicen en otro modelo: el vapor. La naturaleza del agua no cambia, sigue siendo agua —O H2- pero las moléculas se han organizado de manera diferente, bajo el modelo del vapor de agua. El agua ha cambiado su cualidad, su estado sólido pasó a ser gaseoso.
El mismo proceso se puede ver al revés. Cuando el agua se enfría no se congela gradualmente, convirtiéndose en una gelatina y luego en un sólido. Al disminuir la energía calórica el movimiento de los átomos se ralentiza gradualmente hasta que al llegar al punto crítico o 0 grado se produce un salto cualitativo: las moléculas se organizan de acuerdo con otro modelo, esta vez, el hielo, cambiando el estado de líquido a sólido. Técnicamente hablando, la diferencia está en la forma en que se auto- organizan los átomos.
En el campo electromagnético, el incremento cuantitativo en la frecuencia (número de vibraciones por segundo) dan lugar al cambio cualitativo en las señales de onda. Trasladado a colores, el aumento de frecuencia e vibración de las ondas lumínicas convierte el color rojo en naranja, éste en amarillo, luego violeta, después en invisibles rayos ultravioletas y rayos X y finalmente en rayos gamma. Es decir, el mismo fenómeno de ondas lumínicas se manifiesta de manera diferente según la mayor o menor frecuencia de las vibraciones.
La ley del cambio de cantidad y calidad también sirve para aclarar uno de los aspectos más controvertidos de la física moderna, el llamado "principio de indeterminación de la materia". La nueva ciencia demuestra que la diferencia entre materia orgánica e inorgánica es solo relativa y da a conocer cómo, en un punto determinado de un proceso de circunstancias concatenadas, se produce un salto cualitativo en el que la materia orgánica surge de la materia inorgánica.
La vida depende de la manera en cómo se organicen los átomos.
El fenómeno también se pone de manifiesto en la historia de las comunidades y sociedades, Al igual que en la química el descontento acumulado en una comunidad, en un grupo, en un pueblo, es un proceso que llegado un punto, estalla. Secciones previamente atrasadas y pasivas se ponen al día de golpe. Dice la Biblia "Los últimos serán los primeros". También la conciencia se desarrolla mediante saltos bruscos. Si la gente está preparada la situación cambia radicalmente en 24 horas, de lo contrario, si se deja decepcionar, el movimiento los encuentra con la guardia baja. En la Argentina de los últimos tiempos tenemos infinidad de ejemplos: la lucha iniciada por las Madres de Plaza de Mayo, por Abuelas, por Hijos, los piquetazos y cacerolazos, que terminan con la renuncia de De la Rúa, el caso de Maria Soledad en Catamarca y los similares en Santiago del Estero, Arequito, Arrecifes, el movimiento iniciado a partir del caso Blumberg por mayor seguridad y tantos otros que suceden día a día. Hay un salto cualitativo de la conciencia social y un elemento embrionario de revolución. Un hecho determinado y la presencia de una minoría consciente y audaz, y hasta la de un solo individuo, puede jugar un papel similar al de un catalizador en una reacción química, acelerando el proceso hacia su mejor desenlace.
En el grupo sucede lo mismo, el emergente señala un cambio en la situación grupal. Pequeños cambios cuantitativos, a veces imperceptibles, llegado a un punto, provocan un cambio cualitativo, cambian las cualidades y propiedades del grupo como un todo, y en consecuencia su funcionamiento, según la forma en que se auto-organizan sus integrantes.
El número inacabable de ejemplos a todos los niveles demuestra que la ley del cambio de cantidad en calidad es, efectivamente, una de las leyes más fundamentales de la naturaleza porque es a través de la calidad que podemos comprender y distinguir una cosa de otra sin distorsionar el mundo natural.
 
Transición de fase. Emergente
El punto crítico en que los pequeños cambios de grado dan lugar a cambios de estado (Ej. sólido a líquido, líquido a vapor), se conoce como transición de fase, que no es otra cosa que un salto cualitativo. Es uno de los problemas fundamentales de la ciencia y una cuestión que ocupa un lugar central en el materialismo dialéctico.
Este cambio cualitativo de estado no encuadra en las ecuaciones matemáticas de cantidad. En el lenguaje de la complejidad, la nueva cualidad es un fenómeno emergente, en el que algunos vínculos se rompen y van emergiendo otros.
Lo mismo sucede en el camino de la salud a la enfermedad o viceversa.
 
El borde del caos
Coincidentemente con la ley del cambio dialéctico, la Teoría del Caos se centra en el punto crítico llamado "el borde del caos", en el que una serie de pequeñas variaciones producen un cambio de estado. Los experimentos sobre la "criticalidad auto-organizada" ilustran los profundos procesos que tienen lugar a muchos niveles de la naturaleza coincidentes con la ley del cambio de cantidad en calidad.
Un ejemplo del modelo al borde del caos, revelador de la manera en que funciona el mundo, es el del montón de arena: dejamos caer granos de arena uno a uno sobre una superficie llana. El montón de arena crece y se auto-organiza en una pirámide. Pero llegado un punto crítico, la estructura se vuelve inestable y un solo grano más puede provocar resultados imprevisibles: el grano encuentra un sitio en la pila o provoca un pequeño cambio o desencadena una avalancha catastrófica que destruye el montón y afecta dramáticamente la estructura que cambia el modelo de organización de sus componentes.
Este ejemplo aparentemente trivial, es un excelente modelo de "el borde-del caos" con un amplio espectro de aplicaciones, desde los terremotos hasta las guerras, las crisis de la bolsa y la organización de los grupos humanos.
En los terremotos, las rocas de ambos lados de una falla, sufren una serie de pequeños y grandes deslizamientos, manteniendo durante un tiempo la tensión en un punto crítico, hasta que al final colapsan y las capas se superponen sobreviniendo el terremoto, una reorganización de la estructura en un modelo diferente. Exactamente lo mismo sucede en los grupos humanos de cualquier tipo.
 
El todo y las partes. Organismos complejos
Según la lógica formal el todo es igual a la suma de las partes constituyentes.
En cambio, para la dialéctica, la teoría del caos y la complejidad, el salto de cantidad y calidad, significa que el todo posee cualidades que no pueden ser deducidas de la suma de las partes ni reducidas a ellas.
El todo no es una simple yuxtaposición o agregado mecánico de elementos, sino un proceso de relaciones dinámicas y dialécticas en el que las partículas se asocian y se combinan en estructuras diferentes, redefiniendo las relaciones y comportamientos de las partes componentes del sistema.
Lo que determina las cualidades y propiedades de las cosas es la interacción, o acción mutua de los contrarios y en consecuencia para comprenderlas no alcanza el análisis formal reducido a sus componentes individuales. Es necesario un análisis dialéctico que permita entender las interrelaciones dinámicas de esos componentes.
Dice Bohm "No solo las interrelaciones de las partes, sino hasta su existencia surgen de la ley del conjunto. Más bien, lo que tenemos es algo similar a la relación del todo y las partes de un organismo, en el que cada órgano crece y se sostiene de una manera que depende crucialmente del conjunto"
El proceso del metabolismo humano significa que el organismo vivo está constantemente cambiando, absorbiendo oxígeno, agua, comida (hidratos de carbono, grasas, proteínas, mineras y otras materias primas), negándolos y transformándolos en materiales necesarios para mantenerse y desarrollarse, y excretando los productos desechables.
Cada parte del cuerpo, cada reacción química, muscular y nerviosa, interacciona con todas las demás y depende de todas las demás. La vida misma es un sistema complejo de interacciones dialécticas, capaz de crear y mantener por sí sola el fenómeno que conocemos con el nombre de vida.
Pero el funcionamiento del organismo vivo más pequeño, con sus rápidas reacciones y ajustes constantes a los cambios internos y externos, es mucho más complicado que el ordenador más avanzado, y los conocimientos sobre sus componentes no nos da la fórmula de la vida. Tampoco la gran cantidad de información sobre neuronas, axones y sinapsis del cerebro alcanza para explicar los fenómenos del pensamiento y las emociones. Es la actividad compleja y las interacciones entre las neuronas lo que produce el fenómeno emergente que llamamos conciencia.
Todos nosotros somos un conjunto de átomos. Toda la existencia y actividad humana, como parte del universo material, se basan en las leyes del movimiento de los átomos, como un todo continuo, que es más que la suma de las partes y obedece a leyes diferentes:
ÿ la vida es cualitativamente diferente a las interacciones atómicas y químicas
ÿ la actividad humana y el pensamiento son cualitativamente diferentes a los procesos biológicos que la constituyen
ÿ la sociedad es cualitativamente diferente a la suma de las interacciones de sus componentes
ÿ el grupo es más que la suma de interacciones de sus integrantes
 
La tercera ley de la dialéctica, negación de la negación, expresa la idea del desarrollo o evolución espiralada.
La negación dialéctica no es una simple contradicción verbal y lógica que dice "no", sino una contradicción dialéctica que está en los seres, cosas y hechos. La negación dialéctica significa la destrucción pero también preservación, como expresión del auto-dinamismo interno de los seres, cosas y hechos que permite la emergencia de lo nuevo desde lo viejo.
Así, la reproducción sexual deriva de la combinación de un espermatozoide y un óvulo, en un proceso en el que ambos son destruidos y preservados al mismo tiempo, trasmitiendo toda la información genética necesaria para la creación de un embrión. Después de toda una serie de transformaciones, el resultado es un individuo totalmente nuevo que contiene los genes de ambos progenitores, pero que es diferente de ambos. Lo que tenemos aquí no es una simple reproducción sino un desarrollo, o transformación profunda, que permite una creciente variedad.
Otro ejemplo: en el huevo hay dos fueras: una que tiende a que el huevo siga siendo huevo, y otra, en desacuerdo, que tiende a que el huevo se transforme en pollito. El pollito es una afirmación de sí mismo que surge de la negación (destrucción) del huevo del que se alimenta. El pollito picotea el huevo y lo destruye. Es una fase del proceso. Pero en el pollito habrá una fuerza que lucha para transformarse en gallina y por lo tanto, la gallina será la negación del pollito, pero también la preservación del huevo y del pollito que le permitieron llegar a ser lo que es.
Para representar este desarrollo dialéctico como fases encadenadas, en las que cada fase implica la destrucción y preservación de la precedente, se usan las palabras Tesis, Antítesis y Síntesis.
Tesis: afirmación (huevo)
Antítesis: niega la afirmación (pollito)
Síntesis: niega la negación (gallina). Sintetiza las dos fases anteriores.
En el transcurso de este desarrollo de procesos, la gallina pondrá huevos y de éstos partirá un nuevo encadenamiento de procesos.
Otro tanto pasa con las semillas que se transforman en plantas, que dan frutos y nuevas semillas que varían con cada generación y pueden generar nuevas especies.
No hay en estos procesos un mero cambio sino una real transformación y desarrollo.
De mismo modo la evolución, entendida hoy según la teoría del "Equilibrio Puntuado", rompe con la vieja interpretación gradualista del darwinismo, presentando una visión dialéctica de la evolución, en la que largos períodos de estabilidad y pequeños cambios cuantitativos, se ven interrumpidos por saltos bruscos y cambios catastróficos de todo tipo.
Lo mismo sucede con la discusión dialéctica, que bajo el enfoque de los nuevos paradigmas Edgar Morín llama "dialógica": se plantea una idea o Tesis y se la contrapone al punto de vista contrario o Antítesis. Esta negación o antítesis marca un avance definido y de hecho, un salto cualitativo. Cada avance niega el estadio anterior, reacciona en su contra, pero al mismo tiempo preserva todo lo que de útil y necesario hay en él. A través del proceso del diálogo que explora el asunto desde todos los puntos de vista, se descubren las contradicciones ocultas y se llega a una conclusión o Síntesis.
En este estadio final de la Síntesis —negación de la negación-, no existe una vuelta a la idea original, sino la reaparición de las formas primitivas a un nivel cualitativamente superior. Incluso, si no logra una síntesis consensuada, en el mismo proceso del diálogo, se ha profundiza el conocimiento y comprensión y el tema en cuestión se eleva a un nivel o plano superior.
La espiral dialéctica no es un círculo cerrado, un eterno retorno al punto de partida de repetición mecánica de los mismos procesos en un ciclo sin final. La dialéctica considera los procesos fundamentales del universo, la sociedad y la historia de las ideas como una espiral abierta de desarrollo, en la que nada se repite nunca de la misma manera, cada punto crece y se desarrolla porque en cada pasaje se eleva a un plano superior. Como dice Marechal "Del laberinto se sale por arriba".
Toda lectura del pasado solo cobra sentido en relación con el presente, porque cada etapa asume su pasado y lo transforma en materia de un nuevo desarrollo, cada estadio incluye las fases anteriores como componentes y las trasciende al añadirles sus propios atributos definidores, integrando y complejizando las estructuras.
La dialéctica o dialógica tiene entonces, fuerza creadora. Crea las condiciones favorables desde lo viejo para la emergencia de lo nuevo. "Nadie se baña dos veces en el mismo río" porque nadie es el mismo y el río tampoco.
Repetición y estereotipia no son caracteres de la evolución dialéctica natural, sino de la enfermedad. Dijo Einstein: "Si hacemos lo mismo los resultados serán los mismos"
Por último, la dialéctica incorpora la metafísica. El ser eterno, inmutable, inmóvil e infinita, está presente precisamente en ese instante del conjunto en el que los opuestos se encuentra en el punto de identidad.
Es un pensamiento extraño y sorprendente, que de esta manera, cada uno de nosotros estemos involucrados en un proceso de intercambio rítmico de partículas los unos con los otros, y con la tierra, los animales, el sol, la luna, las estrellas y hasta la galaxia más remota.
 
 
 
CELEBRACION DE LAS CONTRADICCIONES
Desatar las voces, desensoñar los sueños: escribo queriendo revelar lo real maravilloso y descubro lo real maravilloso en el exacto centro de lo real horroroso de América. En estas tierras la cabeza del Dios Eleggua lleva la muerte en la nuca y la vida en la cara. Cada promesa es una amenaza; cada pérdida un encuentro. De los miedos nacen los corajes; y de las dudas las certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios, otra razón.
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día. En esa fe, fugitiva, creo. Me resulta la única fe digna de confianza, por lo mucho que se parece al bicho humano, jodido pero sagrado, y a la loca aventura de vivir en el mundo. Galeano Eduardo "El libro de los abrazos" (Buenos Aires, Catálogos, 1996)
 
Bibliografía
1. M. García Morente "Lecciones Preliminares de Filosofía" Ed. Unidos
2. Echave. Urquijo. Guibourg "Lógica, proposición y norma" Ed. Astrea
3. Laso Eduardo "Los maestros de la sospecha" en "La producción de los conceptos científicos" compilado por Díaz Esther — Ed. Biblos.
4. Fromm, Erich "Marx y su concepto del hombre" Ed. Fondo de Cultura Económica
5. Bianco, Augusto "Pequeña historia del trabajo (ilustrada)" Ed. Contrapunto
6. Politzer, Georges "Principios elementales y fundamentales de Filosofía " Ed. Akal.
7. Quiroga Ana P. De "La Dialéctica, fundamento y método del pensamiento de Pichón"
8. Zito Lema, Vicente "Conversaciones con Enrique Pichón-Rivière..." Ed. Cinco
9. Morín, Edgar "Introducción al Pensamiento Complejo" Ed. Gedisa