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Clínica Grupal
Lic. Ana María Rothman Lic. Guillermo Augusto Vilaseca Re-lectura/escritura de: Una clínica psicodramática grupal templada en tiempos de crisis" para intercambiar en la Sociedad Argentina de Psicoanálisis. Octubre del 2001
AGRADECIMIENTO. Agradecemos la oportunidad de haber sido invitados a intercambiar en este ámbito, a pensar con Uds, a preguntarnos y realizar esta relectura desde hoy, en el camino de dar cuenta de nuestra práctica en el trabajo con grupos terapéuticos. Ser recibidos en el particular clima de este espacio nos evoca la idea de " hospitalidad " singularmente abordada en el prólogo al libro "De La Hospitalidad" de JACQUES DERRIDA y de vital importancia para concebir el acogimiento de los integrantes en un grupo. Dice Mirta Segoviano: "...La hospitalidad se ofrece, o no se ofrece, al extranjero, a lo extranjero, a lo ajeno, a lo otro. Y lo otro, en la medida misma en que es lo otro, nos cuestiona, nos pregunta. Nos cuestiona en nuestros supuestos saberes, en nuestras certezas, en nuestras legalidades, .... Introduce una cierta cantidad de muerte, de ausencia, de inquietud allí donde tal vez nunca nos habíamos preguntado, o donde hemos dejado ya de preguntarnos, allí donde tenemos la respuesta pronta, entera, satisfecha, la respuesta, allí donde afirmamos nuestra seguridad, nuestro amparo.... Amparamos, pues, a lo otro, al otro, lo alojamos, hospitalariamente lo hospedamos, y eso otro, ese otro ahora por nosotros amparado nos pregunta, y nos confronta con ese ahora nuestro desamparo..." ANTECEDENTES Venimos trabajando desde 1985 en co-coordinación de grupos y supervisión. Si bien ambos nos iniciamos en el magisterio hicimos recorridos distintos: Ana por la sociología, la demografía; Guillermo por la matemática, la física y la cosmografía. Coincidimos en la psicología en la UBA y la psicología social con Pichon Riviere; pero recién nos encontrarnos en la formación de postgrado en psicodrama que nos llevara a desarrollar diversas actividades en la Sociedad Argentina de Psicodrama. Desde entonces venimos perfilando una posición en el campo de lo grupal diferenciando nuestro abordaje de los modelos de "terapia individual en grupo" por un lado y "terapia del grupo" por el otro. ACERCA DEL TEXTO ORIGINAL. El texto que Uds. recibieron fue publicado en el número 8 de la Revista Argentina de Psicodrama y Técnicas Grupales, en abril de 1992 y posteriormente en otros medios de España, Brasil y el Forum de la IAGP. Publicaciones todas dentro del campo de lo grupal y el psicodrama. En este sentido puede adolescer del hermetismo propio de los campos especializados. Por otro lado si bien "lo grupal" puede ser visualizado como totalidad homogenea, justamente intentaremos ir bordeando la definición de las peculiaridades de nuestra concepción. El trabajo original fue escrito en la época de hiperinflación y saqueos en Argentina . En el escenario internacional asistiamos a la Guerra del Golfo. A dos años de la caída del muro de Berlin, fin de la guerra fría, asistíamos atónitos a insospechables transformaciones en la ex URSS y decíamos: "nuevamente la realidad nos enfrenta con hechos hasta hace poco tiempo inimaginables". Palabras totalmente vigentes hoy ante la caída de las Torres Gemelas, los ataques terroristas y los avances fundamentalistas. Este clima de profunda crisis que nos toca vivir nos contrasta con el particular atravesamiento que las crisis de nuestro tiempo tienen con las crisis inherentes a la subjetividad. En este clima de cuestionamiento e interrogación las crisis han operado como catalizadores en el tránsito hacia la transformación y cambio en la práctica y en la teoría de la técnica de la clínica grupal. Los cuestionamientos y propuestas de este trabajo se centran fundamentalmente en el dispositivo grupal y el lugar del terapeuta, interrogados desde nuestra historia, nuestra formación teórico-técnica y nuestra práctica en clínica grupal en coterapia. LA POTENCIA DEL GRUPO COMO DISPOSITIVO En esta época, donde las patologías narcisistas constituyen el daño psicológico predominante nos planteamos: ¿Cómo es posible generar un dispositivo grupal de abordaje y tratamiento descontaminado del criterio de terapia individual en grupo? ¿Cómo crear una instancia que recupere el valor de las diferencias, la riqueza de lo múltiple, lo divertido de lo diverso, el sostén solidario de la red de subjetividades, la potencia del grupo como dispositivo?. Nos planteamos que reunirse en grupo, por sí solo, no alcanza como acontecimiento. Un dispositivo grupal en un marco que precipite hacia relaciones diádicas, podrá tanto confirmar su sentido como su inviabilidad. Por ello es fundamental puntualizar algunos aspectos que cuestionan y replantean elementos del dispositivo grupal tradicional. En principio, el lugar del coordinador, lejos del lugar del padre autoritario, poseedor de la palabra y la verdad, se caracteriza como lugar de la escucha y de la interrogación. El coordinador es sostenedor del silencio, generador de condiciones de seguridad psicológicas y articulador de una fratría, posibilitador del juego dramático. Atento a pesquizar y puntualizar desvíos, lapsus, diferencias, cortes, no tanto a lo qué se dice, sino cómo se lo dice y desde dónde. En relación al devenir de una sesión, en general de dos horas de duración, lo pensamos desde los tres momentos del psicodrama: Inicio / caldeamiento Desarrollo / dramatización Cierre / compartir
INICIO / CALDEAMIENTO En las sesiones grupales, como en el ajedrez, hay muchas aperturas posibles. Algún integrante puede traer una problemática particularmente urgente. Frente a un clima social determinado, varios integrantes pueden plantear problemáticas similares, aunque diferentes. Cada uno puede también llegar con problemas de muy diversa índole, así como, entre tantas otras posibilidades evitar sistemáticamente la problemática que lo trajo al grupo terapeútico. Frente a éstas y otras aperturas posibles, nuestro planteo de base podría denominarse: "¿ Cómo trabajar los problemas individuales en un grupo, produciendo todos para todos?" Sin duda que en esta época, la inquietud e inseguridad que impregna el consultorio también recrea el clima reinante a nivel social. Estamos inmersos en una creciente crisis económica y política con desempleo, aumento de la violencia, la corrupción y la impunidad, que van minando y destruyendo la red vincular del tejido social. Estas condiciones favorecen la narcisización a nivel individual y grupal, agudizando el individualismo entendido como sistema de aislamiento y como resultante de teorías y doctrinas fuertemente contradictorias y de frustrantes experiencias que concluyen por incentivar sólo el interés por sí mismo. Así, la competencia, el " sálvese quién pueda", la lucha entre hermanos, los celos, la demanda de atención individual radial, el ataque envidioso y descalificatorio entre compañeros y hacia los coordinadores, pasan a primer plano en la dinámica grupal, impregnando tanto las transferencias laterales como con los terapeutas. Para sostener en este clima la tensión de " todos para uno y uno para todos", este momento inicial del grupo en que suelen plantearse las problemáticas individuales lo pensamos como instancia de caldeamiento verbal. Más allá del contenido y la anécdota particular nos centramos en el modelo de conflicto que cada uno plantea. Asimismo prestamos atención al posicionamiento de cada integrante respecto del propio conflicto y del de sus compañeros, a la secuencia en que van interviniendo, a la presentificación de las conflictivas en el aquí y ahora grupal y sus cualidades. Pensamos que cada integrante llega a la sesión grupal para ocupar su púlpito, confesionario, estrado, desde donde pone en palabras un aspecto de su singularidad conflictiva, dolida, quejosa, esperanzada, ilusionada, gozosa, etc. Como coordinadores sostenemos la invitación a interrogarse y observarse para no quedar atrapados en un acto declamatorio y ser capaces de encontrar una enunciación en la que aflore el sentimiento que es propio de la particular manera de posicionarse de cada uno. Como terapeutas, más que ir en busca de la esencia o la verdad última, detrás de una imagen o escena , solemos proponer un caldeamiento que es diseñado situacionalmente. La idea es generar una instancia metafórica que aluda a la conflictiva de las anécdotas relatadas. Espacio y tiempo que posibliten abrir la puerta a la escucha interior, a las afectaciones inscriptas en el cuerpo, que permita prestar atención a los múltiples canales de percepción intero-propio-exteroceptivos. Este autocentramiento conduce a posibilitar que cada uno se deje sorprender por la imágenes, escenas que se le hagan presentes. Reconocer la particular afectación que estas circunstancias existenciales que vivencia y trae al grupo le convocan, bordeando la fantasmática subyacente. El caldeamiento grupal, es una instancia que posibilita salir del lugar elegido para hablar. Permite circular por otros espacios y ampliar el horizonte de sensaciones y percepciones propias en este aquí y ahora. Armonizar, desarmonizar, integrar, desplegar, contraponer, reconocer la coexistencia de sensaciones corporales y cinéticas. Desde este abordaje cada uno puede dejarse impresionar por los recuerdos, imágenes, escenas que se le impongan en el aquí ahora en relación con los otros.
DESARROLLO / DRAMATIZACIÓN Las imágenes, escenas, asociaciones, resonancias generadas a partir del caldeamiento pueden llegar a ser desplegadas verbalmente en el seno del grupo y / o llevadas al escenario. La puesta en escena, así como el participar en las dramatizaciones, el ocupar distintos roles: como protagonistas y / o como yo auxiliares, o el observar y resonar como público es decisiva. Cada uno es sorprendido mirándose y escuchándose en las particulares posiciones a que accede. En los lugares en que logra mostrarse. En los lugares donde se imaginaba ubicado en la escena, así como a los que accede cuando el devenir lo sorprende "mostrando lo que no es", sino "que está siendo" en el aqui ahora del proceso grupal. ¿Cuál es la importancia de lo imprevisto? La improvisación, dramatización que no es representación sino recreación, permite acceder a lo imprevisto. A lo que denominamos "acto fallido escénico". Al intersticio sobre el cual focalizar la atención, como pista que cuestiona las coartadas y permite volver a preguntarse; abrir la posibilidad de nuevos "darse cuenta". Mediante esta estrategia y táctica apuntamos a no quedar capturados en la mirada obscena y dejar de espiar una escena fija y repetida. Pasamos a ser atraídos por la cualidad estética de los múltiples y móviles formas, ritmos y combinaciones que es posible contemplar como por un caleidoscopio. En suma, generamos las condiciones para escapar a la fascinación de la imagen especular y acceder al juego de las identificaciones. Múltiples escenas suelen desplegarse a lo largo de las sesiones. Diferentes personajes, reales e imaginarios, son recreados por el protagonista que al elegir entre sus compañeros a los yo auxiliares se permite y les permite ir accediendo a otras perspectivas, otros posibles ángulos desde donde vivenciar, mirar, pensar la escena. Consonancias y resonancias. Asociación en escenas. Multiplicación dramática. Un flash, una imagen, una instantánea se despliegan abriéndose a algunos de sus múltiples sentidos posibles. Apertura para el protagonista que trae la escena; para los compañeros que, como yo-auxiliares, desempeñan diferentes roles; para los que desde el público se identifican o resuenan con lo mostrado, lo escenificado; para nosotros, los coordinadores, que participamos pautando lugares y momentos, cambios de roles, soliloquios, mediante un doble, un doblaje o la propuesta de otra escena. La dramatización implica la inclusión del cuerpo, el espacio, la palabra, los gestos, los otros, en las escenas que ya no sólo son relatadas sino recreadas, revividas.
CIERRE / COMPARTIR El momento del compartir no pretende dar cuenta de la totalidad de la experiencia vivida. Apunta a que cada uno pueda dar cuenta de su vivencia centrado en aquello que lo sorprendió, lo novedoso, más que en el discurso que re-confirma. No apunta a cerrar, sintetizar, ni unificar. Es un momento más del devenir del proceso terapéutico en que se resaltan ciertas interrogaciones, se puntúan caminos recorridos, se divisan nuevos puntos de llegada, que a su vez, en ese mismo momento se transforman en puntos de partida. Se eslabona con el procesamiento y elaboración intersesión. Por ello en la apertura prestamos particular atención a este proceso. Así es que, a veces, abrimos la sesión con interrogaciones al estido de: ¿Cómo y con qué llegan hoy, desde cómo y con qué se fueron del encuentro anterior? Este nivel de procesamiento intersesión tiene que ver con la incorporación de un diálogo interior, con el desarrollo y crecimiento de un yo terapéutico. Se trata de permitir a cada integrante que llegue a estar en condiciones para elaborar el duelo por la separación de el-los terapeutas y compañeros finalizado el tratamiento. Momento del despegue, destete, desprendimiento. Es desde la dramatización de alguna/s o todas las escenas individuales o la producción de escenas grupales, que se teje la red de articulación de las diferentes subjetividades. Red que tanto resguarda al protagonista-trapecista en el salto con que atraviesa el vacío, como, asimismo, permite escurrirse por los intersticios de su trama. Red que entonces sostiene pero no atrapa.
EJES DEL TRABAJO Investigamos las dificultades y potencialidades de cada uno, que se representan, se recrean, se vuelven a experimentar en el aquí y ahora del grupo, poniéndose a prueba en su consistencia, insistencia y posibilidades de transformación. Es así como al iniciarse la actividad de un grupo se actualizan situaciones también grupales, próximas y remotas, que operan como referente de inserción para cada integrante. Nos planteamos distintas modalidades de trabajo y de horizontalización, sin soslayar lo singular de la verticalidad. En consecuencia destacamos estos ejes que van guiando nuestra tarea.
CONCEPCIÓN DE GRUPO Entendemos al grupo como trama, tejido vincular, producción dramática de escenas. Constituído por múltiples inscripciones: deseantes, simbólico-imaginarias, históricas, políticas, etc. Generador de múltiples producciones. Posibilitador de múltiples interacciones y sentidos. Grupo como circulación e intercambio de procesos identificatorios, transferenciales, producciones fantasmáticas deseantes, fenómenos institucionales, discurso social, político, ideológico, mitos e ilusiones grupales. Grupo como máquina de producción de sentidos a partir de la inclusión de las diferencias y la heterogeneidad: "la polifonía de la subjetividad" . Grupo privilegiado en épocas de crisis como espacio de reflexión y posibilidad de recrear y recuperar redes solidarias y de sostén. Para finalizar consideramos que la indicación de terapia grupal es en si misma una intervención, una interpretación en acto que alude a sesgar la pregunta: ¿Quién soy?. En lugar de preguntarnos ¿quiénes somos?, al decir de Foucault, deberíamos pensar qué relaciones podemos establecer con los otros para romper la serialidad impuesta por el poder, es decir, por el diagrama panóptico." |
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