DOS CABEZAS

Kardán cayó enfermo. Su tío le dijo:
--¿Qué querés comer?
--La cabeza de dos corderos.
--No hay.
--Entonces las dos cabezas de un cordero.
--No hay.
--Entonces no quiero nada.

Ibn Abd Rabí idq el farid,
Tomo III

volver al incio / volver a textos