- El "arte" y el "sentido"
de construir una
Base
de Datos personal
-
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- 1. INTRODUCCION
-
- Para muchas, muchísimas, personas una Base de Datos
(BD, en
- adelante) es sinónimo de "parte del trabajo cotidiano",
es
- decir, no tiene nada de lúdico y creativo. Algunos
consideran
- que no tienen ninguna obligación de consultar BD ya
que no son
- profesores ni trabajadores especializados. Más aún,
(opinan
- otros), las BD son intrínsecamente aburridas y contienen
largas
- listas de palabras de comprensión casi esotérica.
-
- En España, sin ir más lejos, leía en
un suplemento de El País
- dedicado a la informática, que la consulta a BD era
el ítem más
- pequeño de todos los incluídos en el capítulo:
"¿Para qué usa su
- ordenador?". Evidentemente, salvo una exigua minoría,
las BD
- asustan, o generan un aburrimiento invencible.
-
- Antes de seguir avisaré al lector que no pretendo
modificar sus
- costumbres induciéndole a consultar tablas estadísticas
o listas
- de libros en algún fichero especializado en ISBN.
No, no se
- trata de ello. Lo que me gustaría transmitir es otra
- posibilidad. Para decirlo en pocas palabras: uno puede ser
- creativo desarrollando una Base de Datos Personal (en adelante
- BDP) que contribuya a desplegar nuestro pensamiento por caminos
- inexplorados.
-
- Un estudioso dijo que "el hombre es un animal protético",
(1)
- señalando así que la civilización constituye
un camino
- ascendente de invención y aplicación de nuevas
prótesis; de
- artefactos que, como "botas de siete leguas" potencian
nuestras
- habilidades naturales. El arco y la flecha como extensión
del
- puño; el escribir como extensión de nuestra
memoria; el caballo,
- la bicicleta, el coche y el avión, como extensión
de nuestras
- piernas. Cada "prótesis" multiplica por
un nuevo factor alguna
- habilidad o disposición natural. La asociación
de prótesis e
- invalidez es sólo un subconjunto del total de posibilidades
que
- brinda a la especie humana su especial facultad para crear
- objetos.
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- El mono que une dos o tres cañas para alcanzar el
plátano
- (situado por el experimentador más lejos que el tamaño
del
- brazo) es capaz de crear una prótesis para solucionar
su
- problema particular. La agenda es una prótesis más
sofisticada,
- pero cumple la misma función de apoyo. Lo que quiero
sugerir una
- idea que puede resultar extraña: una BDP es una prótesis,
no
- sólo de la memoria, sino de algo tremendamente más
complejo; de
- nuestra inteligencia.
-
- Más no lograré transmitir este entusiasmo si
el lector no hace
- un esfuerzo de imaginación para situarse en un estadio
donde ya
- tiene su BDP en marcha, funcionando. Así que saltaré
de los
- fundamentos a los primeros tramos del proceso y más
tarde
- estaremos en condiciones de reflexionar sobre lo que ya "empieza
- a ser".
-
- Lo primero es seleccionar un buen programa que sirva como
- soporte informático a toda la información que,
poco a poco, como
- una hormiguita virtuosa que se prepara para el invierno,
estamos
- acumulando. ¿Cuál es el mejor? Evitaré
indicar alguno, ya que
- este artículo no está financiado por ninguna
empresa
- informática... (¡ya me gustaría, ya!...
pero no tengo línea
- directa con Billy Gates); sólo puedo prevenir: "elijamos
con
- cuidado" porque debería ser un programa que permitiera
guardar
- cantidades ingentes de información (aun cuando nunca
lo
- hagamos... pero no se sabe), y que facilite migrar a otro
si
- encontramos razones importantes para ello. En realidad el
mejor
- programa no es el más perfecto sino el que no "nos
ata" de por
- vida. Por supuesto que todas las aplicaciones lo intentan;
en
- este sentido me inclino por programas muy conocidos porque
su
- propio desarrollo facilita la interconectividad. Además
es
- importante que sea "amigable"; que no requiera
un aprendizaje
- largo y exhaustivo para empezar a trabajar inmediatamente.
Mejor
- aquellos que permiten "aprender sobre la marcha".
-
- Algunas funciones son esenciales. El "hipertexto"
es quizá la
- más interesante. Pero también la posibilidad
de indexar (o
- "indizar" como veo escrito en algunos lugares)
la información,
- para búsquedas por palabras. En cualquier caso es
ineludible
- poder hacer registros de varias páginas, no tener
limitaciones
- de tamaño. De allí que las aplicaciones de
Bases de Datos
- comerciales pueden no ser adecuadas, son más adecuados,
- paradójicamente, los procesadores de texto (en este
caso "un
- registro", equivale a "un archivo"). También
hay que contemplar
- la posibilidad de guardar ficheros de imágenes, y
mejor aún, si
- admite ficheros de audio y video. Aunque los últimos
aún están
- muy poco usados (por la magnitud de su tamaño) dentro
de pocos
- años serán tan comunes como ahora los de texto.
-
- En suma, debemos pensar en el futuro y elegir con cuidado
para
- no "dilapidar" nuestro trabajo. Una elección
equivocada nos
- llevará a decisiones crueles, como perder información
importante
- para migrar a otra aplicación; o mantenernos con el
programa
- original a pesar que hay otros que tienen funciones muy
- atractivas para nuestras búsquedas.
-
- Por último, y no menos importante, téngase
en cuenta que
- aprovecharemos mucha información ya digitalizada (en
otras BD, o
- en mensajes que aparecen en las redes, o en cualquier lugar
- donde vayamos navegando con nuestro ordenador). Así
que hay que
- considerar la "importación" de textos, imágenes
y sonidos como
- un dato esencial, a la hora de decidirnos por el programa
con
- que construiremos nuestra BDP.
-
- En este momento creo que hay dos programas en el mercado
que
- reúnen todas las condiciones anteriores, pero no dudo
que
- existen otros (que desconozco) y que son aun mejores. Más
por
- algún lado hay que empezar; así que la decisión
crucial se
- refiere a la creación de una BDP, no al programa que
le de
- soporte.
-
- ¿Cómo empezar a acumular información?
El camino más sencillo es
- "salvar" los mensajes que en diferentes áreas
de Fido o de
- Internet vayamos leyendo y nos interesen particularmente.
Aún
- cuando hay mucha "basura" (entendida en un sentido
menos
- peyorativo que en el uso cotidiano) siempre encontraremos
datos
- interesantes, reflexiones o puntos de vista que nos sorprendan.
- Todo esto merece salvarse, sino al poco tiempo ya nos
- acordaremos de haberlo visto.
-
- El problema está en nuestra memoria: excelente para
recordar lo
- que no deseamos, y caprichosa para evocar lo que en algún
- momento es indispensable. De allí que desde los albores
de la
- humanidad se inventaron todo tipo de ayudas externas para
- compensar esta inestabilidad. Un largo camino hemos hecho,
como
- especie, desde la época en que se colocaban piedras
en el suelo
- para indicar algo. El proceso tiene su filogenia y su ontogenia.
- Existe una memoria de las sociedades y una memoria individual;
- cada cual con sus virtudes, y defectos propios. Yendo al
- individuo, cualquiera puede percibir un fenómeno tan
habitual
- como insidioso: no sólo se olvida lo importante, sino
también lo
- interesante. Sin embargo, desde este descubrimiento hasta
- reconocer el valor de una BDP hay un salto galáctico.
Difícil
- darlo sin algunas sugerencias oportunas.
-
- Volvamos a la construcción en que estamos empeñados.
Pronto
- descubriremos que los mensajes salvados necesitan un "despiece"
- igual que un pollo comprado en el mercado. Habrá que
dejarle
- sólo lo valioso: el cuerpo de lo interesante, y los
datos
- esenciales de "fuente" y "fecha". Todo
lo demás debe ser
- descartado inevitablemente. Al principio se guarda más
de lo
- necesario, luego "menos" de lo necesario, y después
de algunas
- búsquedas en que nos encontramos con problemas, empezamos
a
- darnos cuenta "qué es" y "cuánto
hay" que guardar para tener la
- información justa.
-
- De todas maneras sirva lo siguiente a modo de somera indicación:
- si se guarda demasiado, en búsquedas donde haya que
manejar una
- masa importante de información perderemos demasiado
tiempo
- leyendo; si no se guardan los datos anexos (como fuente,
o
- fecha) nos encontraremos con dificultades para mencionar
la
- información salvada en un informe, artículo,
o monografía. Lo
- último es más importante si se tiene intercambio
con otras BD.
- Pero de todas maneras conservar los datos de creación
de la
- información es una muestra de honestidad intelectual;
no nos
- apropiamos de aquello que ha dicho, o pensando, otro (para
bien,
- o para mal).
-
- Lo anterior no siempre es posible (pocas veces se encuentra
una
- persona con la disciplina para anotar el origen de todo lo
que
- le interesa), pero no está de más practicarlo
cuando nos lo
- sirven en bandeja como es el caso de las redes o las BD a
que
- podemos acceder.
-
- Es importante comenzar a "buscar" no bien se tenga
una masa de
- datos "crítica" (entendiendo como tal, aquella
información
- acumulada que ya no se recuerda cuando ha sido guardada).
Las
- búsquedas iniciales ya nos van mostrando si hemos
archivado los
- datos en una forma correcta. Si, por ejemplo, queremos buscar
- algo que sabemos que ya está archivado, y no nos acordamos
como
- encontrarlo, debemos probar diferentes métodos de
búsqueda. Los
- fracasos nos indicaran, mejor que diez volúmenes leídos,
- aquellos fallos importantes en el momento de registrar la
- información.
-
- La segunda manera de alimentar la BDP, en formación,
resulta de
- nuestra propia actividad intelectual. Libro leído,
libro que
- queda registrado. Artículo (de diario o de revista)
también
- debería quedar registrado. ¿Nuestras reflexiones
sobre cualquier
- tema? Que sigan el mismo camino.(2)
-
- Parece sencillo... pero resulta casi imposible de realizar.
- Resulta atractivo dar sermones sobre lo "que hay que
hacer";
- fácil, sobre todo, porque el que lo hace no se siente
obligado a
- cumplirlo "a rajatablas". Y yo no deseo caer en
el mismo error.
- Mejor dicho, y para hablar con precisión... ya he
caído tantas
- veces en ello que no deseo seguir haciéndolo.
-
- La experiencia muestra que no todo libro leído puede
ser anotado
- en la BDP. A veces ni siquiera su nombre y el del autor.
Ni
- siquiera eso. Simplemente nos olvidamos o estamos demasiado
- ocupados para coger el ordenador, encenderlo, abrir el programa
- correspondiente y hacer el registro adecuado. Otras veces
se
- piensa... pero no se hace. Una especie de "pereza"
nos detiene y
- liquida cualquier pretensión virtuosa. (Deberíamos
incluir
- nuestra "pereza" o "falta de energía"
en nuestros planes. Una
- reducción de nuestras expectativas, a la mitad, por
ejemplo,
- facilitaría alcanzar los objetivos propuestos sin
tanta angustia
- o "culpa". No somos máquinas, ergo, no tenemos
un rendimiento
- siempre igual).
-
- Sin embargo es importante tener claridad en las tareas que
- debemos hacer para cumplir nuestros deseos. Luego, hacerlo,
es
- cuestión de disciplina, paciencia y suerte.
-
- ¡Cuidado! Aquí estamos en la situación
crítica por excelencia.
- Donde se deshacen los mejores planes. Dada la importancia
que
- tiene este momento tan delicado voy a sugerir un método
- alternativo. Muy imperfecto (a primera vista) pero muy potente
- si lo mantenemos en funcionamiento durante varios años.
-
- Se trata de hacer "surf" con nuestras debilidades.
Montarnos
- sobre ellas y no intentar que desaparezcan. Por ejemplo,
si
- queremos incluir en la BDP nuestras reflexiones, no lo haremos
- sistemáticamente, sino que dejaremos pequeños
comentarios de lo
- leído, lo pensando, lo vivido (siempre que tengamos
tiempo y no
- encontremos otra tarea más urgente o apasionante).
-
- Se trata de ser "deliberadamente" imperfecto. De
crear un hábito
- con el menor coste posible. ¿Se ha entendido? No anotaremos
- "TODOS" los libros que leemos, "todos"
los artículos que nos
- interesan, "todo" lo que pensamos y nos parece
digno de
- recordar. Simplemente registraremos aquello de que nos acordamos
- de tanto en tanto. Quizá un domingo por la tarde cuando
tenemos
- tiempo, o algunas noches cuando ya toda la familia se ha
ido a
- acostar. Dejamos que la casualidad (y los "prontos"
de energía,
- también bastante caprichosos) señalen arbitrariamente
lo que se
- salvará del olvido.
-
- Procuraremos siempre registrar:
-
- 1 lo que tenemos a mano (si el libro recién leído,
por ejemplo,
- aun permanece en un estante de nuestra biblioteca),
-
- 2 lo que se recuerda. Sin buscar una precisión inalcanzable
(y
- paralizadora).
-
- En cualquier caso realizaremos anotaciones breves, eliminando
- palabras innecesarias. Con el tiempo se va desarrollando
un
- excelente sentido para captar lo esencial y descartar las
frases
- huecas, literarias, con las que se pueden llenar páginas
sin
- decir nada de nada. Esto puede ser una necesidad para quien
se
- gana la vida escribiendo; pero es un vicio si queremos registrar
- ideas, no simples palabras.
-
- Queda claro, entonces, que si tenemos, (como en el caso de
un
- libro), la fuente a la vista, transcribiremos los datos
- esenciales. Si no es así, pondremos lo que recordamos
y
- añadiremos alguna señal para indicarnos (en
una futura lectura)
- que la información no fue obtenida directamente (por
ejemplo, el
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