El "arte" y el "sentido" de construir una
Base de Datos personal
 
 
1. INTRODUCCION
 
Para muchas, muchísimas, personas una Base de Datos (BD, en
adelante) es sinónimo de "parte del trabajo cotidiano", es
decir, no tiene nada de lúdico y creativo. Algunos consideran
que no tienen ninguna obligación de consultar BD ya que no son
profesores ni trabajadores especializados. Más aún, (opinan
otros), las BD son intrínsecamente aburridas y contienen largas
listas de palabras de comprensión casi esotérica.
 
En España, sin ir más lejos, leía en un suplemento de El País
dedicado a la informática, que la consulta a BD era el ítem más
pequeño de todos los incluídos en el capítulo: "¿Para qué usa su
ordenador?". Evidentemente, salvo una exigua minoría, las BD
asustan, o generan un aburrimiento invencible.
 
Antes de seguir avisaré al lector que no pretendo modificar sus
costumbres induciéndole a consultar tablas estadísticas o listas
de libros en algún fichero especializado en ISBN. No, no se
trata de ello. Lo que me gustaría transmitir es otra
posibilidad. Para decirlo en pocas palabras: uno puede ser
creativo desarrollando una Base de Datos Personal (en adelante
BDP) que contribuya a desplegar nuestro pensamiento por caminos
inexplorados.
 
Un estudioso dijo que "el hombre es un animal protético", (1)
señalando así que la civilización constituye un camino
ascendente de invención y aplicación de nuevas prótesis; de
artefactos que, como "botas de siete leguas" potencian nuestras
habilidades naturales. El arco y la flecha como extensión del
puño; el escribir como extensión de nuestra memoria; el caballo,
la bicicleta, el coche y el avión, como extensión de nuestras
piernas. Cada "prótesis" multiplica por un nuevo factor alguna
habilidad o disposición natural. La asociación de prótesis e
invalidez es sólo un subconjunto del total de posibilidades que
brinda a la especie humana su especial facultad para crear
objetos.
 
El mono que une dos o tres cañas para alcanzar el plátano
(situado por el experimentador más lejos que el tamaño del
brazo) es capaz de crear una prótesis para solucionar su
problema particular. La agenda es una prótesis más sofisticada,
pero cumple la misma función de apoyo. Lo que quiero sugerir una
idea que puede resultar extraña: una BDP es una prótesis, no
sólo de la memoria, sino de algo tremendamente más complejo; de
nuestra inteligencia.
 
Más no lograré transmitir este entusiasmo si el lector no hace
un esfuerzo de imaginación para situarse en un estadio donde ya
tiene su BDP en marcha, funcionando. Así que saltaré de los
fundamentos a los primeros tramos del proceso y más tarde
estaremos en condiciones de reflexionar sobre lo que ya "empieza
a ser".
 
Lo primero es seleccionar un buen programa que sirva como
soporte informático a toda la información que, poco a poco, como
una hormiguita virtuosa que se prepara para el invierno, estamos
acumulando. ¿Cuál es el mejor? Evitaré indicar alguno, ya que
este artículo no está financiado por ninguna empresa
informática... (¡ya me gustaría, ya!... pero no tengo línea
directa con Billy Gates); sólo puedo prevenir: "elijamos con
cuidado" porque debería ser un programa que permitiera guardar
cantidades ingentes de información (aun cuando nunca lo
hagamos... pero no se sabe), y que facilite migrar a otro si
encontramos razones importantes para ello. En realidad el mejor
programa no es el más perfecto sino el que no "nos ata" de por
vida. Por supuesto que todas las aplicaciones lo intentan; en
este sentido me inclino por programas muy conocidos porque su
propio desarrollo facilita la interconectividad. Además es
importante que sea "amigable"; que no requiera un aprendizaje
largo y exhaustivo para empezar a trabajar inmediatamente. Mejor
aquellos que permiten "aprender sobre la marcha".
 
Algunas funciones son esenciales. El "hipertexto" es quizá la
más interesante. Pero también la posibilidad de indexar (o
"indizar" como veo escrito en algunos lugares) la información,
para búsquedas por palabras. En cualquier caso es ineludible
poder hacer registros de varias páginas, no tener limitaciones
de tamaño. De allí que las aplicaciones de Bases de Datos
comerciales pueden no ser adecuadas, son más adecuados,
paradójicamente, los procesadores de texto (en este caso "un
registro", equivale a "un archivo"). También hay que contemplar
la posibilidad de guardar ficheros de imágenes, y mejor aún, si
admite ficheros de audio y video. Aunque los últimos aún están
muy poco usados (por la magnitud de su tamaño) dentro de pocos
años serán tan comunes como ahora los de texto.
 
En suma, debemos pensar en el futuro y elegir con cuidado para
no "dilapidar" nuestro trabajo. Una elección equivocada nos
llevará a decisiones crueles, como perder información importante
para migrar a otra aplicación; o mantenernos con el programa
original a pesar que hay otros que tienen funciones muy
atractivas para nuestras búsquedas.
 
Por último, y no menos importante, téngase en cuenta que
aprovecharemos mucha información ya digitalizada (en otras BD, o
en mensajes que aparecen en las redes, o en cualquier lugar
donde vayamos navegando con nuestro ordenador). Así que hay que
considerar la "importación" de textos, imágenes y sonidos como
un dato esencial, a la hora de decidirnos por el programa con
que construiremos nuestra BDP.
 
En este momento creo que hay dos programas en el mercado que
reúnen todas las condiciones anteriores, pero no dudo que
existen otros (que desconozco) y que son aun mejores. Más por
algún lado hay que empezar; así que la decisión crucial se
refiere a la creación de una BDP, no al programa que le de
soporte.
 
¿Cómo empezar a acumular información? El camino más sencillo es
"salvar" los mensajes que en diferentes áreas de Fido o de
Internet vayamos leyendo y nos interesen particularmente. Aún
cuando hay mucha "basura" (entendida en un sentido menos
peyorativo que en el uso cotidiano) siempre encontraremos datos
interesantes, reflexiones o puntos de vista que nos sorprendan.
Todo esto merece salvarse, sino al poco tiempo ya nos
acordaremos de haberlo visto.
 
El problema está en nuestra memoria: excelente para recordar lo
que no deseamos, y caprichosa para evocar lo que en algún
momento es indispensable. De allí que desde los albores de la
humanidad se inventaron todo tipo de ayudas externas para
compensar esta inestabilidad. Un largo camino hemos hecho, como
especie, desde la época en que se colocaban piedras en el suelo
para indicar algo. El proceso tiene su filogenia y su ontogenia.
Existe una memoria de las sociedades y una memoria individual;
cada cual con sus virtudes, y defectos propios. Yendo al
individuo, cualquiera puede percibir un fenómeno tan habitual
como insidioso: no sólo se olvida lo importante, sino también lo
interesante. Sin embargo, desde este descubrimiento hasta
reconocer el valor de una BDP hay un salto galáctico. Difícil
darlo sin algunas sugerencias oportunas.
 
Volvamos a la construcción en que estamos empeñados. Pronto
descubriremos que los mensajes salvados necesitan un "despiece"
igual que un pollo comprado en el mercado. Habrá que dejarle
sólo lo valioso: el cuerpo de lo interesante, y los datos
esenciales de "fuente" y "fecha". Todo lo demás debe ser
descartado inevitablemente. Al principio se guarda más de lo
necesario, luego "menos" de lo necesario, y después de algunas
búsquedas en que nos encontramos con problemas, empezamos a
darnos cuenta "qué es" y "cuánto hay" que guardar para tener la
información justa.
 
De todas maneras sirva lo siguiente a modo de somera indicación:
si se guarda demasiado, en búsquedas donde haya que manejar una
masa importante de información perderemos demasiado tiempo
leyendo; si no se guardan los datos anexos (como fuente, o
fecha) nos encontraremos con dificultades para mencionar la
información salvada en un informe, artículo, o monografía. Lo
último es más importante si se tiene intercambio con otras BD.
Pero de todas maneras conservar los datos de creación de la
información es una muestra de honestidad intelectual; no nos
apropiamos de aquello que ha dicho, o pensando, otro (para bien,
o para mal).
 
Lo anterior no siempre es posible (pocas veces se encuentra una
persona con la disciplina para anotar el origen de todo lo que
le interesa), pero no está de más practicarlo cuando nos lo
sirven en bandeja como es el caso de las redes o las BD a que
podemos acceder.
 
Es importante comenzar a "buscar" no bien se tenga una masa de
datos "crítica" (entendiendo como tal, aquella información
acumulada que ya no se recuerda cuando ha sido guardada). Las
búsquedas iniciales ya nos van mostrando si hemos archivado los
datos en una forma correcta. Si, por ejemplo, queremos buscar
algo que sabemos que ya está archivado, y no nos acordamos como
encontrarlo, debemos probar diferentes métodos de búsqueda. Los
fracasos nos indicaran, mejor que diez volúmenes leídos,
aquellos fallos importantes en el momento de registrar la
información.
 
La segunda manera de alimentar la BDP, en formación, resulta de
nuestra propia actividad intelectual. Libro leído, libro que
queda registrado. Artículo (de diario o de revista) también
debería quedar registrado. ¿Nuestras reflexiones sobre cualquier
tema? Que sigan el mismo camino.(2)
 
Parece sencillo... pero resulta casi imposible de realizar.
Resulta atractivo dar sermones sobre lo "que hay que hacer";
fácil, sobre todo, porque el que lo hace no se siente obligado a
cumplirlo "a rajatablas". Y yo no deseo caer en el mismo error.
Mejor dicho, y para hablar con precisión... ya he caído tantas
veces en ello que no deseo seguir haciéndolo.
 
La experiencia muestra que no todo libro leído puede ser anotado
en la BDP. A veces ni siquiera su nombre y el del autor. Ni
siquiera eso. Simplemente nos olvidamos o estamos demasiado
ocupados para coger el ordenador, encenderlo, abrir el programa
correspondiente y hacer el registro adecuado. Otras veces se
piensa... pero no se hace. Una especie de "pereza" nos detiene y
liquida cualquier pretensión virtuosa. (Deberíamos incluir
nuestra "pereza" o "falta de energía" en nuestros planes. Una
reducción de nuestras expectativas, a la mitad, por ejemplo,
facilitaría alcanzar los objetivos propuestos sin tanta angustia
o "culpa". No somos máquinas, ergo, no tenemos un rendimiento
siempre igual).
 
Sin embargo es importante tener claridad en las tareas que
debemos hacer para cumplir nuestros deseos. Luego, hacerlo, es
cuestión de disciplina, paciencia y suerte.
 
¡Cuidado! Aquí estamos en la situación crítica por excelencia.
Donde se deshacen los mejores planes. Dada la importancia que
tiene este momento tan delicado voy a sugerir un método
alternativo. Muy imperfecto (a primera vista) pero muy potente
si lo mantenemos en funcionamiento durante varios años.
 
Se trata de hacer "surf" con nuestras debilidades. Montarnos
sobre ellas y no intentar que desaparezcan. Por ejemplo, si
queremos incluir en la BDP nuestras reflexiones, no lo haremos
sistemáticamente, sino que dejaremos pequeños comentarios de lo
leído, lo pensando, lo vivido (siempre que tengamos tiempo y no
encontremos otra tarea más urgente o apasionante).
 
Se trata de ser "deliberadamente" imperfecto. De crear un hábito
con el menor coste posible. ¿Se ha entendido? No anotaremos
"TODOS" los libros que leemos, "todos" los artículos que nos
interesan, "todo" lo que pensamos y nos parece digno de
recordar. Simplemente registraremos aquello de que nos acordamos
de tanto en tanto. Quizá un domingo por la tarde cuando tenemos
tiempo, o algunas noches cuando ya toda la familia se ha ido a
acostar. Dejamos que la casualidad (y los "prontos" de energía,
también bastante caprichosos) señalen arbitrariamente lo que se
salvará del olvido.
 
Procuraremos siempre registrar:
 
1 lo que tenemos a mano (si el libro recién leído, por ejemplo,
aun permanece en un estante de nuestra biblioteca),
 
2 lo que se recuerda. Sin buscar una precisión inalcanzable (y
paralizadora).
 
En cualquier caso realizaremos anotaciones breves, eliminando
palabras innecesarias. Con el tiempo se va desarrollando un
excelente sentido para captar lo esencial y descartar las frases
huecas, literarias, con las que se pueden llenar páginas sin
decir nada de nada. Esto puede ser una necesidad para quien se
gana la vida escribiendo; pero es un vicio si queremos registrar
ideas, no simples palabras.
 
Queda claro, entonces, que si tenemos, (como en el caso de un
libro), la fuente a la vista, transcribiremos los datos
esenciales. Si no es así, pondremos lo que recordamos y
añadiremos alguna señal para indicarnos (en una futura lectura)
que la información no fue obtenida directamente (por ejemplo, el
signo "?").
 
Esta disciplina, (porque lo és... a pesar de su apariencia), nos
permitirá construir hábitos de reflexión a largo plazo;
facilitará el crecimiento de la BDP con información muy personal
y será la verdadera base de lo que después descubriremos como un
indispensable campo de creatividad en ideas y proyectos.
 
A veces, sustituiremos la tarea de registrar, ampliar la
información de la BDP, por otra más interesante y menos
cansadora: revisar los archivos (o registros) y los que son
demasiado extensos (más de dos "pantallas") fraccionarlos en
varios ficheros. Esta tarea es útil para crear una BDP de "alta
definición". Las unidades de información (ficheros/registros) no
son demasiado extensas, y constituyen "bloques" que pueden
encajar en reflexiones o razonamientos muy diversos. Veáse el
ejemplo de esta llamada (3)
 
Naturalmente que este método de hacer "surf" sobre el mar de
nuestras debilidades, aprovechando los escasos momentos de
energía y voluntad, necesita de cierta motivación e inteligencia
para ser aplicado. Supone un peligro real, ejemplificado por
aquella persona que cuenta a todos sus amigos que "está
escribiendo una novela" y pasan los años... y sigue
"escribiendola". Hay que tener resultados concretos, sino en el
corto plazo sí en el mediano. Y para no abandonar el proyecto es
útil imaginar lo que se puede hacer una vez que la BDP haya
tomado verdadera forma.
 
Vamos, luego, a imaginar que puede pasar luego de varios meses
de salvar mensajes y anotar diversas cosas.
 
2. UNA "BDP" EN ACCION.
 
Un día, gris y lluvioso (quizá un domingo por la tarde); cuando
no hay nada atractivo en televisión y tampoco tenemos una novela
mediada donde perdernos... revisaremos nuestra BDP. La mejora
manera es ir mirando registros al azar. Mejor aquellos que hace
ya bastante tiempo que se registraron. Iremos leyendo y
descubriendo: ¡Asombroso! Me había olvidado totalmente de esa
"idea". Y aquel libro, ¡sí, me gustó!.. ¡y que lejos me parece
su lectura en el tiempo!
 
Ya animados por estos pequeños hallazgos se nos ocurrirá hacer
un consulta, una búsqueda. Introducimos una palabra y vemos si
tenemos algo sobre esto. Si manejamos un programa que permita
indexar los archivos por palabras, veremos (admirados) que se
nos aparece un listado de ficheros inesperados. Algunos ¡no
tienen ninguna relación con lo que estábamos pensando! Al
mirarlos, guiados por la curiosidad, veremos que sí, que la
palabra está... pero en un contexto radicalmente extraño.
 
De esta manera se descubren extrañas asociaciones; imprevisibles
afinidades que enriquecen nuestro pensamiento con ramificaciones
creativas. En ese momento es cuando empezamos a mirar nuestra
BDP con mayor respeto. Se ha convertido en una especie de
"Tarot" o "I Ching"; tiene una capacidad de respuesta que nos
hace saltar de los senderos trillados. (4)
 
Naturalmente que también está el otro uso, el normal (por así
decirlo). El consultar la BDP para obtener un dato, un nombre,
una fecha, o un pensamiento que sabemos que está, y que deseamos
tenerlo con la precisión de un registro escrito. Pero, este
servicio, con ser muy importante, no es el que destacaremos en
nuestro artículo. Se trata de llamar la atención sobre lo que
pasa desapercibido. Sobre la riqueza que tenemos a nuestra
disposición para pensar gracias a medios mecánicos (o
electrónicos, propiamente hablando). Cuanto mayor sea nuestra
BDP, más potente será la capacidad de asociar aspectos y mundos
diversos. Y esto es el nudo central de la creatividad y la
inteligencia: ver las conexiones que, a simple vista, no
aparecen evidentes.
 
3. EL SALTO CUALITATIVO EN LA "BDP"
 
Una vez que se descubre (y sobretodo se "vive") el tremendo
valor que tiene no sólo acumular información, sino disponer de
medios para hacer particiones y búsquedas que conviertan lo
conocido en "otra cosa" es cuando se empieza, ¡ahora sí!, a
incrementarla sistemáticamente. Ahora ya no es suficiente salvar
algunos mensajes interesantes, e incluir algunas reflexiones
perdidas o, de tanto en tanto, ir anotando algunos de los libros
que leemos. Ahora se empieza a atender la BDP como un organismo
en crecimiento. Se revisan las áreas (o conferencias) buscando
información que pueda ser archivada; se incluyen trabajos
personales (incluso de otras épocas, cuando aun "no existía" el
ordenador); se escanea artículos de revistas y fragmentos de
libros; se intercambian ficheros con otros "fans" donde están
digitalizados diversos textos que juzgamos interesantes. La BDP
se va enriqueciendo con imágenes, y ficheros de sonido. Poco a
poco las megas van creciendo y comprobamos que, nuestras
búsquedas, ya son menos infructuosas; que pocas veces aparece la
señal de que no hay información disponible.
 
Por otro lado se advierte que hay un efecto estimulante en la
relectura de la BDP: impulsa a profundizar. Vemos que hay
aspectos poco trabajados (apenas hay registros guardados sobre
ello) y que otros se han detenido hace bastante tiempo (la fecha
del registro/archivo indica más que un dato, señala en que época
nos interesábamos por lo que ha quedado en la base). También
percibimos, (como si fuéramos observadores externos), las
tendencias que se dibujan en la base. Aquellos temas que son
ricos en información, y aquellos otros que apenas la tienen.
Esta observación no es irrelevante. Muchas veces resulta
contradictoria con lo que creemos que "es lo nuestro". ¿Qué
decir cuando constatamos que "nuestros" temas tienen menos
registros que aquellos que consideramos "marginales"? ¿Cuáles
son "realmente" aquellos temas que podemos llamar "nuestros"?
 
¡Y van apareciendo nuevos problemas!: de almacenaje; de
actualización de programas (que permitan importar todos nuestros
datos conservados); de búsquedas y clasificación de la
información. Todos ellos son intelectualmente valiosos. Nos
hacen reflexionar sobre múltiples aspectos no habituales. Todo
ese esfuerzo mental, de batir y examinar lo que hacemos, se
convierte poco a poco en un nuevo impulso creativo.
 
Los problemas de clasificación, por ejemplo, son verdaderamente
filosóficos. Depende como organizamos la información tendremos
particiones más estimulantes. Como la BDP es "nuestra" creación,
nada nos impide juntar "crímenes" con "insomnio", siempre que
encontremos el campo que tienen en común (que, en este caso,
tendría lógica si hubiésemos creado un tema de "Psicología
Criminal/Perfiles del FBI). Además descubriremos que es mejor
crear diferentes caminos para llegar al mismo dato. De esta
manera podremos acceder a lo que nos interesa aun cuando nos
hayamos olvidado de casi todo sobre ello. Casi sin darnos cuenta
nos meteremos en los meandros de nuestro cerebro: ¿qué señales
dejar para poder buscar cuando se ha olvidado todo lo importante
de una información, y sólo queda una huella lejana y
caprichosa?
 
Existe una actividad que "casa" muy bien con una potente BDP: el
correo electrónico y la participación en las diferentes área o
conferencias de discusión (tanto en Fido como en Internet). Es
una actividad que, si se quiere hacerlo con un nivel que vaya
más allá de una simple conversación "de café" requiere movilizar
muchos datos en muy poco tiempo (cuando se escribe un mensaje no
hay tiempo, ni ganas, para búsquedas muy laboriosas en libros o
apuntes guardados "vaya uno a saber dónde"). Disponer de una BDP
que pueda ser consultada rápidamente es una manera de elevar el
nivel general de la discusión, aportando información y
precisiones que no se guardan en la memoria.
 
4. A QUIEN SE DIRIGE ESTA PROPUESTA
 
Como se ve (si se ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí)
una BDP es mucho más que una colección de datos aleatoriamente
dispuestos. Aun cuando quisiéramos guardar informaciones sin
ninguna clase de orden ni sistema, caprichosamente, ¡aun en este
caso!, veríamos con asombro que al cabo de cierto tiempo
desaparece el caos y empiezan a dibujarse tendencias. Lineas de
investigación (de búsqueda) que no siempre son conscientes y
que, llamativamente, van mucho más allá de lo que pensamos sobre
lo que "realmente" interesa.
 
En la vida diaria apenas se usa el cerebro. Una vez establecidas
las rutinas básicas sólo se reflexiona cuando aparece un
problema. Y los problemas suelen ser siempre los mismos (aunque
con diferentes personas, o cosas). Así que las estrategias de
resolución de dificultades también están establecidas firmemente
en la conducta cotidiana. Esto no quiere decir que funcionen.
Puede que sean un desastre. Más el individuo no las modificará
en el corto plazo. (Existe una mecanismo defensivo que no
permite descubrir sobre lo que está sucediendo realmente:
"echarle la culpa a los demás". Como mecanismo es excelente...
aunque su coste -medido en unidades de "progreso personal"- es
muy elevado).
 
Dado que no existe necesidad para crear una BDP, no se la crea.
Y estamos de acuerdo en que no "hay necesidad". Tampoco se
requiere ser creativo, y puede traernos dificultades si somos
demasiado "diferentes". Más aún, se puede demostrar que una vida
tranquila y sin problemas pasa por una estrategia muy sencilla:
"no dejes para mañana... lo que puedas hacer pasado mañana". (5)
En caso de sentirse instalado confortablemente en ella... yo no
recomendaría llevar una BDP, o escribir, o pintar, o componer
música en serio. Existen algunas actividades más gratificantes
tales como ver televisión, seguir atentamente las series, pasear
el perro por el parque, e incluso leer el diario todas las
mañanas (actividad tan hipnotizante que los que la practican ni
siquiera saben lo que hacen, mientras la realizan).
 
Llevar un BDP es para "culos inquietos". Para aquellos que
siempre buscan "rizar el rizo". Para los que no se satisfacen
con los informativos de la tele. Para esa clase de marginados
que incluso cuestionan lo que dicen las autoridades, los obispos
y los periodistas de más enjundia. Aquellos que cuando
estudiantes, eran la tortura de sus profesores (por los
horribles e inesperadas preguntas con que solían atacar). Claro
que esta especie que describo es demasiado amplia (dentro de su
reducido número). Además de ser inconformista se necesita un
mínimo de disciplina mental; gustar de leer y escribir y, por
sobre todo, un amor apasionado por el conocimiento. (6)
 
Hay muchas maneras de buscar y todas ofrecen variedad,
descubrimientos y problemas... sobre todo muchos problemas.
Llevar una BDP no es una tarea que seduzca a todo el mundo. Es,
como digo más arriba, para los enamorados de la letra impresa y
para los que se complacen en rumiar las ideas hasta extraerle
todo el jugo posible. Una subespecie amenazada de extinción. Una
fauna casi Borgiana que crece, paradójicamente, en lugares
inhóspitos y poco previsibles. (Las Universidades -por lo menos
las españolas- tampoco son acogedoras para estas personas, que
por mucho pensar terminan siendo incómodos hasta para los
pensadores "oficiales"). Para esta clase de personajes es que
recomiendo una tarea tan estrambótica. Y mi intención es
alertarles sobre los beneficios del ordenador (algo que
lamentablemente los que pertenecen a esta subespecie pueden
llegar a despreciar, porque también existen prejuicios de
difícil desarraigo). Todo esto se puede hacer en papelitos
(fichas) y colocarlos en simpáticos cajoncitos... pero no es lo
mismo. La capacidad de búsqueda, que es como decir la capacidad
de combinación, que un ordenador genera proporciona un salto
cualitativo que deja estupefacto a quien esté con la disposición
de observarlo. ¡Si todo este artículo sirviera...!, aunque mas
no fuera, para deshacer este equívoco (este prejuicio
anti-ordenador), creo que ya se justificaría el esfuerzo de
haberlo pensado y realizado.
 
El ordenador facilita el registro de datos. Esto es real, pero
ni siquiera es lo más importante. El ordenador genera una
potente prótesis intelectual que es una combinación de "soporte
a la memoria" y "soporte a la creatividad". Tambien es una
herramienta de investigación sobre como funciona nuestro cerebro
y cómo ampliar nuestras facultades de percepción de la realidad.
Es como si, mágicamente, descendiera un Hada sobre nosotros y
nos preguntara ¿quieres ser más inteligente? bien, ya está...
ahora tienes a un servidor que cubrirá todos tus olvidos y te
sugerirá decenas de alternativas nuevas ¡a ver que haces con
ello!
 
El único problema es que el Hada no nos da el servidor ya
dispuesto a funcionar. Sólo nos proporciona los elementos...
nosotros tendremos que armarlo y darle vida.
    Carlos Salinas
 

 

 
 
 
 
Notas
 
(1) " El hombre es un dios protético. Son las prótesis las que hacen
magnífico al hombre." en: Peter Gay. "Freud". Paidos. 1 Edic. Barcelona.
1989. Pag. 608.
 
(2) Llegado este momento me acuerdo de aquellas palabras que decía el
malogrado sociólogo norteamericano W.Mills a sus alumnos:
(...) Habréis advertido muchas veces con cuánto cuidado tratan su
propias inteligencias pensadores consumados, y cuán atentamente
observan su desarrollo y organizan su experiencia. La razón de que
atesoren sus menores experiencias es que, en el curso de una vida, el
hombre moderno tiene muy poca experiencia personal, y sin embargo la
experiencia es sumamente importante como fuente de trabajo intelectual original.
He llegado a creer que el ser fiel a su experiencia sin
fiarse demasiado de ella es una señal de madurez del trabajador. (...)
Llevando un archivo adecuado y desarrollando de ese modo hábitos de
auto-reflexión, aprendéis a mantener despierto vuestro mundo interior.
Siempre que os impresionen fuertemente sucesos o ideas, no debéis
dejarlos irse de vuestra mente, antes al contrario, debéis formularlos
para vuestro archivo y, al hacerlo, desentrañar todo lo que implican,
y demostraros a vosotros mismos la insensatez de aquellos sentimientos
o ideas o la posibilidad de articularlos en forma productiva. (...)"
 
Wright Mills. Sobre Artesanía Intelectual. Apéndice de la
"LA IMAGINACION SOCIOLOGICA". FCE
 
(3) Lease este fragmento:
(...) Si para algo servía la novela era para contarnos cómo eran los
otros que nosotros no podíamos ser. No era, como se pensó en la
primera mitad del siglo XX, una fuerza pedagógica, que entraña
lección, moraleja, consejo, imagen a imitar y a negar. No sabían nada.
Mucho menos materia prima para la experimentación del lenguaje. Nanay.
La literatura era recurso en futuro, material de premonición: libro
programa, capítulo proyecto de realidad para la intervención en la
vida real básicamente en el terreno de las ilusiones y los sueños;
ergo, la mejor novela es la que no se lee porque se escribe en hechos,
se preescribe en la realidad. Nada de mamadas, no hay tal ficción, hay
ensayo en la ficción para puesta en escena cotidiana. Luego, ¿para qué
escribirla cuando se puede vivirla? Básicamente porque así se puede
previvir la realidad, aunque no prevenirla. Y subásicamente, porque en
la ficción sale mejor, que la realidad es muy suya estropeando cosas."
 
En: Paco Ignacio Taibo II. "La bicicleta de Leonardo". Thassalia. Colec. El
Círculo Hueco. Barcelona, 1 Edic. Abril, 1996. Pág. 219
 
Este fragmento es lo que piensa el personaje principal de la citada
novela... pero es tambien una reflexión válida que podría encontrarse en un ensayo (aunque, probablemente, con un lenguaje menos coloquial). Guardado en la BDP puede ser utilizado en contextos muy diferentes.
 
(4) Incluso se produce otro fenómeno. Algo que leímos y si bien gustó (sino no lo habríamos puesto siquiera en la BDP), ahora al releerlo en otras condiciones personales puede parecernos extraordinario. Como ejemplo de ello sirva el siguiente caso.
Luego de haber tenido algunas respuestas (de tono crítico) a artículos
publicados en números anteriores de "Casi Nada"(7) sobre temas "místicos", la relectura casual de este fragmento cobró otro valor. Lo curioso (pero previsible) es que no recordaba haber leído algo así en este libro; aunque, naturalmente, el yo era el único responsable de haberlo incluido en la BDP.
 
"EL COLMO DE LA REALIDAD
 
Vivimos en la ilusión de que lo real es lo que más falta, cuando
ocurre lo contrario: la realidad ha llegado a su colmo. A fuerza de
proezas técnicas, hemos alcanzado tal grado de realidad y de
objetividad que podemos hablar incluso de un exceso de realidad que
nos deja mucho más ansiosos y desconcertados que el defecto de
realidad, que por lo menos podíamos compensar con la utopía y lo
imaginario, mientras que para el exceso de realidad no existe
compensación ni alternativa. No existe negación ni superación
posibles, ya que estamos más allá. No existe energía negativa,
procedente de la distorsión entre lo ideal y lo real -sólo una
hiperreación nacida de la superfusión de lo ideal y lo real, nacida de
la positividad total de lo real.
Mientras tanto, pese a haber llegado más allá de lo real en la
realización virtual, conservamos la desagradable impresión de habernos
perdido su final. Toda la modernidad ha tenido por objetivo el
advenimiento de este mundo real, la liberación de los hombres y de las
energías reales, enfocadas hacia una transformación objetiva del
mundo, más allá de las ilusiones cuyo análisis crítico ha alimentado
la filosofía y la práctica. Hoy, el mundo es más real de lo que
esperábamos. Se ha producido una inversión de los datos reales y
racionales por su propio cumplimiento."
 
En: Jean Baudrillard. "El Crimen Perfecto". Edit. Anagrama. Colección
Argumentos. Pág.. 91.
 
(5) Como dice De Bono:
"Nuestros cerebros están diseñados para ser brillantemente no
creativos...Están diseñados para formar pautas estructuradas, fijas, y
para luego utilizarlas en cuanta ocasión se presente". (pag. 37)
 
Edward DeBono. "Seis Sombreros para Pensar". Granica. 1988. Barcelona
 
(6) Estoy pensando en alguien, tan raro, como el siguiente:
"(...) En la última página llevaba la necrológica de un folclorista
griego menor elevado a lugar destacado por el cambio político de su
país. Al parecer, había muerto en la prisión insular donde el régimen
albergaba a aquellos que no eran de su agrado. El investigador en
cuestión había publicado unos datos sobre el argot homosexual de la
Atenas moderna. Claramente, aquello era lo que había hecho que las
autoridades se fijaran en él. Había sido advertido. Aferrándose a sus
convicciones sobre la libertad académica, había continuado la
investigación y había publicado el todavía más escandaloso "Argot
homosexual en la prostitución masculina". Condenado a la encarcelación
por haber desacreditado la masculinidad griega, no se acobardó.
Póstumamente, publicó un estudio sobre el argot homosexual en las
prisiones griegas.
 
Aquél era un ejemplo de un hombre que convertía cualquier desgracia en tema de investigación."
(Pag.145) en: Nigel Barley. "Una Plaga de Orugas". Anagrama. Crónicas. Barcelona. 2 Edic., 1995
 
(7) Este artículo ha sido publicado en el Mazine Web "Casi Nada" en
http://www.iponet.es/casinada